La desigualdad en los salarios de la UCR, explicada

¿Cómo gasta la Universidad de Costa Rica (UCR) su presupuesto en salarios? Políticos, medios de comunicación y la misma UCR han tratado de responder esta pregunta en las últimas semanas.
Entre todo el mar de información hay un dato en el que pocos han reparado: hay una profunda desigualdad en la distribución de salarios de la UCR. Esta inequidad hace que haya una brecha entre una minoría que recibe lo que normalmente se consideran salarios muy altos, y la gran mayoría de los funcionarios.

En este video, esperamos poder explicarle cómo pesan los incentivos como las anualidades en las brechas salariales de la U.

¿Cómo gasta la Universidad de Costa Rica (UCR) su presupuesto en salarios? Políticos, medios de comunicación y la misma UCR han tratado de responder esta pregunta en las últimas semanas.
Entre todo el mar de información hay un dato en el que pocos han reparado: hay una profunda desigualdad en la distribución de salarios de la UCR. Esta inequidad hace que haya una brecha entre una minoría que recibe lo que normalmente se consideran salarios muy altos, y la gran mayoría de los funcionarios.

En este video, esperamos poder explicarle cómo pesan los incentivos como las anualidades en las brechas salariales de la U.

Fuentes y metodología

Doble Check es un proyecto de la Universidad de Costa Rica financiado por la Oficina de Divulgación e Información de la institución. A pesar de ello, los contenidos de este artículo y este video no fueron coordinados con la Universidad. Sí se compartieron los hallazgos con el vicerrector de Administración, Carlos Araya Leandro, como un ejercicio de balance que realizamos con todas nuestras fuentes aludidas antes de cualquier publicación.

Este análisis emplea bases de datos públicas disponibles en el sitio web de la Universidad de Costa Rica. En particular, se empleó la base de datos de salarios de setiembre de 2019, disponible en este enlace.

El análisis también se basa en los informes El pago del incentivo de anualidades en la Universidad de Costa Rica: análisis y recomendaciones publicado en agosto de 2015 por la Comisión para el Análisis del Sistema de Administración de Salarios, la presentación de la vicerrectoría Financiamiento de las instituciones de educación superior estatal de junio de 2019 y el Informe Final de Investigación del Mercado de Salarios para la Universidad de Costa Rica de febrero de 2015 del Insituto de Investigaciones en Ciencias Económicas.
Por último, se hace mención al informe Desafíos en la creación de valor público de las Universidades Estatales, de la Contraloría General de la República.

La Nación responde

El análisis de Doble Check incluyó una nota publicada el 30 de octubre por La Nación. El diario contrasta otra información que había expuesto la Universidad de Costa Rica algunos días antes con respecto a la distribución de salario de la institución. Dentro de su análisis, el diario publicó incorrectamente el siguiente párrafo:

La información es incorrecta porque en ningún caso hay una «mayoría» de empleados en las condiciones expuestas por La Nación. Los datos correctos son los siguientes:

 

  • La cantidad de personas que ganan menos de un millón y que trabajan menos de un tiempo completo son 3.458. Dentro de este grupo, la cantidad de personas que recibe un salario superior a los ¢663.772 son 460 (13%).
  • La cantidad de personas que ganan menos de un millón (sin importar su tiempo o jornada) son 4.636. Dentro de ese grupo, 1.237 ganan más de  ¢663.772 (27%).
  • La cantidad de personas que trabajan menos de un tiempo completo en la Universidad son 3.757. De ellas, 759 ganan más de  ¢663.772  (20%).

 

Doble Check compartió sus hallazgos con la periodista Daniela Cerdas, de La Nación. La periodista agradeció la observación y comunicó que ya habían enmendado la publicación. El párrafo en cuestión eliminó la referencia a la «mayoría» y lo cambió por «algunos».

 

La Nación exagera en cinco veces la diferencia entre salarios públicos y privados

Un artículo del diario La Nación resaltó que el salario promedio de un funcionario público en Costa Rica es de ₡371.563, mientras que el de uno público es de ₡1.030.200. La relación es de casi tres veces lo que lo que gana uno privado.

La información fue replicada luego por exdiputados o formadores de opinión pública, como Pilar Cisneros. Al presentar esos datos, el diaro exageró en cinco veces la diferencia entre los salarios promedio de ambos tipos de trabajadores.

Aunque los datos que el artículo emplea se calcularon correctamente, su uso no es adecuado. El método del promedio simple no permite comparar dos perfiles de trabajadores tan distintos. Así, La Nación muestra en sus datos una diferencia porcentual de 177%. Doble Check obtuvo una diferencia de un 32%, mediante una regresión lineal.

En este video explicamos porqué las jornadas, la educación, la formalidad y otro tipo de elementos no permiten comparar «a brocha gorda» los salarios de los trabajadores del sector público y del privado, y cómo podemos hacer un cálculo más preciso.

Un artículo del diario La Nación resaltó que el salario promedio de un funcionario privado en Costa Rica es de ₡371.563, mientras que el de uno público es de ₡1.030.200. La relación es de casi tres veces lo que lo que gana uno privado.

La información fue replicada luego por exdiputados o formadores de opinión pública, como Pilar Cisneros. Al presentar esos datos, el diaro exageró en cinco veces la diferencia entre los salarios promedio de ambos tipos de trabajadores.

Aunque los datos que el artículo emplea se calcularon correctamente, su uso no es adecuado. El método del promedio simple no permite comparar dos perfiles de trabajadores tan distintos. Así, La Nación muestra en sus datos una diferencia porcentual de 177%. Doble Check obtuvo una diferencia de un 32%, mediante una regresión lineal.

En este video explicamos porqué las jornadas, la educación, la formalidad y otro tipo de elementos no permiten comparar «a brocha gorda» los salarios de los trabajadores del sector público y del privado, y cómo podemos hacer un cálculo más preciso.

 

La versión de La Nación

El autor de la nota de La Nación fue el periodista Juan Córdoba.  Doble Check compartió sus hallazgos con él. El periodista reconoció que nuestras observaciones son correctas. También dice que él sí advirtió en su artículo que había diferencias entre los dos sectores, como la formalidad y educación. Eso es correcto.

«Los comentarios son importantes; sin embargo, las advertencias que Doble Check realiza se mencionan al lector en la publicación.

«Es correcto que la mayoría de la masa de trabajadores públicos son profesionales, lo que aumenta el costo de la planilla. También es correcto mencionar que en el sector privado la informalidad es alta, cuando en el Gobierno es casi nula. Ambos aspectos marcan una realidad en el sector privado que no puede ser obviada», dijo. 

¿Cómo hicimos nuestros cálculos?

Todos los cálculos acerca de las jornadas, formalidad o estudios para los trabajadores en el sector privado y público son promedios simples calculados empleando los datos del II Trimestre de la Encuesta Continua de Empleo para el 2019 del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Sin embargo, es adecuado contar con promedios condicionados que permitan aislar el efecto de las diferentes variables (formalidad, educación, jornadas, entre otros), hasta encontrar con la verdadera diferencia entre promedios. Es por ello que Doble Check emplea un modelo de regresión lineal.

Doble Check empleó la variable del «Ingreso Bruto Principal», que es la misma empleada por el INEC y por La Nación. Sin embargo, se empleó la variable del ingreso por hora, para evitar cualquier efecto relacionado con las desigualdades en jornadas laborales. Dicha variable solo contempla el ingreso bruto corriente del empleo principal. Se aplicaron filtros para incluir solamente personas ocupadas con ingresos conocidos mayores a cero. No se incluyeron a personas ocupadas no remuneradas.

El estudio empleó también las variables: Sector institucional (para conocer si el trabajador es público o privado), Nivel Educativo, Formalidad, Clasificación de grupo de ocupación, grupo de horas efectivas, tiempo de laborar, especialidad en el área de formación académica, sexo y edad.

Las estimaciones se basan en un modelo de regresión Gaussiana con función de enlace identidad. De acuerdo con los criterios de información de Akaike y Bayesiana, el modelo ajusta de una mejor manera los datos de la ECE que el modelo de regresión Gamma con funciones de enlace identidad o logarítmica.

El modelo muestra un ajuste de la suma de cuadrados de la regresión del 64% .

Dichos cálculos fueron repetidos para las encuestas del tercer trimestre del año 2010 (fecha de inicio de aplicación de la encuesta) y el segundo trimestre del año 2011, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016, 2017 y 2018. Como puede observarse, los cálculos muestran una tendencia similar a lo largo de las encuestas.

Agradecemos al estadístico y economista Andrés Fernández por su colaboración en la elaboración de esta regresión lineal. 

 

El PANI sí es accionista de La Nación… desde 1951

En resumen: Es correcta una información compartida por el exdiputado libertario Otto Guevara en la que indica que el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) es accionista del diario La Nación. Sin embargo, esa no es la historia completa. En realidad, el PANI es accionista de La Nación debido a una donación hecha en 1951 […]

En resumen: Es correcta una información compartida por el exdiputado libertario Otto Guevara en la que indica que el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) es accionista del diario La Nación.

Sin embargo, esa no es la historia completa. En realidad, el PANI es accionista de La Nación debido a una donación hecha en 1951 por  Amparo López-Calleja (es decir, una donación realizada apenas cinco años después de la fundación del matutino).

El Patronato mantiene sus acciones en La Nación pues, según la institución, esos títulos le permiten tener dividendos cercanos a los ₡252.000 al año. En total, el valor de la inversión del PANI en el periódico por estas acciones es de ¢ 50.402.000.

La donación

Según confirmó Óscar Cascante, del departamento Financiero Contable del PANI, las acciones que tiene la institución son un legado de la filántropa Amparo López-Calleja (quien se identificaba a sí misma coo Amparo de Zeledón), que se hizo vigente en 1951 (un par de décadas después de que el PANI empezara a funcionar).

La donación de López-Calleja proviene de su testamento y fue efectiva en el año 1951. Según el documento, la filántropa dejó “3 centésimas de las acciones para una campaña vigorosa contra el teatro inmoral que tanto daño le ha hecho al país (especialmente al cine nacional)”.

No encontramos información que explique por qué Zeledón habría querido que el PANI usara los fondos de los dividendos en La Nación para “luchar vigorosamente contra el teatro inmoral”. Sin embargo, la tesis El Patronato Nacional de la Infancia: creación y evolución, 1930-1980 de Marta Brenes y Efraín Mejía arroja algunas luces y señala que en 1949 el PANI firmó un convenio con la Asociación Conservatorio Castella para adquirir un cinematógrafo educativo que se dio en arrendamiento al centro educativo.

De hecho, Amparo López-Calleja (cubana de nacimiento) fue miembro de la Junta Directiva del PANI, y sus aportes a la infancia en la época fueron clave. Por ejemplo, López-Calleja presidió La Gota de Leche, una organización que asistía económicamente a niñas y niños pobres y dar asilo a huérfanos.

Según Cascante, del departamento Financiero del PANI, el monto que la institución recibe por el legado de la filántropa es poco significativo.

“Recibimos dividendos de casi ₡252.000 al año, y van en caída”, agregó Cascante. “Para un presupuesto de ₡101 mil millones, que es lo que tiene el PANI eso casi no es nada”, dijo.

Los accionistas

La información de Otto Guevara estaba basada en publicación divulgada en la edición impresa del miércoles 20 de marzo de La Nación. La publicación responde a la ley 6220 que obliga a los medios de difusión (incluidos periódicos, agencias de publicidad y medios de radio y televisión) a publicar sus listas de accionistas. Puede ver el listado de accionistas de La Nación del 2019 en este enlace.

A pesar de la participación accionaria del PANI en La Nación, la entidad asegura que “no participa en las reuniones de accionistas” y su única actividad en el medio es ser “receptora de los dividendos ganados”. Además, la entidad asegura que planea tomar medidas a corto plazo para vender las acciones donadas a la institución.

Aunque la lista de accionistas de La Nación registra 786 personas físicas y jurídicas como accionistas, la empresa está controlada en un 49% por un mismo grupo familiar, según aparece en su sitio web.

Jaime Manuel Jiménez Solera participa en varias sociedades que reúnen una participación total accionaria del 24,15% del grupo. Su primo, Manuel Francisco Jiménez Echeverría participa directa e indirectamente (a través de sociedades) con un 10.41%.

En 1981 Marisia Jiménez Echeverría (hermana de Manuel Francisco) contrajo matrimonio con Pedro Antonio Abreu Mc Donough (hoy divorciados). Él y su hijo controlan también un 14,26% de la participación accionaria. Las relaciones familiares se comprobaron a partir de consultas en el Registro Civil.

Entre otros grupos de accionistas integrados a la lista, se incluye Marín Raventós S. A., en la que Nuria Marín Raventós -esposa del excandidato presidencial Antonio Álvarez- participa en la Junta Directiva como secretaria.