Diputado Gustavo Viales critica postergación de meta fiscal aunque él tiene parte de la responsabilidad

El diputado Gustavo Viales, de Liberación Nacional, cuestionó que el presidente Carlos Alvarado presentara proyecciones de déficit fiscal menos alentadoras a las comunicadas meses antes por el Ministerio de Hacienda. Sin embargo, el diputado omite un dato clave. Cambios apoyados por él mismo son responsables, en parte, de que surgiera esa incongruencia.

El diputado publicó un meme en Twitter el 6 de mayo. La publicación afirmaba que la ministra había pronosticado en junio del 2018 que, de aprobarse el plan fiscal, el déficit primario para el 2020 sería de 0,4%. Viales comparó que Alvarado dijo en su informe del 2 de mayo que ese déficit sería de 1,1% para ese mismo año. (El déficit primario es el porcentaje de exceso de gastos sobre los ingresos del Estado).

Viales no menciona que, entre junio y mayo, el plan fiscal que se discutía en la Asamblea se recortó y, por tanto, redujo su potencial de recaudación. El plan original del gobierno pretendía percibir 1,72% del Producto Interno Bruto (PIB) en impuestos, mientras que la versión aprobada quedó en 1,29%. Buena parte de las reformas que debilitaron la recaudación fueron apoyadas por el diputado en la comisión que discutió la reforma.

Además, hubo aspectos internos y externos que incidieron en el cambio del pronóstico de déficit, según el Ministerio de Hacienda. Primero, el crecimiento económico del país fue menor al esperado debido a factores internacionales; y segundo, hubo una recaudación de impuestos más baja debido a ese bajo crecimiento.

Consultado al respecto, el diputado afirmó que su mensaje pretende ser una llamada de atención contra el gobierno, no por el tema de la reducción en los ingresos, sino por lo que considera una falta de señales en cuanto al recorte del gasto. Este reclamo no fue explícito en su mensaje en redes.

El meme publicado por Viales tiene además una imprecisión y una inferencia vacía. Por un lado, dice que la ministra había anunciado que para el año 2021 ya no habría déficit. En realidad, la ministra lo había pronosticado para el 2022. Asimismo, el presidente Alvarado nunca hizo mención al año 2021 en su informe. Por ello, traer a colación el 2021 no venía al caso.

En resumen: El diputado Gustavo Viales, de Liberación Nacional, cuestionó que el presidente Carlos Alvarado presentara proyecciones de déficit fiscal menos alentadoras a las comunicadas meses antes por el Ministerio de Hacienda. El cambio que señala es cierto, pero el diputado omite un dato clave. Cambios apoyados por él mismo son responsables, en parte, de que surgiera esa incongruencia.

El diputado publicó un meme en Twitter el 6 de mayo. La publicación afirmaba que la ministra había pronosticado en junio del 2018 que, de aprobarse el plan fiscal, el déficit primario para el 2020 sería de 0,4%. Viales comparó que Alvarado dijo en su informe del 2 de mayo que ese déficit sería de 1,1% para ese mismo año. (El déficit primario es el porcentaje de exceso de gastos sobre los ingresos del Estado).

Viales no menciona que, entre junio y mayo, el plan fiscal que se discutía en la Asamblea se recortó y, por tanto, redujo su potencial de recaudación. El plan original del gobierno pretendía percibir 1,72% del Producto Interno Bruto (PIB) en impuestos, mientras que la versión aprobada quedó en 1,29%. Buena parte de las reformas que debilitaron la recaudación fueron apoyadas por el diputado en la comisión que discutió la reforma.

Además, hubo aspectos internos y externos que incidieron en el cambio del pronóstico de déficit, según el Ministerio de Hacienda. Primero, el crecimiento económico del país fue menor al esperado debido a factores internacionales; y segundo, hubo una recaudación de impuestos más baja debido a ese bajo crecimiento.

Consultado al respecto, el diputado afirmó que su mensaje pretende ser una llamada de atención contra el gobierno, no por el tema de la reducción en los ingresos, sino por lo que considera una falta de señales en cuanto al recorte del gasto. Este reclamo no fue explícito en su mensaje en redes.

El meme publicado por Viales tiene además una imprecisión y una inferencia vacía. Por un lado, dice que la ministra había anunciado que para el año 2021 ya no habría déficit. En realidad, la ministra lo había pronosticado para el 2022. Asimismo, el presidente Alvarado nunca hizo mención al año 2021 en su informe. Por ello, traer a colación el 2021 no venía al caso.

¿Cómo surgió la polémica?

El presidente Carlos Alvarado presentó su informe a la Asamblea Legislativa el pasado 2 de mayo. En él, expuso los pronósticos de déficit según los datos del Programa Macroeconómico 2019-2020, del Banco Central. Para el 2020, Alvarado dijo que el gobierno espera un déficit de 1,1% del Producto Interno Bruto (PIB).

Días después, el diputado liberacionista Gustavo Viales publicó una imagen en Twitter en donde denunciaba una incongruencia entre lo expresado por Alvarado y datos que habían sido expuestos por la ministra Rocío Aguilar en un oficio de junio del 2018 para la Asamblea Legislativa.En aquel documento de junio, la ministra pronosticaba que el déficit bajaría a 0,4% para el 2020 si se aprobaba la legislación. Según dijo Viales a Doble Check, la información de Hacienda serviría de insumo para que los diputados tomaran decisiones sobre posibles modificaciones al plan fiscal que se discutía entonces.

 

Imagen publicada por el diputado Gustavo Viales el 6 de mayo como respuesta al informe presidencial ante la Asamblea Legislativa.

El plan fiscal fue la principal medida económica impulsada en el primer año de gobierno de Carlos Alvarado, y fue aprobada con modificaciones sustantivas el 3 de diciembre.

Viales reclama que la promesa era eliminar el déficit para el 2021. En realidad, Aguilar proyectaba una eliminación del déficit para el 2022, y no como afirmó el diputado. Por ello hay una imprecisión en su mensaje.

Proyección del déficit por Hacienda con y sin plan fiscal, según el oficio enviado a la Asamblea Legislativa en junio pasado.

Además, en su informe del 2 de mayo, el presidente Alvarado no se refirió a la meta para el 2021 o el 2022, sino que se limitó al 2020. El diputado lo interpreta como una omisión intencional para no reconocer que no se cumplirá la meta planteada originalmente, según dijo a Doble Check.

Aparte de estas incongruencias, el reclamo principal de Viales es que la proyección de Hacienda en junio del 2018 es de siete décimas inferior a la anunciada ahora por Alvarado. ¿Por qué el diputado es en parte responsable por el pronóstico modificado?

¿Cómo cambió el plan fiscal?

Las proyecciones de cuánto percibirá el Estado de más o de menos por impuestos dependen de la producción del país o, mejor dicho, de cuánto se pronostica que producirá el país. Este número se expresa en las proyecciones del Producto Interno Bruto (PIB). En el contexto del plan fiscal, el monto esperado de ingresos por impuestos también varió con respecto a los cambios que los diputados hicieran.

Hacienda siguió el rastreo de cambios que provocaron los impactos más importantes en la recaudación proyectada según el plan fiscal. Por ejemplo, la reducción del impuesto a canasta básica tributaria; se eliminó el impuesto a las utilidades de las cooperativas; se ajustó el tributo a las tasas para asociaciones solidaristas, cooperativas, mutuales y remesas al exterior; la educación privada quedó exenta y se modificaron las imposiciones a los medicamentos.

Modificaciones al plan fiscal hechas por la Asamblea Legislativa, según el recuento del Ministerio de Hacienda.

Los cambios representaron una reducción de 0,43 puntos porcentuales del PIB en la recaudación esperada. Como parte de la comisión del plan fiscal, Viales fue uno de los diputados con cuyo aval se hizo esa reducción en casi todas las mociones. La única excepción fue el impuesto a la educación privada, que fue promovido desde la representación de la Unidad Social Cristiana.

Los cambios en la legislación fueron uno de los factores por los que las proyecciones dadas por la ministra en junio del 2018 son distintos a los expuestos por Carlos Alvarado en mayo pasado, según explicó el ministerio. Doble Check compartió la explicación de Hacienda con el investigador en temas económicos, Rudolf Lucke, y con el viceministro de Ingresos, Fernando Rodríguez. Ambos la encuentran satisfactoria.

¿Qué dice el diputado?

En entrevista con Doble Check, Viales dijo percibir que los diputados han entregado herramientas adecuadas para que el Estado perciba más ingresos. Sin embargo, él estima que no han existido señales claras de recorte en el gasto del Estado por parte del gobierno. Dice que de ahí se deriva el interés de su publicación, aunque no fue explícito en aquel momento.

«Yo creo que el porqué de que no se vaya a cumplir la expectativa tiene más que ver con las medidas de recorte de gasto», dice el diputado.

Se le consultó al diputado si su despacho ha hecho los cálculos de cuánto ha sido el impacto de estas medidas que afirma que no se han implementado. Viales reconoció que no, pero al mismo tiempo afirmó que «es evidente (el impacto)». «El (proyecto para la reforma al) empleo público no lo enviaron (a la Asamblea) en enero, y obviamente se va a retrasar», ejemplificó.

El viceministro de Ingresos, Fernando Rodríguez, difiere del impacto que los recortes en gastos puedan tener en el corto plazo. Consultado por Doble Check, el economista afirmó que los controles de gastos como los propuestos en empleo público no tendrían un impacto significativo a dos o tres años, sino a unos 20, cuando se vea un cambio generacional en las planillas estatales. Es decir, no afectarían las proyecciones en el déficit al 2021.

En cuanto a los ingresos, Viales reconoce que el plan fiscal fue disminuido en su capacidad de recaudación. Sin embargo, también afirma que la Asamblea aprobó fondos que no estaban contemplados en el plan inicial de Hacienda, como la norma de subcapitalización y la amnistía tributaria. A criterio de Viales, ahí existió una compensación con lo recortado.

Rodríguez coincide en que la amnistía sí provee recursos frescos. No obstante, advierte que el fisco solo recibe el dinero una vez, por lo que no compensa un recorte en los impuestos propuestos. Si se baja el porcentaje de impuestos en un plan, ese representará un dinero que el Estado deja de percibir periódicamente. Con respecto a la norma de subcapitalización, el economista calcula que los fondos percibidos no serán tan significativos.

Crecimiento y recaudación

¿Fueron los cambios en el plan fiscal los únicos que incidieron en el cambio de las proyecciones fiscales? Para nada.

Lo primero que hay que saber sobre las proyecciones del Producto Interno Bruto (sobre las cuales se hacen las proyecciones de déficit) es que estas se actualizan periódicamente con base en los cambios de las realidades económicas. Estos reajustes son habituales en la evaluación macroeconómica, explicó Rudolf Lucke, del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica. Es decir, ya de cajón existen cambios en las proyecciones aunque no hubieran factores internos o externos inesperados.

Ahora, además de los reajustes, sí hubo factores inesperados que operaron en la economía costarricense del último año.

Además de los cambios al plan fiscal, hubo una reducción en el optimismo macroeconómico entre el momento en que la ministra de Hacienda presentó su plan a los diputados y el informe presidencial ante la Asamble Legislativa. De hecho, Fernando Rodríguez opina que los pronósticos de Hacienda fueron demasiado optimistas.

Información enviada por Hacienda, sostiene que hubo eventos internos y externos que afectaron los pronósticos. Por un lado, la huelga del sector público del 2018 habría disminuido en 0,4 puntos porcentuales el crecimiento económico del país, que para ese año alcanzó 2,7%, según datos del Programa Macroeconómico 2019-2020, del Banco Central.

¿Cuáles fueron los motivos externos de esta falta de crecimiento? El Banco menciona una cinco: a) aumento de las tasas de interés internacionales; b) aversión al riesgo de inversionistas que provocó la salida de capitales desde mercados emergentes; c) las tensiones comerciales entre Estados Unidos y otras grandes economías; d) la crisis sociopolítica en Nicaragua; e) y el aumento en precios de materias primas, lo que presionaría la inflación en Costa Rica.

El resultado directo de esa falta de crecimiento se expresó en el país en una baja en la recaudación de impuestos, según Hacienda. Esta recaudación menor es de aproximadamente 1% del PIB (₡300.000 millones), lo que finalmente terminó cambiando las proyecciones iniciales publicadas por el ministerio.

U Latina no pagó $8 millones de renta de bolsillo propio entre 2014 y 2017

En resumen: La Universidad Latina se atribuyó incorrectamente la transferencia de tributos indirectos, que no provienen de su propio bolsillo, para divulgar que habían pagado $8 millones en impuestos sobre la renta en los años 2014-2017.

La empresa reportó cero utilidades en esos períodos, reveló el Ministerio de Hacienda en diciembre pasado.

Como reacción a ese reporte, el centro educativo publicó en Facebook que “durante el periodo que corresponde al 2014-2017, hemos pagado a la Dirección General de Tributación un monto aproximado de ₡4.605 millones de colones ($8 millones), por concepto de Impuestos sobre la Renta (ISRL)”.

Al ser consultada por Doble Check, la U Latina respondió que la cifra se debe a su responsabilidad legal como agente retenedor de impuestos indirectos de otras personas, como las retenciones al salario de sus empleados o a las remesas al exterior.

Sin embargo, el centro educativo solo retiene y transfiere esos recursos a Hacienda; no son impuestos que provienen del bolsillo propio de la universidad.

La Universidad Latina declinó dar acceso a su información financiera. Las declaraciones tributarias que la empresa hizo a Hacienda en esos años son privadas, por lo que no fue posible constatar el origen específico de los $8 millones.

En resumen: La Universidad Latina se atribuyó incorrectamente la transferencia de tributos indirectos, que no provienen de su propio bolsillo, para divulgar que habían pagado $8 millones en impuestos sobre la renta en los años 2014-2017.

La empresa reportó cero utilidades en esos períodos, reveló el Ministerio de Hacienda en diciembre pasado.

Como reacción a ese reporte, el centro educativo publicó en Facebook que “durante el periodo que corresponde al 2014-2017, hemos pagado a la Dirección General de Tributación un monto aproximado de ₡4.605 millones de colones ($8 millones), por concepto de Impuestos sobre la Renta (ISRL)”.

Al ser consultada por Doble Check, la U Latina respondió que la cifra se debe a su responsabilidad legal como agente retenedor de impuestos indirectos de otras personas, como las retenciones al salario de sus empleados o a las remesas al exterior.

Sin embargo, el centro educativo solo retiene y transfiere esos recursos a Hacienda; no son impuestos que provienen del bolsillo propio de la universidad.

La Universidad Latina declinó dar acceso a su información financiera. Las declaraciones tributarias que la empresa hizo a Hacienda en esos años son privadas, por lo que no fue posible constatar el origen específico de los $8 millones. Es decir, no sabemos a qué corresponde el monto. Sí sabemos a lo que no corresponde: a lo que U Latina afirmó.

Reacción a “la lista”

El 5 de diciembre, el Ministerio de Hacienda publicó una lista de 196 grandes contribuyentes que autoliquidaron cero colones en el impuesto a las utilidades en uno o más períodos entre los años 2008 y 2017.

En la lista estaba Universidad U Latina S. R. L., personería jurídica de la Universidad Latina de Costa Rica, con reportes de cero utilidades entre el 2014 y el 2017.

Ese mismo día, el centro educativo publicó un comunicado de prensa donde afirmaba:

Durante el periodo que corresponde al 2014-2017, hemos pagado a la Dirección General de Tributación un monto aproximado de ₡4.605 millones de colones ($8 millones), por concepto de Impuestos sobre la Renta (ISRL)”.

La publicación del comunicado fue reportada por medios como La República, elperiódicocr, y elmundocr.

Comunicado del 5 de diciembre del 2018 de la U Latina.

El centro de enseñanza repitió la cifra días más tarde, el 7 de diciembre, en un comunicado de prensa más amplio. La empresa omitió en esta versión decir que los $8 millones publicitados fuesen específicamente por pago de impuesto sobre la renta.

La Dirección General de Tributación aclaró a Doble Check que no es posible que un gran contribuyente autoliquide cero en el impuesto sobre las utilidades y que, a la vez, le pague al fisco un monto por concepto de impuesto sobre la renta.

“El contribuyente declara los resultados económicos de su actividad lucrativa y sobre estos resultados debe pagar el impuesto sobre las utilidades. En consecuencia, un contribuyente que autoliquide impuesto 0,  está declarando que no tuvo utilidades en el desarrollo de sus actividades económicas en un periodo fiscal determinado”, explicó Hacienda.

Interpretación imprecisa  

Ante la consulta de Doble Check, la Universidad Latina insistió en que “sí es posible tener cero utilidades y pagar impuestos a la renta por medio de retenciones en la fuente”.

La universidad se explicó así:

La ley del impuesto a la renta contiene varios apartados y conceptos por las diferentes fuentes de donde se pueden originar dichas rentas costarricenses. Una proviene de las utilidades que generan las empresas, pero otras son aquellas de las cuales no somos generadores pero, según lo especifica la misma ley, debemos cumplir con la obligación de retener el impuesto causado. Nos convertimos en responsables solidarios”.

Es cierto que una empresa no solo paga impuestos directos sobre la riqueza que genera. También, actúa como un agente recaudador que custodia y transfiere los impuestos indirectos de otras personas, como sus empleados, o los tributos que son pagados finalmente por sus clientes o consumidores.

La responsabilidad solidaria legal de la empresa sobre los impuestos que retienen no está en discusión. El meollo del asunto es: ¿la empresa pagó los $8 millones o solo sirvió de mediadora entre los contribuyentes y el Estado? Según la información disponible y lo afirmado por la empresa, se infiere lo segundo.

Toda empresa pública o privada  debe actuar como agente de retención o de percepción de impuestos, según el artículo 23 de la Ley del Impuesto sobre la Renta.

“Un ejemplo de retención clásico es la retención cuando se paga salarios. En estos casos, el asalariado es el contribuyente del impuesto y su patrono es el agente de retención.  Como agente de retención, [el patrono] debe declarar y trasladar el impuesto al fisco”, detalló Tributación.

Aparte de los salarios, Hacienda estipula que las retenciones a la fuente por impuesto de renta se aplican a jubilaciones, dietas, remesas, pagarés, valores, remesas al exterior, servicios dados por empresas fuera del país y a los dividendos de los socios.

Así, la afirmación de la U Latina es engañosa.

La Universidad Latina tiene un rol como agente retenedor de impuestos indirectos, pero estos no provienen de su propia riqueza. Otra persona sacó el impuesto de su  bolsillo y el centro educativo se encargó de retenerlo y pasárselo a Hacienda.

Según el director de Tributación Directa, Carlos Vargas, la única manera en que la U Latina podría argumentar que pagó renta de su propio bolsillo por medio de retenciones a la fuente es si pagó impuestos por títulos valores que hubiera adquirido.

Habría que ver si son títulos que le pertenecen a la universidad o si son títulos que emitió la universidad y en los que ellos tuvieron que retener. Por ejemplo, habría que ver si ellos compraron títulos de un banco, o si es que ellos emitieron [títulos de] deuda. Si ellos emiten deuda, en realidad, lo que están haciendo es reteniendo. Si ellos están comprando títulos, a ellos fue a quienes les retuvieron”, explicó Vargas.

No obstante,  en su comunicación con Doble Check, la universidad solo hace referencia a los montos indirectos que esta ha retenido de otros contribuyentes.

A finales del 2018, Doble Check halló un caso similar con Fifco, empresa controladora de Cervecería Costa Rica, que publicó campos pagados donde aseguraba que las compañías de su grupo “pagaron más de 141 mil millones de colones en impuestos en el año 2018”.

El truco estaba en que la compañía incluyó en la misma bolsa los impuestos directos (los que sí provienen de su propia riqueza) y los indirectos (los que vienen del bolsillo de los consumidores). De esa manera, solo una cuarta parte del monto publicitado salió de impuestos al bolsillo propio de la Cervecería.

Respuesta limitada

Además del impuesto a las utilidades, la Universidad Latina debe pagarle a Hacienda con su propio monedero el impuesto a las personas jurídicas y el impuesto de timbre de educación y cultura. “Este último impuesto deben pagarlo las personas jurídicas con base en el monto del capital neto reportado en la declaración del impuesto sobre la renta”, aclaró Tributación.

Desde el pasado 10 de enero, Doble Check solicitó una aclaración a la Universidad Latina sobre la cifra que difundieron en sus comunicados, para aclarar a qué tipo de impuestos se referían.

En dos ocasiones durante enero, la gerente de Comunicación Estratégica y Prensa, Cindy Madrigal, se limitó a contestar que únicamente aquellas notas de prensa eran “la información oficial y formal que estamos facilitando”.

Posteriormente, Doble Check compartió con la empresa que los criterios expuestos por Hacienda chocaban con sus afirmaciones. Se le solicitó una reacción al respecto, la cual no se dio hasta el 7 de febrero.

Cabe destacar que las declaraciones tributarias que la empresa hizo a Hacienda en esos años son privadas. Doble Check le solicitó a la Universidad Latina que compartiera la información financiera que respaldara el monto publicitado, pero el centro educativo no se refirió al respecto. Así, no fue posible constatar el origen específico de los $8 millones.

Puede leer la respuesta completa de la Universidad Latina a Doble Check aquí.

 

 

Carlos Alvarado sobredimensiona logro alcanzado en cifras fiscales

En resumen: El presidente Carlos Alvarado afirmó, a través de una publicación en Facebook, y a través de un comunicado oficial que el déficit fiscal del 2018 había cerrado en 6% del PIB: una reducción del 1,2% (sic), respecto al proyectado de 7,2% del PIB.

Aunque la cifra es correcta, Alvarado sobredimensiona el logro al compararlo con una proyección, en lugar de usar los datos del año anterior. En realidad, la disminución fue de 0,2 puntos porcentuales, si se compara con el 2017.

Además, aunque la caída es importante, es mucho menor a la que ya se había alcanzado en el 2016, en plena crisis fiscal y sin una reforma tributaria aprobada. Ese año el déficit disminuyó en 0,43 puntos porcentuales con respecto al año anterior: casi el doble de lo que ha conseguido el actual gobierno.

De hecho, el logro resaltado por Alvarado al comparar el déficit con la proyección también había ocurrido en el 2016. En ese año el gobierno de Solís también había alcanzado una caída de casi un punto porcentual en el déficit, con respecto al proyectado por el Banco Central.

Según la ministra de Hacienda, Rocío Aguilar, el gobierno comparó ese dato con el proyectado debido a que ése era el que usaban los organismos internacionales. Sobre el cambio del 2016 adujo que la caída de entonces se produjo por nuevos ingresos, mientras que la del 2018 se produjo debido a recortes en el gasto.

En resumen: El presidente Carlos Alvarado afirmó, a través de una publicación en Facebook, y a través de un comunicado oficial que el déficit fiscal del 2018 había cerrado en 6% del PIB: una reducción del 1,2% (sic), respecto al proyectado de 7,2% del PIB.

La cifra es correcta pero Alvarado sobredimensiona el logro al compararlo con una proyección, en lugar de usar los datos del año anterior. En realidad, la disminución fue de 0,2 puntos porcentuales, si se compara con el 2017.

Además, aunque la caída es importante, es mucho menor a la que ya se había alcanzado en el 2016, en plena crisis fiscal y sin una reforma tributaria aprobada. Ese año el déficit disminuyó en 0,43 puntos porcentuales con respecto al año anterior: casi el doble de lo que ha conseguido el actual gobierno.

De hecho, el logro resaltado por Alvarado al comparar el déficit con la proyección también había ocurrido en el 2016. En ese año el gobierno de Solís también había alcanzado una caída de casi un punto porcentual en el déficit, con respecto al proyectado por el Banco Central.

Según la ministra de Hacienda, Rocío Aguilar, el gobierno comparó ese dato con el proyectado debido a que ese era el que usaban los organismos internacionales. Sobre el cambio del 2016 adujo que la caída de entonces se produjo por nuevos ingresos, mientras que la del 2018 se produjo debido a recortes en el gasto.

Comparar con proyecciones

En una publicación en Facebook y en un comunicado de prensa del Ministerio de Hacienda, el presidente Alvarado destaca una reducción de un 1,2% (sic) del PIB en el déficit fiscal, con respecto a lo proyectado. Así, el déficit fiscal del 2018 cerró en 6,0%, en lugar de un 7,2%, que era lo esperado por el Banco Central de Costa Rica.

En realidad, usar ese dato sobredimensiona el logro. La evolución del déficit debería compararse a partir de lo que ha ocurrido en años anteriores, y no a partir de proyecciones que son expectativas de lo que podría suceder en el futuro.

Efectivamente, el gobierno logró disminuir el déficit, pero esa caída fue de 0,2 puntos porcentuales con respecto al año anterior.

La ministra de Hacienda explicó por qué se hizo la comparación con esa cifra.

“Efectivamente en la presentación del día de hoy se dijo eso, pero no solo se usó el proyectado. Lo que pasa con el proyectado es que los organismos internacionales (el BID, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional) habían considerado que al cierre de 2018 estaríamos cerca del 7,2%, que era lo proyectado”, señaló.

Parte del logro del gobierno en el 2018 se debe a recortes en los rubros de gasto (se recortó en todas las partidas menos en intereses) y a los ingresos recibidos por la amnistía tributaria, según datos del Ministerio de Hacienda.

En contexto

El presidente tampoco contextualiza que la caída no es inusual, y que —incluso— es menor a la que la administración anterior había conseguido en el 2016, cuando no había una reforma tributaria aprobada.

Ese año, la cartera de Hacienda había conseguido que el déficit pasara de 5,69% en 2015 a 5,26% en el 2016: una reducción de casi el doble que la actualmente presentada por Alvarado.

De hecho, para ese año, el Ministerio de Hacienda esperaba que el déficit cerrara en un 6%, por lo que también entonces la administración anterior había logrado una reducción de casi un punto con respecto a la expectativa del Banco Central.

A diferencia de la amnistía tributaria y los recortes en gasto, el Ministerio de Hacienda de aquel entonces había conseguido consolidar un aumento en la recaudación del impuesto de la renta, contener el aumento en los intereses e incorporar otros ingresos que no se habían empleado, como unos aportes de cuotas de pensiones con cargo al presupuesto, según detalló el exviceministro de Hacienda de la época, Fernando Rodríguez.

Ante la consulta de Doble Check, la ministra Aguilar resaltó que existe una diferencia entre el caso de 2016. Para la jerarca, en ese año el gobierno logró obtener más ingresos, mientras que en el 2018 el gobierno recortó más el gasto.

“La razón de la caída del 2017-2018 obedece fundamentalmente a el esfuerzo en contención del gasto”, señaló. “Si usted se fija entre el 2015 y el 2016 el gasto bajó 0,05 del PIB. En el período 2017-2018 el gasto baja en 0,39 del PIB. Es más, si usted le quita los intereses baja en 0.83 puntos. La diferencia entre uno y otro es que en este año el énfasis se dio en el gasto, y en el otro, en los ingresos”, dijo a Doble Check.

La jerarca agregó que la caída del 2016 no se mantuvo en los años siguientes, mientras que Hacienda espera que la caída en el 2018 se mantenga durante el 2019, debido a los recortes presupuestarios y la aprobación de la reforma fiscal. Adujo también que el anterior gobierno enfrentó un escenario favorable de cero inflación, mientras que este enfrentó -más bien- un menor crecimiento del PIB.

Punto porcentual no es lo mismo que porcentaje

Hay otro error en la publicación de Alvarado, uno de concepto.

Si el Banco Central esperaba un déficit de 7,2% del PIB, y el ejecutivo consiguió cerrar el año con uno de un 6%, la diferencia fue de 1,2 puntos porcentuales, no de un 1,2%.

Un punto porcentual es distinto a un porcentaje. Supongamos que usted recibe el 10% de las ganancias de una empresa. El año pasado la empresa ganó un millón de colones, así que usted recibirá 100.000 colones. Se hicieron ajustes en la empresa, y este año usted solo recibirá un 9% de las ganancias. Este año, la empresa ganó un millón de colones otra vez, así que usted recibió 90.000.

Sus ingresos, al final cayeron en una décima parte de lo que recibía (bajaron en 10.000 colones): cayeron en un 10%, y sin embargo, el porcentaje solo cambió en un punto porcentual, de 10 a 9.

Si el dato del presidente fuera cierto, una caída de un 1,2% en el porcentaje del PIB habría significado que el déficit pasó de 7,2% a 7,11%.