Plataforma de desinformación tergiversó guía de la OMS sobre uso de mascarillas

En resumen: Una publicación del perfil de Facebook Los Ignorantes compartida masivamente tergiversó una guía de la OMS para cuestionar los protocolos de uso de mascarillas recomendados por el Ministerio de Salud en Costa Rica.

La Organización Mundial de la Salud ha admitido que no hay evidencia sólida que compruebe la efectividad del uso de mascarillas de tela en personas sanas para prevenir la transmisión del COVID-19. Los Ignorantes compartió esa afirmación carente de contexto el 27 de julio, y omitió que la organización enumera varios argumentos para recomendar su uso, a pesar de la falta de evidencia.

La representación de la OPS/OMS en Costa Rica reconoció que “la publicación [de Los Ignorantes] no se apega al contenido estricto de la guía OMS”.

La organización internacional sí recomienda explícitamente a los gobiernos a alentar al público general a usar mascarillas para prevenir la transmisión comunitaria de la COVID-19 en situaciones en donde no sea posible mantener el distanciamiento físico.

La OMS recomienda este uso basada en:

a) estudios que evalúan la transmisión presintomática y asintomática;

b) la cantidad cada vez mayor de datos de observación sobre el uso de mascarillas por el público general en varios países;

c) los valores y preferencias individuales;

e) y la dificultad para lograr el distanciamiento físico en muchas situaciones.

El perfil Los Ignorantes afirma engañosamente que los protocolos están «comprometiendo la salud de los sanos lejos de protegerla». La publicación omite los beneficios citados por la guía. También atribuye falsamente a la OMS la cita de una investigación que descarta la transmisión por parte de personas infectadas sin síntomas. La organización, por el contrario, señala la existencia de estudios que parecen comprobar este tipo de transmisión.

En resumen: Una publicación del perfil de Facebook Los Ignorantes compartida masivamente tergiversó una guía de la OMS para cuestionar los protocolos de uso de mascarillas recomendados por el Ministerio de Salud en Costa Rica.

La Organización Mundial de la Salud ha admitido que no hay evidencia sólida que compruebe la efectividad del uso de mascarillas de tela en personas sanas para prevenir la transmisión del COVID-19. Los Ignorantes compartió esa afirmación carente de contexto el 27 de julio, y omitió que la organización enumera varios argumentos para recomendar su uso, a pesar de la falta de evidencia.

La representación de la OPS/OMS en Costa Rica reconoció que “la publicación [de Los Ignorantes] no se apega al contenido estricto de la guía OMS”.

La organización internacional sí recomienda explícitamente a los gobiernos a alentar al público general a usar mascarillas para prevenir la transmisión comunitaria de la COVID-19 en situaciones en donde no sea posible mantener el distanciamiento físico.

La OMS recomienda este uso basada en:

a) estudios que evalúan la transmisión presintomática y asintomática;

b) la cantidad cada vez mayor de datos de observación sobre el uso de mascarillas por el público general en varios países;

c) los valores y preferencias individuales;

e) y la dificultad para lograr el distanciamiento físico en muchas situaciones.

El perfil Los Ignorantes afirma engañosamente que los protocolos están «comprometiendo la salud de los sanos lejos de protegerla». La publicación omite los beneficios citados por la guía. También atribuye falsamente a la OMS la cita de una investigación que descarta la transmisión por parte de personas infectadas sin síntomas. La organización, por el contrario, señala la existencia de estudios que parecen comprobar este tipo de transmisión.

 

¿Por qué hubo desinformación?

La publicación de Los Ignorantes hace una recopilación engañosa. Simplifica en exceso un documento complejo y detallado. El texto omite las recomendaciones generales y se concentra en los detalles convenientes para sustentar su crítica hacia la directriz para el uso de mascarillas.

Los Ignorantes ha sido objeto recurrente de refutación por Doble Check. La desinformación en este caso sofistica sus métodos para otorgar una falsa credibilidad a su publicación. Por ejemplo, usa el logo de la OMS en una publicación fabricada. También incluye enlaces a estudios existentes, pero su citación no refleja la recomendación general de la OMS.

Doble Check se comunicó con el contacto telefónico disponible en el perfil de Facebook y con el administrador de la página, Luis Alonso Naranjo, pero no se obtuvo una respuesta oportuna. Los Ignorantes es un proyecto audiovisual vinculado al productor Naranjo y a Robert Beers, asesor legislativo de la diputada independiente Ivonne Acuña.

¿Qué sostiene la desinformación?

La página adjunta una imagen de un documento fabricado. El documento extrae tres citas de una amplia guía de recomendaciones que sí fue emitida por la OMS.

Los Ignorantes llama la atención a tres premisas seleccionadas a conveniencia:  a) la OMS afirma que no hay evidencia contundente que apoye el uso de mascarillas; b) la organización alerta sobre posibles riesgos o inconvenientes en su uso; y c) cita la ineficacia de las mascarillas de tela para proteger a las personas contra los virus. El texto que acompaña la imagen afirma:

«Vamos a seguir investigando hasta dejar en evidencia todas y cada una de las contradictorias normas protocolarias, seguidas por nuestras autoridades sanitarias sin ningún criterio científico, comprometiendo la salud de los sanos lejos de protegerla».

Publicación en Facebook compartida por Los Ignorantes el 27 de julio.

La publicación echa mano de una cuarta afirmación que no está en el informe de la OMS. La página dice que los casos asintómáticos no transmiten el virus. Esta cita se incluye engañosamente sin hacer esta distinción de que este estudio no es referido por el documento de la OMS.

¿Qué omitió la desinformación?

La publicación de Facebook incluye varios vínculos a estudios existentes, pero evita referir a su audiencia al documento original de la organización. Sus referencias son solo dos estudios citados en el documento, mientras el documento original contiene una lista de 80 referencias.

La publicación también enumera algunos de los «posibles riesgos e inconvenientes» del uso de mascarillas anotados en el documento de la OMS. Omitió mencionar los beneficios listados por la organización, entre ellos:

  • posible disminución del riesgo de exposición a personas infectadas antes de que estas presenten síntomas;
  • posible reducción del estigma de las personas que usan mascarillas para no contagiar a otros (control de fuentes) o de las personas que atienden enfermos de COVID-19 en entornos que no son clínicos;
  • hacer que las personas sientan que pueden contribuir activamente a atajar la propagación del virus; entre otras.

¿Qué hay de la falta de evidencia sobre el uso de mascarillas?

Doble Check contactó a la representación local de la OPS/OMS. La organización reconoce que existen escasas pruebas de la eficacia de las mascarillas higiénicas de tela en zonas públicas para prevenir la transmisión del coronavirus. Por ello privilegia la recomendación de mantener una distancia física mínima de un metro con otras personas. También aconseja el lavado frecuente de manos, así como evitar tocarse la cara y la mascarilla.

La organización sí recomienda el uso de mascarillas para la población general en ciertas circunstancias a pesar de la falta de evidencia contundente sobre su eficacia. Así lo expresó la OPS/OMS a Doble Check:

“La OMS recomienda a los gobiernos que fomenten la utilización de mascarillas higiénicas de tela por la población general en áreas donde la transmisión sea generalizada, en áreas donde haya una capacidad limitada para aplicar medidas de control y, especialmente, en entornos donde no sea posible mantener una distancia física de al menos un metro, como en medios de transporte público, tiendas u otros lugares cerrados o concurridos”.

Mascarillas: ¿para quiénes, cuáles y cuándo?

La OMS hace una distinción entre las mascarillas médicas (con mayor poder de filtración y protección) y las llamadas «higiénicas» de tela (sin evidencia contundente sobre su eficacia).

Las médicas las recomienda para personal de centros de salud. También aconseja su uso para personas que tengan síntomas compatibles con la COVID-19. Deberían usarlas, además, quienes cuiden a personas sospechosas o confirmadas de portar el coronavirus, que estén fuera de centros sanitarios.

La población de riesgo (mayores de 60 o personas con condiciones agravantes de salud) también debería usarlas cuando esté en situaciones en donde no pueda mantener el distanciamiento físico con otras personas.

Los Ignorantes genera desinformación adicional con respecto a este tema. Su publicación incluye una cita a un estudio referido por la OMS. Esta es una investigación sobre la prevención de infección por influenza mediante el uso de mascarillas de tela por funcionarios de salud en un ambiente hospitalario. Este no es un asunto en discusión pues, en primer lugar, en ambientes hospitalarios la OMS recomienda el uso de mascarillas médicas, no de tela.

En segundo lugar, el uso generalizado de mascarillas de tela se recomienda como una forma de control de infección desde la fuente de contagio. Es decir, su intención principal es que personas infectadas no propaguen el virus. El hecho de que personas trabajadoras de salud se hubieran infectado de influenza a pesar de usar mascarillas de tela es un asunto ajeno a la recomendación vigente para COVID-19.

¿Qué hay de los pacientes asintomáticos?

Los Ignorantes cita un estudio sobre la infecciosidad de pacientes asintomáticos. Afirma: “Un estudio reciente de 455 individuos mostró que las personas asintomáticas no están causando infecciocidad [sic]”. La investigación se hizo alrededor de un solo caso asintomático que tuvo contacto con otras 455 personas sanas, quienes no resultaron infectadas.

Este estudio no aparece citado en el informe de la OMS. La guía sí cita un estudio en Taiwán, uno en China y un tercero en Singapur. Los tres respaldan que los casos positivos sin síntomas sí pueden transmitir el coronavirus. Eso sí, la OMS advierte que los estudios son escasos y las muestras son pequeñas.

La organización también admite que parece ser mucho menos probable que las personas con infección asintomática transmitan el virus, en comparación con las que personas con síntomas manifiestos, como la tos.

Prensa de Estados Unidos no ha confirmado origen de nuevo coronavirus en laboratorio chino

En resumen: Es falso que medios de comunicación de Estados Unidos hubieran confirmado que la primera persona infectada con el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 trabajaba en un laboratorio de virología en la ciudad china de Wuhan.

La afirmación falsa ha sido repetida en un formato de mensaje en cadena por sitios de Internet en español y en redes sociales. En Costa Rica, la publicación fue replicada por el medio Televisión y Radio RN desde el 17 de abril pasado.

El mensaje en cadena afirma basarse en una columna de The Washington Post y en un artículo informativo de la televisora Fox News. Ninguno de los artículos confirma el origen del coronavirus.

The Washington Post publicó, en una pieza de opinión, que la embajada de ese país en China había advertido en el 2018 sobre deficiencias de seguridad en el Instituto de Virología de Wuhan. Sin embargo, el columnista advirtió al principio de ese texto que no hay evidencia concluyente para afirmar que el origen de la pandemia sea ese laboratorio.

Por otro lado, Fox News publicó el 16 de abril que “múltiples fuentes” en condición de anonimato dijeron que “hay mayor confianza” de que el brote de se originó en un laboratorio de Wuhan. Ese medio también advierte que esa versión ha sido calificada como “inconclusa” por las autoridades de inteligencia de Estados Unidos.

La evidencia científica disponible reafirma que el origen del nuevo coronavirus –que ocasiona la enfermedad COVID-19– es natural. Hasta la fecha, no hay evidencia de que el primer contagio se dio en un laboratorio chino.

El administrador del medio Televisión y Radio RN, Marvin Rojas, respondió a Doble Check que el mensaje en cadena que publicó lo copió de un perfil anónimo de sátira costarricense. Rojas declinó responder si él verificó esa información.

En resumen: Es falso que medios de comunicación de Estados Unidos hubieran confirmado que la primera persona infectada con el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 trabajaba en un laboratorio de virología en la ciudad china de Wuhan.

Sitios de Internet en español y diversas cuentas en redes sociales repitieron la afirmación falsa en un formato de mensaje en cadena. El medio Televisión y Radio RN replicó la publicación en Costa Rica por desde el 17 de abril.

El mensaje en cadena afirma basarse en una columna de The Washington Post y en un artículo informativo de la televisora Fox News. Ninguno de los artículos confirma el origen del coronavirus.

The Washington Post publicó, en una pieza de opinión, que la embajada de ese país en China había advertido en el 2018 sobre deficiencias de seguridad en el Instituto de Virología de Wuhan. El columnista advirtió al principio de ese texto que no hay evidencia concluyente para afirmar que el origen de la pandemia sea ese laboratorio.

Por otro lado, Fox News publicó el 16 de abril que “múltiples fuentes” en condición de anonimato dijeron que “hay mayor confianza” de que el brote de se originó en un laboratorio de Wuhan. Las autoridades de inteligencia de Estados Unidos habían calificado esa versión como «inconclusa», según advirtió ese medio.

La evidencia científica disponible reafirma que el origen del nuevo coronavirus –que ocasiona la enfermedad COVID-19– es natural. Hasta la fecha, no hay evidencia de que el primer contagio se dio en un laboratorio chino.

El administrador del medio Televisión y Radio RN, Marvin Rojas, respondió a Doble Check que el mensaje en cadena que publicó lo copió de un perfil anónimo de sátira costarricense. Rojas declinó responder si él verificó esa información.

¿Qué ha publicado The Washington Post?

El pasado 14 de abril, el periódico The Washington Post publicó un texto de Josh Rogin, columnista de política exterior y seguridad nacional. Su columna señala que miembros de la embajada de Estados Unidos visitaron varias veces el Instituto de Virología de Wuhan dos años antes del inicio de la pandemia por el nuevo coronavirus. La comitiva envió dos advertencias al gobierno estadounidense sobre medidas de seguridad inadecuadas en ese laboratorio, el cual estaba desarrollando investigación sobre coronavirus de murciélagos.

Dichos comunicados han generado discusiones dentro del gobierno de Estados Unidos sobre si el origen del coronavirus SARS-CoV-2 puede trazarse a esa institución en Wuhan. Sin embargo, el periódico destaca al inicio de su reportaje que no hay evidencia concluyente para confirmar que la pandemia comenzó en ese laboratorio.

Rogin tuvo acceso a uno de los dos cables diplomáticos que la embajada de Estados Unidos envió a su gobierno a inicios del 2018. Ese medio publicó una descripción de los hallazgos que se plasmaron en los comunicados oficiales. Estos cables habían sido catalogados como información sensible pero no clasificada.

Ese medio informó de que diplomáticos estadounidenses visitaron el Instituto de Virología de Wuhan entre enero y marzo del 2018. Ese centro había sido el primer laboratorio chino en alcanzar el estándar internacional más alto en seguridad para investigación biológica en el 2015. Ese centro de investigación anunció públicamente una de las últimas visitas en aquel momento.

Los cables diplomáticos de la embajada de Estados Unidos advertían sobre debilidades de seguridad y administración de ese laboratorio de Wuhan. Las comunicaciones solicitaban atención y ayuda de Washington. Rogin señala que uno de los comunicados también advertía que la investigación del laboratorio chino sobre coronavirus de murciélagos y su potencial transmisión a humanos representaba un riesgo de una pandemia por virus similares al Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS).

El centro de investigación en Wuhan recibía asistencia de un laboratorio de la Universidad de Texas y de otras organizaciones estadounidenses. Los comunicados argumentaban que los Estados Unidos debían aumentar su apoyo al laboratorio chino. Esta ayuda se justificaba “sobre todo porque su investigación en coronavirus de murciélagos era importante pero también peligrosa”, recalcó The Washington Post.

Los cables diplomáticos resumían parte del trabajo del centro de investigación chino. Los comunicados indicaban que investigadores de ese laboratorio habían hallado evidencia de que coronavirus de murciélagos podían transmitirse de manera similar al SARS. “Desde una perspectiva de salud pública, esto hace que la continua vigilancia de coronavirus similares al SARS en murciélagos y el estudio de la interfaz animal-humano sean críticos para la predicción y prevención de futuros contagios de coronavirus emergentes”, recomendaba la comitiva estadounidense en los cables enviados a Washington.

Aún así, Rogin subraya que la administración del presidente Donald Trump no acató las recomendaciones de esos cables diplomáticos.

La columna en el medio estadounidense recalca el consenso científico existente sobre el origen animal del nuevo coronavirus. Rogin también subraya que no hay evidencia de que fuera creado por el ser humano. Aún así, el periódico afirma que “eso no es lo mismo que decir que no provino de ese laboratorio, que pasó años evaluando coronavirus de murciélagos en animales”.

¿Qué ha publicado Fox News?

El noticiario de la cadena estadounidense Fox News reportó el 15 de abril que “múltiples fuentes” en condición de anonimato dijeron que “hay mayor confianza de que el brote de COVID-19 se originó en un laboratorio de Wuhan, no como una arma biológica sino como parte del intento de China para demostrar que sus esfuerzos para identificar y combatir virus son iguales o mayores a los de Estados Unidos”.

Según Fox News, esas fuentes fueron informadas de las acciones del gobierno chino al inicio de la pandemia y “han visto materiales relevantes”. Dichas fuentes afirmaron creer que el primer paciente infectado por el virus trabajaba en un laboratorio y que luego se mezcló con la población general.

Esa “mayor confianza” proviene de evidencia clasificada y de documentos de dominio público, afirmaron esas fuentes a la televisora. Aún así, dichas fuentes recalcaron que dicha evidencia no es definitiva y que no debe caracterizarse como tal.

La televisora estadounidense también advirtió que “algunos dentro de la administración y en las comunidades de inteligencia y de epidemiología son más escépticos” sobre la posibilidad de que el contagio haya iniciado en un centro de investigación de Wuhan, y que “la investigación está en proceso”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el miércoles 15 de abril en  una conferencia de prensa que su gobierno está investigando si el nuevo coronavirus emanó de un laboratorio en Wuhan.

El secretario de Estado de esa nación, Mike Pompeo, detalló únicamente en una entrevista a Fox News que “nosotros sabemos que este virus se originó en Wuhan China”. El jerarca añadió que el Instituto de Virología de esa ciudad está a unas millas de distancia del mercado de productos marinos que las autoridades chinas han identificado como el epicentro de la pandemia.

No hay evidencia de origen en laboratorio

Hasta la fecha, no hay seguridad sobre el origen específico del nuevo coronavirus que fue detectado en China. Tampoco hay evidencia de que hubiera surgido en un laboratorio.

La comunidad de inteligencia de Estados Unidos carece de evidencia concluyente hasta la fecha para confirmar que el origen del brote de contagios fue uno de los centros de investigación en Wuhan. Así lo reconoció el miércoles 16 de abril el presidente del Estado Mayor Conjunto estadounidense, el general Mark A. Milley.

Por lo contrario, la evidencia científica disponible apunta a que el nuevo coronavirus tuvo un origen en la naturaleza.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no ha identificado definitivamente el punto de origen geográfico específico del virus. Un informe de mediados de enero de esa institución vinculaba el primer brote con un mercado de productos marinos en la ciudad de Wuhan, en China. Las autoridades chinas marcaron preliminarmente el 31 de diciembre del 2019 como la fecha de inicio del contagio.

Posteriormente se halló que el primer caso identificado había reportado síntomas desde el 1.º de diciembre. Así lo determinó un estudio de múltiples instituciones sobre las primeras 41 personas hospitalizadas por el virus. Ese primer caso no tenía un vínculo directo con el mercado de Wuhan, al igual que otros 12 pacientes. La revista científica The Lancet publicó este informe.

A mediados de marzo, la revista científica Nature publicó un análisis de las secuencias genéticas del nuevo coronavirus para comprobar distintas teorías de conspiración que especulaban que el virus había sido creado en un laboratorio.

La investigación concluyó que el virus no había sido creado por acción humana. “Cualquiera que espere crear un virus debe trabajar con virus ya conocidos y manipularlos para tener las propiedades deseadas. Pero el virus SARS-CoV-2 tiene componentes que difieren de virus previamente conocidos, por lo que debieron venir de uno o varios virus desconocidos en la naturaleza”, afirmó la revista especializada Science News con base en esos hallazgos y en entrevistas realizadas a sus autores.

“Información genética muestra irrefutablemente que el virus SARS-CoV-2 no se deriva de ninguna estructura de virus previamente usada”, concluyó el estudio.

La investigación publicada en la revista Nature comparó el SARS-CoV-2 con otros coronavirus encontrados recientemente en la naturaleza, presentes en murciélagos y pangolines. El equipo de investigación señaló que el nuevo coronavirus parece ser una mezcla de virus de esos dos animales.

“Los virus, y sobre todo los coronavirus, a menudo intercambian genes en la naturaleza. Encontrar genes relacionados con virus de pangolín fue especialmente tranquilizador porque la composición genética de esos virus no era conocida hasta después del descubrimiento del SARS-CoV-2, haciendo improbable que alguien estuviera trabajando con ellos en un laboratorio”, afirmó uno de los investigadores a Science News.

“Similitudes del SARS-CoV-2 con virus de murciélagos y pangolines está entre la mejor evidencia de que el virus es natural. Esto fue otro derrame el virus hacia humanos”, añadió el equipo de investigación a Science News.

La investigación publicada en Nature advirtió que “aunque la evidencia muestra que el SARS-CoV-2 no es un virus manipulado a propósito, actualmente es imposible probar o refutar otras teorías sobre su origen”.

“Dado que observamos todos los rasgos notables del SARS-CoV-2, no creemos que ningún tipo de escenario basado en un laboratorio sea plausible”, concluyeron sus autores.

Aún así, dicha evidencia no refuta completamente la posibilidad de que ese salto de animales a humanos se haya dado por accidente en un laboratorio. Eso dijo a Doble Check José Molina, profesor de microbiología de la UCR y especialista en bioinformática.

“Lo que se descarta es la parte evolutiva, pues ya se sabe que estaba en animales. Pero nosotros no sabríamos discernir con esa información el lugar donde ocurrió [el contagio de animal a humano], señaló Molina.

Nuevo coronavirus no se “transporta” en un parásito, como difundió ‘Cubases Tiernos’

En resumen: Es falso que el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 se “mete” y se “transporta” en el organismo por medio de parásitos, y que por eso era recomendable ingerir desparasitantes. Así se divulgó el 6 de abril en el programa radiofónico Cubases Tiernos, que se transmite en CRC 89.1 Radio y que es dirigido por Iris Zamora y el excandidato presidencial Rolando Araya Monge.

La evidencia científica disponible señala que el coronavirus infecta al organismo por cuenta propia gracias a su estructura y a la presencia de una proteína específica en células de distintos tejidos.

Las partículas del coronavirus SARS-CoV-2 son esféricas y tienen unas proteínas en forma de hongo llamadas espigas que sobresalen en su superficie. Las espigas permiten la unión del virus con las células humanas, lo cual es el primer paso de la infección.

A la fecha, existe evidencia preliminar que sugiere que un antiparasitario de amplio espectro llamado ivermectina podría ser candidato como tratamiento a la enfermedad COVID-19, así como la cloroquina. Sin embargo, su potencial no tiene relación con el mecanismo descrito en Cubases Tiernos.

En resumen: Es falso que el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 se “mete” y se “transporta” en el organismo por medio de parásitos, y que por eso era recomendable ingerir desparasitantes. Así se divulgó el 6 de abril en el programa radiofónico Cubases Tiernos, que se transmite en CRC 89.1 Radio y que es dirigido por Iris Zamora y el excandidato presidencial Rolando Araya Monge.

La evidencia científica disponible señala que el coronavirus infecta al organismo por cuenta propia gracias a su estructura y a la presencia de una proteína específica en células de distintos tejidos.

Las partículas del coronavirus SARS-CoV-2 son esféricas y tienen unas proteínas en forma de hongo llamadas espigas que sobresalen en su superficie. Las espigas permiten la unión del virus con las células humanas, lo cual es el primer paso de la infección.

A la fecha, existe evidencia preliminar que sugiere que un antiparasitario de amplio espectro llamado ivermectina podría ser candidato como tratamiento a la enfermedad COVID-19, así como la cloroquina. Sin embargo, su potencial no tiene relación con el mecanismo descrito en Cubases Tiernos.

Parásito no sirve de transporte a coronavirus

En el programa Cubases Tiernos se recomendó la ingestión de desparasitantes para evitar el contagio del nuevo coronavirus. El consejo fue divulgado por una de las presentadoras que participó en la emisión de ese día. No queda claro si la hablante fue Isis Zamora o Marieta Rodríguez.

La presentadora aseguró que esa recomendación se debía a que el virus “se mete en el parásito” y  “viaja a través del parásito”. “Entonces, lo que se busca es sacar los parásitos del cuerpo”, agregó. No detalló el tipo de parásito.

La presentadora añadió que sería más eficiente el efecto del dióxido de cloro en el organismo para curar la enfermedad respiratoria COVID-19, que es ocasionada por el nuevo coronavirus. Esa es una cura falsa que ha sido promovida por un seudocientífico europeo ampliamente refutado. En realidad, el dióxido de cloro es un cloro de aplicación industrial que podría ser letal en dosis altas.

La evidencia científica disponible desmiente esas recomendaciones.

Coronavirus se vale de diminutas gotas respiratorias para ingresar al organismo

Según los datos disponibles, el nuevo coronavirus se transmite principalmente entre personas a través de diminutas gotas que una persona expulsa al estornudar o toser, por ejemplo. Así lo indica la Organización Mundial de la Salud (OMS) con base en su revisión de evidencia científica.

La OMS ha concluido que el contagio a través de esas gotículas se produce por contacto cercano (a menos de un metro) con una persona con síntomas respiratorios o por contacto con superficies donde estén las gotículas respiratorias expulsadas por una persona infectada. La institución advierte del “riesgo de que las mucosas (boca y nariz) o la conjuntiva (ojos) se expongan a estas gotículas respiratorias que pueden ser infecciosas”. Esas son las vías de entrada del coronavirus.

Las partículas del SARS-CoV-2 son esféricas y tienen unas proteínas en forma de hongo llamadas espigas que sobresalen en su superficie. Esas proteínas dan al virus una apariencia de corona al observarse en un microscopio. Las proteínas tipo espiga permiten la unión del virus con las células humanas. Ese es el primer paso de la infección.

Existe evidencia de que el coronavirus infecta a las personas uniéndose a una proteína específica de las células, llamada ACE2. Esa proteína está en las células del pulmón, el intestino, el riñón y los vasos sanguíneos. La unión de la proteína tipo espiga del virus con la proteína ACE2 funciona como una llave con una cerradura; de esta forma es que el virus entra a las células. Hay evidencia científica documentada de que la entrada del coronavirus al cuerpo depende de que este logre llegar a esos tejidos. De ese modo, células u organismos carentes de esa proteína no podrían ser infectados por el virus.

Por esta razón es que las autoridades sanitarias han recomendado las medidas de distanciamiento social, la limpieza de superficies y de manos, y que las personas eviten tocarse la cara sin haber lavado sus manos.

Un antiparasitario podría servir como tratamiento para el COVID-19

Existe evidencia preliminar que sugiere que un antiparasitario de amplio espectro llamado ivermectina podría ser candidato como tratamiento a la enfermedad COVID-19, así como la cloroquina. Sin embargo, eso no respalda ni confirma las recomendaciones del programa Cubases Tiernos.

En el caso de la cloroquina se sugiere que ocasiona alteraciones celulares que interfieren con la replicación o la capacidad de infección del coronavirus. Para la ivermectina, se ha notado que en otros virus ARN similares inhibe a una proteína llamada “importina”, que es necesaria para que esos virus infecten a las células. En ninguno de los casos se ha sugerido su uso para eliminar parásitos que tengan relación con el coronavirus.

Hay que tener cuidado con esos datos preliminares. Los resultados que se tienen hasta el momento con la ivermectina son de estudios in vitro. Es decir, son investigaciones en células humanas crecidas en placas de laboratorio. Aún debe demostrarse si el mismo efecto se da en las personas y establecer las dosis apropiadas.

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Nota del editor: Mariela Arias Hidalgo es doctora en Ciencias Naturales de la Escuela Médica de Hannover, Alemania, y profesora de Fisiología de la UCR. Warner Alpízar Alpízar es Doctor en Biología del Cáncer de la Universidad de Bergen, Noruega. Actualmente es subdirector del Centro de Investigación en Estructuras Microscópicas (CIEMIC) y profesor de Bioquímica de la UCR. También colaboró Oscar Brenes García, Doctor en Neurociencias de la Universidad de Turín, Italia, en conjunto con la Universidad de Costa Rica, Máster en Ciencias Biomédicas con énfasis en Fisiología Celular, y profesor de Fisiología de la UCR.  Este equipo forma parte de un proyecto de colaboración entre la Escuela de Medicina de la UCR y Doble Check para verificar informaciones dudosas o falsas en materia de salud.

Gárgaras de agua con sal no tratan ni previenen al nuevo coronavirus, como afirmó Rolando Araya

En resumen: No hay evidencia de que hacer gárgaras de agua con sal o de semillas de toronja elimine o prevenga el COVID-19, enfermedad ocasionada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2.

Esa recomendación fue difundida este lunes por el excandidato presidencial Rolando Araya Monge en su programa Cubases Tiernos, que se transmite en CRC 89.1 Radio. Araya justificó que las gárgaras son efectivas porque el nuevo coronavirus “se aloja” en la garganta, boca y laringe durante una semana antes de que se “desate” la enfermedad.

Instituciones de salud sí reconocen que hacer gárgaras de agua con sal puede aliviar el dolor de garganta por infecciones del tracto respiratorio superior. Sin embargo, no hay evidencia de que pueda impedir una infección o curarla.

La evidencia científica disponible indica que el coronavirus ingresa al cuerpo e infecta las células de todo el tracto respiratorio y manipula componentes internos de estas para reproducirse. Cuando aparecen los síntomas es porque el virus ya tiene varios días dentro del organismo y el sistema inmune está reaccionando en su contra.

A la fecha, no hay evidencia científica publicada que demuestre que el virus SARS-CoV-2 infecte primero la garganta, boca y faringe, como dijo Rolando Araya.

Doble Check intentó solicitar a Rolando Araya la evidencia que aseguró que existía para sus recomendaciones. Sin embargo, el político bloqueó su contacto telefónico.

En resumen: No hay evidencia de que hacer gárgaras de agua con sal o de semillas de toronja elimine o prevenga el COVID-19, enfermedad ocasionada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2.

Esa recomendación fue difundida este lunes por el excandidato presidencial Rolando Araya Monge en su programa Cubases Tiernos, que se transmite en CRC 89.1 Radio. Araya justificó que las gárgaras son efectivas porque el nuevo coronavirus “se aloja” en la garganta, boca y laringe durante una semana antes de que se “desate” la enfermedad.

Instituciones de salud sí reconocen que hacer gárgaras de agua con sal puede aliviar el dolor de garganta por infecciones del tracto respiratorio superior. Sin embargo, no hay evidencia de que pueda impedir una infección o curarla.

La evidencia científica disponible indica que el coronavirus ingresa al cuerpo e infecta las células de todo el tracto respiratorio y manipula componentes internos de estas para reproducirse. Cuando aparecen los síntomas es porque el virus ya tiene varios días dentro del organismo y el sistema inmune está reaccionando en su contra.

A la fecha, no hay evidencia científica publicada que demuestre que el virus SARS-CoV-2 infecte primero la garganta, boca y faringe, como dijo Rolando Araya. El consejo que dio Araya ha sido desmentido en numerosas ocasiones por proyectos de fact-checking de distintas partes del mundo, donde rumores similares se también se han difundido.

Doble Check intentó solicitar a Rolando Araya la evidencia que aseguró que existía para sus recomendaciones. Sin embargo, el político bloqueó su contacto telefónico.

Gárgaras de agua con sal no eliminan ni previenen contagios

En su programa del 6 de abril, el político Rolando Araya Monge recomendó ingerir dióxido de cloro para, supuestamente, curar el COVID-19. Esa es una cura falsa que ha sido promovida por un seudocientífico europeo ampliamente refutado. En realidad, el dióxido de cloro es un cloro de aplicación industrial que podría ser letal en dosis altas.

Araya le sugirió a su audiencia hacer gárgaras de agua con sal para eliminar el coronavirus en caso de no hallar ese compuesto químico. El político aseguró que había “comprobación científica” de que el nuevo coronavirus se aloja durante una semana en la garganta, boca y  laringe. Araya describió que “luego baja a los pulmones y ahí es donde se desata la enfermedad”. “Mantienen la zona de incubamiento segura”, añadió.

La OMS ha concluido que el contagio se produce a través de gotículas respiratorias con el virus. La infección se favorece por contacto cercano (a menos de un metro) con una persona con síntomas respiratorios o por contacto con superficies donde estén las gotículas respiratorias expulsadas por una persona infectada. La institución advierte del “riesgo de que las mucosas (boca y nariz) o la conjuntiva (ojos) se expongan a estas gotículas respiratorias que pueden ser infecciosas”. Esas son las vías de entrada del coronavirus, según la evidencia disponible.

Por esta razón es que las autoridades sanitarias han recomendado las medidas de distanciamiento social, la limpieza de superficies y de manos, y que las personas eviten tocarse la cara sin haber lavado sus manos.

El coronavirus ingresa al cuerpo e infecta las células de todo el tracto respiratorio y manipula componentes internos de estas para reproducirse. Se ha documentado que el virus también puede ingresar al organismo por los ojos, por lo que un tratamiento centrado en la garganta sería inefectivo en esos casos.

Al momento en que una persona comienza a sentir síntomas, el coronavirus ya ha estado infectando el cuerpo por un periodo entre 1 y 14 días. A eso se le llama tiempo de incubación: es el tiempo entre la infección y la aparición de síntomas. Cuando aparecen los síntomas es porque el virus ya tiene varios días dentro del organismo y el sistema inmune está reaccionando en su contra. Por lo tanto, lavar la garganta con agua, sal o cualquier otra sustancia no es efectivo para eliminar el virus si este ya ha infectado a la persona.

Instituciones de salud como Mayo Clinic y el servicio nacional de salud de Reino Unido recomiendan que hacer gárgaras de agua con sal puede aliviar el dolor de garganta por infecciones del tracto respiratorio superior (nariz, boca, faringe y laringe). Eso sí, no exist evidencia de que pueda impedir una infección o curarla.

Cuidado con las semillas de toronja

Rolando Araya además sugirió como alternativa gárgaras con un compuesto de semillas de toronja. “Eso también tiene un poder bactericida potentísimo”, dijo.

Sí existe evidencia de que las semillas de toronja tienen poder bactericida. Aún así, un virus es muy diferente a una bacteria. Los efectos bactericidas de una sustancia no pueden generalizarse a todo tipo de virus. Un artículo científico reciente concluyó que las semillas de toronja también tienen actividad antiviral, pero la evidencia apunta a que su efectividad es diferente según el tipo de virus y según la concentración empleada. No hay pruebas que hubieran probado el efecto de esas semillas en el nuevo coronavirus.

Además, hay indicios de que concentraciones altas de esa semilla generan toxicidad celular. También podrían causar efectos adversos en pacientes que usan ciertos medicamentos, como los anticoagulantes, porque altera el funcionamiento de ciertas enzimas que los metabolizan.

Referencias:

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Nota del editor: Mariela Arias Hidalgo es doctora en Ciencias Naturales de la Escuela Médica de Hannover, Alemania, y profesora de Fisiología de la UCR. También colaboraron: 1) Warner Alpízar Alpízar, Doctor en Biología del Cáncer de la Universidad de Bergen, Noruega. Actualmente es subdirector del Centro de Investigación en Estructuras Microscópicas (CIEMIC) y profesor de Bioquímica de la UCR. 2) Oscar Brenes García, Doctor en Neurociencias de la Universidad de Turín, Italia, en conjunto con la Universidad de Costa Rica, Máster en Ciencias Biomédicas con énfasis en Fisiología Celular, y profesor de Fisiología de la UCR.  Este equipo forma parte de un proyecto de colaboración entre la Escuela de Medicina de la UCR y Doble Check para verificar informaciones dudosas o falsas en materia de salud.

Colegio de Médicos abre proceso contra doctor por desinformar sobre nuevo coronavirus

En resumen: La Fiscalía del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica inició un proceso disciplinario contra Augusto Vega Chavarría. Este médico general divulgó información sin fundamento científico sobre el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 y la enfermedad respiratoria que este ocasiona, llamada COVID-19.

En dos entrevistas que fueron vistas miles de veces en Facebook, Vega aseguró que los alcoholes y el lavado de manos son inefectivos contra el nuevo coronavirus. En su lugar, recomendó el uso de vinagre de manzana, bicarbonato de sodio, plata coloidal y sal inglesa para desinfectar superficies. El médico también recomendó la ingestión de dosis altas y repentinas de vitamina C para que el sistema inmunológico “aniquile” al coronavirus.

Doble Check verificó dichas afirmaciones y halló que estas eran falsas o carecían de evidencia científica documentada. El proyecto No Coma Cuento, del diario La Nación, también desmintió las recomendaciones de Vega al contrastarlas con la información oficial que ha recopilado la Organización Mundial de la Salud (OMS) con base en las investigaciones disponibles.

Este lunes, el Ministerio de Salud también le solicitó al Colegio que “se tomen las medidas correctivas correspondientes” contra Vega. El ministro Daniel Salas indicó vía oficio que la información divulgada por Vega “contradice erróneamente las medidas de prevención para el COVID-19, confundiendo a la población y generando pánico, desacreditando de esta manera los lineamientos emitidos por la Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Salud de Costa Rica”.

El médico general, Augusto Vega Chavarría, no respondió a la consulta hecha por Doble Check sobre la apertura de ese proceso disciplinario en su contra.

En resumen: La Fiscalía del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica inició un proceso disciplinario contra Augusto Vega Chavarría. Este médico general divulgó información sin fundamento científico sobre el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 y la enfermedad respiratoria que este ocasiona, llamada COVID-19.

En dos entrevistas que fueron vistas miles de veces en Facebook, Vega aseguró que los alcoholes y el lavado de manos son inefectivos contra el nuevo coronavirus. En su lugar, recomendó el uso de vinagre de manzana, bicarbonato de sodio, plata coloidal y sal inglesa para desinfectar superficies. El médico también recomendó la ingestión de dosis altas y repentinas de vitamina C para que el sistema inmunológico “aniquile” al coronavirus.

Doble Check verificó dichas afirmaciones y halló que estas eran falsas o carecían de evidencia científica documentada. El proyecto No Coma Cuento, del diario La Nación, también desmintió las recomendaciones de Vega al contrastarlas con la información oficial que ha recopilado la Organización Mundial de la Salud (OMS) con base en las investigaciones disponibles.

Este lunes, el Ministerio de Salud también le solicitó al Colegio que “se tomen las medidas correctivas correspondientes” contra Vega. El ministro Daniel Salas indicó vía oficio que la información divulgada por Vega “contradice erróneamente las medidas de prevención para el COVID-19, confundiendo a la población y generando pánico, desacreditando de esta manera los lineamientos emitidos por la Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Salud de Costa Rica”.

El médico general, Augusto Vega Chavarría, no respondió a la consulta hecha por Doble Check sobre la apertura de ese proceso disciplinario en su contra.

Colegio de Médicos inicia investigación

Después de verificaciones de Doble Check, la fiscalía del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica abrió un proceso disciplinario contra el médico general Augusto Vega Chavarría.

Así lo detalló a Doble Check el fiscal adjunto del Colegio de Médicos, Alejandro Madrigal:

“Se realiza la apertura por aparentemente transgredir nuestro Código de Ética Médica, al dar recomendaciones e información la cual no tiene sustento científico ni de las autoridades en materia de salud de nuestro país, ni autoridades en salud a nivel internacional, creando mayor caos y desconocimiento ante una emergencia nacional y cambiando las recomendaciones del Ministerio de Salud, como la prioridad del lavado de manos y quedarse en casa”.

Las afirmaciones de Augusto Vega serán investigadas en primera instancia por la fiscalía del Colegio. Posteriormente, y de considerarse necesario, el caso pasaría al Tribunal de Ética Médica.

“Dependiendo de la gravedad de los hechos que se logren determinar, la sanción puede ir desde la amonestación verbal hasta la suspensión del ejercicio profesional”, agregó Madrigal.

Este lunes, el Ministerio de Salud instó al Colegio de Médicos a investigar las acciones del médico Vega y que “se tomen las medidas correctivas correspondientes”.

“Hemos recibido múltiples comunicaciones sobre la información difundida por el médico Augusto Adolfo Vega Chavarría, en el que se contradice erróneamente las medidas de prevención para el COVID-19, confundiendo a la población y generando pánico, desacreditando de esta manera los lineamientos emitidos por la Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Salud de Costa Rica”, notificó por medio de un oficio el Ministro de Salud, Daniel Salas, a la Fiscalía del Colegio de Médicos.

Además del Colegio de Médicos, el Ministerio Público también ha recibido denuncias ciudadanas contra la actuación del médico en medio de la emergencia. Las acusaciones fueron remitidas a la Fiscalía Adjunta del I Circuito Judicial para que analice la información.

Recomendaciones sin evidencia

Augusto Vega Chavarría fue entrevistado a mediados de marzo en los medios  Noticias Allan Jara y PZ Actual, en medio de la emergencia nacional declarada por el brote del nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Las publicaciones han sido vistas miles de veces en Facebook. Las recomendaciones de Vega también se han difundido en Whatsapp por medio de fragmentos de video.

El médico aseguró que el lavado de manos “quita la mugre y el mal olor de sus manos, pero no quita las bacterias, los hongos, los parásitos y los virus”, y que el coronavirus es “resistente al alcohol”. La evidencia disponible lo desmiente: la documentación científica muestra que la higiene de las manos es la medida más eficaz para el control de las infecciones.

Además, investigaciones realizadas entre el 2006 y el 2020 muestran que el uso de alcoholes con concentraciones entre 62% y 71% son efectivos en la inactivación de varios tipos de coronavirus después de un minuto de exposición. Un análisis preliminar también ha concluido que los desinfectantes para manos a base de alcohol que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) inactivan al nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Igualmente actúan otros productos similares que están disponibles comercialmente.

En cambio, no hay evidencia de que el vinagre de manzana, el bicarbonato de sodio, la sal inglesa o la plata coloidal sean esterilizantes que puedan “destruir” el nuevo coronavirus, que fueron las opciones que Augusto Vega recomendó en las entrevistas, añadiendo que su efectividad estaba comprobada. Al consultarlo, no compartió evidencia científica publicada en revistas indexadas.

Vega agregó en sus entrevistas que las personas deben consumir 5.000 miligramos (mg) diarios de vitamina C durante siete días “para hacer lábil” al organismo en caso de un posible contagio del nuevo coronavirus. Vega también recomendó una dosis tres veces más alta en caso de tener síntomas de contagio: “¿Ah, que tiene síntomas, que tiene moquitos? Tripliquemos la dosis a 15.000 miligramos y vamos a lograr en tres días totalmente aniquilar lo que es el virus COVID-19 y cualquier otro virus que usted tenga dentro”.

Sí hay evidencia científica de que el consumo diario y regular de vitamina C puede disminuir en duración y severidad los síntomas de una gripe. Sin embargo, estudios científicos disponibles han concluido que el consumo de vitamina C no previene el contagio de virus respiratorios. Además, se ha demostrado que el consumo de la vitamina no tiene efecto como tratamiento cuando ya se ha presentado el cuadro de infección respiratoria. Augusto Vega tampoco aportó a Doble Check documentación científica que respalde sus recomendaciones sobre el consumo de vitamina C para evitar el contagio o tratar el nuevo coronavirus o virus respiratorios en general.

La información difundida por Vega y la evidencia científica disponible fueron examinadas por cinco investigadores y profesionales en salud que forman parte de un proyecto de colaboración entre la Escuela de Medicina de la UCR y Doble Check para verificar informaciones dudosas o falsas en materia de salud.