Nuevo coronavirus no se “transporta” en un parásito, como difundió ‘Cubases Tiernos’

En resumen: Es falso que el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 se “mete” y se “transporta” en el organismo por medio de parásitos, y que por eso era recomendable ingerir desparasitantes. Así se divulgó el 6 de abril en el programa radiofónico Cubases Tiernos, que se transmite en CRC 89.1 Radio y que es dirigido por Iris Zamora y el excandidato presidencial Rolando Araya Monge.

La evidencia científica disponible señala que el coronavirus infecta al organismo por cuenta propia gracias a su estructura y a la presencia de una proteína específica en células de distintos tejidos.

Las partículas del coronavirus SARS-CoV-2 son esféricas y tienen unas proteínas en forma de hongo llamadas espigas que sobresalen en su superficie. Las espigas permiten la unión del virus con las células humanas, lo cual es el primer paso de la infección.

A la fecha, existe evidencia preliminar que sugiere que un antiparasitario de amplio espectro llamado ivermectina podría ser candidato como tratamiento a la enfermedad COVID-19, así como la cloroquina. Sin embargo, su potencial no tiene relación con el mecanismo descrito en Cubases Tiernos.

En resumen: Es falso que el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 se “mete” y se “transporta” en el organismo por medio de parásitos, y que por eso era recomendable ingerir desparasitantes. Así se divulgó el 6 de abril en el programa radiofónico Cubases Tiernos, que se transmite en CRC 89.1 Radio y que es dirigido por Iris Zamora y el excandidato presidencial Rolando Araya Monge.

La evidencia científica disponible señala que el coronavirus infecta al organismo por cuenta propia gracias a su estructura y a la presencia de una proteína específica en células de distintos tejidos.

Las partículas del coronavirus SARS-CoV-2 son esféricas y tienen unas proteínas en forma de hongo llamadas espigas que sobresalen en su superficie. Las espigas permiten la unión del virus con las células humanas, lo cual es el primer paso de la infección.

A la fecha, existe evidencia preliminar que sugiere que un antiparasitario de amplio espectro llamado ivermectina podría ser candidato como tratamiento a la enfermedad COVID-19, así como la cloroquina. Sin embargo, su potencial no tiene relación con el mecanismo descrito en Cubases Tiernos.

Parásito no sirve de transporte a coronavirus

En el programa Cubases Tiernos se recomendó la ingestión de desparasitantes para evitar el contagio del nuevo coronavirus. El consejo fue divulgado por una de las presentadoras que participó en la emisión de ese día. No queda claro si la hablante fue Isis Zamora o Marieta Rodríguez.

La presentadora aseguró que esa recomendación se debía a que el virus “se mete en el parásito” y  “viaja a través del parásito”. “Entonces, lo que se busca es sacar los parásitos del cuerpo”, agregó. No detalló el tipo de parásito.

La presentadora añadió que sería más eficiente el efecto del dióxido de cloro en el organismo para curar la enfermedad respiratoria COVID-19, que es ocasionada por el nuevo coronavirus. Esa es una cura falsa que ha sido promovida por un seudocientífico europeo ampliamente refutado. En realidad, el dióxido de cloro es un cloro de aplicación industrial que podría ser letal en dosis altas.

La evidencia científica disponible desmiente esas recomendaciones.

Coronavirus se vale de diminutas gotas respiratorias para ingresar al organismo

Según los datos disponibles, el nuevo coronavirus se transmite principalmente entre personas a través de diminutas gotas que una persona expulsa al estornudar o toser, por ejemplo. Así lo indica la Organización Mundial de la Salud (OMS) con base en su revisión de evidencia científica.

La OMS ha concluido que el contagio a través de esas gotículas se produce por contacto cercano (a menos de un metro) con una persona con síntomas respiratorios o por contacto con superficies donde estén las gotículas respiratorias expulsadas por una persona infectada. La institución advierte del “riesgo de que las mucosas (boca y nariz) o la conjuntiva (ojos) se expongan a estas gotículas respiratorias que pueden ser infecciosas”. Esas son las vías de entrada del coronavirus.

Las partículas del SARS-CoV-2 son esféricas y tienen unas proteínas en forma de hongo llamadas espigas que sobresalen en su superficie. Esas proteínas dan al virus una apariencia de corona al observarse en un microscopio. Las proteínas tipo espiga permiten la unión del virus con las células humanas. Ese es el primer paso de la infección.

Existe evidencia de que el coronavirus infecta a las personas uniéndose a una proteína específica de las células, llamada ACE2. Esa proteína está en las células del pulmón, el intestino, el riñón y los vasos sanguíneos. La unión de la proteína tipo espiga del virus con la proteína ACE2 funciona como una llave con una cerradura; de esta forma es que el virus entra a las células. Hay evidencia científica documentada de que la entrada del coronavirus al cuerpo depende de que este logre llegar a esos tejidos. De ese modo, células u organismos carentes de esa proteína no podrían ser infectados por el virus.

Por esta razón es que las autoridades sanitarias han recomendado las medidas de distanciamiento social, la limpieza de superficies y de manos, y que las personas eviten tocarse la cara sin haber lavado sus manos.

Un antiparasitario podría servir como tratamiento para el COVID-19

Existe evidencia preliminar que sugiere que un antiparasitario de amplio espectro llamado ivermectina podría ser candidato como tratamiento a la enfermedad COVID-19, así como la cloroquina. Sin embargo, eso no respalda ni confirma las recomendaciones del programa Cubases Tiernos.

En el caso de la cloroquina se sugiere que ocasiona alteraciones celulares que interfieren con la replicación o la capacidad de infección del coronavirus. Para la ivermectina, se ha notado que en otros virus ARN similares inhibe a una proteína llamada “importina”, que es necesaria para que esos virus infecten a las células. En ninguno de los casos se ha sugerido su uso para eliminar parásitos que tengan relación con el coronavirus.

Hay que tener cuidado con esos datos preliminares. Los resultados que se tienen hasta el momento con la ivermectina son de estudios in vitro. Es decir, son investigaciones en células humanas crecidas en placas de laboratorio. Aún debe demostrarse si el mismo efecto se da en las personas y establecer las dosis apropiadas.

Referencias:

Brandin H1, Myrberg O, Rundlöf T, Arvidsson AK, Brenning G. 2007. Adverse effects by artificial grapefruit seed extract products in patients on warfarin therapy. Eur J Clin Pharmacol. 2007 Jun;63(6):565-70.

Caly, L., Druce, J.D., Catton, M.G., Jans, D.A., Wagstaff, K.M., The FDA-approved Drug Ivermectin inhibits the replication of SARS-CoV-2 in vitro, Antiviral Research,  https://doi.org/10.1016/j.antiviral.2020.104787.

Heggers JP, Cottingham J, Gusman J, Reagor L, McCoy L, Carino E, Cox R, Zhao JG. 2002. The effectiveness of processed grapefruit-seed extract as an antibacterial agent: II. Mechanism of action and in vitro toxicity. J Altern Complement Med. 2002 Jun;8(3):333-40.

Hoffmann M., Kleine-Weber H., Shroeder S., et al. 2020. SARS-CoV-2 Cell Entry Depends on ACE2 and TMPRSS2 and Is Blocked by a Clinically Proven Protease Inhibitor. Cell. pii: S0092-8674(20)30229-4. doi: 10.1016/j.cell.2020.02.052.

Jianjun Gao, Zhenxue Tian, Xu Yang. Breakthrough: Chloroquine phosphate has shown apparent efficacy in treatment of COVID-19 associated pneumonia in clinical studies. BioScience Trends. 2020; 14(1):72-73.

King D, Mitchell B, Williams CP, Spurling GK. 2015. Saline nasal irrigation for acute upper respiratory tract infections. Cochrane Database Syst Rev. 2015 Apr 20;(4): CD006821. doi: 10.1002/14651858.

Lauer SA, Grantz KH, Bi Q, Jones FK, Zheng Q, Meredith HR, Azman AS, Reich NG, Lessler J. 2020. The Incubation Period of Coronavirus Disease 2019 (COVID-19) From Publicly Reported Confirmed Cases: Estimation and Application.Ann Intern Med. doi: 10.7326/M20-0504.

Lei Fang L., Karakiulakis G., Roth M. Are patients with hypertension and diabetes mellitus at increased risk for COVID-19 infection? Lancet Respir Med 2020; Published Online March 11. https://doi.org/10.1016/PI

Lee Reagor, Jean Gusman, Lana McCoy, Edith Carino, and John P. Heggers. 2004. The Effectiveness of Processed Grapefruit-Seed Extract as An Antibacterial Agent: I. An In Vitro Agar Assay. The Journal of Alternative and Complementary Medicine 8 (3) https://doi.org/10.1089/10755530260128014

Miyuki Komura, Mayuko Suzuki, Natthanan Sangsriratanakul, Mariko Ito, Satoru Takahashi, Shahin Alam, Mizuki Ono, Chisato Daio, Dany Shoham y Kazuaki Takehera. 2019. Inhibitory effect of grapefruit seed extract (GSE) on avian pathogens. J Vet Med Sci. 2019 Mar; 81(3): 466–472.

Organización Mundial de la Salud. 2020. Vías de transmisión del virus de la COVID-19: repercusiones para las recomendaciones relativas a las precauciones en materia de prevención y control de las infecciones. Recuperado de: https://www.who.int/es/news-room/commentaries/detail/modes-of-transmission-of-virus-causing-covid-19-implications-for-ipc-precaution-recommendations

Savarino A, Boelaert JR, Cassone A, Majori G, Cauda R. 2003. Effects of chloroquine on viral infections: an old drug against today’s diseases?. Lancet Infect Dis. 3(11):722-7.

Walls AC, Park YJ, Tortorici MA, Wall A, McGuire AT, Veesler D. Structure, Function, and Antigenicity of the SARS-CoV-2 Spike Glycoprotein. Cell. 2020; S0092-8674(20)30262-2. doi:10.1016/j.cell.2020.02.058

Wan Y, Shang J, Graham R, Baric RS, Li F. Receptor recognition by novel coronavirus from Wuhan: An analysis based on decade-long structural studies of SARS. J Virology 2020; 94 (7): e00127-20. doi: 10.1128/JVI.00127-20.

Yiwu Yan, Zhen Zou, Yang Sun, Xiao Li, Kai-Feng Xu, Yuquan Wei, Ningyi Jin y  Chengyu Jiang. 2012. Anti-malaria drug chloroquine is highly effective in treating avian influenza A H5N1 virus infection in an animal model. Cell Res. 2013 Feb; 23(2): 300–302.

Nota del editor: Mariela Arias Hidalgo es doctora en Ciencias Naturales de la Escuela Médica de Hannover, Alemania, y profesora de Fisiología de la UCR. Warner Alpízar Alpízar es Doctor en Biología del Cáncer de la Universidad de Bergen, Noruega. Actualmente es subdirector del Centro de Investigación en Estructuras Microscópicas (CIEMIC) y profesor de Bioquímica de la UCR. También colaboró Oscar Brenes García, Doctor en Neurociencias de la Universidad de Turín, Italia, en conjunto con la Universidad de Costa Rica, Máster en Ciencias Biomédicas con énfasis en Fisiología Celular, y profesor de Fisiología de la UCR.  Este equipo forma parte de un proyecto de colaboración entre la Escuela de Medicina de la UCR y Doble Check para verificar informaciones dudosas o falsas en materia de salud.

Gárgaras de agua con sal no tratan ni previenen al nuevo coronavirus, como afirmó Rolando Araya

En resumen: No hay evidencia de que hacer gárgaras de agua con sal o de semillas de toronja elimine o prevenga el COVID-19, enfermedad ocasionada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2.

Esa recomendación fue difundida este lunes por el excandidato presidencial Rolando Araya Monge en su programa Cubases Tiernos, que se transmite en CRC 89.1 Radio. Araya justificó que las gárgaras son efectivas porque el nuevo coronavirus “se aloja” en la garganta, boca y laringe durante una semana antes de que se “desate” la enfermedad.

Instituciones de salud sí reconocen que hacer gárgaras de agua con sal puede aliviar el dolor de garganta por infecciones del tracto respiratorio superior. Sin embargo, no hay evidencia de que pueda impedir una infección o curarla.

La evidencia científica disponible indica que el coronavirus ingresa al cuerpo e infecta las células de todo el tracto respiratorio y manipula componentes internos de estas para reproducirse. Cuando aparecen los síntomas es porque el virus ya tiene varios días dentro del organismo y el sistema inmune está reaccionando en su contra.

A la fecha, no hay evidencia científica publicada que demuestre que el virus SARS-CoV-2 infecte primero la garganta, boca y faringe, como dijo Rolando Araya.

Doble Check intentó solicitar a Rolando Araya la evidencia que aseguró que existía para sus recomendaciones. Sin embargo, el político bloqueó su contacto telefónico.

En resumen: No hay evidencia de que hacer gárgaras de agua con sal o de semillas de toronja elimine o prevenga el COVID-19, enfermedad ocasionada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2.

Esa recomendación fue difundida este lunes por el excandidato presidencial Rolando Araya Monge en su programa Cubases Tiernos, que se transmite en CRC 89.1 Radio. Araya justificó que las gárgaras son efectivas porque el nuevo coronavirus “se aloja” en la garganta, boca y laringe durante una semana antes de que se “desate” la enfermedad.

Instituciones de salud sí reconocen que hacer gárgaras de agua con sal puede aliviar el dolor de garganta por infecciones del tracto respiratorio superior. Sin embargo, no hay evidencia de que pueda impedir una infección o curarla.

La evidencia científica disponible indica que el coronavirus ingresa al cuerpo e infecta las células de todo el tracto respiratorio y manipula componentes internos de estas para reproducirse. Cuando aparecen los síntomas es porque el virus ya tiene varios días dentro del organismo y el sistema inmune está reaccionando en su contra.

A la fecha, no hay evidencia científica publicada que demuestre que el virus SARS-CoV-2 infecte primero la garganta, boca y faringe, como dijo Rolando Araya. El consejo que dio Araya ha sido desmentido en numerosas ocasiones por proyectos de fact-checking de distintas partes del mundo, donde rumores similares se también se han difundido.

Doble Check intentó solicitar a Rolando Araya la evidencia que aseguró que existía para sus recomendaciones. Sin embargo, el político bloqueó su contacto telefónico.

Gárgaras de agua con sal no eliminan ni previenen contagios

En su programa del 6 de abril, el político Rolando Araya Monge recomendó ingerir dióxido de cloro para, supuestamente, curar el COVID-19. Esa es una cura falsa que ha sido promovida por un seudocientífico europeo ampliamente refutado. En realidad, el dióxido de cloro es un cloro de aplicación industrial que podría ser letal en dosis altas.

Araya le sugirió a su audiencia hacer gárgaras de agua con sal para eliminar el coronavirus en caso de no hallar ese compuesto químico. El político aseguró que había “comprobación científica” de que el nuevo coronavirus se aloja durante una semana en la garganta, boca y  laringe. Araya describió que “luego baja a los pulmones y ahí es donde se desata la enfermedad”. “Mantienen la zona de incubamiento segura”, añadió.

La OMS ha concluido que el contagio se produce a través de gotículas respiratorias con el virus. La infección se favorece por contacto cercano (a menos de un metro) con una persona con síntomas respiratorios o por contacto con superficies donde estén las gotículas respiratorias expulsadas por una persona infectada. La institución advierte del “riesgo de que las mucosas (boca y nariz) o la conjuntiva (ojos) se expongan a estas gotículas respiratorias que pueden ser infecciosas”. Esas son las vías de entrada del coronavirus, según la evidencia disponible.

Por esta razón es que las autoridades sanitarias han recomendado las medidas de distanciamiento social, la limpieza de superficies y de manos, y que las personas eviten tocarse la cara sin haber lavado sus manos.

El coronavirus ingresa al cuerpo e infecta las células de todo el tracto respiratorio y manipula componentes internos de estas para reproducirse. Se ha documentado que el virus también puede ingresar al organismo por los ojos, por lo que un tratamiento centrado en la garganta sería inefectivo en esos casos.

Al momento en que una persona comienza a sentir síntomas, el coronavirus ya ha estado infectando el cuerpo por un periodo entre 1 y 14 días. A eso se le llama tiempo de incubación: es el tiempo entre la infección y la aparición de síntomas. Cuando aparecen los síntomas es porque el virus ya tiene varios días dentro del organismo y el sistema inmune está reaccionando en su contra. Por lo tanto, lavar la garganta con agua, sal o cualquier otra sustancia no es efectivo para eliminar el virus si este ya ha infectado a la persona.

Instituciones de salud como Mayo Clinic y el servicio nacional de salud de Reino Unido recomiendan que hacer gárgaras de agua con sal puede aliviar el dolor de garganta por infecciones del tracto respiratorio superior (nariz, boca, faringe y laringe). Eso sí, no exist evidencia de que pueda impedir una infección o curarla.

Cuidado con las semillas de toronja

Rolando Araya además sugirió como alternativa gárgaras con un compuesto de semillas de toronja. “Eso también tiene un poder bactericida potentísimo”, dijo.

Sí existe evidencia de que las semillas de toronja tienen poder bactericida. Aún así, un virus es muy diferente a una bacteria. Los efectos bactericidas de una sustancia no pueden generalizarse a todo tipo de virus. Un artículo científico reciente concluyó que las semillas de toronja también tienen actividad antiviral, pero la evidencia apunta a que su efectividad es diferente según el tipo de virus y según la concentración empleada. No hay pruebas que hubieran probado el efecto de esas semillas en el nuevo coronavirus.

Además, hay indicios de que concentraciones altas de esa semilla generan toxicidad celular. También podrían causar efectos adversos en pacientes que usan ciertos medicamentos, como los anticoagulantes, porque altera el funcionamiento de ciertas enzimas que los metabolizan.

Referencias:

Brandin H1, Myrberg O, Rundlöf T, Arvidsson AK, Brenning G. 2007. Adverse effects by artificial grapefruit seed extract products in patients on warfarin therapy. Eur J Clin Pharmacol. 2007 Jun;63(6):565-70.

Caly, L., Druce, J.D., Catton, M.G., Jans, D.A., Wagstaff, K.M., The FDA-approved Drug Ivermectin inhibits the replication of SARS-CoV-2 in vitro, Antiviral Research,  https://doi.org/10.1016/j.antiviral.2020.104787.

Heggers JP, Cottingham J, Gusman J, Reagor L, McCoy L, Carino E, Cox R, Zhao JG. 2002. The effectiveness of processed grapefruit-seed extract as an antibacterial agent: II. Mechanism of action and in vitro toxicity. J Altern Complement Med. 2002 Jun;8(3):333-40.

Hoffmann M., Kleine-Weber H., Shroeder S., et al. 2020. SARS-CoV-2 Cell Entry Depends on ACE2 and TMPRSS2 and Is Blocked by a Clinically Proven Protease Inhibitor. Cell. pii: S0092-8674(20)30229-4. doi: 10.1016/j.cell.2020.02.052.

Jianjun Gao, Zhenxue Tian, Xu Yang. Breakthrough: Chloroquine phosphate has shown apparent efficacy in treatment of COVID-19 associated pneumonia in clinical studies. BioScience Trends. 2020; 14(1):72-73.

King D, Mitchell B, Williams CP, Spurling GK. 2015. Saline nasal irrigation for acute upper respiratory tract infections. Cochrane Database Syst Rev. 2015 Apr 20;(4): CD006821. doi: 10.1002/14651858.

Lauer SA, Grantz KH, Bi Q, Jones FK, Zheng Q, Meredith HR, Azman AS, Reich NG, Lessler J. 2020. The Incubation Period of Coronavirus Disease 2019 (COVID-19) From Publicly Reported Confirmed Cases: Estimation and Application.Ann Intern Med. doi: 10.7326/M20-0504.

Lei Fang L., Karakiulakis G., Roth M. Are patients with hypertension and diabetes mellitus at increased risk for COVID-19 infection? Lancet Respir Med 2020; Published Online March 11. https://doi.org/10.1016/PI

Lee Reagor, Jean Gusman, Lana McCoy, Edith Carino, and John P. Heggers. 2004. The Effectiveness of Processed Grapefruit-Seed Extract as An Antibacterial Agent: I. An In Vitro Agar Assay. The Journal of Alternative and Complementary Medicine 8 (3) https://doi.org/10.1089/10755530260128014

Miyuki Komura, Mayuko Suzuki, Natthanan Sangsriratanakul, Mariko Ito, Satoru Takahashi, Shahin Alam, Mizuki Ono, Chisato Daio, Dany Shoham y Kazuaki Takehera. 2019. Inhibitory effect of grapefruit seed extract (GSE) on avian pathogens. J Vet Med Sci. 2019 Mar; 81(3): 466–472.

Organización Mundial de la Salud. 2020. Vías de transmisión del virus de la COVID-19: repercusiones para las recomendaciones relativas a las precauciones en materia de prevención y control de las infecciones. Recuperado de: https://www.who.int/es/news-room/commentaries/detail/modes-of-transmission-of-virus-causing-covid-19-implications-for-ipc-precaution-recommendations

Savarino A, Boelaert JR, Cassone A, Majori G, Cauda R. 2003. Effects of chloroquine on viral infections: an old drug against today’s diseases?. Lancet Infect Dis. 3(11):722-7.

Walls AC, Park YJ, Tortorici MA, Wall A, McGuire AT, Veesler D. Structure, Function, and Antigenicity of the SARS-CoV-2 Spike Glycoprotein. Cell. 2020; S0092-8674(20)30262-2. doi:10.1016/j.cell.2020.02.058

Wan Y, Shang J, Graham R, Baric RS, Li F. Receptor recognition by novel coronavirus from Wuhan: An analysis based on decade-long structural studies of SARS. J Virology 2020; 94 (7): e00127-20. doi: 10.1128/JVI.00127-20.

Yiwu Yan, Zhen Zou, Yang Sun, Xiao Li, Kai-Feng Xu, Yuquan Wei, Ningyi Jin y  Chengyu Jiang. 2012. Anti-malaria drug chloroquine is highly effective in treating avian influenza A H5N1 virus infection in an animal model. Cell Res. 2013 Feb; 23(2): 300–302.

Nota del editor: Mariela Arias Hidalgo es doctora en Ciencias Naturales de la Escuela Médica de Hannover, Alemania, y profesora de Fisiología de la UCR. También colaboraron: 1) Warner Alpízar Alpízar, Doctor en Biología del Cáncer de la Universidad de Bergen, Noruega. Actualmente es subdirector del Centro de Investigación en Estructuras Microscópicas (CIEMIC) y profesor de Bioquímica de la UCR. 2) Oscar Brenes García, Doctor en Neurociencias de la Universidad de Turín, Italia, en conjunto con la Universidad de Costa Rica, Máster en Ciencias Biomédicas con énfasis en Fisiología Celular, y profesor de Fisiología de la UCR.  Este equipo forma parte de un proyecto de colaboración entre la Escuela de Medicina de la UCR y Doble Check para verificar informaciones dudosas o falsas en materia de salud.

Rolando Araya promueve falsa cura del COVID-19. La sustancia es cloro industrial

En resumen: No hay evidencia científica de que ingerir clorito de sodio o su descomposición en dióxido de cloro cure a personas infectadas con el nuevo coronavirus o cualquier otro virus.

El excandidato presidencial Rolando Araya Monge recomendó el consumo de esas dos sustancias para “apearse cualquier virus”. Así lo afirmó el lunes 6 de abril en su programa radiofónico, Cubases Tiernos, que se transmite en CRC 89.1 Radio. Araya le aseguró a su audiencia que la eficacia de esa sustancia química había sido comprobada científicamente.

Consultado por Doble Check, Araya atribuyó sus afirmaciones a Andreas Kalcker. Él es autor del libro Salud prohibida, que recomienda el consumo de dióxido de cloro para curar condiciones como el cáncer y el autismo. Kalcker ha sido acusado en Europa de delitos contra la salud pública por vender esa sustancia. Actualmente, Kalcker promueve el dióxido de cloro como un tratamiento contra el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, que ocasiona la enfermedad respiratoria COVID-19.

No existe evidencia científica documentada sobre los supuestos efectos curativos del dióxido de cloro. Doble Check no halló documentación científica realizada por Andreas Kalcker. Hasta la fecha, tampoco existen ensayos clínicos sobre la ingesta del clorito de sodio o los efectos del dióxido de cloro en el cuerpo humano.

En realidad, el dióxido de cloro es un tipo de cloro de aplicación industrial empleado para potabilizar agua y en la producción de papel. El clorito de sodio es un desinfectante de superficies. El uso no autorizado y sin supervisión de estos químicos puede ocasionar distintos efectos adversos en el organismo, y dosis altas pueden ser letales.

En resumen: No hay evidencia científica de que ingerir clorito de sodio o su descomposición en dióxido de cloro cure a personas infectadas con el nuevo coronavirus o cualquier otro virus.

El excandidato presidencial Rolando Araya Monge recomendó el consumo de esas dos sustancias para “apearse cualquier virus”. Así lo afirmó el lunes 6 de abril en su programa radiofónico Cubases Tiernos, que se transmite en CRC 89.1 Radio. Araya le aseguró a su audiencia que la eficacia de esa sustancia química había sido comprobada científicamente.

Consultado por Doble Check, Araya atribuyó sus afirmaciones a Andreas Kalcker. Él es autor del libro Salud prohibida, que recomienda el consumo de dióxido de cloro para curar condiciones como el cáncer y el autismo. Kalcker ha sido acusado en Europa de delitos contra la salud pública por vender esa sustancia. Actualmente, Kalcker promueve el dióxido de cloro como un tratamiento contra el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, que ocasiona la enfermedad respiratoria COVID-19.

No existe evidencia científica documentada sobre los supuestos efectos curativos del dióxido de cloro. Doble Check no halló documentación científica realizada por Andreas Kalcker. Hasta la fecha, tampoco existen ensayos clínicos sobre la ingesta del clorito de sodio o los efectos del dióxido de cloro en el cuerpo humano.

En realidad, el dióxido de cloro es un tipo de cloro de aplicación industrial empleado para potabilizar agua y en la producción de papel. El clorito de sodio es un desinfectante de superficies. El uso no autorizado y sin supervisión de estos químicos puede ocasionar distintos efectos adversos en el organismo, y dosis altas pueden ser letales.

¿Qué es el clorito de sodio?

Rolando Araya le aseguró a su audiencia que hay “un grupo de científicos que tiene pruebas evidentes de más de 20 años de experimentación que garantiza que el clorito de sodio acaba con el coronavirus y cualquier virus”.

El clorito de sodio tiene una aplicación como desinfectante muy eficiente para superficies, frutas y vegetales. También se usa para la purificación del agua, para la decoloración de pulpas, textiles, grasas, aceites y otros.

Las autoridades sanitarias de Estados Unidos incluyen al clorito de sodio en la lista de desinfectantes que son efectivos contra el nuevo coronavirus en superficies.

“Todas las aplicaciones autorizadas del clorito de sodio son de uso externo”, recalcó Juan José Araya, director de la Escuela de Química de la UCR y Doctor en Química Medicinal de la Universidad de Kansas. Juan José Araya revisó las afirmaciones que hizo el excandidato presidencial.

Supuesta “cura” es cloro de uso industrial

Rolando Araya recomendó en su programa la mezcla en un vaso con agua de dos a tres gotas de clorito de sodio con ácido clorhídrico al 4%. Araya aseguró que ese ácido funciona como “activador” del clorito de sodio y describió que ese compuesto toma un color ámbar al mezclarse. El excandidato añadió que esa dosis debe consumirse cada dos horas a lo largo de dos o tres días. “Con eso basta para apearse cualquier virus”, añadió.

El clorito de sodio se descompone en dióxido de cloro al ser mezclado con un ácido. El cambio de color del agua que describió Rolando Araya corresponde a esa reacción química, señaló Juan José Araya.

El dióxido de cloro resultante de la receta que recomendó Rolando Araya es un tipo de cloro de aplicación industrial usado en la producción de papel. Se usa también como desinfectante del agua y en la sanitización de alimentos, y su uso ha sido fiscalizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Juan José Araya advirtió que las proporciones para potabilizar el agua son muy bajas y bajo control estricto. “El hecho de hacerlo en casa y tomárselo es sumamente peligroso”, dijo el químico.

Por su parte, el ácido clorhídrico en proporciones de 5% a 25% es empleado comúnmente como limpiador de metales y de inodoros, y para remover óxido. Proporciones mayores de ese ácido (10% a 36%) son conocidas como ácido muriático, que es usado en plomería.

En otros países, mezclas de clorito de sodio con algún tipo de ácido (ácido cítrico, por ejemplo) también han sido recomendadas sin ningún fundamento científico para curar el cáncer, el autismo y el COVID-19.

Supuesto remedio carece de evidencia científica

Rolando Araya afirmó en su programa de radio que “científicos de todo el mundo” han comprobado que el dióxido de cloro “acaba con cualquier virus”. Agregó que se ha empleado para curar la malaria, por ejemplo.

Doble Check le solicitó a Rolando Araya la evidencia científica que le garantizó a su audiencia. Araya únicamente recomendó un libro de Andreas Kalcker, titulado Salud prohibida. Rolando Araya no aportó ninguna evidencia publicada en revistas científicas indexadas que sustente sus afirmaciones.

A inicios del año pasado, el portal de ventas en Internet de Amazon en Estados Unidos removió la versión en inglés de Salud prohibida. La empresa adujo que el libro afirma sin fundamento que el dióxido de cloro cura el autismo.

Andreas Kalcker es un autodenominado científico que propone al dióxido de cloro como cura para múltiples enfermedades. La veracidad de su formación profesional ha sido cuestionada en Europa. La Fiscalía española abrió una investigación en su contra por un delito a la salud pública por la publicación y venta de dióxido de cloro como medicamento, según el diario El País.

En su página de Internet y en sus redes sociales, Kalcker sostiene que el dióxido de cloro oxida a los agentes causantes de enfermedad y al mismo tiempo mantiene el potencial eléctrico de las células, lo que les permite regenerarse. Estas afirmaciones no están comprobadas por ningún experimento científico riguroso y publicado.

Doble Check hizo una búsqueda extensiva de artículos científicos en los que apareciera como autor Andreas Kalcker. No se encontró ninguno en las bases de datos de PubMed y Google Scholar. Tampoco se halló evidencia científica documentada sobre los supuestos efectos curativos del dióxido de cloro.

En la página de Internet de Andreas Kalcker aparecen varios artículos que supuestamente ayudan a entender el funcionamiento de su cura. Ninguna de esas referencias es de su autoría y ninguno es un ensayo clínico sobre la ingesta del clorito de sodio o los efectos del consumo de dióxido de cloro en el cuerpo humano.

El portal de Andreas Kalcker se respalda en pruebas realizadas para clorar el agua y potabilizarla del año 1982. Doble Check halló que los artículos citados que hablan de la acción virucida del clorito de sodio en distintos microorganismos son solamente válidos en el contexto de desinfección como mecanismo de limpieza, no para su ingestión como tratamiento médico.

Kalcker también emplea como referencia un estudio realizado en ratones y con el virus de la influenza. Ese experimento concluyó que la tasa de infección bajó por medio de desinfección con gas de dióxido de cloro. Sin embargo, la dosis aplicada fue baja y por vía respiratoria, no por vía oral o por medio de inyecciones. No hay evidencia de ese efecto en seres humanos.

La página de Internet de Kalcker también menciona la patente de una fórmula de utilizar clorito de sodio para lavar la sangre para transfusiones en la década de 1980. Posterior a desinfectar los glóbulos rojos, la patente proponía varios lavados con solución salina para eliminar las trazas de los químicos. Cabe rescatar que el compuesto nunca fue usado directamente en pacientes.

“Aquí se está haciendo una afirmación sumamente engañosa. No porque una sustancia destruya el virus en una superficie lo hará en el cuerpo. Es más: esa sustancia puede ser tóxica en el cuerpo, como puede ser en el caso del clorito de sodio”, advirtió a Doble Check Edwin León, químico y coordinador del Laboratorio de Ensayos Biológicos (LEBI) de la UCR.

¿Cuán nocivas pueden ser esas sustancias?

Como cualquier sustancia, la toxicidad de estos compuestos depende de la cantidad que se ingiera.  El uso no autorizado y sin supervisión de los químicos difundidos por Rolando Araya puede ocasionar distintos efectos adversos en el organismo.  Dosis altas podrían ser letales.

El director de la Escuela de Química de la UCR, Juan José Araya, explicó a Doble Check que el clorito de sodio tiene advertencias para seres humanos como oxidante, corrosivo y con toxicidad aguda (por exposición directa a altas cantidades), peligroso y contaminante ambiental.  La dosis letal en humanos es de 143 mg/kg, indica la base de datos PubChem del Centro Nacional para la Información Biotecnológica de Estados Unidos.

Los principales efectos reportados en la literatura revisada por Doble Check por intoxicación con este químico son fiebre, linfadenopatía (problemas en los ganglios), metahemoglobinemia (hemoglobina dañada), hemólisis (destrucción de los glóbulos rojos) e insuficiencia renal.

El ácido clorhídrico que Rolando Araya sugirió como “activador” del clorito de sodio posee advertencia de corrosivo y de toxicidad aguda en humanos. Su dosis letal en personas por ingestión es de 2,86 mg/kg, según los datos disponibles en la plataforma PubChem.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) emitió una alerta sanitaria a finales del 2019 sobre el uso de dióxido de cloro como medicación. Distintos sitios en Internet venden esta sustancia como una “solución mineral milagrosa” (MMS, por sus siglas en inglés).

“Beber cualquiera de estos productos hechos a base de dióxido de cloro puede causar náuseas, vómito, diarrea y síntomas de deshidratación severa”, advirtió la FDA en diciembre pasado. Esa institución recalcó que “cuanto más concentrado está el producto, más graves son las reacciones”.

“La FDA ha recibido denuncias de consumidores que sufrieron vómito intenso, diarrea severa, una presión arterial baja potencialmente mortal causada por la deshidratación y fallos hepáticos fulminantes después de beber estos productos”, recalcó esa autoridad sanitaria.

Juan José Araya advirtió que, por esa razón, “el manejo de estas sustancias químicas requiere entrenamiento y conocimiento por su peligrosidad”.

Referencias adicionales:

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Loh, J. M., & Shafi, H. (2014). Kikuchi-Fujimoto disease presenting after consumption of ‘Miracle Mineral Solution’ (sodium chlorite). BMJ case reports, 2014, bcr2014205832. https://doi.org/10.1136/bcr-2014-205832

Ma, J. W., Huang, B. S., Hsu, C. W., Peng, C. W., Cheng, M. L., Kao, J. Y., Way, T. D., Yin, H. C., & Wang, S. S. (2017). Efficacy and Safety Evaluation of a Chlorine Dioxide Solution. International journal of environmental research and public health, 14(3), 329. https://doi.org/10.3390/ijerph14030329

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Romanovsky, A., Djogovic, D., & Chin, D. (2013). A case of sodium chlorite toxicity managed with concurrent renal replacement therapy and red cell exchange. Journal of medical toxicology : official journal of the American College of Medical Toxicology, 9(1), 67–70. https://doi.org/10.1007/s13181-012-0256-9

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https://www.epa.gov/pesticide-registration/list-n-disinfectants-use-against-sars-cov-2 (accedido el 8/4/2020)

World Health Organization. (2018)Chemical hazards in drinking-water: Chlorine dioxide, chlorate and chlorite. https://www.who.int/water_sanitation_health/water-quality/guidelines/chemicals/chlorine-chlorate-chlorite/en/ (accedido el 8/4/2020)

Nota del editor: Mariela Arias Hidalgo es doctora en Ciencias Naturales de la Escuela Médica de Hannover, Alemania, y profesora de Fisiología de la UCR. Warner Alpízar Alpízar es Doctor en Biología del Cáncer de la Universidad de Bergen, Noruega. Actualmente es subdirector del Centro de Investigación en Estructuras Microscópicas (CIEMIC) y profesor de Bioquímica de la UCR. También colaboró Oscar Brenes García, Doctor en Neurociencias de la Universidad de Turín, Italia, en conjunto con la Universidad de Costa Rica, Máster en Ciencias Biomédicas con énfasis en Fisiología Celular, y profesor de Fisiología de la UCR.  Este equipo forma parte de un proyecto de colaboración entre la Escuela de Medicina de la UCR y Doble Check para verificar informaciones dudosas o falsas en materia de salud.