Costa Rica bajó tasa de contagio por COVID-19 en julio, como dijo Alvarado. Otras señales no son tan alentadoras

En resumen: Es cierto que Costa Rica logró bajar la tasa R de contagio por COVID-19 desde su pico más alto a finales de junio. El presidente Carlos Alvarado había señalado ese logro a finales del mes siguiente como resultado de las medidas sanitarias.

La tasa R mide cuántas personas infecta una persona con COVID-19 durante su periodo de contagio. La cúspide llegó a 1,8 en Costa Rica a finales de junio, y bajó hasta llegar a 1 a finales de julio.

La disminución es un dato positivo aunque por sí solo no cuenta toda la historia sobre los resultados de la atención de la epidemia en el país. La recuperación del rastreo de casos se presentó como el objetivo principal de las medidas sanitarias del primer “martillo” de mediados de julio. Las autoridades alcanzaron esa meta solo parcialmente con los casos que se habían detectado antes de aplicar el martillo.

La mortalidad y las hospitalizaciones son otros factores para medir la respuesta del país durante la pandemia. Las hospitalizaciones han aumentado bruscamente desde julio. La razón de mortalidad por COVID-19 continúa baja con respecto a otros países de Iberoamérica, aunque la tasa de letalidad (muertes respecto al total de casos confirmados) se ha duplicado desde principios de julio.

Esos indicadores adicionales muestran rasgos «preocupantes». Así lo señalaron a Doble Check Juan José Romero, director del posgrado de epidemiología de la Universidad Nacional (UNA); y Gilbert Brenes, director del Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica (CCP).

Por otro lado, no es posible establecer con precisión si una tasa R disminuida tiene una relación directa con las medidas oficiales. No obstante, Romero y Brenes apuntaron a que hay indicios que así lo sugieren. Hay que destacar que la disminución que se dio en la tasa R se revirtió paulatinamente hasta llegar a casi 1,2 el 20 de agosto, uno de los indicadores más altos de Iberoamérica actualmente.

¿Qué es la tasa R?

La tasa R de reproducción de un brote epidémico es “el número promedio de personas que contagia cada infectado durante todo el tiempo en que es contagioso”. Así lo define el Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica (CCP) en sus reportes semanales de ese indicador.

La tasa R indica por cuánto se multiplica un brote como el de COVID-19 en la población. Una tasa R de 1 “indica que la cantidad de individuos infectados no aumenta ni disminuye en el tiempo y el brote se encuentra estacionario”, explica el CCP.

Por otro lado, una tasa R menor a 1 sugiere que la epidemia está en camino de extinguirse. Sin embargo, si ese indicador es mayor a 1 se infiere que hay proliferación, “la cual será de tipo exponencial a menos que se haga algo para contenerla”, advierte el CCP en sus reportes.

La tasa R más reciente en Costa Rica es de 1,2 al 26 de agosto, según el análisis semanal del CCP.

¿Qué dijo Carlos Alvarado sobre la tasa R?

El presidente Alvarado afirmó en la conferencia de prensa del viernes 31 de julio que las medidas sanitarias que se han adoptado en Costa Rica por la pandemia de COVID-19 “han tenido resultado en la realidad”.

Alvarado se refirió específicamente a una disminución en la tasa R durante julio como evidencia para esa afirmación. Ese indicador disminuyó de una cúspide de 1,8 a finales de junio a 1,1 al inicio de agosto. Los informes semanales del Centro Centroamericano de la Población (CCP) de la UCR indican que la tasa R se ha mantenido estable durante este mes.

«Si seguíamos en la tendencia que venía de antes hubiéramos superado los mil casos al día hace mucho, y hubiera seguido más. Hoy, con este gran sacrificio que se ha hecho, sí, golpeamos números superiores a los 800, pero hemos logrado mantenernos de nuevo en 500, 400. O sea, no se nos ha disparado. Y eso es gracias a lo que se está haciendo. Hay resultados”, agregó el mandatario.

¿Una reducción de la tasa R es algo positivo?

Sí.

Los expertos consultados por Doble Check reconocieron que, de haber mantenido la tasa R de finales de junio, el esparcimiento de la enfermedad hubiera sido más acelerado. “Haber mantenido un ritmo incluso de 1,5 querría decir que dos personas podrían producir 3 casos nuevos. Entonces, la tasa de contagio hubiera crecido exponencialmente”, aseguró Juan José Romero, director del posgrado de epidemiología de la Universidad Nacional (UNA).

Según Romero, la eventual reducción de la tasa R parece reflejarse en un “estacionamiento” de la velocidad en que el virus se ha esparcido.

“En agosto se ralentizó el incremento que hubo en julio, que fue dramático. Entonces,  la curva en agosto se estabilizó un poco. Ha tenido un aumento en el promedio de casos en estas últimas dos semanas, que veníamos agarrando la ‘colita’ de la primera apertura previa al Día de la Madre”, afirmó el epidemiólogo con base en los registros de casos de COVID-19 en el país.

¿Las medidas sanitarias bajaron la tasa de contagio?

“Lo que dijo el presidente Carlos Alvarado no es ni totalmente falso ni totalmente verdadero.  Lo que dijo es una explicación bastante probable de lo que realmente ocurrió”, afirmó a Doble Check Gilbert Brenes, director del Centro Centroamericano de la Población (CCP) de la UCR.

La tendencia decreciente de la tasa R durante julio coincide en el tiempo con la implementación de medidas sanitarias como la recomendación de uso generalizado de mascarillas y el conjunto de restricciones de movilidad conocido como “martillo”, que fue aplicado del 11 al 19 de julio. Así lo indicó el informe semanal del CCP sobre la tasa R en el país al 19 de agosto.

«Aunque no es posible establecer de manera inequívoca una relación de causa-efecto, la coincidencia es muy sugestiva de que estas intervenciones tuvieron un impacto», agrega el informe del CCP.

Aún así, determinar una relación de causalidad directa entre esas medidas y la reducción de la tasa de contagio requiere investigación científica que aún no se ha publicado en Costa Rica. “La única forma de medir claramente la efectividad es con un diseño de investigación (experimental o cuasi-experimental) que determine claramente la relación causa-efecto”, dijo Brenes.

“Lo único que se puede ver con la R es que la tendencia decreciente coincide en el tiempo con la implementación de medidas como la recomendación del uso de las mascarillas o las restricciones a la movilidad. Entonces, la efectividad de las medidas administrativas puede ser una explicación plausible de la tendencia decreciente, pero no necesariamente es la única”, explicó el especialista del CCP.

Otros factores pudieron influir en la disminución de la tasa R. “Por ejemplo, podrían haber más casos asintomáticos, los casos se están detectando en forma tardía o la gente se está enfermando por otras razones y el sistema de salud no logra determinar la enfermedad por COVID-19”, agregó Brenes.

Por otro lado, Juan José Romero, advirtió que las medidas podrían incidir en el factor R pero este “es sumamente volátil y depende de muchos factores”.

“Depende de dónde uno muestrea. Depende de la cantidad de personas que se muestrean, y el tipo de personas. Porque si uno va y muestrea a unas personas en una zona muy ‘caliente’ van a salir muchos casos. Si uno solo espera los casos que llegan al sistema hospitalario de manera pasiva, muy probablemente aparezcan muy pocos casos”, explicó Romero.

El epidemiólogo de la UNA destacó de forma positiva que “la estrategia [del Ministerio de Salud] ha sido captar la mayor cantidad de casos”. “Si a pesar de buscar la mayor cantidad de casos la tasa R ha bajado, es probable que las tasas de contagio se han reducido, a pesar de andar por los 600 casos diarios”, añadió Juan José Romero.

“El Presidente describe bien la relación temporal entre las medidas administrativas y la tendencia del R pero, nuevamente, no se puede determinar claramente que las medidas administrativas sean la causa única y exclusiva del decrecimiento en la tasa R, por lo que no se puede saber claramente si la descripción de la efectividad es precisa”, resumió Gilbert Brenes.

¿La tasa R es suficiente para evaluar las medidas sanitarias?

No.

Los informes semanales que elabora el CCP cada semana sobre la tasa R advierten que este “no es un indicador apropiado del grado de severidad de la pandemia.  Únicamente indica su potencial de proliferación”.

“Una población donde están ocurriendo gran cantidad de hospitalizaciones, muertes y nuevos casos, bien puede tener una tasa R baja, incluso menor que 1. Asimismo, en otra población pueden estar ocurriendo muy pocos casos pero con una R alta, la cual indicaría que de no tomarse medidas correctivas hay potencial de que en el futuro ocurra un crecimiento explosivo”, señala el CCP en su metodología para el cálculo de la tasa R.

¿Qué otros indicadores son necesarios y qué nos dicen?

Debido a las limitaciones de la tasa R, el CCP calcula la severidad del brote de COVID-19 con base en su mortalidad. Al 26 de agosto, el CCP midió que Costa Rica tiene una de las razones más bajas de mortalidad de Iberoamérica. El país registra 70 defunciones acumuladas por cada 100.000 personas mayores de 65 años, pero subrayó que el país “se está alejando gradualmente del selecto grupo con cocientes de mortalidad mínimos”, como Uruguay y Cuba.

Por su parte, el Observatorio del Desarrollo de la UCR ha calculado que la tasa de letalidad de COVID-19 (muertes con respecto a casos acumulados) aumentó de 0,4% en julio a 1,05% a finales de agosto en territorio costarricense.

Otro indicador que el CCP analiza es la cantidad de casos descartados (con prueba negativa) en relación con la cantidad de confirmados con un test positivo. El país ha empeorado mucho en esta relación. El CCP ha advertido que ese indicador “ha caído desde alrededor de 40 a tan solo 2 descartes por cada positivo desde mediados de julio” en Costa Rica.

Los expertos afirmaron a Doble Check que también debe evaluarse el aumento en la cantidad de personas hospitalizadas y en condición grave por el virus respiratorio. El epidemiólogo Juan José Romero describió como “peligroso” y brusco el crecimiento de esos indicadores durante julio.

Al iniciar julio, en los hospitales del país había 50 personas internadas por COVID-19. Al 24 de agosto, esa cifra había ascendido a 414 hospitalizaciones, de las cuales 143 estaban en cuidados intensivos.

Romero recalcó a Doble Check que la tendencia de ocupación hospitalaria en general se mantuvo estable durante agosto, pero que sí se ha mantenido un aumento “preocupante” en el uso de unidades de cuidados intensivos (UCI).

Ocupación hospitalaria total y de UCI por COVID-19. Cálculos realizados por Juan José Romero (UNA).

La Caja Costarricense del Seguro Social cuenta actualmente con 235 unidades de cuidados intensivos y 667 camas en salón para casos moderados y leves, según el reporte de esta institución al 23 de agosto.

La institución anunció este mes que la capacidad máxima que esa institución podría dedicar para COVID-19 es de 1.050 camas de salón y 287 UCI.

¿Se cumplió el objetivo del primer martillo? 

Gilbert Brenes recalcó que uno de los objetivos del “martillo” de restricciones y cierres aplicado del 11 al 19 de julio era recuperar la trazabilidad en los contactos que tuvieron las personas contagiadas con otros individuos, tal como había anunciado el Ministro de Salud Daniel Salas. Brenes consideró que la efectividad de esa medida sanitaria también debe evaluarse con ese indicador.

El Ministerio de Salud indicó a Doble Check que al 20 de julio se había recuperado 8,8% de los nexos de casos que se habían diagnosticado al 11 de julio. Al 12 de agosto, Salud había identificado el nexo de “más de 60%” del total de casos registrados antes de ese “martillo”. Salud no brindó a Doble Check cifras posteriores a esa fecha porque “se trabaja en la sistematización” de ese periodo.

Los especialistas consultados por Doble Check alertaron que esas cifras son indicativos de que la epidemia “está aún rebasando las capacidades preventivas del sistema de salud”.

“El seguimiento de contactos (nexos) en los cantones con alta cantidad de casos está bastante lejos del 90% deseable”, afirmó Juan José Romero al revisar las cifras de Salud.

Gilbert Brenes afirmó que, con base en esos datos, puede interpretarse que “la estrategia de martillo aún no está cumpliendo el objetivo de facilitar el rastreo”. “Mi impresión es que el Ministerio aún requiere apoyo de otras instituciones para seguir los nexos epidemiológicos: municipalidades, instituciones autónomas…”, añadió el director del CCP.

Tasa R aumentó durante agosto

Posteriormente a las afirmaciones de Carlos Alvarado, la tasa R de contagio aumentó de forma gradual hasta llegar a casi 1,17 a finales de este mes.

«Tras alcanzar el umbral crítico de R=1 el 28 de julio, la tasa de reproducción del COVID-19 aumentó paulatinamente hasta alcanzar la R=1,17  para el 20 de agosto», indicó el informe más reciente del CCP que fue publicado este miércoles.

Esa institución advirtió en ese análisis que es «evidente» que «la nueva ola de restricciones (martillo) iniciada el 8 de agosto no logró el objetivo deseado de reducir la tasa R por debajo de uno».

El CCP reconoció que ese resultado puede deberse a otras razones como la aparición de nuevos brotes en zonas donde el martillo no estaba enfocado, y no a la ausencia de efecto de las medidas en el indicador R. «La falta de resultados pone en entredicho la efectividad de la política de restricciones en este nuevo período«, añade el informe.

El CCP ha ubicado la tasa R de Costa Rica entre las más altas de Iberoamérica y España en la actualidad, junto con España, Argentina y Paraguay.

El CCP alertó que si el país mantuviera su tasa de contagio actual, «dentro de un mes estaremos con reportes de alrededor de 1.650 casos diarios. Este número es casi el doble que el promedio actual y podría desbordar la capacidad de atención hospitalaria de la CCSS».

 

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