Vacunas contra COVID-19 no podrán modificar el ADN de las personas

En resumen: Es falso que potenciales vacunas contra el COVID-19 alteren el material genético de las personas vacunadas, tal como se ha difundido en una cadena de mensajes en Whatsapp.

En dicho mensaje –que se ha difundido al menos desde septiembre en Costa Rica– se advierte que “por primera vez en la historia de la vacunación, las llamadas vacunas de ARNm de última generación intervienen directamente en el material genético del paciente y, por lo tanto, cambian el material genético individual, que representa la manipulación genética”. El mensaje añade sin fundamento que “a diferencia del daño causado por las vacunas anteriores, ahora será irreversible e irreparable”.

Es cierto que las vacunas de tecnología ARNm son relativamente nuevas y que hay varias candidatas para combatir la COVID-19 (ocasionada por el coronavirus SARS-CoV-2), y contra otros virus como el Zika. Sin embargo, es falso que estas puedan alterar el material genético de las personas.

El modo de funcionamiento de esas vacunas es producir proteínas del virus en las células del organismo, tal y como se haría en una infección natural, pero sin que se presente la enfermedad. Esto se logra porque la vacuna induce la producción de una proteína que está en la superficie del virus y que se involucra en el proceso de reconocimiento por parte del sistema inmune, pero no con la producción de patología.

Al ser ajenas al organismo, dichas proteínas son reconocidas por el sistema inmune y se generan defensas para combatirlas, pero con la ventaja de que no causan enfermedad al ser solamente un componente aislado del agente infeccioso.

Biológicamente, no hay bases para decir que una vacuna de ARNm o de otro tipo que contenga las proteínas virales o el microorganismo inactivado causen modificaciones en la información genética del sujeto vacunado, ya sea de forma temporal o transitoria.

Las posibles vacunas de tipo ARNm contra la COVID-19 aún están en distintas etapas de estudio clínico. Aún no se han anunciado efectos secundarios identificados en esas pruebas.

La prueba de la candidata desarrollada por la Universidad de Oxford y la empresa AstraZeneca sí fue detenida a inicios de septiembre debido a que uno de los participantes del estudio desarrolló un efecto adverso llamado mielitis transversa. Sin embargo, esa vacuna no es de tecnología ARNm. El estudio clínico fue reanudado después de una revisión independiente en el Reino Unido.

En resumen: Es falso que potenciales vacunas contra la COVID-19 vayan a alterar el material genético de las personas. Esta falsedad se  divulgó en una cadena de mensajes en Whatsapp.

El mensaje advierte de que “por primera vez en la historia de la vacunación, las llamadas vacunas de ARNm de última generación intervienen directamente en el material genético del paciente y, por lo tanto, cambian el material genético individual, que representa la manipulación genética”. El mensaje añade sin fundamento que “a diferencia del daño causado por las vacunas anteriores, ahora será irreversible e irreparable”. La publicación se ha difundido al menos desde septiembre en Costa Rica.

La información se basa en algunos datos verdaderos para llegar a conclusiones falsas. Es cierto que las vacunas de tecnología ARNm son relativamente nuevas. También es correcto que hay varias candidatas para combatir la COVID-19 (ocasionada por el coronavirus SARS-CoV-2), y contra otros virus como el Zika. Sin embargo, es falso que estas puedan alterar el material genético de las personas.

Esas vacunas funcionan al producir proteínas del virus en las células del organismo. Imitan una infección natural, pero sin que se presente la enfermedad. Al ser ajenas al organismo, dichas proteínas son reconocidas por el sistema inmune y se generan defensas para combatirlas.

No hay fundamento biológico para decir que una vacuna de ARNm  causen modificaciones en la información genética del sujeto vacunado. Tampoco ocurren estas alteraciones con otro tipo de vacunas que contengan las proteínas virales o el microorganismo inactivado. Esto no ocurre de manera temporal ni transitoria.

Las posibles vacunas de tipo ARNm contra la COVID-19 aún están en distintas etapas de estudio clínico. Todavía no se han anunciado efectos secundarios identificados en esas pruebas.

La prueba de la candidata desarrollada por la Universidad de Oxford y la empresa AstraZeneca sí fue detenida a inicios de septiembre debido a que uno de los participantes del estudio desarrolló un efecto adverso llamado mielitis transversa. Sin embargo, esa vacuna no es de tecnología ARNm. El estudio clínico fue reanudado después de una revisión independiente en el Reino Unido.

¿Qué es el ARNm?

En nuestras células tenemos ácido ribonucleico (ARN). Este ácido se suele fabricar en el núcleo celular a partir de una secuencia de ADN. A este proceso se le llama transcripción. Los ARNm son un tipo de moléculas del ácido ribonucleico que se sintetizan durante la transcripción.

¿Para qué sirve el ARNm?

Las células necesitan formar proteínas. Estas proteínas están formadas por aminoácidos. ¿Cómo los obtiene? Ahí es donde entran los ARNm.

Los ARNm que se sintetizan en el núcleo salen hacia otra parte de las células: los ribosomas. Los ARNm se convierten en moldes para que los ribosomas incorporen aminoácidos en un orden específico para formar las diferentes proteínas que la célula necesita.

En corto, la célula usa las moléculas de ARNm como moldes para formar las proteínas específicas que necesita para su funcionamiento.

¿Qué pasa durante una infección?

Durante una infección viral, los virus entran a la célula y liberan ahí su material genético. Este material puede ser ADN o ARN (como es el caso del SARS-CoV-2). Su estrategia es utilizar la maquinaria de producción de proteínas de la célula que están infectando para que produzca las proteínas que forman el virus en lugar de producir las proteínas que necesita para su funcionamiento normal.

Los virus también usan los medios célula infectada para ensamblar copias de su material genético.  Una vez que las células infectadas han producido todos los componentes virales, dentro de la célula se pueden armar las nuevas partículas virales que posteriormente salen para infectar a otras.  Esto se llama ciclo de replicación viral.

¿Cómo funciona la vacunación?

La vacunación en general tiene como propósito generar una respuesta inmune protectora contra agentes que causan enfermedad antes de que se dé la infección.  Esto se hace al generar defensas antes de tener contacto con el agente infeccioso.

Las vacunas han cambiado a lo largo de la historia. A finales del siglo XVIII, Edward Jenner utilizó un virus procedente de las vacas para inducir protección contra la viruela en los seres humanos. En ese caso, se hizo vacunación con un agente infeccioso similar al que se quería prevenir (la viruela), pero no causa enfermedad grave en los humanos. En el siglo XIX, otros científicos como Louis Pasteur probaron la vacunación con los agentes infecciosos inactivados (muertos) o atenuados (vivos, pero con sus características alteradas, por lo que no causan enfermedad).

Las estrategias de vacunación avanzaron con el desarrollo de nuevas tecnologías. La ciencia empezó a usar los componentes específicos de los agentes infecciosos, normalmente proteínas.

¿Existen las vacunas ARNm?

Sí existen las vacunas de ARNm.

Recordemos que las moléculas de ARNm sirven como molde para la fabricación de proteínas.

A principios de la década de 1990, se demostró que al inyectar ARNm externo en tejido muscular se puede producir la proteína para la que ese ARNm sirve como molde. Desde entonces, se abrió la posibilidad de utilizar esta estrategia para expresar proteínas de los agentes infecciosos nocivos para el organismo.

El papel del ARNm en la vacuna es «fabricar» la proteína del virus en la célula del organismo, tal y como se haría en una infección natural, pero sin que se presente la enfermedad. Esto se logra porque se produce una proteína que está en la superficie del virus. El sistema inmune reconoce la proteína ante la «alerta», pero no hay riesgo de que ocurra la patología.

Al ser ajenas al organismo, esas proteínas serán reconocidas por el sistema inmune y se podrán generar defensas, pero con la ventaja de que no causan enfermedad al ser solamente un componente aislado del agente infeccioso.

Captura de pantalla de mensaje difundido en Whatsapp con falsedades de las vacunas de tecnología ARNm.

¿Cómo se produce el ARNm para las vacunas?

El ARNm de las vacunas se suele producir in vitro en laboratorio.  Se usa una técnica de transcripción con la ARN polimerasa obtenida a partir de bacteriófagos (virus que infectan bacterias), a partir de un molde de ADN contenido en un plásmido (molécula circular de ADN, sintetizada químicamente).

Por ahora, no existen vacunas de ARNm aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) para su uso en seres humanos.  Existe una vacuna de este tipo para el virus de Zika que concluyó su primera fase de ensayo clínico con 90 voluntarios sanos en julio de 2019. Los resultados de este análisis están pendientes de publicación.

¿Las vacunas pueden “cambiar el material genético”?

No.

La información genética de los organismos se almacena en el ADN. El ARN que se usa para estas vacunas no tiene la capacidad de cambiar de ninguna manera el ADN.

El ARN se produce a partir de ADN y no al revés. Esto solo podría suceder en casos especiales de ciertos virus que tienen una enzima llamada transcriptasa reversa. Esta no está presente en el coronavirus SARS-CoV-2, ni es común en los seres humanos. Por ello, el ARNm contenido en una vacuna de ese tipo no puede inducir modificaciones en el ADN del sujeto al que se le aplica.

No hay bases biológicas para decir que una vacuna de ARNm o de otro tipo causen modificaciones en la información genética del sujeto vacunado, ya sea de forma temporal o transitoria.

¿Existe una vacuna ARNm en prueba contra el COVID-19?

Sí. De hecho existen seis vacunas basadas en la tecnología de ARNm que se encuentran en estudios clínicos en este momento.  Cuatro se encuentran en fases I/II, una en fase II/III (BioNTech/Pfizer, multinacional) y una se encuentra en fase III (Moderna TX, Estados Unidos).  Además, hay al menos 25 vacunas de este tipo en fase exploratoria o preclínica.

Otras posibles vacunas emplean otras tecnologías distintas de las basadas en ARN.  Existen también estrategias basadas en ADN, ya sea dentro de vectores virales (descrito más adelante) o moléculas circulares de ADN “desnudo” que se pueden introducir por electroporación (estrategia libre de agujas). También hay enfoques más clásicos en los que se usa el SARS-CoV-2 inactivado o las proteínas virales purificadas para lograr la respuesta del sistema inmune.

¿Qué implican las fases de estudio clínico?

Hay varias etapas en los estudios clínicos para probar medicamentos, dispositivos, procedimientos y otras clases de intervenciones.  Inicialmente, se lleva a cabo una fase preclínica. En ella se hacen pruebas in vitro y/o en modelos animales.  Posteriormente, sigue la Fase I, que se realiza en un grupo pequeño de voluntarios (20-100 personas). Estos son generalmente sujetos sanos y que no pertenecen a ningún grupo vulnerable, y sirve para evaluar la seguridad.  También sirve para determinar la mejor forma de administración y la tolerancia.

La siguiente fase (Fase II) incluye un número mayor de personas (100-300). Suele hacerse de manera multicéntrica y su fin principal es determinar eficacia.

La Fase III es cuando se realiza el estudio más amplio de todos los aspectos, incluyendo eficacia, seguridad y efectos secundarios.  Se hace con varios grupos grandes de pacientes (100-3000). Dependiendo del diseño del estudio, se incluyen también grupos de control.  Esta es la fase previa a la aprobación para la entrada al mercado de un medicamento.  Finalmente, una vez que se obtiene el permiso y se da la comercialización, se realiza la Fase IV, que permite principalmente la detección de efectos secundarios muy poco frecuentes o que se presentan a largo plazo, entre otros aspectos.

El estudio de una vacuna fue detenido. ¿Era de ARNm?

El ensayo en fase III de la vacuna del consorcio entre la Universidad de Oxford y la empresa AstraZeneca fue detenido a inicios de septiembre. El problema surgió debido a que uno de los participantes del estudio desarrolló un efecto adverso grave llamado mielitis transversa según el sitio STAT. Sin embargo, esa vacuna no es de tecnología ARNm.

Los aspectos de seguridad de ese ensayo clínico fueron revisados por un comité independiente del Reino Unido y se decidió retomar el análisis.

La vacuna de Oxford/AstraZeneca es una vacuna en un vector viral.  Eso quiere decir que el ADN que codifica por la proteína de la espícula (S) del SARS-CoV-2 es introducido en un virus que puede infectar las células humanas pero sin causar enfermedad.  Al entrar a la célula, utiliza su maquinaria para producir la proteína del virus. También será reconocida por el sistema inmune una vez dentro del organismo.

La mielitis transversa es una inflamación de la médula espinal. Se caracteriza clínicamente como una disfunción motora y sensorial que produce debilidad en las extremidades, sensación de adormecimiento, dolor e incomodidad y problemas en la vejiga y los movimientos intestinales.  Su causa exacta es desconocida en la mayoría de los casos, pero se puede asociar con enfermedades autoinmunes o puede presentarse como complicación posinfecciosa de enfermedades virales y bacterianas.  La severidad del cuadro es variable.

La comunicación oficial del ensayo clínico dijo que no se referirá a detalles clínicos del caso por respeto a la privacidad del participante. Agregó que este tipo de eventos son comunes en este tipo de ensayos a gran escala.

No se sabe si el sujeto que presentó la complicación era parte del grupo vacunado o del grupo que recibió el placebo. Tampoco trascendió su evolución clínica.  Este efecto adverso en particular se ha reportado en asociación con otras vacunas contra agentes virales.

Ese cuadro se puede tratar con medicamentos antinflamatorios y terapias como el intercambio de plasma. También se puede usar tratamiento de soporte y alivio de síntomas, y terapia física para la recuperación.  La mayor parte de las personas con mielitis transversa se recupera al menos de forma parcial dentro de los primeros tres meses. Eso sí, la recuperación puede tardar hasta dos años. Algunos individuos tienen secuelas moderadas como problemas para caminar, debilidad y problemas en la sensibilidad nerviosa.

Nota del editor: Silvia Molina es Doctora en Microbiología e Inmunología de la Universidad de Bordeaux, Francia. Desde el 2008, es docente de la cátedra de Enfermedades Infecciosas y del departamento de Bioquímica de la Escuela de Medicina de la UCR. También es investigadora del programa de Epidemiología del Cáncer del Instituto de Investigaciones en Salud (INISA) de la UCR. Ella forma parte de un proyecto de colaboración entre la Escuela de Medicina de la UCR y Doble Check para verificar desinformación en materia de salud.

 

 

Hipoxia, infecciones, taquicardia y neumonía: mitos sobre el uso de mascarillas

En resumen: Publicaciones en redes sociales reactivaron una serie de mitos con respecto al uso generalizado de mascarillas. Las afirmaciones son antiguas piezas de desinformación que volvieron a reflotar luego de que el Ministerio de Salud declarara como obligatorio el uso de esta protección el pasado 9 de septiembre.

Es falso que las mascarillas produzcan hipoxia, hipercapnia o neumonía. El uso de mascarillas por sí solo tampoco puede ocasionar adormecimiento de las extremidades, taquicardia, mareos o zumbidos en los oídos. Estos efectos secundarios sí podrían percibirse si se respira agitadamente a causa de la ansiedad.

Tampoco hay riesgo de infecciones bacterianas si se usa adecuadamente la mascarilla. Las bacterias acumuladas durante el día en el dispositivo son propias de quien lo porta.

La OMS reconoce varios inconvenientes posibles asociados con el uso de la mascarilla. Entre estos están: incomodidad, falsa sensación de seguridad, dificultades de comunicación, dermatitis y dolor de cabeza.

Una persona asmática, por ejemplo, podría experimentar sensación de claustrofobia o dificultades para respirar en algunos casos. ¿Cómo en cuales? Por ejemplo, cuando exprese alguna crisis alérgica mientras usa la mascarilla.

Hay consenso científico sólido en que el uso de las mascarillas es efectivo contra la transmisión del Covid-19 cuando se usa de forma adecuada. Múltiples medios de verificación en distintos países se han valido de esta evidencia para refutar desinformaciones sobre las supuestas amenazas del uso de mascarillas.

En resumen: Publicaciones en redes sociales reactivaron una serie de mitos con respecto al uso generalizado de mascarillas. Las afirmaciones son antiguas piezas de desinformación que volvieron a reflotar luego de que el Ministerio de Salud declarara como obligatorio el uso de esta protección el pasado 9 de septiembre.

Es falso que las mascarillas produzcan hipoxia, hipercapnia o neumonía. El uso de mascarillas por sí solo tampoco puede ocasionar adormecimiento de las extremidades, taquicardia, mareos o zumbidos en los oídos. Estos efectos secundarios sí podrían percibirse si se respira agitadamente a causa de la ansiedad.

Tampoco hay riesgo de infecciones bacterianas si se usa adecuadamente la mascarilla. Las bacterias acumuladas durante el día en el dispositivo son propias de quien lo porta.

La OMS reconoce varios inconvenientes posibles asociados con el uso de la mascarilla. Entre estos están: incomodidad, falsa sensación de seguridad, dificultades de comunicación, dermatitis y dolor de cabeza.

Una persona asmática, por ejemplo, podría experimentar sensación de claustrofobia o dificultades para respirar en algunos casos. ¿Cómo en cuales? Por ejemplo, cuando exprese alguna crisis alérgica mientras usa la mascarilla.

Hay consenso científico sólido en que el uso de las mascarillas es efectivo contra la transmisión de la COVID-19 cuando se usa de forma adecuada. Múltiples medios de verificación en distintos países se han valido de esta evidencia para refutar desinformaciones sobre las supuestas amenazas del uso de mascarillas.

No producen hipoxia o hipercapnia

Varias publicaciones en redes sociales afirmaron que el uso de mascarillas impedía la salida y entrada de aire. Las publicaciones sostienen falsamente que esto provoca una deficiencia de oxígeno en la sangre (hipoxemia) y tejidos (hipoxia) y un exceso de dióxido de carbono en la sangre (hipercapnia).

Estas afirmaciones son falsas ya que las mascarillas no son 100% herméticas. Las mascarillas son usadas para evitar la expulsión de partículas pero no impiden el paso de gases como el oxígeno y el dióxido de carbono.

“Las mascarillas filtran el aire no impiden su salida, de modo que no producen falta de oxígeno” aclaró Álvaro Avilés, jefe del Servicio de Infectología del hospital México.

Tampoco es posible que el oxígeno que se obtiene del ambiente baje a un 15% (cuando lo normal es 21%) a causa de la mascarilla.  El cuerpo colapsa o incluso muere cuando la concentración de oxígeno es deficiente.

“Cuando la concentración del oxígeno baja a un 15% la eficiencia física e intelectual de una persona es significativamente reducida, si baja a un 10% la pérdida de la conciencia se produce sin previo aviso y por debajo del 8% provocaría muerte por asfixia en pocos minutos”, apuntó Roberto Arroba, quien forma parte de la Dirección de Vigilancia de la Salud del Ministerio de Salud.

Esto sucede porque cuando la cantidad de oxígeno disminuye por debajo de lo normal el cuerpo entra en crisis metabólica. Esta crisis lleva a los diferentes sistemas del cuerpo a un estado de emergencia por el consumo de sus recursos.

Estas afirmaciones han sido también verificadas por la agencia AFP, la OMS y expertos en Bélgica, Colombia, Brasil y  España (1 y 2).

… tampoco neumonía o infecciones bacterianas

La neumonía es una infección respiratoria ocasionada por el ingreso de microorganismos dañinos que se siembran en los pulmones.

No hay riesgo de neumonía ni de ningún tipo de infección si se siguen las normas básicas de higiene estipuladas para el uso de mascarillas: uso por dos horas y posterior desecho de las mascarillas desechables y el lavado diario de las reutilizables. Así lo indicó Alcibey Alvarado, exjefe del Servicio de Neumología del hospital San Juan de Dios.

Las infecciones por acumulación de bacterias son poco probables, agregó Álvaro Avilés. Las bacterias que se acumulan provienen de la propia cavidad oral y bucal de la persona que porta la mascarilla. Estas bacterias ya son toleradas por el cuerpo.

“Para que aparezcan infecciones, tendría que de alguna forma romperse el equilibrio natural, y esto supone alterar estructuralmente la región para que las bacterias dejen de ser toleradas y empiecen a hacer daño”, dijo Avilés.

Esta misma explicación fue dada por la Sociedad Española de Microbiología. La organización que considera que el uso de la mascarilla también puede prevenir el riesgo de infecciones respiratorias como la neumonía.

Por el contrario, la COVID-19 sí conlleva un riesgo de sufrir neumonía e hipoxia.

Las mascarillas son efectivas y sí, son incómodas

La OMS sostiene que las mascarillas son una medida necesaria para evitar la propagación del virus de la COVID-19 si se aplica de forma correcta y en conjunto con las medidas de distanciamiento (distanciamiento de al menos un metro y lavado de manos).

Investigaciones científicas, compiladas por la OMS, concluyeron que la COVID-19 se transmite principalmente por personas asintomáticas mediante gotículas respiratorias al toser o estornudar, cuando no se usa el equipo adecuado, y por contacto físico con otras personas.

La iniciativa británica DELVE evalúa datos y aprendizajes para epidemias virales como la COVID-19. Este proyecto también compiló evidencia científica sobre la eficacia de las mascarillas, basada en datos observacionales y modelados recolectados alrededor del mundo.

El reporte concluye que hay suficiente evidencia que respalda la eficacia de las mascarillas, incluso las de tela, en la prevención de infecciones y la transmisión de la COVID-19.

Este mismo reporte evalúa la evidencia disponible sobre las caretas de plástico. Este tipo de dispositivo es requerido por la comunidad sorda (que necesita leer labios) y las personas con enfermedades respiratorias crónicas a las que se le imposibilita el uso de una mascarilla.

Las caretas ofrecen protección para esta población pero no evita la dispersión de partículas. La investigación disponible sugiere que incluso la diferencia en el tamaño entre las personas puede disminuir su eficacia.

El Ministerio de Salud de Costa Rica contempla excepciones para estas poblaciones con dictamen médico. La OMS también identifica posibles inconvenientes en el uso de mascarillas por personas con trastornos de desarrollo, con trastornos mentales o deterioro cognoscitivo y personas con traumatismos faciales.

Incomodidades

La organización también reconoce que las mascarillas pueden ser incómodas y dificultar la comunicación. También advierte que puede dar una falsa sensación de seguridad que provoque que las personas descuiden las otras medidas requeridas para evitar contagiarse.

También hay riesgo de presentar brotes en la piel o dermatitis relacionada con el uso de la mascarilla.

Alvarado considera probable que se presenten este tipo de manifestaciones en la piel por contacto con la mascarilla ya que en nuestro país alrededor del “80% de la población es alérgica a algo”.

Adriana Suárez, coordinadora de fisiología respiratoria en el departamento de Fisiología de la Escuela de Medicina, considera que la utilidad de la mascarilla como método para prevenir el contagio de la COVID-19 supera en mucho las incomodidades que las personas suelen experimentar.

“A medida que las personas se acostumbren a su uso comenzarán a disminuir las quejas relacionadas con ellas”, agregó Suárez.

Esta fisióloga recomienda tener cuidado en la escogencia de materiales para la elaboración de mascarillas caseras. Aconseja buscar telas que permitan una adecuada transpiración para evitar consecuencias en la salud e incomodidades.

¿Las personas asmáticas están en riesgo?

Una publicación en Facebook advertía sobre los riesgos del uso de mascarilla específicamente en personas asmáticas. La usuaria asegura que la mascarilla le provocó mareos, adormecimiento de las extremidades, broncoespasmos, taquicardia y falta de oxígeno, entre otros.

El infectólogo Álvaro Avilés dijo que el asma “es una enfermedad con componentes inflamatorios, de constricción de bronquios y de sobreproducción de moco que muchas veces obedece a estados alérgicos”.

Si una persona asmática fuera alérgica a alguno de los componentes de la mascarilla podría facilitarse una crisis asmática con broncoespasmos. De lo contrario no hay riesgo en el uso de la mascarilla, aseguró Avilés.

El neumólogo Alcibey Alvarado coincide en que una persona que tiene controlada el asma puede usar la mascarilla sin ningún inconveniente. El médico aclaró que “en personas asmáticas descompensadas del asma (crisis asmáticas), las mascarillas podrían interferir con la cantidad de aire que pueden respirar, además de que tener en la cara lo que sea les da claustrofobia”.

Roberto Arroba, de la Dirección de Vigilancia de la Salud del Ministerio de Salud, dijo las mascarillas pueden tener una “contraindicación relativa”. Su uso durante muchas horas podría producir broncoespasmos, pero aclaró que para este tipo de situaciones es necesario visitar a un médico que identifique si está relacionado con el uso de la mascarilla y en caso de ser así se puede recibir un dictamen.

Avilés, Alvarado y Arroba coincidieron en que síntomas como zumbidos, mareos, taquicardias y adormecimientos no pueden relacionarse directamente con el uso de las mascarillas.

“Estos son datos muy sugestivos de que la persona está respirando torpemente e intercambiando los gases respiratorios con el ambiente en forma anormal e inadecuada, provocando un estado de menos acidez en el cuerpo (alcalosis respiratoria). Es, por decirlo así, una forma de ansiedad”, explicó Avilés.

¿Y si solo nos tapamos la boca?

Otra afirmación realizada fue que los médicos acostumbran a utilizar la mascarilla sin taparse la nariz para respirar mejor por lo que no hay inconveniente en descubrirse para evitar la incomodidad.

Esto no es cierto. Patógenos como el del virus del resfrío, la influenza o la COVID-19 se eliminan por la nariz.

Avilés dijo que hay médicos que usan mal el equipo, a pesar de que tienen conocimiento de los riesgos. Tanto médicos como pacientes tienden a excusar la “negligencia y la pereza” y desaprovechan la eficacia de la medida.

Es necesario taparse la nariz porque la cavidad nasal y oral están conectadas. Se pueden entender como “una sola puerta de entrada y salida” por lo que tapar sólo una puerta “no sirve de nada porque la otra, al quedar permeable, facilita la dispersión de contaminantes”, dijo Avilés.

Arroba añadió que el virus puede transmitirse por vía aérea por lo que es necesario tener un sello entre ambas cavidades.

El reporte de DELVE, emitido en junio de este año, concluyó que los estudios de transmisión aérea están en desarrollo. Aún no se sabe cuán efectivas son las mascarillas en proteger al portador pero sí hay suficiente evidencia científica para afirmar que el uso de mascarillas protege a otras personas de un portador asintomático.

Una publicación realizada por el The New England Journal of Medicine el pasado 8 de septiembre valora el uso generalizado de mascarillas como un tipo de “inmunización” comunitaria mientras los centros médicos esperan la vacuna.

No es recomendable usar mascarilla durante el ejercicio físico

La OMS no considera conveniente el uso de mascarillas mientras se realiza ejercicio físico porque reduce la capacidad para respirar con comodidad. Además, la mascarilla se puede humedecer más rápidamente con el sudor. Ello podría promover el crecimiento de microorganismos y aumenta la dificultad para respirar.

El neumólogo Alcibey Alvarado coincide en que la mascarilla puede interferir con una adecuada respiración en ejercicios prolongados y que su uso solo debe darse cuando se realiza en espacios cerrados.

“Si es en espacios abiertos y se mantiene el distanciamiento social, no es necesario la mascarilla como la gente que trota o los ciclistas”, apuntó Alvarado.

La actividad física requiere mayor consumo de oxígeno por lo que Avilés recomienda realizar ejercicio de forma individual y lejos de aglomeraciones para no necesitar una mascarilla.

La fisióloga Adriana Suárez dijo que el uso de mascarilla podría requerirse en gimnasios cerrados o con mala ventilación pero no para caminatas al aire libre. Tampoco es recomendablerealizar actividad física para ninguna persona con manifestación de infección en las vías aéreas (tos, estornudos, dolor de garganta, mocos).

¿Cómo funcionan las pruebas para detectar COVID-19?

¿Cuáles pruebas existen para detectar a personas enfermas de COVID-19 y cómo funcionan? Vea nuestro chequeo y llévele un paso adelante a la desinformación.

¿Cuáles pruebas existen para detectar a personas enfermas de COVID-19 y cómo funcionan? Vea nuestro chequeo y llévele un paso adelante a la desinformación.

Taxista en emergencia médica no es paciente con COVID-19, como se dijo en video

Resumen: Un taxista que tuvo una emergencia médica al volante no es un caso sospechoso de estar infectado por el nuevo coronavirus. Así lo confirmó la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) para refutar un video que capturó la emergencia y que circuló por redes sociales.

El suceso ocurrió el pasado 20 de marzo en las cercanías del Hospital San Vicente de Paúl, en Heredia.

La persona autora del video conjetura falsamente que el taxista tiene COVID-19. «Este señor viene con los síntomas del coronavirus, venía descompuesto en el carro. Creo que tiene coronavirus», aseguró.

El video fue acompañado por un texto en el que se asegura que un taxista diagnosticado positivo para COVID-19 había escapado del hospital, y que estaba ofreciendo el servicio de transporte.

La CCSS desmintió la información por medio de un comunicado de prensa.  La institución aclaró que el paciente solicitó la atención del servicio de emergencias  por una patología médica distinta al COVID-19. La entidad aseguró que el paciente no presentaba síntomas relacionados con el virus.

Resumen: Un taxista que tuvo una emergencia médica al volante no es un caso sospechoso de estar infectado por el nuevo coronavirus. Así lo confirmó la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) para refutar un video que capturó la emergencia y que circuló por redes sociales.

El suceso ocurrió el pasado 20 de marzo en las cercanías del Hospital San Vicente de Paúl, en Heredia.

La persona autora del video conjetura falsamente que el taxista tiene COVID-19. «Este señor viene con los síntomas del coronavirus, venía descompuesto en el carro. Creo que tiene coronavirus», aseguró.

El video fue acompañado por un texto en el que se asegura que un taxista diagnosticado positivo para COVID-19 había escapado del hospital, y que estaba ofreciendo el servicio de transporte.

La CCSS desmintió la información por medio de un comunicado de prensa.  La institución aclaró que el paciente solicitó la atención del servicio de emergencias  por una patología médica distinta al COVID-19. La entidad aseguró que el paciente no presentaba síntomas relacionados con el virus.

Otro rumor

La institución además alertó sobre otro rumor falso en el que se aseguraba que un paciente de COVID-19 del Hospital San Juan de Dios también había escapado del centro hospitalario.

Las autoridades advierten que esto es falso. El hospital San Juan de Dios no tiene pacientes positivos por COVID-19 internados. Además, la CCSS aclaró que los pacientes que ameriten internamiento son ingresados en unidades de aislamiento, de las cuales no es posible salir.

La CCSS reiteró su llamado “a no compartir noticias falsas que generan temor y no ayudan en nada al manejo de la emergencia nacional”.

¿El coronavirus se originó en un laboratorio? No hay ningún respaldo para afirmarlo

En resumen: Aún no hay seguridad sobre el origen específico del nuevo coronavirus que fue detectado en China. Tampoco hay evidencia de que hubiera surgido en un laboratorio, como lo afirmó un video que se ha visto millones de veces en Facebook.

Los primeros indicios señalaban un posible origen en un mercado de Wuhan, China. La investigación posterior de algunos de los primeros casos de infección puso en duda esta hipótesis. Lo cierto es que ninguna conjetura científica apunta a un origen en un laboratorio.

En resumen: Aún no hay seguridad sobre el origen específico del nuevo coronavirus que fue detectado en China. Tampoco hay evidencia de que hubiera surgido en un laboratorio, como lo afirmó un video que se ha visto millones de veces en Facebook.

Los primeros indicios señalaban un posible origen en un mercado de Wuhan, China. La investigación posterior de algunos de los primeros casos de infección puso en duda esta hipótesis. Lo cierto es que ninguna conjetura científica apunta a un origen en un laboratorio.

Las hipótesis

Un video que se ha visto millones de veces en Facebook acusa que el primer paciente infectado por el nuevo coronavirus fue un empleado del Instituto de Virología de Wuhan.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no ha identificado definitivamente el punto de origen geográfico específico del virus. Un informe de mediados de enero de esa institución vinculaba el primer brote a un mercado de productos marinos en la ciudad de Wuhan, en China. Las autoridades marcaron preliminarmente el 31 de diciembre del 2019 como la fecha de inicio.

Posteriormente se halló que el primer caso identificado había reportado síntomas desde el 1.º de diciembre. Así lo determinó un estudio de múltiples instituciones sobre las primeras 41 personas hospitalizadas por el virus. Ese primer caso no tenía un vínculo directo con el mercado de Wuhan, al igual que otros 12 pacientes. El informe fue publicado en la revista científica The Lancet.

La revista Science ha expuesto tres posibles escenarios de origen. Un trabajo de Kristian Andersen, biólogo evolutivo del Instituto de Investigación Scripps (Estados Unidos), analizó las secuencias del SARS-CoV-2.

“El escenario de alguien infectándose fuera del mercado y trayéndolo [el coronavirus] después al mercado aún es consistente con los datos. Los otros dos escenarios son que el origen fuera un grupo de animales infectados o un solo animal que llegó al mercado”, explicó Andersen a la revista Science.

El investigador principal del estudio publicado en The Lancet, Bin Cao, respondió a la revista Science que “parece ser claro que el mercado no es el único origen del virus”. “Pero para ser honestos, aún no sabemos de dónde provino”, agregó el especialista pulmonar. 

Eugenia Corrales-Aguilar, catedrática en virología del Centro de Investigaciones en Enfermedades Tropicales (CIET) de la UCR, recalcó a Doble Check:

“Lo que sí es 100% cierto es que el mercado [de Wuhan] fue una fuente de infección para muchos de los primeros casos, porque ellos trabajaban en ese mercado y porque después del cierre se encontraron pruebas de que el virus estuvo ahí presente”.

“Esto también se ve con los estudios genéticos moleculares, ya que las secuencias encontradas desde el inicio en los pacientes se relacionan a esas secuencias encontradas en el mercado”, agregó Corrales-Aguilar.

El virus

Un nuevo coronavirus fue identificado en la ciudad de Wuhan, en China, el año pasado. El coronavirus fue nombrado como SARS-CoV-2. La enfermedad ocasionada por este se llama COVID-19. Desde entonces, la desinformación sobre ese nuevo brote también se ha propagado en redes sociales.

Al 19 de febrero, la OMS había reportado 75.204 personas enfermas de COVID-19 y 2.009 muertes a escala global, cuya gran mayoría está en China.