Plataforma de desinformación tergiversó guía de la OMS sobre uso de mascarillas

En resumen: Una publicación del perfil de Facebook Los Ignorantes compartida masivamente tergiversó una guía de la OMS para cuestionar los protocolos de uso de mascarillas recomendados por el Ministerio de Salud en Costa Rica.

La Organización Mundial de la Salud ha admitido que no hay evidencia sólida que compruebe la efectividad del uso de mascarillas de tela en personas sanas para prevenir la transmisión del COVID-19. Los Ignorantes compartió esa afirmación carente de contexto el 27 de julio, y omitió que la organización enumera varios argumentos para recomendar su uso, a pesar de la falta de evidencia.

La representación de la OPS/OMS en Costa Rica reconoció que “la publicación [de Los Ignorantes] no se apega al contenido estricto de la guía OMS”.

La organización internacional sí recomienda explícitamente a los gobiernos a alentar al público general a usar mascarillas para prevenir la transmisión comunitaria de la COVID-19 en situaciones en donde no sea posible mantener el distanciamiento físico.

La OMS recomienda este uso basada en:

a) estudios que evalúan la transmisión presintomática y asintomática;

b) la cantidad cada vez mayor de datos de observación sobre el uso de mascarillas por el público general en varios países;

c) los valores y preferencias individuales;

e) y la dificultad para lograr el distanciamiento físico en muchas situaciones.

El perfil Los Ignorantes afirma engañosamente que los protocolos están «comprometiendo la salud de los sanos lejos de protegerla». La publicación omite los beneficios citados por la guía. También atribuye falsamente a la OMS la cita de una investigación que descarta la transmisión por parte de personas infectadas sin síntomas. La organización, por el contrario, señala la existencia de estudios que parecen comprobar este tipo de transmisión.

En resumen: Una publicación del perfil de Facebook Los Ignorantes compartida masivamente tergiversó una guía de la OMS para cuestionar los protocolos de uso de mascarillas recomendados por el Ministerio de Salud en Costa Rica.

La Organización Mundial de la Salud ha admitido que no hay evidencia sólida que compruebe la efectividad del uso de mascarillas de tela en personas sanas para prevenir la transmisión del COVID-19. Los Ignorantes compartió esa afirmación carente de contexto el 27 de julio, y omitió que la organización enumera varios argumentos para recomendar su uso, a pesar de la falta de evidencia.

La representación de la OPS/OMS en Costa Rica reconoció que “la publicación [de Los Ignorantes] no se apega al contenido estricto de la guía OMS”.

La organización internacional sí recomienda explícitamente a los gobiernos a alentar al público general a usar mascarillas para prevenir la transmisión comunitaria de la COVID-19 en situaciones en donde no sea posible mantener el distanciamiento físico.

La OMS recomienda este uso basada en:

a) estudios que evalúan la transmisión presintomática y asintomática;

b) la cantidad cada vez mayor de datos de observación sobre el uso de mascarillas por el público general en varios países;

c) los valores y preferencias individuales;

e) y la dificultad para lograr el distanciamiento físico en muchas situaciones.

El perfil Los Ignorantes afirma engañosamente que los protocolos están «comprometiendo la salud de los sanos lejos de protegerla». La publicación omite los beneficios citados por la guía. También atribuye falsamente a la OMS la cita de una investigación que descarta la transmisión por parte de personas infectadas sin síntomas. La organización, por el contrario, señala la existencia de estudios que parecen comprobar este tipo de transmisión.

 

¿Por qué hubo desinformación?

La publicación de Los Ignorantes hace una recopilación engañosa. Simplifica en exceso un documento complejo y detallado. El texto omite las recomendaciones generales y se concentra en los detalles convenientes para sustentar su crítica hacia la directriz para el uso de mascarillas.

Los Ignorantes ha sido objeto recurrente de refutación por Doble Check. La desinformación en este caso sofistica sus métodos para otorgar una falsa credibilidad a su publicación. Por ejemplo, usa el logo de la OMS en una publicación fabricada. También incluye enlaces a estudios existentes, pero su citación no refleja la recomendación general de la OMS.

Doble Check se comunicó con el contacto telefónico disponible en el perfil de Facebook y con el administrador de la página, Luis Alonso Naranjo, pero no se obtuvo una respuesta oportuna. Los Ignorantes es un proyecto audiovisual vinculado al productor Naranjo y a Robert Beers, asesor legislativo de la diputada independiente Ivonne Acuña.

¿Qué sostiene la desinformación?

La página adjunta una imagen de un documento fabricado. El documento extrae tres citas de una amplia guía de recomendaciones que sí fue emitida por la OMS.

Los Ignorantes llama la atención a tres premisas seleccionadas a conveniencia:  a) la OMS afirma que no hay evidencia contundente que apoye el uso de mascarillas; b) la organización alerta sobre posibles riesgos o inconvenientes en su uso; y c) cita la ineficacia de las mascarillas de tela para proteger a las personas contra los virus. El texto que acompaña la imagen afirma:

«Vamos a seguir investigando hasta dejar en evidencia todas y cada una de las contradictorias normas protocolarias, seguidas por nuestras autoridades sanitarias sin ningún criterio científico, comprometiendo la salud de los sanos lejos de protegerla».

Publicación en Facebook compartida por Los Ignorantes el 27 de julio.

La publicación echa mano de una cuarta afirmación que no está en el informe de la OMS. La página dice que los casos asintómáticos no transmiten el virus. Esta cita se incluye engañosamente sin hacer esta distinción de que este estudio no es referido por el documento de la OMS.

¿Qué omitió la desinformación?

La publicación de Facebook incluye varios vínculos a estudios existentes, pero evita referir a su audiencia al documento original de la organización. Sus referencias son solo dos estudios citados en el documento, mientras el documento original contiene una lista de 80 referencias.

La publicación también enumera algunos de los «posibles riesgos e inconvenientes» del uso de mascarillas anotados en el documento de la OMS. Omitió mencionar los beneficios listados por la organización, entre ellos:

  • posible disminución del riesgo de exposición a personas infectadas antes de que estas presenten síntomas;
  • posible reducción del estigma de las personas que usan mascarillas para no contagiar a otros (control de fuentes) o de las personas que atienden enfermos de COVID-19 en entornos que no son clínicos;
  • hacer que las personas sientan que pueden contribuir activamente a atajar la propagación del virus; entre otras.

¿Qué hay de la falta de evidencia sobre el uso de mascarillas?

Doble Check contactó a la representación local de la OPS/OMS. La organización reconoce que existen escasas pruebas de la eficacia de las mascarillas higiénicas de tela en zonas públicas para prevenir la transmisión del coronavirus. Por ello privilegia la recomendación de mantener una distancia física mínima de un metro con otras personas. También aconseja el lavado frecuente de manos, así como evitar tocarse la cara y la mascarilla.

La organización sí recomienda el uso de mascarillas para la población general en ciertas circunstancias a pesar de la falta de evidencia contundente sobre su eficacia. Así lo expresó la OPS/OMS a Doble Check:

“La OMS recomienda a los gobiernos que fomenten la utilización de mascarillas higiénicas de tela por la población general en áreas donde la transmisión sea generalizada, en áreas donde haya una capacidad limitada para aplicar medidas de control y, especialmente, en entornos donde no sea posible mantener una distancia física de al menos un metro, como en medios de transporte público, tiendas u otros lugares cerrados o concurridos”.

Mascarillas: ¿para quiénes, cuáles y cuándo?

La OMS hace una distinción entre las mascarillas médicas (con mayor poder de filtración y protección) y las llamadas «higiénicas» de tela (sin evidencia contundente sobre su eficacia).

Las médicas las recomienda para personal de centros de salud. También aconseja su uso para personas que tengan síntomas compatibles con la COVID-19. Deberían usarlas, además, quienes cuiden a personas sospechosas o confirmadas de portar el coronavirus, que estén fuera de centros sanitarios.

La población de riesgo (mayores de 60 o personas con condiciones agravantes de salud) también debería usarlas cuando esté en situaciones en donde no pueda mantener el distanciamiento físico con otras personas.

Los Ignorantes genera desinformación adicional con respecto a este tema. Su publicación incluye una cita a un estudio referido por la OMS. Esta es una investigación sobre la prevención de infección por influenza mediante el uso de mascarillas de tela por funcionarios de salud en un ambiente hospitalario. Este no es un asunto en discusión pues, en primer lugar, en ambientes hospitalarios la OMS recomienda el uso de mascarillas médicas, no de tela.

En segundo lugar, el uso generalizado de mascarillas de tela se recomienda como una forma de control de infección desde la fuente de contagio. Es decir, su intención principal es que personas infectadas no propaguen el virus. El hecho de que personas trabajadoras de salud se hubieran infectado de influenza a pesar de usar mascarillas de tela es un asunto ajeno a la recomendación vigente para COVID-19.

¿Qué hay de los pacientes asintomáticos?

Los Ignorantes cita un estudio sobre la infecciosidad de pacientes asintomáticos. Afirma: “Un estudio reciente de 455 individuos mostró que las personas asintomáticas no están causando infecciocidad [sic]”. La investigación se hizo alrededor de un solo caso asintomático que tuvo contacto con otras 455 personas sanas, quienes no resultaron infectadas.

Este estudio no aparece citado en el informe de la OMS. La guía sí cita un estudio en Taiwán, uno en China y un tercero en Singapur. Los tres respaldan que los casos positivos sin síntomas sí pueden transmitir el coronavirus. Eso sí, la OMS advierte que los estudios son escasos y las muestras son pequeñas.

La organización también admite que parece ser mucho menos probable que las personas con infección asintomática transmitan el virus, en comparación con las que personas con síntomas manifiestos, como la tos.

¿Cómo funcionan las pruebas para detectar COVID-19?

¿Cuáles pruebas existen para detectar a personas enfermas de COVID-19 y cómo funcionan? Vea nuestro chequeo y llévele un paso adelante a la desinformación.

¿Cuáles pruebas existen para detectar a personas enfermas de COVID-19 y cómo funcionan? Vea nuestro chequeo y llévele un paso adelante a la desinformación.

¿Solo 250 hogares dependen únicamente de alquileres para subsistir? El dato es cierto, pero tómelo con pinzas

La ministra de Vivienda y Asentamientos Humanos, Irene Campos, aseguró ante varios diputados que solo 250 hogares dependen exclusivamente del dinero que reciben de alquileres para poder subsistir. El dato y la tendencia que la ministra señala son ciertos, pero deben tomarse con pinzas.

La jerarca de vivienda compartió el dato a los diputados mientras ellos discuten varias moratorias y arreglos de pago para los alquileres, como parte de las medidas en el contexto de la crisis del coronavirus. Su argumento es que la cantidad de hogares que dependen exclusivamente de los alquileres es mínimo.

Eso es cierto. De hecho, solo un 9% de los hogares que reciben dinero de alquileres dependen de esos recursos para cubrir más de la mitad de sus ingresos. Además, los hogares que deben pagar alquileres triplican a los hogares que reciben dinero por este servicio. Estos últimos son también más ricos: 70% de los hogares que reciben dinero de alquileres pertenecen a los dos quintiles más adinerados en el país.

¿Por qué la información de la ministra debe tomarse con pinzas? En primer lugar, los datos son imprecisos. La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares no permite desagregar los datos de esa forma. El cálculo de la ministra de 250 hogares (en realidad 235) está basado en una muestra de solo 3 de los 7.046 hogares encuestados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos. Aunque la tendencia es cierta, emplear los datos a un nivel tan desagregado genera elevadísimos márgenes de error.

En segundo lugar, el dato necesita contexto. Descartando las advertencias sobre los elevados márgenes de error al analizar la encuesta con este nivel de detalle, sería cierto que solo 250 de los 109.483 hogares que reciben dineros de alquileres dependen en un 100% de ese ingreso para subsistir. El dato, sin embargo, omite que hay muchos más hogares que –aunque no dependen de alquileres exclusivamente– sí necesitan de ese dinero para cubrir más de la mitad de sus ingresos totales. Hay 9.331 hogares que dependen en más de un 50% de los ingresos por alquileres.

En resumen: La ministra de Vivienda y Asentamientos Humanos, Irene Campos, aseguró ante varios diputados que solo 250 hogares dependen exclusivamente del dinero que reciben de alquileres para poder subsistir. El dato y la tendencia que la ministra señala son ciertos, pero deben tomarse con pinzas.

La jerarca de vivienda compartió el dato a los diputados mientras ellos discuten varias moratorias y arreglos de pago para los alquileres, como parte de las medidas en el contexto de la crisis del coronavirus. Su argumento es que la cantidad de hogares que dependen exclusivamente de los alquileres es mínimo.

Eso es cierto. De hecho, solo un 9% de los hogares que reciben dinero de alquileres dependen de esos recursos para cubrir más de la mitad de sus ingresos. Además, los hogares que deben pagar alquileres triplican a los hogares que reciben dinero por este servicio. Estos últimos son también más ricos: 70% de los hogares que reciben dinero de alquileres pertenecen a los dos quintiles más adinerados en el país.

¿Por qué la información de la ministra debe tomarse con pinzas? En primer lugar, los datos son imprecisos. La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares no permite desagregar los datos de esa forma. El cálculo de la ministra de 250 hogares (en realidad 235) está basado en una muestra de solo 3 de los 7.046 hogares encuestados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos. Aunque la tendencia es cierta, emplear los datos a un nivel tan desagregado genera elevadísimos márgenes de error.

En segundo lugar, el dato necesita contexto. Descartando las advertencias sobre los elevados márgenes de error al analizar la encuesta con este nivel de detalle, sería cierto que solo 250 de los 109.483 hogares que reciben dineros de alquileres dependen en un 100% de ese ingreso para subsistir. El dato, sin embargo, omite que hay muchos más hogares que –aunque no dependen de alquileres exclusivamente– sí necesitan de ese dinero para cubrir más de la mitad de sus ingresos totales. Hay 9.331 hogares que dependen en más de un 50% de los ingresos por alquileres.

Lo que dijo la Ministra

La Ministra de Vivienda y Asentamientos Humanos, Irene Campos, se basó en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) del 2018 (la más reciente) para afirmar ante los diputados que solo una minoría –unos 250– de los hogares que alquilan dependen exclusivamente de ese ingreso para subsistir.  La diputada independiente Ivonne Acuña, citó también el dato de la jerarca en el programa Matices del jueves 30 de abril.

Consultada por Doble Check, la jerarca Campos afirmó que usó el dato solo para referirse a una tendencia:

«Más allá de que ese sea el número exacto de hogares, lo que la encuesta expone es que son pocos hogares los que dependen solamente del ingreso por alquileres«, Irene Campos, Ministra de Vivienda.

«La encuesta lo que nos dice es que la cantidad de personas que perciben dinero solamente por alquileres es relativamente bajo, en relación con el total de personas que reciben dinero por alquileres y además otros ingresos, y más aún, si se compara con la cantidad viviendas en alquiler, conforme a la ENAHO 2019», agregó.

¿Por qué el dato no es preciso?

La tendencia que señala la Ministra de Vivienda es correcta, pero sus datos son altamente imprecisos.

La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares del 2018 entrevistó a 7.046 hogares para poder conocer las principales tendencias sobre cómo los hogares costarricenses emplean su dinero. Esos 7.046 se usan para conocer la tendencia general de los poco más de 1,5 millones de hogares que hay en el país. Es válido usar la encuesta para conocer tendencias generales, pero la precisión estadística se pierde conforme segmentamos esa información.

Por ejemplo: aunque la encuesta entrevistó a 7.046 hogares, solo 482 reportaron recibir ingresos de alquileres. Eso reduce la muestra significativamente y aumenta la posibilidad de error. El dato de la jerarca surge de aplicar un segundo filtro: ¿cuáles de los 482 hogares consultados dependen al 100% de los alquileres para sobrevivir? Solo tres.

Esos tres hogares consultados representan 235 hogares para el país: es decir, son los 250 hogares a los que se refiere la ministra. Sin embargo, el número podría ser varias veces mayor, o mucho menor.

«No sería jamás un dato fiable a ningún nivel, pues el coeficiente de variación (que mide precisión) supera cualquier umbral permitido para la credibilidad como inferencia poblacional (…). Para dar estimaciones sobre totales de este tipo con mayor certeza se requeriría de otro diseño de muestra que no es el utilizado en este caso«, dijo Annia Chávez, encargada de la ENIGH en el INEC.

A pesar de la imprecisión que resulta de emplear ese dato, la encuesta sí permite concluir que el fenómeno es poco común. Según Annia Chávez, encargada de la encuesta en el INEC,  «lo que se puede decir al respecto es que este es un fenómeno de frecuencia muy bajo entre la población, y por ello no resulta representado en las encuestas que se realizan actualmente».

Las tendencias para hogares que alquilan

Para verificar la afirmación de la jerarca, debemos analizar la ENIGH al mismo nivel de detalle que empleó en sus declaraciones. Por eso, los cálculos que mencionamos a continuación carecen de precisión estadística y solo pueden observarse como tendencias.

La tendencia que la jerarca de vivienda señala es correcta. En realidad, solo 9% de los hogares que reciben ingresos de alquileres dependen de ese dinero para cubrir la mayor parte de sus ingresos.

De los 109.483 hogares que reciben recursos de alquileres  de viviendas, locales o habitaciones, la enorme mayoría (unos 77.992, un 71%) cubren menos de un cuarto de sus ingresos con ese dinero.

El dato de la jerarca es correcto. Solo 235 hogares dependen en un 100% de los ingresos de alquileres para subsistir. Sin embargo, existen otros miles de hogares que sí dependen de ese dinero para cubrir la mayoría de sus ingresos. En concreto, para unos 9.331 hogares (un 8,2% de los hogares que alquilan) los alquileres representan la mitad de sus ingresos.

Eso sí, los ingresos por hogar al alquilar viviendas, locales o habitaciones pueden variar muchísimo. La encuesta incluye casos que pueden ir desde un mínimo de 2.000 colones hasta un máximo de 3.600.000 colones por mes.

Las tendencias para hogares que pagan alquiler

Por cada hogar que recibe dinero de alquileres en Costa Rica, hay otros tres que pagan alquiler. En Costa Rica hay alrededor de 338.376 hogares que pagan alquiler de vivienda, locales o habitaciones. Para un 74% de los casos, ese gasto representa menos de un cuarto de los ingresos del hogar.

Hay, sin embargo, alrededor de un 3% de los hogares (casi 11.600 casos), en donde el pago del alquiler representa más de la mitad de los ingresos del hogar.

La enorme mayoría de los pagos por alquiler son menores a los 200.000 mil colones. La encuesta no permite distinguir entre alquiler de viviendas, locales o habitaciones, lo que podría explicar porqué algunos montos son tan bajos. 

 

Nuevo coronavirus no se “transporta” en un parásito, como difundió ‘Cubases Tiernos’

En resumen: Es falso que el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 se “mete” y se “transporta” en el organismo por medio de parásitos, y que por eso era recomendable ingerir desparasitantes. Así se divulgó el 6 de abril en el programa radiofónico Cubases Tiernos, que se transmite en CRC 89.1 Radio y que es dirigido por Iris Zamora y el excandidato presidencial Rolando Araya Monge.

La evidencia científica disponible señala que el coronavirus infecta al organismo por cuenta propia gracias a su estructura y a la presencia de una proteína específica en células de distintos tejidos.

Las partículas del coronavirus SARS-CoV-2 son esféricas y tienen unas proteínas en forma de hongo llamadas espigas que sobresalen en su superficie. Las espigas permiten la unión del virus con las células humanas, lo cual es el primer paso de la infección.

A la fecha, existe evidencia preliminar que sugiere que un antiparasitario de amplio espectro llamado ivermectina podría ser candidato como tratamiento a la enfermedad COVID-19, así como la cloroquina. Sin embargo, su potencial no tiene relación con el mecanismo descrito en Cubases Tiernos.

En resumen: Es falso que el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 se “mete” y se “transporta” en el organismo por medio de parásitos, y que por eso era recomendable ingerir desparasitantes. Así se divulgó el 6 de abril en el programa radiofónico Cubases Tiernos, que se transmite en CRC 89.1 Radio y que es dirigido por Iris Zamora y el excandidato presidencial Rolando Araya Monge.

La evidencia científica disponible señala que el coronavirus infecta al organismo por cuenta propia gracias a su estructura y a la presencia de una proteína específica en células de distintos tejidos.

Las partículas del coronavirus SARS-CoV-2 son esféricas y tienen unas proteínas en forma de hongo llamadas espigas que sobresalen en su superficie. Las espigas permiten la unión del virus con las células humanas, lo cual es el primer paso de la infección.

A la fecha, existe evidencia preliminar que sugiere que un antiparasitario de amplio espectro llamado ivermectina podría ser candidato como tratamiento a la enfermedad COVID-19, así como la cloroquina. Sin embargo, su potencial no tiene relación con el mecanismo descrito en Cubases Tiernos.

Parásito no sirve de transporte a coronavirus

En el programa Cubases Tiernos se recomendó la ingestión de desparasitantes para evitar el contagio del nuevo coronavirus. El consejo fue divulgado por una de las presentadoras que participó en la emisión de ese día. No queda claro si la hablante fue Isis Zamora o Marieta Rodríguez.

La presentadora aseguró que esa recomendación se debía a que el virus “se mete en el parásito” y  “viaja a través del parásito”. “Entonces, lo que se busca es sacar los parásitos del cuerpo”, agregó. No detalló el tipo de parásito.

La presentadora añadió que sería más eficiente el efecto del dióxido de cloro en el organismo para curar la enfermedad respiratoria COVID-19, que es ocasionada por el nuevo coronavirus. Esa es una cura falsa que ha sido promovida por un seudocientífico europeo ampliamente refutado. En realidad, el dióxido de cloro es un cloro de aplicación industrial que podría ser letal en dosis altas.

La evidencia científica disponible desmiente esas recomendaciones.

Coronavirus se vale de diminutas gotas respiratorias para ingresar al organismo

Según los datos disponibles, el nuevo coronavirus se transmite principalmente entre personas a través de diminutas gotas que una persona expulsa al estornudar o toser, por ejemplo. Así lo indica la Organización Mundial de la Salud (OMS) con base en su revisión de evidencia científica.

La OMS ha concluido que el contagio a través de esas gotículas se produce por contacto cercano (a menos de un metro) con una persona con síntomas respiratorios o por contacto con superficies donde estén las gotículas respiratorias expulsadas por una persona infectada. La institución advierte del “riesgo de que las mucosas (boca y nariz) o la conjuntiva (ojos) se expongan a estas gotículas respiratorias que pueden ser infecciosas”. Esas son las vías de entrada del coronavirus.

Las partículas del SARS-CoV-2 son esféricas y tienen unas proteínas en forma de hongo llamadas espigas que sobresalen en su superficie. Esas proteínas dan al virus una apariencia de corona al observarse en un microscopio. Las proteínas tipo espiga permiten la unión del virus con las células humanas. Ese es el primer paso de la infección.

Existe evidencia de que el coronavirus infecta a las personas uniéndose a una proteína específica de las células, llamada ACE2. Esa proteína está en las células del pulmón, el intestino, el riñón y los vasos sanguíneos. La unión de la proteína tipo espiga del virus con la proteína ACE2 funciona como una llave con una cerradura; de esta forma es que el virus entra a las células. Hay evidencia científica documentada de que la entrada del coronavirus al cuerpo depende de que este logre llegar a esos tejidos. De ese modo, células u organismos carentes de esa proteína no podrían ser infectados por el virus.

Por esta razón es que las autoridades sanitarias han recomendado las medidas de distanciamiento social, la limpieza de superficies y de manos, y que las personas eviten tocarse la cara sin haber lavado sus manos.

Un antiparasitario podría servir como tratamiento para el COVID-19

Existe evidencia preliminar que sugiere que un antiparasitario de amplio espectro llamado ivermectina podría ser candidato como tratamiento a la enfermedad COVID-19, así como la cloroquina. Sin embargo, eso no respalda ni confirma las recomendaciones del programa Cubases Tiernos.

En el caso de la cloroquina se sugiere que ocasiona alteraciones celulares que interfieren con la replicación o la capacidad de infección del coronavirus. Para la ivermectina, se ha notado que en otros virus ARN similares inhibe a una proteína llamada “importina”, que es necesaria para que esos virus infecten a las células. En ninguno de los casos se ha sugerido su uso para eliminar parásitos que tengan relación con el coronavirus.

Hay que tener cuidado con esos datos preliminares. Los resultados que se tienen hasta el momento con la ivermectina son de estudios in vitro. Es decir, son investigaciones en células humanas crecidas en placas de laboratorio. Aún debe demostrarse si el mismo efecto se da en las personas y establecer las dosis apropiadas.

Referencias:

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Nota del editor: Mariela Arias Hidalgo es doctora en Ciencias Naturales de la Escuela Médica de Hannover, Alemania, y profesora de Fisiología de la UCR. Warner Alpízar Alpízar es Doctor en Biología del Cáncer de la Universidad de Bergen, Noruega. Actualmente es subdirector del Centro de Investigación en Estructuras Microscópicas (CIEMIC) y profesor de Bioquímica de la UCR. También colaboró Oscar Brenes García, Doctor en Neurociencias de la Universidad de Turín, Italia, en conjunto con la Universidad de Costa Rica, Máster en Ciencias Biomédicas con énfasis en Fisiología Celular, y profesor de Fisiología de la UCR.  Este equipo forma parte de un proyecto de colaboración entre la Escuela de Medicina de la UCR y Doble Check para verificar informaciones dudosas o falsas en materia de salud.

Gárgaras de agua con sal no tratan ni previenen al nuevo coronavirus, como afirmó Rolando Araya

En resumen: No hay evidencia de que hacer gárgaras de agua con sal o de semillas de toronja elimine o prevenga el COVID-19, enfermedad ocasionada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2.

Esa recomendación fue difundida este lunes por el excandidato presidencial Rolando Araya Monge en su programa Cubases Tiernos, que se transmite en CRC 89.1 Radio. Araya justificó que las gárgaras son efectivas porque el nuevo coronavirus “se aloja” en la garganta, boca y laringe durante una semana antes de que se “desate” la enfermedad.

Instituciones de salud sí reconocen que hacer gárgaras de agua con sal puede aliviar el dolor de garganta por infecciones del tracto respiratorio superior. Sin embargo, no hay evidencia de que pueda impedir una infección o curarla.

La evidencia científica disponible indica que el coronavirus ingresa al cuerpo e infecta las células de todo el tracto respiratorio y manipula componentes internos de estas para reproducirse. Cuando aparecen los síntomas es porque el virus ya tiene varios días dentro del organismo y el sistema inmune está reaccionando en su contra.

A la fecha, no hay evidencia científica publicada que demuestre que el virus SARS-CoV-2 infecte primero la garganta, boca y faringe, como dijo Rolando Araya.

Doble Check intentó solicitar a Rolando Araya la evidencia que aseguró que existía para sus recomendaciones. Sin embargo, el político bloqueó su contacto telefónico.

En resumen: No hay evidencia de que hacer gárgaras de agua con sal o de semillas de toronja elimine o prevenga el COVID-19, enfermedad ocasionada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2.

Esa recomendación fue difundida este lunes por el excandidato presidencial Rolando Araya Monge en su programa Cubases Tiernos, que se transmite en CRC 89.1 Radio. Araya justificó que las gárgaras son efectivas porque el nuevo coronavirus “se aloja” en la garganta, boca y laringe durante una semana antes de que se “desate” la enfermedad.

Instituciones de salud sí reconocen que hacer gárgaras de agua con sal puede aliviar el dolor de garganta por infecciones del tracto respiratorio superior. Sin embargo, no hay evidencia de que pueda impedir una infección o curarla.

La evidencia científica disponible indica que el coronavirus ingresa al cuerpo e infecta las células de todo el tracto respiratorio y manipula componentes internos de estas para reproducirse. Cuando aparecen los síntomas es porque el virus ya tiene varios días dentro del organismo y el sistema inmune está reaccionando en su contra.

A la fecha, no hay evidencia científica publicada que demuestre que el virus SARS-CoV-2 infecte primero la garganta, boca y faringe, como dijo Rolando Araya. El consejo que dio Araya ha sido desmentido en numerosas ocasiones por proyectos de fact-checking de distintas partes del mundo, donde rumores similares se también se han difundido.

Doble Check intentó solicitar a Rolando Araya la evidencia que aseguró que existía para sus recomendaciones. Sin embargo, el político bloqueó su contacto telefónico.

Gárgaras de agua con sal no eliminan ni previenen contagios

En su programa del 6 de abril, el político Rolando Araya Monge recomendó ingerir dióxido de cloro para, supuestamente, curar el COVID-19. Esa es una cura falsa que ha sido promovida por un seudocientífico europeo ampliamente refutado. En realidad, el dióxido de cloro es un cloro de aplicación industrial que podría ser letal en dosis altas.

Araya le sugirió a su audiencia hacer gárgaras de agua con sal para eliminar el coronavirus en caso de no hallar ese compuesto químico. El político aseguró que había “comprobación científica” de que el nuevo coronavirus se aloja durante una semana en la garganta, boca y  laringe. Araya describió que “luego baja a los pulmones y ahí es donde se desata la enfermedad”. “Mantienen la zona de incubamiento segura”, añadió.

La OMS ha concluido que el contagio se produce a través de gotículas respiratorias con el virus. La infección se favorece por contacto cercano (a menos de un metro) con una persona con síntomas respiratorios o por contacto con superficies donde estén las gotículas respiratorias expulsadas por una persona infectada. La institución advierte del “riesgo de que las mucosas (boca y nariz) o la conjuntiva (ojos) se expongan a estas gotículas respiratorias que pueden ser infecciosas”. Esas son las vías de entrada del coronavirus, según la evidencia disponible.

Por esta razón es que las autoridades sanitarias han recomendado las medidas de distanciamiento social, la limpieza de superficies y de manos, y que las personas eviten tocarse la cara sin haber lavado sus manos.

El coronavirus ingresa al cuerpo e infecta las células de todo el tracto respiratorio y manipula componentes internos de estas para reproducirse. Se ha documentado que el virus también puede ingresar al organismo por los ojos, por lo que un tratamiento centrado en la garganta sería inefectivo en esos casos.

Al momento en que una persona comienza a sentir síntomas, el coronavirus ya ha estado infectando el cuerpo por un periodo entre 1 y 14 días. A eso se le llama tiempo de incubación: es el tiempo entre la infección y la aparición de síntomas. Cuando aparecen los síntomas es porque el virus ya tiene varios días dentro del organismo y el sistema inmune está reaccionando en su contra. Por lo tanto, lavar la garganta con agua, sal o cualquier otra sustancia no es efectivo para eliminar el virus si este ya ha infectado a la persona.

Instituciones de salud como Mayo Clinic y el servicio nacional de salud de Reino Unido recomiendan que hacer gárgaras de agua con sal puede aliviar el dolor de garganta por infecciones del tracto respiratorio superior (nariz, boca, faringe y laringe). Eso sí, no exist evidencia de que pueda impedir una infección o curarla.

Cuidado con las semillas de toronja

Rolando Araya además sugirió como alternativa gárgaras con un compuesto de semillas de toronja. “Eso también tiene un poder bactericida potentísimo”, dijo.

Sí existe evidencia de que las semillas de toronja tienen poder bactericida. Aún así, un virus es muy diferente a una bacteria. Los efectos bactericidas de una sustancia no pueden generalizarse a todo tipo de virus. Un artículo científico reciente concluyó que las semillas de toronja también tienen actividad antiviral, pero la evidencia apunta a que su efectividad es diferente según el tipo de virus y según la concentración empleada. No hay pruebas que hubieran probado el efecto de esas semillas en el nuevo coronavirus.

Además, hay indicios de que concentraciones altas de esa semilla generan toxicidad celular. También podrían causar efectos adversos en pacientes que usan ciertos medicamentos, como los anticoagulantes, porque altera el funcionamiento de ciertas enzimas que los metabolizan.

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Nota del editor: Mariela Arias Hidalgo es doctora en Ciencias Naturales de la Escuela Médica de Hannover, Alemania, y profesora de Fisiología de la UCR. También colaboraron: 1) Warner Alpízar Alpízar, Doctor en Biología del Cáncer de la Universidad de Bergen, Noruega. Actualmente es subdirector del Centro de Investigación en Estructuras Microscópicas (CIEMIC) y profesor de Bioquímica de la UCR. 2) Oscar Brenes García, Doctor en Neurociencias de la Universidad de Turín, Italia, en conjunto con la Universidad de Costa Rica, Máster en Ciencias Biomédicas con énfasis en Fisiología Celular, y profesor de Fisiología de la UCR.  Este equipo forma parte de un proyecto de colaboración entre la Escuela de Medicina de la UCR y Doble Check para verificar informaciones dudosas o falsas en materia de salud.