No hay evidencia de una brecha salarial entre hombres y mujeres en puestos iguales, como se dijo en la Asamblea

No existe una medición que respalde la afirmación de que las mujeres reciben menos salario por ocupar el mismo puesto que los hombres en Costa Rica. Tres diputadas, un diputado y el Semanario Universidad hicieron esa afirmación sin prueba estadística.

Aquí, las palabras clave son “por un mismo puesto”: los datos disponibles solo permiten ver brechas más generales entre promedios de hombres y mujeres, en lugar de un escenario tan específico. También muestran otros tipos de desigualdad laboral que sí perjudican significativamente más a las mujeres, según confirmaron especialistas en este tipo de mediciones.

Por ejemplo, sí existe una diferencia en el ingreso del promedio total de la población ocupada. Por cada ₡100 que reciben mensualmente en promedio los hombres en Costa Rica, las mujeres reciben ₡13 menos, según el INEC. Este es un cálculo que no compara ingresos dentro de un mismo puesto. Además, esta brecha desaparece del todo cuando se calcula el ingreso por hora, según un análisis del último informe Estado de la Nación.

Eso sí, el Programa Estado de la Nación argumenta que las mujeres deberían mostrar mejores promedios de ingreso por hora que los hombres en el país. Es decir, las mujeres están mejor calificadas y se las discrimina porque se les paga menos de lo que valen en el mercado de trabajo.

Otros números muestran una desigualdad marcada. Solo una de cada tres personas ocupadas es una mujer. El desempleo de las mujeres en el país es un 50% superior al de los hombres. Además, las mujeres están perjudicadas el doble por el subempleo (cuando una persona trabaja menos horas de las que querría). En el hogar, las mujeres además dedican más del doble de su tiempo al trabajo doméstico sin paga en comparación con los varones.

¿Qué se dijo en el Congreso?

En la sesión de Plenario del lunes 18 de marzo se aprobó unánimemente un proyecto de ley para proteger la igualdad salarial entre hombres y mujeres. La ley contempla la creación de un indicador de igualdad salarial a cargo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Durante la discusión por el fondo del proyecto, la diputada Paola Vega, del Partido Acción Ciudadana, dijo: “Cuando vemos los números de pobreza en Costa Rica, vemos que la pobreza tiene un rostro de mujer más marcado que un rostro de hombre. Esto se debe finalmente al hecho de que no se respeta la igualdad salarial, en el sector privado principalmente”.

Su compañera de partido, Nielsen Pérez, afirmó que la reforma ayudaría “a cerrar la brecha salarial entre hombres y mujeres. Para el sector público es de 10% y 27% para lo privado”.

El frenteamplista José María Villalta dijo: “Las mujeres ganan en Costa Rica menos salario que los hombres aunque realicen exactamente las mismas tareas, con las mismas responsabilidades y con las mismas capacidades”.

La diputada Franggi Nicolás, del PLN, dijo: “Las mujeres en este país siguen recibiendo un 27% menos de salario que los varones al hacer exactamente las mismas labores, y eso no lo podemos permitir”.

Antes que estas declaraciones, el Semanario Universidad había afirmado en su edición del 5 de marzo que “disparidad salarial en un mismo puesto e iguales labores entre hombres y mujeres es del 27%”. La periodista María José Núñez afirmó que el dato provino de Patricia Mora, ministra de la Condición de la Mujer. Su encargada de prensa lo confirmó.

Se les consultó a todas las fuentes sobre el origen de sus datos. Ninguno de los documentos provistos expone datos actuales que respalden las afirmaciones de que mujeres y hombres en Costa Rica reciben menos salario por realizar la misma labor.

Afinemos cuáles son los datos disponibles. Todos los estudios provienen de distintas encuestas del INEC. Los datos solo pueden indagar en aspectos bastante más generales que la especificidad de un puesto. Por ejemplo, se pregunta si la persona trabaja en el sector privado o público, en cuál rama de actividad, su nivel de estudios y otros datos demográficos.

Las encuestas sí arrojan cuáles son las diferencias generales entre los ingresos de hombres y mujeres.

Según la última Encuesta Continua de Empleo, la brecha general de ingreso es del 13,3% en perjuicio de las mujeres. Contrario a lo dicho por la diputada Pérez, esta diferencia es pequeña para el sector público (0,9%), aunque en el sector privado excede por poco el porcentaje alertado: 28,3%.

Cálculos finos y gruesos

¿Por qué no existe una medición que revele la diferencia de salarios entre hombres y mujeres que ocupen exactamente un mismo puesto? Porque para hacerlo se necesitan los datos de las planillas en el país, y estos no están disponibles públicamente.

Con esta limitación, los análisis parten de las encuestas del INEC. Lo más común ha sido hacer una comparación gruesa entre los distintos promedios. Por ejemplo, el promedio de los salarios de los trabajadores varones de la rama de construcción con las mujeres en la misma rama. Esa rama podría incluir, por ejemplo, peones de construcción y asistentes administrativas, lo cual hace imposible decir que se está haciendo una comparación entre personas con el mismo puesto. Sin embargo, hay formas de afinar la lupa.

Los cálculos más gruesos únicamente permiten medir las diferencias entre rama de actividad. La estructura de trabajo hace que el tipo de puesto en cada rama sea muy variada, por lo que no se puede tomar como un cálculo puesto por puesto.

La última medición más pormenorizada sobre este tema la publicó el informe Estado de la Nación. El documento se basa en datos de las encuestas de hogares del 2018. El Programa Estado de la Nación (PEN) usó un modelo matemático que, en simple, le permitió hacer comparaciones entre hombres y mujeres que compartieran las mismas características generales en la encuesta. Es decir, se contraponen personas que no solo compartieran la rama de actividad, sino también el nivel educativo, la experiencia, el lugar de residencia, etc. No es un análisis entre puestos, pero es más fino que un análisis de promedios generales porque además hace el cálculo con ingresos por horas, no con ingresos mensuales. El estudio no encontró brechas significativas entre los salarios de hombres y mujeres.

El PEN determinó que alrededor de la mitad de las diferencias de salario entre hombres y mujeres pudieron explicarse. Una explicación sería, por ejemplo, cuando una persona tiene más educación que otra y por ello gana más. Sin embargo, en la otra mitad de los casos no hubo explicación, y ahí es donde el PEN detecta juego sucio contra las mujeres.

“La brecha debería ser más positiva en favor de las mujeres, y no lo es porque hay un componente de discriminación”, explica Natalia Morales, encargada del capítulo de Equidad e Integración Social.

En otras palabras, según el PEN, hay una aparente igualdad de ingresos, pero las mujeres en realidad no están percibiendo lo que valen en el mercado laboral. Deberían ganar más porque están mejor calificadas.

Es común la práctica de confundir la brecha por ingresos mensuales promedio y la brecha salarial de género entre puestos iguales. El medio de verificación de datos Politifact tiene un documento disponible para explicar los errores comunes al confundir ambos conceptos, que se asemejan mucho a los tratados en este chequeo.

Desigualdad y exclusión femenina

¿Es válido seguir señalando la brecha total de ingreso mensual entre hombres y mujeres del 13% cuando existe un análisis aparentemente más fino por horas de trabajo y entre personas con mayores similitudes como el del Estado de la Nación?

Pilar Ramos, coordinadora de Información del INEC, considera que sí. Según la funcionaria, el mantener la comparación de ingresos por mes revela otras condiciones de exclusión y desigualdad que sufren las mujeres.

“Esto es porque, en efecto, las mujeres son más afectadas por el subempleo. En general las mujeres desean trabajar más horas de lo que están pudiendo trabajar pero no consiguen esas horas adicionales”.

De hecho, el porcentaje de subempleo ente mujeres dobla al de los varones. La funcionaria destaca que incluso el subempleo podría estar subestimado. Ramos dice que, al contestar la encuesta, hay mujeres que podrían no estar afirmando que desearían trabajar más horas debido a que su día ya está copado con trabajo no remunerado en el hogar.

Este tipo de trabajo también muestra una gran desigualdad en el país. La Encuesta Nacional de Uso del Tiempo, del 2017, arrojó que las mujeres dedican poco más del 21% de su tiempo en labores del hogar no remuneradas, mientras que los varones dedican un 9,4%.

La funcionaria además llama la atención sobre un sesgo que no es cuantificable en las encuestas, y que podría manifestarse más en los cálculos hechos con salarios por hora. Las personas que normalmente responden los instrumentos del INEC son mujeres. Ellas, según Ramos, suelen reportar fielmente las horas laboradas por ellas mismas, pero tienden a sobreestimar las horas trabajadas por sus parejas, pues, por ejemplo, incluyen los tiempos de traslado en la estimación. Esta sobredimensión podría afectar el cálculo cuando el ingreso de los hombres se traslada a horas. Ramos tiene la hipótesis no comprobada de que ello hace que las horas de los varones resulten subvaloradas.

En resumen, ¿cuál cálculo es mejor? Un modelo matemático como el del PEN permite comparar (lo más cercanamente posible con los datos disponibles) peras con peras y manzanas con manzanas. Una comparación más gruesa (como las que se hacen más habitualmente) permite ver tendencias más generales en temas de inclusión.

Costa Rica está mal en índice del Foro Económico Mundial

Existe al menos otra medición en la que Costa Rica no ha sido bien calificada en igual equidad salarial, aunque esta no mide una brecha como tal.

El país aparece bastante mal parado en el índice de equidad de salario por trabajo similar, del Foro Económico Mundial. El país obtiene un 0,555 cuando un país con una paridad absoluta debería aparecer con 1.

La medición se hace con criterios bastante distintos de los expuestos anteriormente. El índice tampoco calcula salarios para igual trabajo. El indicador se construye con otros datos como la brecha promedio, el monto del Producto Interno Bruto en dólares, la tasa de ocupación de hombres y mujeres y los salarios nominales promedio. También toma en cuenta los datos de una encuesta propia hecha entre personas en la dirección ejecutiva de empresas.

La medición sirve para colocar a los países en un escalafón mundial. Costa Rica aparece muy bien ubicado en el índice global de equidad de género: en el puesto 22. Sin embargo, es justamente el tema de participación económica y oportunidades en donde puntúa mal. En este subíndice, el país aparece en el puesto 105 de 149 países.

Otras desigualdades

Más allá del tema del salario, hay otros indicadores que muestran cómo las mujeres tienen mayores barreras para disfrutar de sus derechos económicos.

  • La tasa nacional de ocupación masculina es de 67,9%, mientras que la femenina es de 42,7%, según datos de la última Encuesta Continua de Empleo.
  • Esta barrera para las mujeres es especialmente notoria en las zonas rurales, donde alcanza apenas 35,64% para las mujeres.
  • El desempleo en hombres es del 10%, mientras que en las mujeres alcanza el 14,9%.
  • El subempleo (que cuantifica la proporción de personas que trabajan pero que querrían trabajar más horas) en hombres es del 6,7%, mientras que en mujeres es del 12,7%.
  • Una de cada tres mujeres tienen educación superior, en comparación con solo 21% de los hombres, pero este perfil no se transforma en mejores oportunidades para ellas, según el PEN.
  • Una simulación, hecha por el PEN, muestra que si las mujeres desocupadas o fuera de la fuerza de trabajo se incorporaran, la pobreza en Costa Rica se reduciría a la mitad.

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