Nuevo coronavirus no se “transporta” en un parásito, como difundió ‘Cubases Tiernos’

En resumen: Es falso que el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 se “mete” y se “transporta” en el organismo por medio de parásitos, y que por eso era recomendable ingerir desparasitantes. Así se divulgó el 6 de abril en el programa radiofónico Cubases Tiernos, que se transmite en CRC 89.1 Radio y que es dirigido por Iris Zamora y el excandidato presidencial Rolando Araya Monge.

La evidencia científica disponible señala que el coronavirus infecta al organismo por cuenta propia gracias a su estructura y a la presencia de una proteína específica en células de distintos tejidos.

Las partículas del coronavirus SARS-CoV-2 son esféricas y tienen unas proteínas en forma de hongo llamadas espigas que sobresalen en su superficie. Las espigas permiten la unión del virus con las células humanas, lo cual es el primer paso de la infección.

A la fecha, existe evidencia preliminar que sugiere que un antiparasitario de amplio espectro llamado ivermectina podría ser candidato como tratamiento a la enfermedad COVID-19, así como la cloroquina. Sin embargo, su potencial no tiene relación con el mecanismo descrito en Cubases Tiernos.

Parásito no sirve de transporte a coronavirus

En el programa Cubases Tiernos se recomendó la ingestión de desparasitantes para evitar el contagio del nuevo coronavirus. El consejo fue divulgado por una de las presentadoras que participó en la emisión de ese día. No queda claro si la hablante fue Isis Zamora o Marieta Rodríguez.

La presentadora aseguró que esa recomendación se debía a que el virus “se mete en el parásito” y  “viaja a través del parásito”. “Entonces, lo que se busca es sacar los parásitos del cuerpo”, agregó. No detalló el tipo de parásito.

La presentadora añadió que sería más eficiente el efecto del dióxido de cloro en el organismo para curar la enfermedad respiratoria COVID-19, que es ocasionada por el nuevo coronavirus. Esa es una cura falsa que ha sido promovida por un seudocientífico europeo ampliamente refutado. En realidad, el dióxido de cloro es un cloro de aplicación industrial que podría ser letal en dosis altas.

La evidencia científica disponible desmiente esas recomendaciones.

Coronavirus se vale de diminutas gotas respiratorias para ingresar al organismo

Según los datos disponibles, el nuevo coronavirus se transmite principalmente entre personas a través de diminutas gotas que una persona expulsa al estornudar o toser, por ejemplo. Así lo indica la Organización Mundial de la Salud (OMS) con base en su revisión de evidencia científica.

La OMS ha concluido que el contagio a través de esas gotículas se produce por contacto cercano (a menos de un metro) con una persona con síntomas respiratorios o por contacto con superficies donde estén las gotículas respiratorias expulsadas por una persona infectada. La institución advierte del “riesgo de que las mucosas (boca y nariz) o la conjuntiva (ojos) se expongan a estas gotículas respiratorias que pueden ser infecciosas”. Esas son las vías de entrada del coronavirus.

Las partículas del SARS-CoV-2 son esféricas y tienen unas proteínas en forma de hongo llamadas espigas que sobresalen en su superficie. Esas proteínas dan al virus una apariencia de corona al observarse en un microscopio. Las proteínas tipo espiga permiten la unión del virus con las células humanas. Ese es el primer paso de la infección.

Existe evidencia de que el coronavirus infecta a las personas uniéndose a una proteína específica de las células, llamada ACE2. Esa proteína está en las células del pulmón, el intestino, el riñón y los vasos sanguíneos. La unión de la proteína tipo espiga del virus con la proteína ACE2 funciona como una llave con una cerradura; de esta forma es que el virus entra a las células. Hay evidencia científica documentada de que la entrada del coronavirus al cuerpo depende de que este logre llegar a esos tejidos. De ese modo, células u organismos carentes de esa proteína no podrían ser infectados por el virus.

Por esta razón es que las autoridades sanitarias han recomendado las medidas de distanciamiento social, la limpieza de superficies y de manos, y que las personas eviten tocarse la cara sin haber lavado sus manos.

Un antiparasitario podría servir como tratamiento para el COVID-19

Existe evidencia preliminar que sugiere que un antiparasitario de amplio espectro llamado ivermectina podría ser candidato como tratamiento a la enfermedad COVID-19, así como la cloroquina. Sin embargo, eso no respalda ni confirma las recomendaciones del programa Cubases Tiernos.

En el caso de la cloroquina se sugiere que ocasiona alteraciones celulares que interfieren con la replicación o la capacidad de infección del coronavirus. Para la ivermectina, se ha notado que en otros virus ARN similares inhibe a una proteína llamada “importina”, que es necesaria para que esos virus infecten a las células. En ninguno de los casos se ha sugerido su uso para eliminar parásitos que tengan relación con el coronavirus.

Hay que tener cuidado con esos datos preliminares. Los resultados que se tienen hasta el momento con la ivermectina son de estudios in vitro. Es decir, son investigaciones en células humanas crecidas en placas de laboratorio. Aún debe demostrarse si el mismo efecto se da en las personas y establecer las dosis apropiadas.

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Nota del editor: Mariela Arias Hidalgo es doctora en Ciencias Naturales de la Escuela Médica de Hannover, Alemania, y profesora de Fisiología de la UCR. Warner Alpízar Alpízar es Doctor en Biología del Cáncer de la Universidad de Bergen, Noruega. Actualmente es subdirector del Centro de Investigación en Estructuras Microscópicas (CIEMIC) y profesor de Bioquímica de la UCR. También colaboró Oscar Brenes García, Doctor en Neurociencias de la Universidad de Turín, Italia, en conjunto con la Universidad de Costa Rica, Máster en Ciencias Biomédicas con énfasis en Fisiología Celular, y profesor de Fisiología de la UCR.  Este equipo forma parte de un proyecto de colaboración entre la Escuela de Medicina de la UCR y Doble Check para verificar informaciones dudosas o falsas en materia de salud.

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