¿Qué sabemos y qué no sabemos de la pesca de arraste en Costa Rica?

La discusión en segundo debate del proyecto para reactivar la pesca de arrastre de camarón está prevista para el lunes 19 de octubre. ¿Qué información hay en Costa Rica sobre esa práctica y qué se desconoce hasta la fecha?

La discusión en segundo debate del proyecto para reactivar la pesca de arrastre de camarón está prevista para el lunes 19 de octubre. ¿Qué información hay en Costa Rica sobre esa práctica y qué se desconoce hasta la fecha?

Ministro de Seguridad dijo que hubo “prácticamente cero” manifestantes heridos en Casa Presidencial. Eso es falso

En resumen:

Los disturbios de este lunes frente a Casa Presidencial provocaron un saldo de al menos 11 personas civiles heridas, con diez casos que requirieron de atención por complicaciones respiratorias. Así lo confirmó la Cruz Roja Costarricense a Doble Check. Su reporte contradice la versión del ministro de Seguridad, Michael Soto, quien había dicho que “prácticamente cero” manifestantes resultaron heridos en el enfrentamiento con la Policía.

Soto carecía de evidencia para hacer esa estimación. El ministerio no ha recabado información para hacer tal reporte hasta el día de hoy. El ministro dijo el dato sin fundamento el mismo lunes, luego de que la Fuerza Pública detuviera a 28 personas presuntamente involucradas en actos de violencia durante la manifestación. La Policía también usó gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.

La Fuerza Pública reportó 11 funcionarios heridos en el mismo episodio. Este dato fue reportado ampliamente por varios medios.

El director de Noticias Monumental, Randall Rivera, dijo en redes sociales el martes que ningún manifestante había resultado herido durante las protestas y bloqueos que habían ocurrido desde el 30 de septiembre en distintas zonas del país. El periodista replicó información falsa.

El Ministerio de Seguridad –por medio de un vocero– reconoció a Doble Check que esa institución no ha indagado sobre personas afectadas por la reacción de la Fuerza Pública.

En resumen: Los disturbios de este lunes frente a Casa Presidencial provocaron un saldo de al menos 11 personas civiles heridas, con diez casos que requirieron de atención por complicaciones respiratorias. Así lo confirmó la Cruz Roja Costarricense a Doble Check. Su reporte contradice la versión del ministro de Seguridad, Michael Soto, quien había dicho que “prácticamente cero” manifestantes resultaron heridos en el enfrentamiento con la Policía.

Soto carecía de evidencia para hacer esa estimación. El ministerio no ha recabado información para hacer tal reporte hasta el día de hoy. El ministro dijo el dato sin fundamento el mismo lunes, luego de que la Fuerza Pública detuviera a 28 personas presuntamente involucradas en actos de violencia durante la manifestación. La Policía también usó gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.

La Fuerza Pública reportó 11 funcionarios heridos en el mismo episodio. Este dato fue reportado ampliamente por varios medios.

El director de Noticias Monumental, Randall Rivera, dijo en redes sociales el martes que ningún manifestante había resultado herido durante las protestas y bloqueos que habían ocurrido desde el 30 de septiembre en distintas zonas del país. El periodista replicó información falsa.

El Ministerio de Seguridad –por medio de un vocero– reconoció a Doble Check que esa institución no ha indagado sobre personas afectadas por la reacción de la Fuerza Pública.

Sí hubo civiles heridos y afectados

La Cruz Roja Costarricense atendió a 11 personas civiles en las cercanías de Casa Presidencial. Diez de esos casos fueron atendidos por complicaciones respiratorias ocasionadas por el gas lacrimógeno lanzado por la Fuerza Pública. Entre las personas afectadas hubo dos menores, de 5 y 8 años, que estaban en el CEN-CINAI de Zapote. Tres personas fueron trasladadas a centros médicos en condición estable por esas complicaciones.

La fotógrafa del Semanario Universidad, Miriet Ábrego, documentó al menos un caso de un hombre joven que, según ella, fue golpeado por miembros de la Fuerza Pública mientras intentaban arrestarlo. El sujeto aparece con la cara ensangrentada en las imágenes captadas por Ábrego. Ella cuenta que el individuo logró huir de los oficiales.

Una fotógrafa de Semanario Universidad asegura que esta persona detenida fue golpeada por policías. Miriet Ábrego para Doble Check

La Fuerza Pública reportó 11 funcionarios heridos durante la manifestación del lunes en Zapote. Ellos fueron atendidos por golpes de distinta severidad. Los casos más graves se dieron por una fractura en la rodilla y un trauma abierto en la cabeza.

La Cruz Roja indicó a Doble Check que ha atendido directamente a 102 personas durante las protestas desde el 30 de septiembre pasado. Un vocero de esa entidad afirmó que ese total incluye a miembros de la Fuerza Pública y ciudadanos comunes. La institución carece de un desglose por grupo.

El dato contradice lo dicho por el periodista Randall Rivera en sus redes. Doble Check contactó Rivera por mensajes de texto pero no se obtuvo respuesta oportunamente.

¿Qué pasó el lunes en Casa Presidencial?

El sábado 10 de octubre, el dirigente del grupo llamado Movimiento Rescate Nacional, Célimo Guido, convocó una protesta frente a Casa Presidencial para el lunes 12 de octubre. La manifestación arrancó a las 9 a. m. en el parque de La Merced, en San José, con rumbo a Zapote.

La convocatoria en redes sociales no incluyó una petición concreta. El movimiento había solicitado una semana antes, por medio de una carta al presidente Carlos Alvarado, descartar cualquier tipo de convenio con el Fondo Monetario Internacional (FMI), entre otras peticiones.

A inicios de la tarde del 12 de octubre había una concentración de personas frente a Casa Presidencial. Algunos individuos intentaron derribar una barrera colocada frente al edificio. Allí estaba agrupada la Fuerza Pública. Las personas comenzaron a forcejear y golpear a los oficiales. Así se aprecia en múltiples registros fotográficos y en video.  Un policía resultó herido de gravedad con una fractura en el cráneo. Posterior a ese incidente,  hay registro audiovisual de que algunos manifestantes lanzaron piedras contra los oficiales.

El ministro Michael Soto dijo horas más tarde que manifestantes incluso lanzaron trozos de concreto desprendidos de las aceras. Por esa razón, el ministro justificó que se utilizaron gases lacrimógenos como respuesta para “salvaguardar la vida y la integridad de los oficiales”.

El Movimiento Rescate Nacional justificó las acciones violentas. Sus representantes dijeron que los altercados surgieron tras la negativa del presidente Carlos Alvarado para recibirlos. También justificaron la reacción violenta por la participación, de manera incógnita, de oficiales de Policía. Esta participación fue confirmada por el minitro Soto como «oficiales del Equipo Antidrogas».

Tanto el Ministerio de Seguridad como el Movimiento Rescate Nacional alegaron que su uso de la violencia fue en defensa propia. La evidencia fotográfica y en video disponible hasta el momento indica que las acciones violentas empezaron desde personas en la manifestación.

¿Qué dijo Michael Soto?

El Ministerio de Seguridad Pública dio una conferencia de prensa sobre los incidentes ocurridos en Casa Presidencial al final de la tarde del lunes.

El ministro Michael Soto reportó 11 policías con heridas de distinta gravedad. Soto añadió que 28 personas fueron detenidas y reportó el daño a ocho patrullas en Casa Presidencial. También dijo que se decomisaron palos, piedras y el cargador de un arma con municiones. Soto anunció un total de 114 oficiales heridos desde el 30 de septiembre durante las protestas en distinto puntos del país.

Ante una consulta de un periodista de Noticias Monumental, el ministro afirmó que ya había “muchos compañeros y compañeras de la Fuerza Pública heridos” pero que en el caso de manifestantes “tenemos prácticamente cero”.

“Personas que hemos visto con algún tema de golpes en redes sociales, pero no lo tengo corroborado. Pero nosotros sí hemos resultado con personas lesionadas gravemente”, agregó Soto.

El director de Noticias Monumental, Randall Rivera, difundió en sus redes sociales el día siguiente dos cifras: 114 policías heridos y 0 manifestantes heridos. El periodista relacionó las cifras con los acontecimientos del día anterior.

Los números hablan por sí solos. Policías heridos: 114. Manifestantes heridos: 0.

Ayer no fue un enfrentamiento, fue un ataque de vulgares energúmenos a la policía.

Publicado por Randall Rivera Vargas en Martes, 13 de octubre de 2020

Sus mensajes inducen a error pues invitan a entender que hubo 114 policías heridos en la tarde del lunes. El dato corresponde al recuento durante todas las jornadas de bloqueos y manifestaciones desde el 30 de setiembre. Además, Seguridad no tenía sustento para afirmar que prácticamente no habían “manifestantes heridos”.

Seguridad no contó manifestantes heridos

Doble Check confirmó que, hasta la fecha, el Ministerio de Seguridad carece de evidencia para afirmar que hubo “prácticamente cero” personas heridas por la acción policial en Zapote. También es falso que solo policías han resultado heridos durante las protestas desde el 30 de septiembre, como difundió Rivera.

Así lo confirmó Doble Check por medio de reportes de la Cruz Roja Costarricense y material fotográfico captado por dos medios de comunicación que cubrieron el disturbio del lunes.

Doble Check contactó al Ministro de Seguridad, Michael Soto, para solicitar las fuentes de su reporte. El jerarca remitió la consulta a un asesor de comunicación, Jaime Sibaja.

Sibaja reconoció este martes que el Ministerio de Seguridad no ha realizado conteos o reportes sobre manifestantes o vecinos afectados. El vocero aclaró que el Ministerio no hace ese tipo de diagnóstico.

Sibaja explicó que, ocasionalmente, esa cartera hace revisiones con base en el reporte de incidentes del Servicio de Emergencia 911 o con la Cruz Roja Costarricense. Este no fue el caso para el enfrentamiento del lunes.

El vocero justificó a Doble Check que ese tipo de conteo no está entre las competencias del Ministerio: “Seguridad Pública apela en esas intervenciones por el estado de salud de los oficiales y las personas detenidas. En civiles, ese dato no se lleva”, afirmó Sibaja.

Sibaja dijo que suponía que el jerarca de esa institución hizo la afirmación de “prácticamente cero” manifestantes heridos porque “a esa hora no se tenían reportes”.

Cruz Roja sí tiene registro de civiles afectados

La Cruz Roja Costarricense atendió a 16 personas por alguna afectación el pasado lunes en Casa Presidencial. Cinco de esos casos eran funcionarios de Fuerza Pública y 11 eran civiles.

La institución detalló que los policías fueron atendidos por golpes. Una persona civil fue asistida por una condición médica particular y el resto por complicaciones respiratorias causadas por el gas lacrimógeno.

La Cruz Roja incluye en su reporte a dos menores de 5 y 8 años de edad del CEN-CINAI de Zapote que fueron afectados por el gas lacrimógeno. También reporta la atención de tres periodistas.

“El viento dispersó el gas hacia el norte y esto afectó en algunas viviendas y un CEN-CINAI”, explicó a Doble Check el coordinador de seguridad de la Cruz Roja, Jesús Escalona.

Escalona mencionó que, de las 10 personas atendidas por complicaciones respiratorias, tres fueron trasladadas en condición estable a centros hospitalarios para su valoración médica. Los demás recibieron atención en el sitio.

Desde el 30 de septiembre al 12 de octubre, la Cruz Roja ha atendido a 102 personas durante las protestas. Escalona recalcó que ese total incluye a oficiales de Fuerza Pública y ciudadanos comunes. La entidad no tiene un desglose por grupo.

El vocero de la Cruz Roja aclaró que no todos los oficiales de Fuerza Pública afectados en las manifestaciones han sido atendidos por dicha entidad. El Ministerio de Seguridad Pública cuenta con unidades propias de asistencia médica en esas operaciones.

Fotografías documentaron casos de heridos en Zapote

Doble Check revisó material fotográfico captado por dos medios de comunicación que muestran los casos de dos personas con algún tipo de afectación por la acción policial del lunes pasado en Zapote.

El fotógrafo de la agencia internacional EFE, Jeffrey Arguedas, documentó el caso de un hombre adulto que cayó en vía pública por complicaciones respiratorias a unos metros de la Casa Presidencial. El hombre recibió asistencia inicialmente por oficiales de Fuerza Pública, quienes detuvieron a una ambulancia privada para que dieran asistencia al sujeto, según Arguedas. El fotógrafo añadió que esa persona fue transportada por la ambulancia a un centro médico.

La Fuerza Pública atendió a una persona afectada por los gases lacrimógenos lanzados por la Fuerza Pública el 12 de octubre en Zapote. Foto: Jeffrey Arguedas para Doble Check

 

Arguedas añadió que él fue afectado por el gas lacrimógeno y que, además, fue golpeado en la cara con un objeto, aunque no sabe de dónde provino o quién lo lanzó.

La fotógrafa del Semanario Universidad, Miriet Ábrego, documentó el caso de una persona que, según su relato, fue golpeada por miembros de la Fuerza Pública mientras intentaban arrestarlo. La persona aparece con la cara ensangrentada en las imágenes captadas por Ábrego. La fotógrafa también captó a manifestantes que forcejearon y golpearon a los policías para que dejaran ir a ese detenido. Según Ábrego, el hombre logró huir de los oficiales.

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COVID-19 no es una «gripe». No hay evidencia de que se cure con aspirina y limón ácido

En resumen: La COVID-19 afecta al organismo humano de manera distinta que los cuadros virales conocidos como “gripe”, y su severidad es más variable. Tampoco hay evidencia de que la enfermedad se cure con aspirina y cáscaras de limón ácido.

Esas falsedades fueron difundidas por el exdiputado Célimo Guido en Noticias Repretel este viernes. Guido lidera el grupo “Movimiento Rescate Nacional”, el cual mantiene decenas de bloqueos en distintas carreteras del país desde el 30 de septiembre.

En un segmento de video mostrado por Noticias Repretel, Guido afirmó que la COVID-19 “es una enfermedad que es una gripe, que se cura con una aspirina y un poco de cáscaras de limón ácido, demostrado”. Esas afirmaciones son falsas o carecen de evidencia.

Es cierto que la aspirina puede formar parte de los medicamentos recomendados por los médicos para casos leves de COVID-19, pero solo para el alivio de síntomas comunes. Aunque se están desarrollando estudios con la aspirina como adición a otros medicamentos, ninguno de estos ha concluido y no se tienen resultados que indiquen algún beneficio adicional.

Además, el uso de aspirina puede ser dañino para algunos grupos de personas, por lo que debe tener recomendación médica.

El consumo de vitamina C –presente en cítricos como el limón ácido– dentro de la dieta diaria aún no ha demostrado disminuir la incidencia de la gripe común en la población general, aunque sí se ha visto una disminución en la severidad de sus síntomas. Hasta la fecha, tampoco hay evidencia concluyente que respalde el uso de dosis altas de vitamina C como profiláctico ni como parte del protocolo de tratamiento de COVID-19.

Doble Check intentó contactar a Célimo Guido por mensajes de texto y llamadas telefónicas, pero no se obtuvo respuesta oportunamente.

En resumen: La COVID-19 afecta al organismo humano de manera distinta que la gripe. Su severidad también es más variable. Tampoco hay evidencia de que la enfermedad se cure con aspirina y cáscaras de limón ácido.

Esas falsedades fueron difundidas por el exdiputado Célimo Guido en Noticias Repretel el 2 de ocubre. Guido lidera el grupo “Movimiento Rescate Nacional”.  Su iniciativa mantiene decenas de bloqueos en distintas carreteras del país desde el 30 de septiembre.

Guido hizo sus afirmaciones en un segmento de video mostrado en el noticiario. Afirmó que la COVID-19 “es una enfermedad que es una gripe, que se cura con una aspirina y un poco de cáscaras de limón ácido, demostrado”. Esas afirmaciones son falsas o carecen de evidencia.

Es cierto que la aspirina puede formar parte de los medicamentos recomendados por los médicos para casos leves de COVID-19, pero solo para el alivio de síntomas comunesNingún estudio ha concluido que este medicamento aporte algún beneficio adicional, aunque se están desarrollando estudios con la aspirina como adición a otros fármacos.

Además, el uso de aspirina puede ser dañino para algunos grupos de personas. Por ello se debe ingerir bajo recomendación médica.

El consumo de vitamina C –presente en cítricos como el limón ácido– dentro de la dieta diaria aún no ha demostrado disminuir la incidencia de la gripe común en la población general. Sí se ha visto una disminución en la severidad de sus síntomas. Hasta la fecha, tampoco hay evidencia concluyente que respalde el uso de dosis altas de vitamina C como profiláctico ni como parte del protocolo de tratamiento de COVID-19.

Doble Check intentó contactar a Célimo Guido por mensajes de texto y llamadas telefónicas. No se obtuvo respuesta oportunamente.

COVID-19 no es “como una gripe”

La enfermedad COVID-19 y la gripe afectan de manera distinta al organismo humano. Por ello no pueden considerarse como similares, tal como afirmó el exdiputado Guido.

La gripe es la infección causada por el virus de la influenza (también se conoce como la «quiebra huesos»). Popularmente, también se suele confundir con los «resfríos», infecciones provocadas por otros virus que afectan el tracto respiratorio superior (senos nasales y paranasales, oído medio, faringe, laringe y tráquea) como rinovirus, coronavirus estacionales, adenovirus, metapneumovirus, virus respiratorio sincicial y parainfluenza, y cuyo espectro de clínico y de severidad es variable.

La infección de la gripe se produce por mecanismos similares a la COVID-19 y puede compartir algunos síntomas. Eso sí, su severidad puede ser muy distinta.

La OMS indica que la gripe «dura generalmente una semana y se caracteriza por la aparición súbita de fiebre alta, dolores musculares, cefalea y malestar general importante, tos seca, dolor de garganta y rinitis».

En contraste, la COVID-19 tiene un espectro de severidad variable. Esta infección ocasionada por el coronavirus SARS-CoV-2 afecta principalmente en el tracto respiratorio, con replicación del virus en los pulmones y con daño alveolar difuso.  En general, esa afectación abarca más tejidos del tracto respiratorio. La sintomatología puede ser mucho más severa que en los cuadros de gripe.

La COVID-19 suele manifestarse con fiebre, tos seca, dificultad para respirar, y dolores musculares. También, se han identificado otros síntomas como pérdida del gusto y el olfato. Otros síntomas menos frecuentes son los gastrointestinales como náuseas, vómito y diarrea.

En los casos más graves, se da inflamación pulmonar y sistémica. Esta complicación puede causar disfunción respiratoria severa y daño multiorgánico. Frecuentemente se describen estados alterados de coagulación que aumentan el riesgo de coagulación intravascular diseminada y otros eventos trombóticos. Varias infecciones virales se acompañan de la formación de coágulos y la liberación de sustancias procoagulantes y proinflamatorias. Esto también se ha comprobado para el SARS-CoV-2.

En aproximadamente la mitad de los pacientes de COVID-19 se ha identificado también una progresión retrasada a un estado de dificultad respiratoria llamada disnea. También se ha detectado un estado silencioso y progresivo de disminución de la oxigenación de la sangre, conocido como hipoxia.  Por eso, las personas pueden pasar a un estado grave sin darse cuenta hasta que ya requieren atención médica especializada e incluso hospitalización y ventilación asistida.

Las personas con un diagnóstico de COVID-19 no deben considerar que será un cuadro limitado por sí mismo, como con la mayoría de cuadros de gripe.  Esto es especialmente importante –pero no exclusivo– para aquellas personas que tienen alguno o varios de los factores de riesgo identificados. Estos factores incluyen obesidad, hipertensión, diabetes, o edad mayor a 65 años, etc.

“Los síntomas de una gripe común pueden complicarse en algunos grupos de riesgo y desembocar en una neumonía, por ejemplo, pero esa es la excepción y no la regla. En el COVID-19, al ser un microorganismo nuevo, el ser humano no tiene la carga inmunológica para hacerle frente, y por eso afecta con más agresividad”, añadió a Doble Check Maikel Vargas, médico patólogo y coordinador del Departamento de Anatomía de la Escuela de Medicina de la UCR.

“Las gripes corrientes, por más diseminadas que estén en Costa Rica en cualquier año anterior a este, no causaban muertes como causa el COVID-19, que son del orden de hasta 15 a 20 por día, como se ha visto últimamente”, agregó Vargas.

¿Y la mortalidad de la gripe y la COVID-19?

La mortalidad de cuadros gripales mucho menos frecuente que para la COVID-19.

Por ejemplo, para el virus de la influenza en el año 2017, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) reportaron una tasa de 14,3 muertes por cada 100.000 habitantes. Los decesos se agruparon en niños menores de un año y adultos mayores, debido a complicaciones como neumonía y sobreinfección bacteriana.

En contraste, los datos en la plataforma de la Universidad John Hopkins sobre COVID-19 indican que Costa Rica tiene una tasa de mortalidad de 18,6 por cada 100.000 habitantes para esa nueva enfermedad.Otros países tienen tasas más elevadas, como Perú (101,7), Brasil (69,1), España (68,7) y Estados Unidos (63,8).  Entre los más bajos se reportan Nueva Zelanda (0,5), Corea del Sur (0,8), Japón (1,3) y Uruguay (1,4).

El coronavirus SARS-CoV-2 registra una letalidad (muertes entre personas infectadas) de 3,4% en promedio globalmente. Hay variaciones por zona geográfica: para Costa Rica es 1,19% al 3 de octubre. La letalidad del virus es mayor entre la población de mayor edad con factores de riesgo, donde oscila alrededor del 20%.

Existen distintos estudios con autopsias en varios países. Estos han demostrado la presencia del coronavirus y cómo el COVID-19 ocasiona la muerte. “Estos pacientes han fallecido de daños pulmonares y en otros órganos. En el pulmón hay una reacción inflamatoria, membranas hialinas e incluso secuelas como fibrosis pulmonar. También se han descrito lesiones en hígado, en cerebro y en vasos sanguíneos por coagulación intravascular diseminada. Esta es una formación de pequeños coágulos en los vasos sanguíneos del organismo, los cuales van a producir microinfartos y problemas de circulación en muchas partes del cuerpo”, describió Vargas en una verificación de Doble Check en agosto. Él está especializado en medicina forense y anatomía patológica.

No hay evidencia de que aspirinas curen la COVID-19

No existe evidencia hasta la fecha para decir que la aspirina puede curar la COVID-19 o prevenir la infección del virus SARS-CoV-2. Sí puede formar parte de los medicamentos recomendados por los médicos para el alivio de los síntomas comunes en casos leves de la enfermedad.

La aspirina es un medicamento que pertenece a la familia de los antiinflamatorios no esteroideos (AINES), como el paracetamol o el ibuprofeno.  Estos tienen el efecto de reducir síntomas de inflamación como el dolor y la fiebre, y se utilizan para una gran cantidad de cuadros comunes.

También se ha demostrado que la aspirina tiene efectos anticoagulantes. Su uso diario en dosis bajas disminuye el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares en personas que tienen alguna predisposición. Algunos estudios además han encontrado que formas modificadas de la aspirina disminuyen la multiplicación de algunos virus in vitro (incluyendo algunos coronavirus, pero no el nuevo SARS-CoV-2).

Se ha visto que las alteraciones en la coagulación son frecuentes en las formas más graves de la COVID-19, y pueden agravar el cuadro del paciente.  La aspirina, al tener un efecto anticoagulante, así como efectos antiinflamatorios y potenciales efectos antivirales en formas modificadas, ha sido considerada como un medicamento que podría ser útil en los esquemas de tratamiento para casos severos que están hospitalizados.

Actualmente, se están llevando a cabo varios estudios clínicos con la aspirina como adición a otros medicamentos. Ninguno de ellos ha concluido, por lo que a la fecha no se tienen resultados que indiquen que el uso de aspirina reporta algún beneficio adicional.

El uso de la aspirina en personas con síntomas leves queda a discreción del médico tratante como un medio para aliviar los síntomas que caracterizan la presentación leve de la COVID-19. Estos síntomas pueden ser fiebre, dolor de cabeza y dolores musculares. Eso también aplica para los otros AINES.

Hay advertencias sobre el uso de aspirinas

Inicialmente, se emitieron recomendaciones para evitar el uso de AINES en el tratamiento de COVID-19. Los científicos sospechaban un efecto adverso a nivel hepático. Se eliminó esa recomendación cuando no se encontró evidencia clara.

Aún así, se han mantenido otras alertas para algunos grupos específicos de población.  Por ejemplo, hay evidencia de que los niños y los adolescentes pueden presentar una complicación grave, llamada Síndrome de Reye, asociada al uso de la aspirina durante las infecciones virales. Por ello no se recomienda su uso en esta población.

El uso inadecuado de los AINES también puede causar problemas gástricos en algunas personas. Se desaconseja la automedicación y se recomienda siempre consultar con un médico. Igualmente, se debe tener cuidado en grupos como las mujeres embarazadas con riesgo de trombosis u otras personas que están anticoaguladas. El uso incorrecto de aspirina podría inducir sangrados.

Por eso, las características de cada paciente deben ser evaluadas.

Tampoco hay evidencia para uso curativo de limón

No hay evidencia alguna para afirmar que las cáscaras de limón o alguna otra de sus partes curen la COVID-19.

El limón ácido es una muy buena fuente de vitamina C. La literatura científica ha documentado que la deficiencia de vitamina C se relaciona con neumonía y otro tipo de infecciones. Aún así, la administración de vitamina C aún no ha demostrado disminuir la incidencia de la gripe común en la población general. Eso sí, se ha visto una disminución en la severidad de sus síntomas, sobre todo en personas que realizan actividad física.

El uso de megadosis –es decir, que no se pueden alcanzar de manera oral– de esta vitamina se ha investigado ampliamente con otras patologías, desde asma hasta cáncer. Científicos están investigando alcualmente su efectividad como coadyuvante en el tratamiento de algunos pacientes con COVID-19 en estado crítico, junto con otros nutrientes como la vitamina D y el zinc.

Se han reportado casos clínicos aislados prometedores, y en algunos casos se ha visto que puede reducir el tiempo de estancia en cuidados intensivos. Eso sí, aún no hay evidencia concluyente que respalde su uso para prevenir ni como parte del protocolo de tratamiento de COVID-19.

Científicos desarrollan en este momento  un estudio clínico aleatorio controlado con placebo para evaluar la infusión de vitamina C intravenosa en pacientes con COVID-19 en China. Se prevé que los resultados se publiquen este mes.  En todo caso, estas dosis en estudio son muy elevadas y no se podrían alcanzar con el consumo de cáscaras de limón u otros alimentos.

Mucha información en Internet que recomienda el uso preventivo de altas dosis de vitamina C intravenosa para la COVID-19 proviene de una publicación llamada Journal of Orthomolecular Medicine. Esta no es una revista científica indexada por Medline, una base de datos de literatura biomédica. Las revistas no indexadas por Medline no se consideran como evidencia confiable, ya que no se ha garantizado que cumplan con estándares de verificación científica, como una adecuada revisión de pares.

Nota del editor: Silvia Molina es Doctora en Microbiología e Inmunología de la Universidad de Bordeaux, Francia. Desde el 2008, es docente de la cátedra de Enfermedades Infecciosas y del departamento de Bioquímica de la Escuela de Medicina de la UCR. También es investigadora del programa de Epidemiología del Cáncer del Instituto de Investigaciones en Salud (INISA) de la UCR. Gabriela Murillo es doctora en Ciencias Nutricionales de la Universidad de Connecticut y profesora de Bioquímica en la UCR. Ambas forman parte de un proyecto de colaboración entre la Escuela de Medicina de la UCR y Doble Check para verificar desinformación en materia de salud.

 

 

Vacunas contra COVID-19 no podrán modificar el ADN de las personas

En resumen: Es falso que potenciales vacunas contra el COVID-19 alteren el material genético de las personas vacunadas, tal como se ha difundido en una cadena de mensajes en Whatsapp.

En dicho mensaje –que se ha difundido al menos desde septiembre en Costa Rica– se advierte que “por primera vez en la historia de la vacunación, las llamadas vacunas de ARNm de última generación intervienen directamente en el material genético del paciente y, por lo tanto, cambian el material genético individual, que representa la manipulación genética”. El mensaje añade sin fundamento que “a diferencia del daño causado por las vacunas anteriores, ahora será irreversible e irreparable”.

Es cierto que las vacunas de tecnología ARNm son relativamente nuevas y que hay varias candidatas para combatir la COVID-19 (ocasionada por el coronavirus SARS-CoV-2), y contra otros virus como el Zika. Sin embargo, es falso que estas puedan alterar el material genético de las personas.

El modo de funcionamiento de esas vacunas es producir proteínas del virus en las células del organismo, tal y como se haría en una infección natural, pero sin que se presente la enfermedad. Esto se logra porque la vacuna induce la producción de una proteína que está en la superficie del virus y que se involucra en el proceso de reconocimiento por parte del sistema inmune, pero no con la producción de patología.

Al ser ajenas al organismo, dichas proteínas son reconocidas por el sistema inmune y se generan defensas para combatirlas, pero con la ventaja de que no causan enfermedad al ser solamente un componente aislado del agente infeccioso.

Biológicamente, no hay bases para decir que una vacuna de ARNm o de otro tipo que contenga las proteínas virales o el microorganismo inactivado causen modificaciones en la información genética del sujeto vacunado, ya sea de forma temporal o transitoria.

Las posibles vacunas de tipo ARNm contra la COVID-19 aún están en distintas etapas de estudio clínico. Aún no se han anunciado efectos secundarios identificados en esas pruebas.

La prueba de la candidata desarrollada por la Universidad de Oxford y la empresa AstraZeneca sí fue detenida a inicios de septiembre debido a que uno de los participantes del estudio desarrolló un efecto adverso llamado mielitis transversa. Sin embargo, esa vacuna no es de tecnología ARNm. El estudio clínico fue reanudado después de una revisión independiente en el Reino Unido.

En resumen: Es falso que potenciales vacunas contra la COVID-19 vayan a alterar el material genético de las personas. Esta falsedad se  divulgó en una cadena de mensajes en Whatsapp.

El mensaje advierte de que “por primera vez en la historia de la vacunación, las llamadas vacunas de ARNm de última generación intervienen directamente en el material genético del paciente y, por lo tanto, cambian el material genético individual, que representa la manipulación genética”. El mensaje añade sin fundamento que “a diferencia del daño causado por las vacunas anteriores, ahora será irreversible e irreparable”. La publicación se ha difundido al menos desde septiembre en Costa Rica.

La información se basa en algunos datos verdaderos para llegar a conclusiones falsas. Es cierto que las vacunas de tecnología ARNm son relativamente nuevas. También es correcto que hay varias candidatas para combatir la COVID-19 (ocasionada por el coronavirus SARS-CoV-2), y contra otros virus como el Zika. Sin embargo, es falso que estas puedan alterar el material genético de las personas.

Esas vacunas funcionan al producir proteínas del virus en las células del organismo. Imitan una infección natural, pero sin que se presente la enfermedad. Al ser ajenas al organismo, dichas proteínas son reconocidas por el sistema inmune y se generan defensas para combatirlas.

No hay fundamento biológico para decir que una vacuna de ARNm  causen modificaciones en la información genética del sujeto vacunado. Tampoco ocurren estas alteraciones con otro tipo de vacunas que contengan las proteínas virales o el microorganismo inactivado. Esto no ocurre de manera temporal ni transitoria.

Las posibles vacunas de tipo ARNm contra la COVID-19 aún están en distintas etapas de estudio clínico. Todavía no se han anunciado efectos secundarios identificados en esas pruebas.

La prueba de la candidata desarrollada por la Universidad de Oxford y la empresa AstraZeneca sí fue detenida a inicios de septiembre debido a que uno de los participantes del estudio desarrolló un efecto adverso llamado mielitis transversa. Sin embargo, esa vacuna no es de tecnología ARNm. El estudio clínico fue reanudado después de una revisión independiente en el Reino Unido.

¿Qué es el ARNm?

En nuestras células tenemos ácido ribonucleico (ARN). Este ácido se suele fabricar en el núcleo celular a partir de una secuencia de ADN. A este proceso se le llama transcripción. Los ARNm son un tipo de moléculas del ácido ribonucleico que se sintetizan durante la transcripción.

¿Para qué sirve el ARNm?

Las células necesitan formar proteínas. Estas proteínas están formadas por aminoácidos. ¿Cómo los obtiene? Ahí es donde entran los ARNm.

Los ARNm que se sintetizan en el núcleo salen hacia otra parte de las células: los ribosomas. Los ARNm se convierten en moldes para que los ribosomas incorporen aminoácidos en un orden específico para formar las diferentes proteínas que la célula necesita.

En corto, la célula usa las moléculas de ARNm como moldes para formar las proteínas específicas que necesita para su funcionamiento.

¿Qué pasa durante una infección?

Durante una infección viral, los virus entran a la célula y liberan ahí su material genético. Este material puede ser ADN o ARN (como es el caso del SARS-CoV-2). Su estrategia es utilizar la maquinaria de producción de proteínas de la célula que están infectando para que produzca las proteínas que forman el virus en lugar de producir las proteínas que necesita para su funcionamiento normal.

Los virus también usan los medios célula infectada para ensamblar copias de su material genético.  Una vez que las células infectadas han producido todos los componentes virales, dentro de la célula se pueden armar las nuevas partículas virales que posteriormente salen para infectar a otras.  Esto se llama ciclo de replicación viral.

¿Cómo funciona la vacunación?

La vacunación en general tiene como propósito generar una respuesta inmune protectora contra agentes que causan enfermedad antes de que se dé la infección.  Esto se hace al generar defensas antes de tener contacto con el agente infeccioso.

Las vacunas han cambiado a lo largo de la historia. A finales del siglo XVIII, Edward Jenner utilizó un virus procedente de las vacas para inducir protección contra la viruela en los seres humanos. En ese caso, se hizo vacunación con un agente infeccioso similar al que se quería prevenir (la viruela), pero no causa enfermedad grave en los humanos. En el siglo XIX, otros científicos como Louis Pasteur probaron la vacunación con los agentes infecciosos inactivados (muertos) o atenuados (vivos, pero con sus características alteradas, por lo que no causan enfermedad).

Las estrategias de vacunación avanzaron con el desarrollo de nuevas tecnologías. La ciencia empezó a usar los componentes específicos de los agentes infecciosos, normalmente proteínas.

¿Existen las vacunas ARNm?

Sí existen las vacunas de ARNm.

Recordemos que las moléculas de ARNm sirven como molde para la fabricación de proteínas.

A principios de la década de 1990, se demostró que al inyectar ARNm externo en tejido muscular se puede producir la proteína para la que ese ARNm sirve como molde. Desde entonces, se abrió la posibilidad de utilizar esta estrategia para expresar proteínas de los agentes infecciosos nocivos para el organismo.

El papel del ARNm en la vacuna es «fabricar» la proteína del virus en la célula del organismo, tal y como se haría en una infección natural, pero sin que se presente la enfermedad. Esto se logra porque se produce una proteína que está en la superficie del virus. El sistema inmune reconoce la proteína ante la «alerta», pero no hay riesgo de que ocurra la patología.

Al ser ajenas al organismo, esas proteínas serán reconocidas por el sistema inmune y se podrán generar defensas, pero con la ventaja de que no causan enfermedad al ser solamente un componente aislado del agente infeccioso.

Captura de pantalla de mensaje difundido en Whatsapp con falsedades de las vacunas de tecnología ARNm.

¿Cómo se produce el ARNm para las vacunas?

El ARNm de las vacunas se suele producir in vitro en laboratorio.  Se usa una técnica de transcripción con la ARN polimerasa obtenida a partir de bacteriófagos (virus que infectan bacterias), a partir de un molde de ADN contenido en un plásmido (molécula circular de ADN, sintetizada químicamente).

Por ahora, no existen vacunas de ARNm aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) para su uso en seres humanos.  Existe una vacuna de este tipo para el virus de Zika que concluyó su primera fase de ensayo clínico con 90 voluntarios sanos en julio de 2019. Los resultados de este análisis están pendientes de publicación.

¿Las vacunas pueden “cambiar el material genético”?

No.

La información genética de los organismos se almacena en el ADN. El ARN que se usa para estas vacunas no tiene la capacidad de cambiar de ninguna manera el ADN.

El ARN se produce a partir de ADN y no al revés. Esto solo podría suceder en casos especiales de ciertos virus que tienen una enzima llamada transcriptasa reversa. Esta no está presente en el coronavirus SARS-CoV-2, ni es común en los seres humanos. Por ello, el ARNm contenido en una vacuna de ese tipo no puede inducir modificaciones en el ADN del sujeto al que se le aplica.

No hay bases biológicas para decir que una vacuna de ARNm o de otro tipo causen modificaciones en la información genética del sujeto vacunado, ya sea de forma temporal o transitoria.

¿Existe una vacuna ARNm en prueba contra el COVID-19?

Sí. De hecho existen seis vacunas basadas en la tecnología de ARNm que se encuentran en estudios clínicos en este momento.  Cuatro se encuentran en fases I/II, una en fase II/III (BioNTech/Pfizer, multinacional) y una se encuentra en fase III (Moderna TX, Estados Unidos).  Además, hay al menos 25 vacunas de este tipo en fase exploratoria o preclínica.

Otras posibles vacunas emplean otras tecnologías distintas de las basadas en ARN.  Existen también estrategias basadas en ADN, ya sea dentro de vectores virales (descrito más adelante) o moléculas circulares de ADN “desnudo” que se pueden introducir por electroporación (estrategia libre de agujas). También hay enfoques más clásicos en los que se usa el SARS-CoV-2 inactivado o las proteínas virales purificadas para lograr la respuesta del sistema inmune.

¿Qué implican las fases de estudio clínico?

Hay varias etapas en los estudios clínicos para probar medicamentos, dispositivos, procedimientos y otras clases de intervenciones.  Inicialmente, se lleva a cabo una fase preclínica. En ella se hacen pruebas in vitro y/o en modelos animales.  Posteriormente, sigue la Fase I, que se realiza en un grupo pequeño de voluntarios (20-100 personas). Estos son generalmente sujetos sanos y que no pertenecen a ningún grupo vulnerable, y sirve para evaluar la seguridad.  También sirve para determinar la mejor forma de administración y la tolerancia.

La siguiente fase (Fase II) incluye un número mayor de personas (100-300). Suele hacerse de manera multicéntrica y su fin principal es determinar eficacia.

La Fase III es cuando se realiza el estudio más amplio de todos los aspectos, incluyendo eficacia, seguridad y efectos secundarios.  Se hace con varios grupos grandes de pacientes (100-3000). Dependiendo del diseño del estudio, se incluyen también grupos de control.  Esta es la fase previa a la aprobación para la entrada al mercado de un medicamento.  Finalmente, una vez que se obtiene el permiso y se da la comercialización, se realiza la Fase IV, que permite principalmente la detección de efectos secundarios muy poco frecuentes o que se presentan a largo plazo, entre otros aspectos.

El estudio de una vacuna fue detenido. ¿Era de ARNm?

El ensayo en fase III de la vacuna del consorcio entre la Universidad de Oxford y la empresa AstraZeneca fue detenido a inicios de septiembre. El problema surgió debido a que uno de los participantes del estudio desarrolló un efecto adverso grave llamado mielitis transversa según el sitio STAT. Sin embargo, esa vacuna no es de tecnología ARNm.

Los aspectos de seguridad de ese ensayo clínico fueron revisados por un comité independiente del Reino Unido y se decidió retomar el análisis.

La vacuna de Oxford/AstraZeneca es una vacuna en un vector viral.  Eso quiere decir que el ADN que codifica por la proteína de la espícula (S) del SARS-CoV-2 es introducido en un virus que puede infectar las células humanas pero sin causar enfermedad.  Al entrar a la célula, utiliza su maquinaria para producir la proteína del virus. También será reconocida por el sistema inmune una vez dentro del organismo.

La mielitis transversa es una inflamación de la médula espinal. Se caracteriza clínicamente como una disfunción motora y sensorial que produce debilidad en las extremidades, sensación de adormecimiento, dolor e incomodidad y problemas en la vejiga y los movimientos intestinales.  Su causa exacta es desconocida en la mayoría de los casos, pero se puede asociar con enfermedades autoinmunes o puede presentarse como complicación posinfecciosa de enfermedades virales y bacterianas.  La severidad del cuadro es variable.

La comunicación oficial del ensayo clínico dijo que no se referirá a detalles clínicos del caso por respeto a la privacidad del participante. Agregó que este tipo de eventos son comunes en este tipo de ensayos a gran escala.

No se sabe si el sujeto que presentó la complicación era parte del grupo vacunado o del grupo que recibió el placebo. Tampoco trascendió su evolución clínica.  Este efecto adverso en particular se ha reportado en asociación con otras vacunas contra agentes virales.

Ese cuadro se puede tratar con medicamentos antinflamatorios y terapias como el intercambio de plasma. También se puede usar tratamiento de soporte y alivio de síntomas, y terapia física para la recuperación.  La mayor parte de las personas con mielitis transversa se recupera al menos de forma parcial dentro de los primeros tres meses. Eso sí, la recuperación puede tardar hasta dos años. Algunos individuos tienen secuelas moderadas como problemas para caminar, debilidad y problemas en la sensibilidad nerviosa.

Nota del editor: Silvia Molina es Doctora en Microbiología e Inmunología de la Universidad de Bordeaux, Francia. Desde el 2008, es docente de la cátedra de Enfermedades Infecciosas y del departamento de Bioquímica de la Escuela de Medicina de la UCR. También es investigadora del programa de Epidemiología del Cáncer del Instituto de Investigaciones en Salud (INISA) de la UCR. Ella forma parte de un proyecto de colaboración entre la Escuela de Medicina de la UCR y Doble Check para verificar desinformación en materia de salud.

 

 

Hipoxia, infecciones, taquicardia y neumonía: mitos sobre el uso de mascarillas

En resumen: Publicaciones en redes sociales reactivaron una serie de mitos con respecto al uso generalizado de mascarillas. Las afirmaciones son antiguas piezas de desinformación que volvieron a reflotar luego de que el Ministerio de Salud declarara como obligatorio el uso de esta protección el pasado 9 de septiembre.

Es falso que las mascarillas produzcan hipoxia, hipercapnia o neumonía. El uso de mascarillas por sí solo tampoco puede ocasionar adormecimiento de las extremidades, taquicardia, mareos o zumbidos en los oídos. Estos efectos secundarios sí podrían percibirse si se respira agitadamente a causa de la ansiedad.

Tampoco hay riesgo de infecciones bacterianas si se usa adecuadamente la mascarilla. Las bacterias acumuladas durante el día en el dispositivo son propias de quien lo porta.

La OMS reconoce varios inconvenientes posibles asociados con el uso de la mascarilla. Entre estos están: incomodidad, falsa sensación de seguridad, dificultades de comunicación, dermatitis y dolor de cabeza.

Una persona asmática, por ejemplo, podría experimentar sensación de claustrofobia o dificultades para respirar en algunos casos. ¿Cómo en cuales? Por ejemplo, cuando exprese alguna crisis alérgica mientras usa la mascarilla.

Hay consenso científico sólido en que el uso de las mascarillas es efectivo contra la transmisión del Covid-19 cuando se usa de forma adecuada. Múltiples medios de verificación en distintos países se han valido de esta evidencia para refutar desinformaciones sobre las supuestas amenazas del uso de mascarillas.

En resumen: Publicaciones en redes sociales reactivaron una serie de mitos con respecto al uso generalizado de mascarillas. Las afirmaciones son antiguas piezas de desinformación que volvieron a reflotar luego de que el Ministerio de Salud declarara como obligatorio el uso de esta protección el pasado 9 de septiembre.

Es falso que las mascarillas produzcan hipoxia, hipercapnia o neumonía. El uso de mascarillas por sí solo tampoco puede ocasionar adormecimiento de las extremidades, taquicardia, mareos o zumbidos en los oídos. Estos efectos secundarios sí podrían percibirse si se respira agitadamente a causa de la ansiedad.

Tampoco hay riesgo de infecciones bacterianas si se usa adecuadamente la mascarilla. Las bacterias acumuladas durante el día en el dispositivo son propias de quien lo porta.

La OMS reconoce varios inconvenientes posibles asociados con el uso de la mascarilla. Entre estos están: incomodidad, falsa sensación de seguridad, dificultades de comunicación, dermatitis y dolor de cabeza.

Una persona asmática, por ejemplo, podría experimentar sensación de claustrofobia o dificultades para respirar en algunos casos. ¿Cómo en cuales? Por ejemplo, cuando exprese alguna crisis alérgica mientras usa la mascarilla.

Hay consenso científico sólido en que el uso de las mascarillas es efectivo contra la transmisión de la COVID-19 cuando se usa de forma adecuada. Múltiples medios de verificación en distintos países se han valido de esta evidencia para refutar desinformaciones sobre las supuestas amenazas del uso de mascarillas.

No producen hipoxia o hipercapnia

Varias publicaciones en redes sociales afirmaron que el uso de mascarillas impedía la salida y entrada de aire. Las publicaciones sostienen falsamente que esto provoca una deficiencia de oxígeno en la sangre (hipoxemia) y tejidos (hipoxia) y un exceso de dióxido de carbono en la sangre (hipercapnia).

Estas afirmaciones son falsas ya que las mascarillas no son 100% herméticas. Las mascarillas son usadas para evitar la expulsión de partículas pero no impiden el paso de gases como el oxígeno y el dióxido de carbono.

“Las mascarillas filtran el aire no impiden su salida, de modo que no producen falta de oxígeno” aclaró Álvaro Avilés, jefe del Servicio de Infectología del hospital México.

Tampoco es posible que el oxígeno que se obtiene del ambiente baje a un 15% (cuando lo normal es 21%) a causa de la mascarilla.  El cuerpo colapsa o incluso muere cuando la concentración de oxígeno es deficiente.

“Cuando la concentración del oxígeno baja a un 15% la eficiencia física e intelectual de una persona es significativamente reducida, si baja a un 10% la pérdida de la conciencia se produce sin previo aviso y por debajo del 8% provocaría muerte por asfixia en pocos minutos”, apuntó Roberto Arroba, quien forma parte de la Dirección de Vigilancia de la Salud del Ministerio de Salud.

Esto sucede porque cuando la cantidad de oxígeno disminuye por debajo de lo normal el cuerpo entra en crisis metabólica. Esta crisis lleva a los diferentes sistemas del cuerpo a un estado de emergencia por el consumo de sus recursos.

Estas afirmaciones han sido también verificadas por la agencia AFP, la OMS y expertos en Bélgica, Colombia, Brasil y  España (1 y 2).

… tampoco neumonía o infecciones bacterianas

La neumonía es una infección respiratoria ocasionada por el ingreso de microorganismos dañinos que se siembran en los pulmones.

No hay riesgo de neumonía ni de ningún tipo de infección si se siguen las normas básicas de higiene estipuladas para el uso de mascarillas: uso por dos horas y posterior desecho de las mascarillas desechables y el lavado diario de las reutilizables. Así lo indicó Alcibey Alvarado, exjefe del Servicio de Neumología del hospital San Juan de Dios.

Las infecciones por acumulación de bacterias son poco probables, agregó Álvaro Avilés. Las bacterias que se acumulan provienen de la propia cavidad oral y bucal de la persona que porta la mascarilla. Estas bacterias ya son toleradas por el cuerpo.

“Para que aparezcan infecciones, tendría que de alguna forma romperse el equilibrio natural, y esto supone alterar estructuralmente la región para que las bacterias dejen de ser toleradas y empiecen a hacer daño”, dijo Avilés.

Esta misma explicación fue dada por la Sociedad Española de Microbiología. La organización que considera que el uso de la mascarilla también puede prevenir el riesgo de infecciones respiratorias como la neumonía.

Por el contrario, la COVID-19 sí conlleva un riesgo de sufrir neumonía e hipoxia.

Las mascarillas son efectivas y sí, son incómodas

La OMS sostiene que las mascarillas son una medida necesaria para evitar la propagación del virus de la COVID-19 si se aplica de forma correcta y en conjunto con las medidas de distanciamiento (distanciamiento de al menos un metro y lavado de manos).

Investigaciones científicas, compiladas por la OMS, concluyeron que la COVID-19 se transmite principalmente por personas asintomáticas mediante gotículas respiratorias al toser o estornudar, cuando no se usa el equipo adecuado, y por contacto físico con otras personas.

La iniciativa británica DELVE evalúa datos y aprendizajes para epidemias virales como la COVID-19. Este proyecto también compiló evidencia científica sobre la eficacia de las mascarillas, basada en datos observacionales y modelados recolectados alrededor del mundo.

El reporte concluye que hay suficiente evidencia que respalda la eficacia de las mascarillas, incluso las de tela, en la prevención de infecciones y la transmisión de la COVID-19.

Este mismo reporte evalúa la evidencia disponible sobre las caretas de plástico. Este tipo de dispositivo es requerido por la comunidad sorda (que necesita leer labios) y las personas con enfermedades respiratorias crónicas a las que se le imposibilita el uso de una mascarilla.

Las caretas ofrecen protección para esta población pero no evita la dispersión de partículas. La investigación disponible sugiere que incluso la diferencia en el tamaño entre las personas puede disminuir su eficacia.

El Ministerio de Salud de Costa Rica contempla excepciones para estas poblaciones con dictamen médico. La OMS también identifica posibles inconvenientes en el uso de mascarillas por personas con trastornos de desarrollo, con trastornos mentales o deterioro cognoscitivo y personas con traumatismos faciales.

Incomodidades

La organización también reconoce que las mascarillas pueden ser incómodas y dificultar la comunicación. También advierte que puede dar una falsa sensación de seguridad que provoque que las personas descuiden las otras medidas requeridas para evitar contagiarse.

También hay riesgo de presentar brotes en la piel o dermatitis relacionada con el uso de la mascarilla.

Alvarado considera probable que se presenten este tipo de manifestaciones en la piel por contacto con la mascarilla ya que en nuestro país alrededor del “80% de la población es alérgica a algo”.

Adriana Suárez, coordinadora de fisiología respiratoria en el departamento de Fisiología de la Escuela de Medicina, considera que la utilidad de la mascarilla como método para prevenir el contagio de la COVID-19 supera en mucho las incomodidades que las personas suelen experimentar.

“A medida que las personas se acostumbren a su uso comenzarán a disminuir las quejas relacionadas con ellas”, agregó Suárez.

Esta fisióloga recomienda tener cuidado en la escogencia de materiales para la elaboración de mascarillas caseras. Aconseja buscar telas que permitan una adecuada transpiración para evitar consecuencias en la salud e incomodidades.

¿Las personas asmáticas están en riesgo?

Una publicación en Facebook advertía sobre los riesgos del uso de mascarilla específicamente en personas asmáticas. La usuaria asegura que la mascarilla le provocó mareos, adormecimiento de las extremidades, broncoespasmos, taquicardia y falta de oxígeno, entre otros.

El infectólogo Álvaro Avilés dijo que el asma “es una enfermedad con componentes inflamatorios, de constricción de bronquios y de sobreproducción de moco que muchas veces obedece a estados alérgicos”.

Si una persona asmática fuera alérgica a alguno de los componentes de la mascarilla podría facilitarse una crisis asmática con broncoespasmos. De lo contrario no hay riesgo en el uso de la mascarilla, aseguró Avilés.

El neumólogo Alcibey Alvarado coincide en que una persona que tiene controlada el asma puede usar la mascarilla sin ningún inconveniente. El médico aclaró que “en personas asmáticas descompensadas del asma (crisis asmáticas), las mascarillas podrían interferir con la cantidad de aire que pueden respirar, además de que tener en la cara lo que sea les da claustrofobia”.

Roberto Arroba, de la Dirección de Vigilancia de la Salud del Ministerio de Salud, dijo las mascarillas pueden tener una “contraindicación relativa”. Su uso durante muchas horas podría producir broncoespasmos, pero aclaró que para este tipo de situaciones es necesario visitar a un médico que identifique si está relacionado con el uso de la mascarilla y en caso de ser así se puede recibir un dictamen.

Avilés, Alvarado y Arroba coincidieron en que síntomas como zumbidos, mareos, taquicardias y adormecimientos no pueden relacionarse directamente con el uso de las mascarillas.

“Estos son datos muy sugestivos de que la persona está respirando torpemente e intercambiando los gases respiratorios con el ambiente en forma anormal e inadecuada, provocando un estado de menos acidez en el cuerpo (alcalosis respiratoria). Es, por decirlo así, una forma de ansiedad”, explicó Avilés.

¿Y si solo nos tapamos la boca?

Otra afirmación realizada fue que los médicos acostumbran a utilizar la mascarilla sin taparse la nariz para respirar mejor por lo que no hay inconveniente en descubrirse para evitar la incomodidad.

Esto no es cierto. Patógenos como el del virus del resfrío, la influenza o la COVID-19 se eliminan por la nariz.

Avilés dijo que hay médicos que usan mal el equipo, a pesar de que tienen conocimiento de los riesgos. Tanto médicos como pacientes tienden a excusar la “negligencia y la pereza” y desaprovechan la eficacia de la medida.

Es necesario taparse la nariz porque la cavidad nasal y oral están conectadas. Se pueden entender como “una sola puerta de entrada y salida” por lo que tapar sólo una puerta “no sirve de nada porque la otra, al quedar permeable, facilita la dispersión de contaminantes”, dijo Avilés.

Arroba añadió que el virus puede transmitirse por vía aérea por lo que es necesario tener un sello entre ambas cavidades.

El reporte de DELVE, emitido en junio de este año, concluyó que los estudios de transmisión aérea están en desarrollo. Aún no se sabe cuán efectivas son las mascarillas en proteger al portador pero sí hay suficiente evidencia científica para afirmar que el uso de mascarillas protege a otras personas de un portador asintomático.

Una publicación realizada por el The New England Journal of Medicine el pasado 8 de septiembre valora el uso generalizado de mascarillas como un tipo de “inmunización” comunitaria mientras los centros médicos esperan la vacuna.

No es recomendable usar mascarilla durante el ejercicio físico

La OMS no considera conveniente el uso de mascarillas mientras se realiza ejercicio físico porque reduce la capacidad para respirar con comodidad. Además, la mascarilla se puede humedecer más rápidamente con el sudor. Ello podría promover el crecimiento de microorganismos y aumenta la dificultad para respirar.

El neumólogo Alcibey Alvarado coincide en que la mascarilla puede interferir con una adecuada respiración en ejercicios prolongados y que su uso solo debe darse cuando se realiza en espacios cerrados.

“Si es en espacios abiertos y se mantiene el distanciamiento social, no es necesario la mascarilla como la gente que trota o los ciclistas”, apuntó Alvarado.

La actividad física requiere mayor consumo de oxígeno por lo que Avilés recomienda realizar ejercicio de forma individual y lejos de aglomeraciones para no necesitar una mascarilla.

La fisióloga Adriana Suárez dijo que el uso de mascarilla podría requerirse en gimnasios cerrados o con mala ventilación pero no para caminatas al aire libre. Tampoco es recomendablerealizar actividad física para ninguna persona con manifestación de infección en las vías aéreas (tos, estornudos, dolor de garganta, mocos).