Costa Rica bajó tasa de contagio por COVID-19 en julio, como dijo Alvarado. Otras señales no son tan alentadoras

En resumen: Es cierto que Costa Rica logró bajar la tasa R de contagio por COVID-19 desde su pico más alto a finales de junio. El presidente Carlos Alvarado había señalado ese logro a finales del mes siguiente como resultado de las medidas sanitarias.

La tasa R mide cuántas personas infecta una persona con COVID-19 durante su periodo de contagio. La cúspide llegó a 1,8 en Costa Rica a finales de junio, y bajó hasta llegar a 1 a finales de julio.

La disminución es un dato positivo aunque por sí solo no cuenta toda la historia sobre los resultados de la atención de la epidemia en el país. La recuperación del rastreo de casos se presentó como el objetivo principal de las medidas sanitarias del primer “martillo” de mediados de julio. Las autoridades alcanzaron esa meta solo parcialmente con los casos que se habían detectado antes de aplicar el martillo.

La mortalidad y las hospitalizaciones son otros factores para medir la respuesta del país durante la pandemia. Las hospitalizaciones han aumentado bruscamente desde julio. La razón de mortalidad por COVID-19 continúa baja con respecto a otros países de Iberoamérica, aunque la tasa de letalidad (muertes respecto al total de casos confirmados) se ha duplicado desde principios de julio.

Esos indicadores adicionales muestran rasgos «preocupantes». Así lo señalaron a Doble Check Juan José Romero, director del posgrado de epidemiología de la Universidad Nacional (UNA); y Gilbert Brenes, director del Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica (CCP).

Por otro lado, no es posible establecer con precisión si una tasa R disminuida tiene una relación directa con las medidas oficiales. No obstante, Romero y Brenes apuntaron a que hay indicios que así lo sugieren. Hay que destacar que la disminución que se dio en la tasa R se revirtió paulatinamente hasta llegar a casi 1,2 el 20 de agosto, uno de los indicadores más altos de Iberoamérica actualmente.

En resumen: Es cierto que Costa Rica logró bajar la tasa R de contagio por COVID-19 desde su pico más alto a finales de junio. El presidente Carlos Alvarado había señalado ese logro a finales del mes siguiente como resultado de las medidas sanitarias.

La tasa R mide cuántas personas infecta una persona con COVID-19 durante su periodo de contagio. La cúspide llegó a 1,8 en Costa Rica a finales de junio, y bajó hasta llegar a 1 a finales de julio.

La disminución es un dato positivo aunque por sí solo no cuenta toda la historia sobre los resultados de la atención de la epidemia en el país. La recuperación del rastreo de casos se presentó como el objetivo principal de las medidas sanitarias del primer “martillo” de mediados de julio. Las autoridades alcanzaron esa meta solo parcialmente con los casos que se habían detectado antes de aplicar el martillo.

La mortalidad y las hospitalizaciones son otros factores para medir la respuesta del país durante la pandemia. Las hospitalizaciones han aumentado bruscamente desde julio. La razón de mortalidad por COVID-19 continúa baja con respecto a otros países de Iberoamérica, aunque la tasa de letalidad (muertes respecto al total de casos confirmados) se ha duplicado desde principios de julio.

Esos indicadores adicionales muestran rasgos «preocupantes». Así lo señalaron a Doble Check Juan José Romero, director del posgrado de epidemiología de la Universidad Nacional (UNA); y Gilbert Brenes, director del Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica (CCP).

Por otro lado, no es posible establecer con precisión si una tasa R disminuida tiene una relación directa con las medidas oficiales. No obstante, Romero y Brenes apuntaron a que hay indicios que así lo sugieren. Hay que destacar que la disminución que se dio en la tasa R se revirtió paulatinamente hasta llegar a casi 1,2 el 20 de agosto, uno de los indicadores más altos de Iberoamérica actualmente.

¿Qué es la tasa R?

La tasa R de reproducción de un brote epidémico es “el número promedio de personas que contagia cada infectado durante todo el tiempo en que es contagioso”. Así lo define el Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica (CCP) en sus reportes semanales de ese indicador.

La tasa R indica por cuánto se multiplica un brote como el de COVID-19 en la población. Una tasa R de 1 “indica que la cantidad de individuos infectados no aumenta ni disminuye en el tiempo y el brote se encuentra estacionario”, explica el CCP.

Por otro lado, una tasa R menor a 1 sugiere que la epidemia está en camino de extinguirse. Sin embargo, si ese indicador es mayor a 1 se infiere que hay proliferación, “la cual será de tipo exponencial a menos que se haga algo para contenerla”, advierte el CCP en sus reportes.

La tasa R más reciente en Costa Rica es de 1,2 al 26 de agosto, según el análisis semanal del CCP.

¿Qué dijo Carlos Alvarado sobre la tasa R?

El presidente Alvarado afirmó en la conferencia de prensa del viernes 31 de julio que las medidas sanitarias que se han adoptado en Costa Rica por la pandemia de COVID-19 “han tenido resultado en la realidad”.

Alvarado se refirió específicamente a una disminución en la tasa R durante julio como evidencia para esa afirmación. Ese indicador disminuyó de una cúspide de 1,8 a finales de junio a 1,1 al inicio de agosto. Los informes semanales del Centro Centroamericano de la Población (CCP) de la UCR indican que la tasa R se ha mantenido estable durante este mes.

«Si seguíamos en la tendencia que venía de antes hubiéramos superado los mil casos al día hace mucho, y hubiera seguido más. Hoy, con este gran sacrificio que se ha hecho, sí, golpeamos números superiores a los 800, pero hemos logrado mantenernos de nuevo en 500, 400. O sea, no se nos ha disparado. Y eso es gracias a lo que se está haciendo. Hay resultados”, agregó el mandatario.

¿Una reducción de la tasa R es algo positivo?

Sí.

Los expertos consultados por Doble Check reconocieron que, de haber mantenido la tasa R de finales de junio, el esparcimiento de la enfermedad hubiera sido más acelerado. “Haber mantenido un ritmo incluso de 1,5 querría decir que dos personas podrían producir 3 casos nuevos. Entonces, la tasa de contagio hubiera crecido exponencialmente”, aseguró Juan José Romero, director del posgrado de epidemiología de la Universidad Nacional (UNA).

Según Romero, la eventual reducción de la tasa R parece reflejarse en un “estacionamiento” de la velocidad en que el virus se ha esparcido.

“En agosto se ralentizó el incremento que hubo en julio, que fue dramático. Entonces,  la curva en agosto se estabilizó un poco. Ha tenido un aumento en el promedio de casos en estas últimas dos semanas, que veníamos agarrando la ‘colita’ de la primera apertura previa al Día de la Madre”, afirmó el epidemiólogo con base en los registros de casos de COVID-19 en el país.

¿Las medidas sanitarias bajaron la tasa de contagio?

“Lo que dijo el presidente Carlos Alvarado no es ni totalmente falso ni totalmente verdadero.  Lo que dijo es una explicación bastante probable de lo que realmente ocurrió”, afirmó a Doble Check Gilbert Brenes, director del Centro Centroamericano de la Población (CCP) de la UCR.

La tendencia decreciente de la tasa R durante julio coincide en el tiempo con la implementación de medidas sanitarias como la recomendación de uso generalizado de mascarillas y el conjunto de restricciones de movilidad conocido como “martillo”, que fue aplicado del 11 al 19 de julio. Así lo indicó el informe semanal del CCP sobre la tasa R en el país al 19 de agosto.

«Aunque no es posible establecer de manera inequívoca una relación de causa-efecto, la coincidencia es muy sugestiva de que estas intervenciones tuvieron un impacto», agrega el informe del CCP.

Aún así, determinar una relación de causalidad directa entre esas medidas y la reducción de la tasa de contagio requiere investigación científica que aún no se ha publicado en Costa Rica. “La única forma de medir claramente la efectividad es con un diseño de investigación (experimental o cuasi-experimental) que determine claramente la relación causa-efecto”, dijo Brenes.

“Lo único que se puede ver con la R es que la tendencia decreciente coincide en el tiempo con la implementación de medidas como la recomendación del uso de las mascarillas o las restricciones a la movilidad. Entonces, la efectividad de las medidas administrativas puede ser una explicación plausible de la tendencia decreciente, pero no necesariamente es la única”, explicó el especialista del CCP.

Otros factores pudieron influir en la disminución de la tasa R. “Por ejemplo, podrían haber más casos asintomáticos, los casos se están detectando en forma tardía o la gente se está enfermando por otras razones y el sistema de salud no logra determinar la enfermedad por COVID-19”, agregó Brenes.

Por otro lado, Juan José Romero, advirtió que las medidas podrían incidir en el factor R pero este “es sumamente volátil y depende de muchos factores”.

“Depende de dónde uno muestrea. Depende de la cantidad de personas que se muestrean, y el tipo de personas. Porque si uno va y muestrea a unas personas en una zona muy ‘caliente’ van a salir muchos casos. Si uno solo espera los casos que llegan al sistema hospitalario de manera pasiva, muy probablemente aparezcan muy pocos casos”, explicó Romero.

El epidemiólogo de la UNA destacó de forma positiva que “la estrategia [del Ministerio de Salud] ha sido captar la mayor cantidad de casos”. “Si a pesar de buscar la mayor cantidad de casos la tasa R ha bajado, es probable que las tasas de contagio se han reducido, a pesar de andar por los 600 casos diarios”, añadió Juan José Romero.

“El Presidente describe bien la relación temporal entre las medidas administrativas y la tendencia del R pero, nuevamente, no se puede determinar claramente que las medidas administrativas sean la causa única y exclusiva del decrecimiento en la tasa R, por lo que no se puede saber claramente si la descripción de la efectividad es precisa”, resumió Gilbert Brenes.

¿La tasa R es suficiente para evaluar las medidas sanitarias?

No.

Los informes semanales que elabora el CCP cada semana sobre la tasa R advierten que este “no es un indicador apropiado del grado de severidad de la pandemia.  Únicamente indica su potencial de proliferación”.

“Una población donde están ocurriendo gran cantidad de hospitalizaciones, muertes y nuevos casos, bien puede tener una tasa R baja, incluso menor que 1. Asimismo, en otra población pueden estar ocurriendo muy pocos casos pero con una R alta, la cual indicaría que de no tomarse medidas correctivas hay potencial de que en el futuro ocurra un crecimiento explosivo”, señala el CCP en su metodología para el cálculo de la tasa R.

¿Qué otros indicadores son necesarios y qué nos dicen?

Debido a las limitaciones de la tasa R, el CCP calcula la severidad del brote de COVID-19 con base en su mortalidad. Al 26 de agosto, el CCP midió que Costa Rica tiene una de las razones más bajas de mortalidad de Iberoamérica. El país registra 70 defunciones acumuladas por cada 100.000 personas mayores de 65 años, pero subrayó que el país “se está alejando gradualmente del selecto grupo con cocientes de mortalidad mínimos”, como Uruguay y Cuba.

Por su parte, el Observatorio del Desarrollo de la UCR ha calculado que la tasa de letalidad de COVID-19 (muertes con respecto a casos acumulados) aumentó de 0,4% en julio a 1,05% a finales de agosto en territorio costarricense.

Otro indicador que el CCP analiza es la cantidad de casos descartados (con prueba negativa) en relación con la cantidad de confirmados con un test positivo. El país ha empeorado mucho en esta relación. El CCP ha advertido que ese indicador “ha caído desde alrededor de 40 a tan solo 2 descartes por cada positivo desde mediados de julio” en Costa Rica.

Los expertos afirmaron a Doble Check que también debe evaluarse el aumento en la cantidad de personas hospitalizadas y en condición grave por el virus respiratorio. El epidemiólogo Juan José Romero describió como “peligroso” y brusco el crecimiento de esos indicadores durante julio.

Al iniciar julio, en los hospitales del país había 50 personas internadas por COVID-19. Al 24 de agosto, esa cifra había ascendido a 414 hospitalizaciones, de las cuales 143 estaban en cuidados intensivos.

Romero recalcó a Doble Check que la tendencia de ocupación hospitalaria en general se mantuvo estable durante agosto, pero que sí se ha mantenido un aumento “preocupante” en el uso de unidades de cuidados intensivos (UCI).

Ocupación hospitalaria total y de UCI por COVID-19. Cálculos realizados por Juan José Romero (UNA).

La Caja Costarricense del Seguro Social cuenta actualmente con 235 unidades de cuidados intensivos y 667 camas en salón para casos moderados y leves, según el reporte de esta institución al 23 de agosto.

La institución anunció este mes que la capacidad máxima que esa institución podría dedicar para COVID-19 es de 1.050 camas de salón y 287 UCI.

¿Se cumplió el objetivo del primer martillo? 

Gilbert Brenes recalcó que uno de los objetivos del “martillo” de restricciones y cierres aplicado del 11 al 19 de julio era recuperar la trazabilidad en los contactos que tuvieron las personas contagiadas con otros individuos, tal como había anunciado el Ministro de Salud Daniel Salas. Brenes consideró que la efectividad de esa medida sanitaria también debe evaluarse con ese indicador.

El Ministerio de Salud indicó a Doble Check que al 20 de julio se había recuperado 8,8% de los nexos de casos que se habían diagnosticado al 11 de julio. Al 12 de agosto, Salud había identificado el nexo de “más de 60%” del total de casos registrados antes de ese “martillo”. Salud no brindó a Doble Check cifras posteriores a esa fecha porque “se trabaja en la sistematización” de ese periodo.

Los especialistas consultados por Doble Check alertaron que esas cifras son indicativos de que la epidemia “está aún rebasando las capacidades preventivas del sistema de salud”.

“El seguimiento de contactos (nexos) en los cantones con alta cantidad de casos está bastante lejos del 90% deseable”, afirmó Juan José Romero al revisar las cifras de Salud.

Gilbert Brenes afirmó que, con base en esos datos, puede interpretarse que “la estrategia de martillo aún no está cumpliendo el objetivo de facilitar el rastreo”. “Mi impresión es que el Ministerio aún requiere apoyo de otras instituciones para seguir los nexos epidemiológicos: municipalidades, instituciones autónomas…”, añadió el director del CCP.

Tasa R aumentó durante agosto

Posteriormente a las afirmaciones de Carlos Alvarado, la tasa R de contagio aumentó de forma gradual hasta llegar a casi 1,17 a finales de este mes.

«Tras alcanzar el umbral crítico de R=1 el 28 de julio, la tasa de reproducción del COVID-19 aumentó paulatinamente hasta alcanzar la R=1,17  para el 20 de agosto», indicó el informe más reciente del CCP que fue publicado este miércoles.

Esa institución advirtió en ese análisis que es «evidente» que «la nueva ola de restricciones (martillo) iniciada el 8 de agosto no logró el objetivo deseado de reducir la tasa R por debajo de uno».

El CCP reconoció que ese resultado puede deberse a otras razones como la aparición de nuevos brotes en zonas donde el martillo no estaba enfocado, y no a la ausencia de efecto de las medidas en el indicador R. «La falta de resultados pone en entredicho la efectividad de la política de restricciones en este nuevo período«, añade el informe.

El CCP ha ubicado la tasa R de Costa Rica entre las más altas de Iberoamérica y España en la actualidad, junto con España, Argentina y Paraguay.

El CCP alertó que si el país mantuviera su tasa de contagio actual, «dentro de un mes estaremos con reportes de alrededor de 1.650 casos diarios. Este número es casi el doble que el promedio actual y podría desbordar la capacidad de atención hospitalaria de la CCSS».

 

Plataforma de desinformación tergiversó guía de la OMS sobre uso de mascarillas

En resumen: Una publicación del perfil de Facebook Los Ignorantes compartida masivamente tergiversó una guía de la OMS para cuestionar los protocolos de uso de mascarillas recomendados por el Ministerio de Salud en Costa Rica.

La Organización Mundial de la Salud ha admitido que no hay evidencia sólida que compruebe la efectividad del uso de mascarillas de tela en personas sanas para prevenir la transmisión del COVID-19. Los Ignorantes compartió esa afirmación carente de contexto el 27 de julio, y omitió que la organización enumera varios argumentos para recomendar su uso, a pesar de la falta de evidencia.

La representación de la OPS/OMS en Costa Rica reconoció que “la publicación [de Los Ignorantes] no se apega al contenido estricto de la guía OMS”.

La organización internacional sí recomienda explícitamente a los gobiernos a alentar al público general a usar mascarillas para prevenir la transmisión comunitaria de la COVID-19 en situaciones en donde no sea posible mantener el distanciamiento físico.

La OMS recomienda este uso basada en:

a) estudios que evalúan la transmisión presintomática y asintomática;

b) la cantidad cada vez mayor de datos de observación sobre el uso de mascarillas por el público general en varios países;

c) los valores y preferencias individuales;

e) y la dificultad para lograr el distanciamiento físico en muchas situaciones.

El perfil Los Ignorantes afirma engañosamente que los protocolos están «comprometiendo la salud de los sanos lejos de protegerla». La publicación omite los beneficios citados por la guía. También atribuye falsamente a la OMS la cita de una investigación que descarta la transmisión por parte de personas infectadas sin síntomas. La organización, por el contrario, señala la existencia de estudios que parecen comprobar este tipo de transmisión.

En resumen: Una publicación del perfil de Facebook Los Ignorantes compartida masivamente tergiversó una guía de la OMS para cuestionar los protocolos de uso de mascarillas recomendados por el Ministerio de Salud en Costa Rica.

La Organización Mundial de la Salud ha admitido que no hay evidencia sólida que compruebe la efectividad del uso de mascarillas de tela en personas sanas para prevenir la transmisión del COVID-19. Los Ignorantes compartió esa afirmación carente de contexto el 27 de julio, y omitió que la organización enumera varios argumentos para recomendar su uso, a pesar de la falta de evidencia.

La representación de la OPS/OMS en Costa Rica reconoció que “la publicación [de Los Ignorantes] no se apega al contenido estricto de la guía OMS”.

La organización internacional sí recomienda explícitamente a los gobiernos a alentar al público general a usar mascarillas para prevenir la transmisión comunitaria de la COVID-19 en situaciones en donde no sea posible mantener el distanciamiento físico.

La OMS recomienda este uso basada en:

a) estudios que evalúan la transmisión presintomática y asintomática;

b) la cantidad cada vez mayor de datos de observación sobre el uso de mascarillas por el público general en varios países;

c) los valores y preferencias individuales;

e) y la dificultad para lograr el distanciamiento físico en muchas situaciones.

El perfil Los Ignorantes afirma engañosamente que los protocolos están «comprometiendo la salud de los sanos lejos de protegerla». La publicación omite los beneficios citados por la guía. También atribuye falsamente a la OMS la cita de una investigación que descarta la transmisión por parte de personas infectadas sin síntomas. La organización, por el contrario, señala la existencia de estudios que parecen comprobar este tipo de transmisión.

 

¿Por qué hubo desinformación?

La publicación de Los Ignorantes hace una recopilación engañosa. Simplifica en exceso un documento complejo y detallado. El texto omite las recomendaciones generales y se concentra en los detalles convenientes para sustentar su crítica hacia la directriz para el uso de mascarillas.

Los Ignorantes ha sido objeto recurrente de refutación por Doble Check. La desinformación en este caso sofistica sus métodos para otorgar una falsa credibilidad a su publicación. Por ejemplo, usa el logo de la OMS en una publicación fabricada. También incluye enlaces a estudios existentes, pero su citación no refleja la recomendación general de la OMS.

Doble Check se comunicó con el contacto telefónico disponible en el perfil de Facebook y con el administrador de la página, Luis Alonso Naranjo, pero no se obtuvo una respuesta oportuna. Los Ignorantes es un proyecto audiovisual vinculado al productor Naranjo y a Robert Beers, asesor legislativo de la diputada independiente Ivonne Acuña.

¿Qué sostiene la desinformación?

La página adjunta una imagen de un documento fabricado. El documento extrae tres citas de una amplia guía de recomendaciones que sí fue emitida por la OMS.

Los Ignorantes llama la atención a tres premisas seleccionadas a conveniencia:  a) la OMS afirma que no hay evidencia contundente que apoye el uso de mascarillas; b) la organización alerta sobre posibles riesgos o inconvenientes en su uso; y c) cita la ineficacia de las mascarillas de tela para proteger a las personas contra los virus. El texto que acompaña la imagen afirma:

«Vamos a seguir investigando hasta dejar en evidencia todas y cada una de las contradictorias normas protocolarias, seguidas por nuestras autoridades sanitarias sin ningún criterio científico, comprometiendo la salud de los sanos lejos de protegerla».

Publicación en Facebook compartida por Los Ignorantes el 27 de julio.

La publicación echa mano de una cuarta afirmación que no está en el informe de la OMS. La página dice que los casos asintómáticos no transmiten el virus. Esta cita se incluye engañosamente sin hacer esta distinción de que este estudio no es referido por el documento de la OMS.

¿Qué omitió la desinformación?

La publicación de Facebook incluye varios vínculos a estudios existentes, pero evita referir a su audiencia al documento original de la organización. Sus referencias son solo dos estudios citados en el documento, mientras el documento original contiene una lista de 80 referencias.

La publicación también enumera algunos de los «posibles riesgos e inconvenientes» del uso de mascarillas anotados en el documento de la OMS. Omitió mencionar los beneficios listados por la organización, entre ellos:

  • posible disminución del riesgo de exposición a personas infectadas antes de que estas presenten síntomas;
  • posible reducción del estigma de las personas que usan mascarillas para no contagiar a otros (control de fuentes) o de las personas que atienden enfermos de COVID-19 en entornos que no son clínicos;
  • hacer que las personas sientan que pueden contribuir activamente a atajar la propagación del virus; entre otras.

¿Qué hay de la falta de evidencia sobre el uso de mascarillas?

Doble Check contactó a la representación local de la OPS/OMS. La organización reconoce que existen escasas pruebas de la eficacia de las mascarillas higiénicas de tela en zonas públicas para prevenir la transmisión del coronavirus. Por ello privilegia la recomendación de mantener una distancia física mínima de un metro con otras personas. También aconseja el lavado frecuente de manos, así como evitar tocarse la cara y la mascarilla.

La organización sí recomienda el uso de mascarillas para la población general en ciertas circunstancias a pesar de la falta de evidencia contundente sobre su eficacia. Así lo expresó la OPS/OMS a Doble Check:

“La OMS recomienda a los gobiernos que fomenten la utilización de mascarillas higiénicas de tela por la población general en áreas donde la transmisión sea generalizada, en áreas donde haya una capacidad limitada para aplicar medidas de control y, especialmente, en entornos donde no sea posible mantener una distancia física de al menos un metro, como en medios de transporte público, tiendas u otros lugares cerrados o concurridos”.

Mascarillas: ¿para quiénes, cuáles y cuándo?

La OMS hace una distinción entre las mascarillas médicas (con mayor poder de filtración y protección) y las llamadas «higiénicas» de tela (sin evidencia contundente sobre su eficacia).

Las médicas las recomienda para personal de centros de salud. También aconseja su uso para personas que tengan síntomas compatibles con la COVID-19. Deberían usarlas, además, quienes cuiden a personas sospechosas o confirmadas de portar el coronavirus, que estén fuera de centros sanitarios.

La población de riesgo (mayores de 60 o personas con condiciones agravantes de salud) también debería usarlas cuando esté en situaciones en donde no pueda mantener el distanciamiento físico con otras personas.

Los Ignorantes genera desinformación adicional con respecto a este tema. Su publicación incluye una cita a un estudio referido por la OMS. Esta es una investigación sobre la prevención de infección por influenza mediante el uso de mascarillas de tela por funcionarios de salud en un ambiente hospitalario. Este no es un asunto en discusión pues, en primer lugar, en ambientes hospitalarios la OMS recomienda el uso de mascarillas médicas, no de tela.

En segundo lugar, el uso generalizado de mascarillas de tela se recomienda como una forma de control de infección desde la fuente de contagio. Es decir, su intención principal es que personas infectadas no propaguen el virus. El hecho de que personas trabajadoras de salud se hubieran infectado de influenza a pesar de usar mascarillas de tela es un asunto ajeno a la recomendación vigente para COVID-19.

¿Qué hay de los pacientes asintomáticos?

Los Ignorantes cita un estudio sobre la infecciosidad de pacientes asintomáticos. Afirma: “Un estudio reciente de 455 individuos mostró que las personas asintomáticas no están causando infecciocidad [sic]”. La investigación se hizo alrededor de un solo caso asintomático que tuvo contacto con otras 455 personas sanas, quienes no resultaron infectadas.

Este estudio no aparece citado en el informe de la OMS. La guía sí cita un estudio en Taiwán, uno en China y un tercero en Singapur. Los tres respaldan que los casos positivos sin síntomas sí pueden transmitir el coronavirus. Eso sí, la OMS advierte que los estudios son escasos y las muestras son pequeñas.

La organización también admite que parece ser mucho menos probable que las personas con infección asintomática transmitan el virus, en comparación con las que personas con síntomas manifiestos, como la tos.

Imagen es usada sin fundamento para decir que pandemia de COVID-19 es falsa

En resumen: Una fotografía ha sido empleada sin fundamento en distintas partes del mundo para afirmar que la escala de la pandemia de COVID-19 es falsa.

La imagen muestra a dos personas con trajes de protección e insignias de la Cruz Roja en una acera mientras transportan en camilla a un maniquí dentro de una cápsula de aislamiento.

Dicha fotografía comenzó a difundirse en Facebook al menos desde junio en México. Este viernes, el perfil costarricense Los Ignorantes replicó la imagen con esta descripción: “Salir de la ignorancia es sencillo si te lo propones… Es solo poner los ojos en la realidad y quitarlos de las estadísticas que, son tan reales como el paciente de la imagen en España”.

Distintos proyectos de verificación de noticias falsas y desinformación en Europa han chequeado esa imagen. Los verficadores  no han hallado pruebas de que esta haya sido captada en España. Tampoco hay prueba de que la imagen corresponda a la falsificación de casos de COVID-19.

Imágenes similares han sido empleadas en Estados Unidos para desinformar sobre una supuesta conspiración que pretende aumentar la escala de la pandemia. En realidad, se ha tratado de fotografías de simulacros de atención médica en los que se emplean maniquíes.

Doble Check contactó por mensaje de texto al administrador del perfil Los Ignorantes, Luis Alonso Naranjo, para que brindara alguna referencia que sustentara sus acusaciones. Naranjo no contestó ninguna de las consultas.

En resumen: Una fotografía ha sido empleada sin fundamento en distintas partes del mundo para afirmar que la escala de la pandemia de COVID-19 es falsa.

La imagen muestra a dos personas con trajes de protección e insignias de la Cruz Roja en una acera mientras transportan en camilla a un maniquí dentro de una cápsula de aislamiento.

Dicha fotografía comenzó a difundirse en Facebook al menos desde junio en México. Este viernes, el perfil costarricense Los Ignorantes replicó la imagen con esta descripción: “Salir de la ignorancia es sencillo si te lo propones… Es solo poner los ojos en la realidad y quitarlos de las estadísticas que, son tan reales como el paciente de la imagen en España”.

Distintos proyectos de verificación de noticias falsas y desinformación en Europa han chequeado esa imagen. Los verficadores  no han hallado pruebas de que esta haya sido captada en España. Tampoco hay prueba de que la imagen corresponda a la falsificación de casos de COVID-19.

Imágenes similares han sido empleadas en Estados Unidos para desinformar sobre una supuesta conspiración que pretende aumentar la escala de la pandemia. En realidad, se ha tratado de fotografías de simulacros de atención médica en los que se emplean maniquíes.

Doble Check contactó por mensaje de texto al administrador del perfil Los Ignorantes, Luis Alonso Naranjo, para que brindara alguna referencia que sustentara sus acusaciones. Naranjo no contestó ninguna de las consultas.

¿De dónde proviene la imagen?

En redes sociales de distintas partes del mundo se ha esparcido una fotografía que muestra a dos personas con trajes de protección e insignias de la Cruz Roja en una acera mientras transportan en camilla a un maniquí. La imagen ha sido empleada para denunciar la supuesta falsificación de casos de COVID-19 y que la escala de la pandemia es falsa.

El perfil costarricense Los Ignorantes replicó la imagen este viernes. “Salir de la ignorancia es sencillo si te lo propones… Es solo poner los ojos en la realidad y quitarlos de las estadísticas que, son tan reales como el paciente de la imagen en España”, comentó dicho perfil.

Publicación hecha en el perfil ‘Los Ignorantes’ este viernes 24 de julio.

Sin embargo, distintos proyectos de verificación de noticias falsas y desinformación en Europa no han hallado pruebas para determinar el lugar específico donde la imagen fue captada. El único elemento que sitúa la fotografía en un país hispanohablante es que una cinta amarilla en la imagen dice “prohibido”, pero no hay indicativo que haya sido en España.

El proyecto de verificación alemán Correctiv halló a inicios de este mes que la publicación más antigua de esa imagen se hizo el 6 de junio en México. Desde entonces, la imagen ha sido replicada en otros países, como Alemania y Croacia.

¿Por qué hay un maniquí en la imagen?

Tampoco hay fundamento para asegurar que la fotografía demuestre que la escala de la pandemia de COVID-19 es falsa o que se estén falsificando casos de esa enfermedad.

Una fotografía similar se difundió desde abril en Estados Unidos para hacer ese mismo tipo de acusación. En ella se mostraba a un maniquí en una camilla mientras era transportado a un hospital. La imagen es real, pero se trataba de un ejercicio de práctica de miembros de la Armada de ese país para la movilización de pacientes de COVID-19 entre centros hospitalarios.

Otra imagen donde se mostraba el uso de maniquíes para ejercicios de práctica fue empleada para desinformar sobre la escala de la pandemia en Estados Unidos

Precisamente, los proyectos Correctiv y medio de verificación croata Faktograf destacaron que el uso de maniquíes es común en simulacros y en ejercicios de práctica, por lo que es probable que ese sea el contexto de la imagen.

Doble Check le solicitó al administrador de Los Ignorantes, Luis Alonso Naranjo, que facilitara el fundamento de la acusación que hizo con esa fotografía, dado que no lo aporta en su publicación. Naranjo no contestó la consulta.

Tendencia a desinformar en Los Ignorantes

El perfil Los Ignorantes ha compartido desinformación sobre la pandemia de COVID-19 en otras ocasiones. Ese es un proyecto audiovisual vinculado al productor musical Luis Alonso Naranjo y a Robert Beers, asesor legislativo de la diputada independiente Ivonne Acuña.

Esta página repite a menudo teorías de conspiración que circulan en otros medios de desinformación en el extranjero.

Por ejemplo, Los Ignorantes ha publicado información engañosa sobre la ocupación hospitalaria por COVID-19 en Costa Rica y las razones que han motivado las alertas de color naranja en distintas zonas del país. La supuesta evidencia surgida de la filmación de hospitales también ha sido refutada por otros medios de verificación en el extranjero.

El perfil también difundió la falsedad de que el inventor del tipo de pruebas que se usan para diagnosticar COVID-19 dijo que ese método no puede emplearse en la detección de virus como el que ocasiona esa enfermedad.

 

Ministro Daniel Salas es médico en salud humana, no veterinaria

En resumen: El ministro de Salud, Daniel Salas, es epidemiólogo y médico en salud humana, no veterinario.

Varias publicaciones en redes sociales desacreditan sin sustento la formación en epidemiología de Salas. Los mensajes critican su manejo de la crisis de la COVID-19 con un ataque a sus atestados: afirman que el médico obtuvo su maestría en la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional.

La crítica no tiene fundamento. Esta es la única unidad académica que forma profesionales en epidemiología en el país. ¿Por qué? La Escuela de Veterinaria de la UNA era la única que contaba con doctores en la materia en 1998, cuando se creó la especialidad en el país.

«Nosotros no enseñamos Epidemiología Veterinaria: nosotros enseñamos Epidemiología», dijo a Doble Check el coordinador de la maestría Juan José Romero.

Romero explicó que la epidemiología es una disciplina que se puede aplicar a distintos campos profesionales.

«Hemos graduado entre 350 y 400 personas en Epidemiología: de medicina, enfermería, biología, microbiología, odontología, medicina veterinaria, salud ocupacional, historia, sociología, geografía…».

Previa a su formación como epidemiólogo, el ministro obtuvo una licenciatura en Medicina y Cirugía (en humanos), es especialista en Gerencia de Proyectos y tiene una maestría en Salud Pública con énfasis en Gerencia.

En resumen: El ministro de Salud, Daniel Salas, es epidemiólogo y médico en salud humana, no veterinario.

Varias publicaciones en redes sociales desacreditan sin sustento la formación en epidemiología de Salas. Los mensajes critican su manejo de la crisis de la COVID-19 con un ataque a sus atestados: afirman que el médico obtuvo su maestría en la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional.

La crítica no tiene fundamento. Esta es la única unidad académica que forma profesionales en epidemiología en el país. ¿Por qué? La Escuela de Veterinaria de la UNA era la única que contaba con doctores en la materia en 1998, cuando se creó la especialidad en el país.

«Nosotros no enseñamos Epidemiología Veterinaria: nosotros enseñamos Epidemiología», dijo a Doble Check el coordinador de la maestría Juan José Romero.

Romero explicó que la epidemiología es una disciplina que se puede aplicar a distintos campos profesionales.

«Hemos graduado entre 350 y 400 personas en Epidemiología: de medicina, enfermería, biología, microbiología, odontología, medicina veterinaria, salud ocupacional, historia, sociología, geografía…».

Previa a su formación como epidemiólogo, el ministro obtuvo una licenciatura en Medicina y Cirugía (en humanos) en la Universidad de Costa Rica, es especialista en Gerencia de Proyectos por el Tecnológico de Costa Rica y tiene una maestría en Salud Pública con énfasis en Gerencia (UCR).

¿Quién desinformó?

Varios perfiles en Facebook propagaron el mensaje falso de que la formación del ministro Salas es en medicina veterinaria. Otro de los perfiles que divulgó desinformación fue Los Ignorantes. Esta plataforma publicó un texto de opinión en donde afirmó que la relación de la epidemiología con la salud animal no era pretexto para «tratar a la población costarricense como animales».

El 13 de julio, un grupo de personas protestó frente a Casa Presidencial contra las medidas de restricción adoptadas por el Ejecutivo. Uno de los manifestantes que transmitió sus críticas en directo por Facebook atribuyó a Los Ignorantes su supuesta confusión de no saber si el ministro era «epidemiólogo de personas o veterinario».

Ojo con los veterinarios

Juan José Romero advierte que la epidemiología es una disciplina que puede ayudar a comprender fenómenos en otras áreas (incluso la divulgación de desinformación, por ejemplo). Romero, cuya formación original es como médico veterinario, advirtió además sobre el prejuicio desacreditar a un epidemiólogo por tener esta formación.

Por ejemplo, el encargado del manejo de la crisis sanitaria en Alemania, Lothar Wieler, es veterinario.

Además, Romero advierte que trazar categorías rígidas entre la salud humana y la salud veterinaria puede complicar el manejo de políticas públicas. «Más del 60% de las nuevas enfermedades que afectan a las personas cada año son de origen animal», comentó.

Aproximaciones como «Una salud», de la OMS, pretenden promover políticas públicas coordinadas en la inocuidad de los alimentos, la resistencia contra los antibióticos y el control de zoonosis (enfermedades transmisibles entre animales y humanos). El SARS-CoV-2 es justamente un caso de zoonosis.

 

Publicación engañosa subestima aumento de casos positivos por COVID-19

En resumen: Es falso que el porcentaje de pruebas positivas de COVID-19 en Costa Rica no hubiera tenido una variación significativa, como se asegura en una publicación compartida en redes sociales.

La publicación cuestiona la respuesta sanitaria a la pandemia en el país. Su argumento es mostrar los porcentajes de diagnósticos positivos del total de pruebas realizadas diariamente en los primeros diez días de julio. El porcentaje de positividad diario en ese período osciló entre 19% y casi 34%. El mensaje desinforma al afirmar que “podemos observar que el aumento realmente es insignificante”.

Esas cifras son ciertas pero la publicación es engañosa, pues omite los datos previos a julio. El porcentaje de diagnósticos positivos aumentó significativamente en junio al pasar de 8% a 32% del total de pruebas diarias.

Expertos en epidemiología y biología matemática consultados por Doble Check advirtieron que la tendencia actual de crecimiento de casos identificados en Costa Rica es exponencial independientemente de la cantidad de muestras que se hacen por día. Esta observación implica una dinámica contagio más acelerada entre la población.

En resumen: Es falso que el porcentaje de pruebas positivas de COVID-19 en Costa Rica no hubiera tenido una variación significativa, como se asegura en una publicación compartida en redes sociales.

La publicación cuestiona la respuesta sanitaria a la pandemia en el país. Su argumento es mostrar los porcentajes de diagnósticos positivos del total de pruebas realizadas diariamente en los primeros diez días de julio. El porcentaje de positividad diario en ese período osciló entre 19% y casi 34%. El mensaje desinforma al afirmar que “podemos observar que el aumento realmente es insignificante”.

Esas cifras son ciertas pero la publicación es engañosa, pues omite los datos previos a julio. El porcentaje de diagnósticos positivos aumentó significativamente en junio al pasar de 8% a 32% del total de pruebas diarias.

Doble Check consultó a expertos en epidemiología y biología matemática. Ellos advirtieron que la tendencia actual de crecimiento de casos identificados en Costa Rica es exponencial independientemente de la cantidad de muestras que se hacen por día. Esta observación implica una dinámica contagio más acelerada entre la población.

La información se compartió a través de un conocido perfil que suele divulgar desinformación y que funciona bajo el pseudónimo de Patricio Villeda. Doble Check se comunicó con la administración de la página, pero no obtuvo respuesta oportuna.

¿Qué dice la publicación?

El 11 de junio, una persona privada compartió en Facebook una publicación titulada  “Esta es la oportunidad única de descubrir la verdad”. El mensaje cuestiona las medidas preventivas establecidas por el Ministerio de Salud ante el reciente aumento de casos diagnosticados de COVID-19.

Esa publicación minimiza la escala de la pandemia en el país. Muestra los porcentajes de diagnósticos positivos respecto al total de pruebas realizadas diariamente en los primeros diez días de julio. El texto se acompaña de una tabla con las cifras de esos días que se muestra que el porcentaje de positividad diario osciló entre 19% y casi 34%. Así lo indican registros del Observatorio del Desarrollo de la Universidad de Costa Rica.

Publicación replicada anónimamente en redes sociales desde el 11 de julio

La publicación también presenta como una supuesta evidencia el porcentaje de positividad entre el 8 y 9 de julio. El porcentaje de positividad es la proporción de pruebas que resultan positivas en un período. Esta proporción varió casi 3 puntos porcentuales entre esos dos días a pesar de que la cantidad de muestras aplicadas fue mayor en ese último día.

Dicha publicación fue replicada por un perfil anónimo en Facebook llamado Patricio Villeda. Esta plataforma ha difundido desinformación sobre el COVID-19 en otras ocasiones. El 9 de julio, un video atribuido a ese perfil presentó de forma engañosa la ocupación hospitalaria por COVID-19 en Costa Rica y las razones que han motivado las alertas de color naranja en distintas zonas del país. En abril, ese perfil anónimo omitió deliberadamente información para acusar falsamente al Ministerio de Salud de reportar una cantidad de casos de COVID-19 menor a la diagnosticada realmente.

Porcentaje de casos positivos sí ha aumentado

Es falso que el porcentaje de pruebas positivas de COVID-19 en Costa Rica no hubiera tenido una variación significativa.

Es cierto que entre 19% y casi 34% de las pruebas realizadas en los primeros diez días de julio resultaron positivas por COVID-19, como afirma la publicación difundida anónimamente. Los cálculos son correctos, pero la interpretación es incorrecta. Es engañoso emplear esas cifras para decir que “el aumento realmente es insignificante”.

La publicación es engañosa al omitir los datos previos a julio. El porcentaje de diagnósticos positivos aumentó significativamente al pasar de 8% del total de pruebas diarias el 1.º de junio a 32% el 1 de julio.

“El porcentaje de muestras positivas –aún con sus variaciones diarias– ha tenido una tendencia a aumentar en las últimas seis semanas, independientemente de si se toman más o menos muestras”, explicó Juan José Romero, director del posgrado de Epidemiología de la Universidad Nacional (UNA).

Este gráfico representa el número de muestras, el número de confirmados y el porcentaje de confirmados, día a día. «Las variaciones siempre son grandes de un día a otro pero se pueden observar tendencias (marcadas en amarillo)», señaló el epidemiólogo Juan José Romero.

¿La cantidad de muestras explica la curva de contagios?

La publicación difundida anónimamente en redes sociales insinúa que el porcentaje de diagnósticos positivos no varió de forma significativa entre el 8 y el 9 de julio a pesar de que aumentó la cantidad de pruebas ese último día. Entonces se reportaron 649 casos positivos.

Esa misma fecha, el Ministro de Salud, Daniel Salas, advirtió que ese registro implicaba un aumento exponencial en los contagios identificados en el país. Los casos de COVID-19 se duplicaron con respecto al día anterior (350 casos). Posteriormente, el gobierno anunció un “cerco epidemiológico” de nuevas restricciones de movimiento del 11 al 19 de julio en distintas zonas del país.

Es cierto que la cantidad de pruebas aplicadas cada día ha variado. Por ejemplo, el 1.º de junio se aplicaron 352 pruebas y casi 8% resultó positivo por COVID-19. El 1.º de julio se efectuaron 909 pruebas y 32% dio un resultado afirmativo para la enfermedad.

¿Un aumento en la realización de pruebas permite diagnosticar más personas contagiadas? Sí.

“Claro que hay más positivos porque se hacen más pruebas; es lo normal en una epidemia. Si se sale a buscar los casos se encuentra lo que hay debajo de la línea del mar y se deja de ver sólo la punta del iceberg”, afirmó Juan José Romero. «Es natural que haya ese tipo de variaciones cuando se toman muestras de poblaciones heterogéneas y con distintos momentos epidemiológicos», añadió el epidemiólogo.

¿Eso quiere decir que un aumento en la cantidad de pruebas de COVID-19 ocasionó el crecimiento exponencial de la curva de contagios? ¿Un aumento en la cantidad de pruebas por sí solo debería aumentar el porcentaje de positividad? No.

El crecimiento exponencial de contagios se mostrará aunque varíe la cantidad de pruebas aplicadas diariamente. “Cuando hay un crecimiento exponencial en el contagio de una epidemia, aunque se vaya aumentando el número de muestras con el tiempo de forma lineal –es decir, si hoy hago mil y mañana hago 2.000– la tendencia exponencial siempre será manifestada al final en el número de casos. Aumentar el número de muestras, aunque aparenta mostrar más casos, sigue mostrando una tendencia exponencial”, detalló Tomás de Camino Beck, docente universitario especializado en biología matemática.

“Dicho de otro modo: cuando el crecimiento de la epidemia es exponencial y la probabilidad de encontrar un infectado es 0.1, entonces en una muestra de 100 encontraré 10 y en una de mil encontraré 100, que en ambas son el 10%”, añadió Tomás de Camino.

Simulación de contagio exponencial elaborada por Tomás de Camino Beck: «Imagine que hay una población donde hay cierta probabilidad de infectados en la población, y esa población va aumentando exponencialmente con el tiempo. La línea roja es la situación donde se saca una muestra de 1.000 personas todos los días, donde la simulación es al azar. La muestra azul muestra qué pasa si se va aumentando en 1.000 muestras más cada día. Cuando yo mantengo constante, veo lo que pareciera ser un crecimiento más rápido. Si yo acelero y voy aumentando linealmente las pruebas cada día, voy dando la impresión de que se va ralentizando pero al final de cuentas se ve el crecimiento exponencial de la misma manera».

Más allá del conteo de casos

El epidemiólogo Juan José Romero advirtió que las decisiones basadas en su materia no solo se toman con base en el número de casos identificados.

“Ese es sólo un indicador que desencadena los otros; por ejemplo, hospitalizaciones, unidades de cuidados intensivos y muertes. Por encima de eso, epidemiológicamente, en un brote, epidemia o pandemia, ubicar los casos es fundamental para cortar las rutas de transmisión, de modo que el número de casos no aumente exponencialmente con un efecto dominó. Seguir el rastro de los infectados, para confinarlos y cortar las redes de contagio, es objetivo intermedio para el objetivo final que es no saturar los servicios de salud”.

El Ministerio de Salud justificó las medidas de “cerco epidemiológico” de esta semana como necesarias para que el sistema de salud pudiera identificar los nexos de contagio de las personas diagnosticadas en las últimas semanas.

Tomás de Camino subrayó que los casos identificados por día en el país no pueden interpretarse como las únicas personas que estaban enfermas de COVID-19 en el país. “Hay que tener cuidado con los números. Si hoy hay 650 casos, esos son casos detectados. Probablemente hay más, pero eso es lo que detecta la muestra”, aseguró el especialista.