Medio regional desinformó sobre COVID-19 en una emisión que justificó como “criterio científico novedoso”

En resumen: Es falso que el coronavirus que causa la enfermedad COVID-19 no hubiera sido aislado para su estudio. También es falso que las pruebas de laboratorio que se usan para detectar a portadores del virus detecten material genético del ser humano.

Esas falsedades fueron difundidas por el médico general Augusto Vega Chavarría en una entrevista con Noticias Allan Jara. El medio está ubicado en la Zona Norte del país. A pesar de ser invenciones ampliamente refutadas, Jara justificó la emisión como un esfuerzo por dar balance a la información oficial que suele divulgar su medio de comunicación durante la pandemia.

El espacio fue transmitido el pasado viernes en Facebook y tiene más de 173.000 reproducciones.

El periodista Allan Jara presentó las afirmaciones del médico general como “criterios novedosos” desde “el punto de vista científico”. Las afirmaciones divulgadas por Vega han circulado en Internet desde el inicio de la pandemia. Todas han sido verificadas en reiteradas ocasiones.

Doble Check contactó a Augusto Vega, pero no se obtuvo respuesta. También contactó a Allan Jara. El periodista afirmó que desconocía de previo el contenido de las afirmaciones de Vega, a pesar de que las presentó como criterios científicos novedosos. También indicó que fue el médico quien se le acercó con la iniciativa de la entrevista. Jara declinó responder si la transmisión, que tiene un formato periodístico, había sido pagada por el médico.

Noticias Allan Jara es un medio que funciona en Facebook. La plataforma divulga informaciones desde Pital de San Carlos. Esta es una de las zonas que mantiene una situación de riesgo naranja por el brote de COVID-19.

En resumen: Es falso que el coronavirus que causa la enfermedad COVID-19 no hubiera sido aislado para su estudio. También es falso que las pruebas de laboratorio que se usan para detectar a portadores del virus detecten material genético del ser humano.

Esas falsedades fueron difundidas por el médico general Augusto Vega Chavarría en una entrevista con Noticias Allan Jara. El medio está ubicado en la Zona Norte del país. A pesar de ser invenciones ampliamente refutadas, Jara justificó la emisión como un esfuerzo por dar balance a la información oficial que suele divulgar su medio de comunicación durante la pandemia.

El espacio fue transmitido el pasado viernes en Facebook y tiene más de 173.000 reproducciones.

El periodista Allan Jara presentó las afirmaciones del médico general como “criterios novedosos” desde “el punto de vista científico”. Las afirmaciones divulgadas por Vega han circulado en Internet desde el inicio de la pandemia. Todas han sido verificadas en reiteradas ocasiones.

Doble Check contactó a Augusto Vega, pero no se obtuvo respuesta. También contactó a Allan Jara. El periodista afirmó que desconocía de previo el contenido de las afirmaciones de Vega, a pesar de que las presentó como criterios científicos novedosos. También indicó que fue el médico quien se le acercó con la iniciativa de la entrevista. Jara declinó responder si la transmisión, que tiene un formato periodístico, había sido pagada por el médico.

Noticias Allan Jara es un medio que funciona en Facebook. La plataforma divulga informaciones desde Pital de San Carlos. Esta es una de las zonas que mantiene una situación de riesgo naranja por el brote de COVID-19.

El virus SARS-CoV-2 sí se aisló y secuenció

El médico general Augusto Vega dijo que no hay credibilidad sobre la existencia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 porque “no se aisló el virus, no se ha aislado nunca”. “Si no hay agente infeccioso, ¿cómo vamos a decir que hay enfermedad?”, agregó Vega en la plataforma que le facilitó Allan Jara.

Esa afirmación es falsa.

El nuevo coronavirus ha sido aislado en laboratorios. Su código genético es de dominio público. El Centro Clínico de Salud Pública y la Escuela de Salud Pública de Shanghái, de China, publicaron sus primeros hallazgos en enero pasado. Otras instituciones hicieron sus propios estudios del virus desde entonces.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés) aislaron y cultivaron muestras del nuevo coronavirus en mayo, por ejemplo. Las instituciones dispusieron su información para investigación científica y médica.

La agencia francesa de noticias AFP halló desinformación similar en Chile sobre el aislamiento del coronavirus. AFP recalcó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó desde enero una guía con orientaciones provisionales sobre el COVID-19, según un chequeo de mediados de septiembre. El documento recalcó en aquel momento que el nuevo coronavirus fue identificado gracias a la secuenciación de muestras cultivadas “o directamente de muestras recibidas de diversos pacientes con neumonía”.

Pruebas PCR no reaccionan ante genoma humano

Otra falsedad que fue difundida en la plataforma del periodista Allan Jara es que las pruebas de laboratorio empleadas para el diagnóstico de portadores del nuevo coronavirus detectan un cromosoma humano en lugar del virus. La pandemia de COVID-19 sería falsa, según ese argumento espurio.

“Resulta que extraen las células del paciente y resulta que lo que sacan, supuestamente, de cadena viral o genética es el cromosoma 8 del ser humano. Ese cromosoma lo que dice es que usted es ser humano respecto a una vaca, respecto a una gallina. Ese es el cromosoma que nos identifica como seres humanos genéticamente. Tiene una carga genética y lo que hicieron fue llegar y decir: ‘Sacamos el cromosoma 8 porque, como no hay virus, entonces sacamos el cromosoma 8 y decimos que ese es el virus’”, dijo Vega en entrevista.

Esas afirmaciones también son falsas. Circulan en Internet al menos desde abril pasado. Así  lo  señalan otros proyectos periodísticos de verificación, y han resurgido nuevamente en septiembre.

La COVID-19 se detecta por una prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR). Esta es una técnica de laboratorio usada para hacer millones de copias de un segmento de ADN de interés. La PCR es capaz de discriminar y copiar una molécula de ADN con una secuencia de nucleótidos específica aunque esté mezclada con muchas otras moléculas de ADN diferente. En términos simples, la PCR funciona como si fuera una fotocopiadora de ADN. «Fotocopia» únicamente al nuevo coronavirus en las pruebas para detectar COVID-19.

¿Cómo funcionan las pruebas PCR?

Los detalles técnicos son más complejos, pero garantizan que la prueba sea específica para detectar al nuevo coronavirus.

Para llevar a cabo una PCR, es estrictamente necesario usar dos iniciadores o primers. Estos son dos secuencias cortas de ADN diseñadas para unirse de forma exclusiva al inicio y al final del fragmento de ADN que se quiere identificar y copiar. Ambos primers –y otros reactivos– son mezclados de forma simultánea con el ADN original que se quiere copiar, el cual fue previamente purificado. Si solamente se usa uno de los iniciadores, no se produce amplificación (no se copia el ADN) y el resultado de la prueba será negativo.

Es cierto que la secuencia de uno de los primers (llamado primer reverso) del protocolo de PCR para detectar el nuevo coronavirus coincide con un fragmento de ADN del cromosoma 8 humano. La desinformación esparcida en Internet se enfoca únicamente en esa coincidencia.

Sin embargo, el segundo iniciador (primer delantero) no coincide para este mismo cromosoma. Por eso, no es posible que ese par de primers copie el ADN humano del cromosoma 8.

Además, la prueba PCR también tiene un límite de cuán distanciados deben estar entre sí las secuencias de los primers en el material genético. Así lo recalcó a Doble Check Silvia Molina. Ella es microbióloga especialista en inmunología y miembro del Instituto de Investigaciones en Salud (INISA) de la UCR.

“Si los primers no se pegan a una región específica de un tamaño específico, la PCR no va a dar [un resultado positivo]”, indicó Molina.

PCR encuentra solo lo que busca

Las pruebas PCR incluyen adicionalmente una sonda fluorescente diseñada para detectar el fragmento de material genético que se amplifica entre los dos iniciadores. “Entonces, primero hay una selección específica del material genético viral por parte del par de primers y luego hay un segundo paso de especificidad, que es la sonda”, afirmó la microbióloga del INISA.

El límite de distanciamiento, sumado a la sonda, hacen que los primers utilizados en los protocolos de PCR para  la detección del SARS-CoV-2 solamente pueden amplificar el ADN del virus. No pueden amplificar el ADN humano.

El proceso se puede demostrar mediante el uso de una herramienta conocida como BLAST. El BLAST es un software desarrollado por el Centro Nacional de Información en Biotecnología (NCBI, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos. En ese software se puede introducir la secuencia de primers para buscar posibles sitios de unión a lo largo de todo el ADN humano. De ese modo, se ha demostrado que el segundo primer no es capaz de unirse a ninguna secuencia del ADN humano. En consecuencia, el paso de “copiado” de ADN humano no podría darse con una prueba PCR de COVID-19.

Una prueba en el software BLAST muestra que la secuencia del segundo iniciador (‘primer’ delantero) de las pruebas PCR para detectar a personas infectadas con el nuevo coronavirus coincide con una parte del material genético de ese agente. No hay coincidencia en el cromosoma 8 humano. Por eso, no es posible que el par de ‘primers’ de la prueba copien el ADN humano. (Prueba hecha por Warner Alpízar, subdirector de CIEMIC-UCR).

El protocolo de PCR para la detección del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 fue desarrollado en el Instituto Pasteur de París, Francia. La normativa está disponible en la plataforma oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Contradicción en espacios de Noticias Allan Jara

El médico general Augusto Vega tiene varios antecedentes como desinformador en temas de salud. Uno de ellos fue en otro espacio en Noticias Allan Jara de marzo pasado. Vega afirmó entonces que se había comprobado la efectividad de productos como el vinagre de manzana y el bicarbonato de sodio para “destruir” el nuevo coronavirus.

Vega contradice sus propias aseveraciones. La efectividad del producto desinfectante que recomendó en marzo debe comprobarse en un virus que ahora afirma que no existe.

“Para probar que una sustancia tiene un efecto antiviral o que tiene una característica desinfectante en superficies se necesita el virus, y eso se obtiene mediante su aislamiento. Así, se ha probado cuánto debe exponerse a luz ultravioleta o durante cuánto tiempo deben aplicarse desinfectantes para desaparecer las partículas virales”, resaltó Molina.

Doble Check había comprobado que las recomendaciones hechas por Vega en marzo carecen de evidencia científica.

¿Qué dice Allan Jara? 

“Mostramos la otra cara de la moneda, de aquellos profesionales –sobre todo de las personas que tienen criterio médico– y que tal vez no concuerdan con la misma línea del gobierno”. Así presentó su entrevista con Augusto Vega el periodista Allan Jara.

Vega ha sido sujeto de repetidas refutaciones. El médico ha desinformado desde el inicio de la pandemia provocada por el nuevo coronavirus. Vega ha propagado ideas falsas y recomendado remedios que pueden resultar nocivos para la salud. Doble Check ha encontrado las mismas afirmaciones en memes, artículos y blogs no verificados de Internet.

Allan Jara advirtió en su emisión que no necesariamente comparte las afirmaciones de Vega, así como no necesariamente comparte las afirmaciones de las autoridades oficiales.

Doble Check contactó al periodista. Jara reafirmó su justificación de transmitir la entrevista: “Es dar justicia en la información que se emite”. El periodista considera a Vega como una contrabalanza a la información oficial.

“Él me pidió que si yo podía entrevistarlo sobre eso específicamente”, afirmó. Aún así, el periodista aseguró que desconocía de previo el contenido de las afirmaciones de Vega, a pesar de que las presentó como criterios científicos novedosos.

Jara declinó responder si el médico había pagado por la entrevista en su espacio. El periodista sugirió que el interés de Doble Check debería restringirse al contenido de lo afirmado por Augusto Vega. “¿Cuál es la pretensión de saber si el doctor ha pautado o no ha pautado con nosotros o con otros medios?”, dijo.

Antecedentes de Augusto Vega Chavarría

Doble Check envió una serie de consultas al médico general Augusto Vega sobre sus afirmaciones en en el medio regional de Allan Jara por medio de mensaje de texto. No se obtuvo respuesta.

Desde finales de marzo, el Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica abrió un proceso disciplinario contra Augusto Vega Chavarría por recomendar falsos métodos de desinfección contra el nuevo coronavirus, así como por sugerir curas contra el COVID-19 sin evidencia científica documentada.

Los registros del Colegio de Médicos y Cirujanos muestran que el ejercicio profesional del médico general Augusto Vega Chavarría ha sido suspendido en cuatro ocasiones entre el 2014 y el 2017. La sanción más grave se dio en el 2017 por permitir a terceros la confección de dictámenes médicos de licencia de conducir utilizando su cuenta oficial. Vega fue suspendido de ejercer como médico durante 120 días.

Vega también fue sancionado con 60 días de suspensión en el 2015 por incumplir la obligación de tener un expediente clínico y de facilitarlo al paciente o a una autoridad judicial a solicitud de estos. Las otras dos sanciones de ocho días se dieron por hallarse culpable de competencia desleal.

En su perfil en Facebook, Vega afirma que fue «funcionario» de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El departamento de comunicación de la Organización Panamericana de la Salud (división de la OMS en las Américas) respondió a Doble Check que «no hay registro de su nombre como funcionario de OPS/OMS en Washington (sede regional) ni en la oficina país de Costa Rica».

La constancia de faltas disciplinarias en firme del médico general Augusto Vega puede descargarse aquí.

Nota del editor: Warner Alpízar Alpízar es Doctor en Biología del Cáncer de la Universidad de Bergen, Noruega. Actualmente es subdirector del Centro de Investigación en Estructuras Microscópicas (CIEMIC) y profesor de Bioquímica de la UCR. Él forma parte de un proyecto de colaboración entre la Escuela de Medicina de la UCR y Doble Check para verificar desinformación en materia de salud.

COVID-19 sí es mortal. Médico dijo lo opuesto para alimentar una protesta

En resumen: El COVID-19 puede ser mortal incluso entre personas jóvenes sin factores de riesgo previos. Existe evidencia científica que describe cómo el nuevo coronavirus afecta el organismo humano hasta ocasionar la muerte. Este hecho comprobado contradice lo dicho por el médico general Augusto Vega Chavarría en la plataforma Televisión y Radio RN el 24 de agosto pasado.

Vega afirmó que el COVID-19 «no es mortal» porque hay personas que se recuperan. Vega también aseguró que las muertes por COVID-19 se deben a diagnósticos erróneos de otras patologías y a mala praxis médica. Estas afirmaciones son falsas o carecen de respaldo.

El médico hizo esas afirmaciones para motivar asistencia a una marcha prevista para el 25 de agosto en el centro de San José. El presentador del programa, Marvin Rojas, también promovió en reiteradas ocasiones la asistencia a esa protesta.  Hasta la fecha, esa transmisión ha sido compartida más de 4.600 veces y supera las 68.000 reproducciones.

La marcha del 25 de agosto fue convocada originalmente por el exdiputado y excandidato presidencial, José Miguel Corrales. La manifestación pretendía protestar contra las medidas tomadas por el Gobierno durante la pandemia. En la actividad confluyeron sectores con una serie de reclamos y críticas distintas. Una de ellas fue la supuesta inexistencia de una pandemia.

Doble Check halló que la mayoría de reclamos empleados por Vega parece tener origen en memes, noticias falsas y artículos de plataformas no verificables en Internet. Esta desinformación circula en distintas partes del mundo y ya ha sido refutada en reiteradas ocasiones.

“Mañana, vaya usted tranquilo: ¡no hay ningún virus contagioso!”, afirmó el médico general, quien ya cuenta con un proceso disciplinario en curso por desinformar sobre el COVID-19. Vega también afirmó que no existe una pandemia de COVID-19 y que las pruebas que se emplean para el diagnóstico del coronavirus son parte de un engaño mundial. Esas afirmaciones también son falsas y carecen de evidencia que las sustente.

Doble Check envió una serie de consultas al médico general Augusto Vega sobre sus afirmaciones en Televisión y Radio RN por medio de mensaje de texto. No se obtuvo respuesta.

En resumen: El COVID-19 puede ser mortal incluso entre personas jóvenes sin factores de riesgo previos. Existe evidencia científica que describe cómo el nuevo coronavirus afecta el organismo humano hasta ocasionar la muerte. Este hecho comprobado contradice lo dicho por el médico general Augusto Vega Chavarría en la plataforma Televisión y Radio RN el 24 de agosto pasado.

Vega afirmó que el COVID-19 «no es mortal» porque hay personas que se recuperan. Vega también aseguró que las muertes por COVID-19 se deben a diagnósticos erróneos de otras patologías y a mala praxis médica. Estas afirmaciones son falsas o carecen de respaldo.

El médico hizo esas afirmaciones para motivar asistencia a una marcha prevista para el 25 de agosto en el centro de San José. El presentador del programa, Marvin Rojas, también promovió en reiteradas ocasiones la asistencia a esa protesta.  Hasta la fecha, esa transmisión ha sido compartida más de 4.600 veces y supera las 68.000 reproducciones.

La marcha del 25 de agosto fue convocada originalmente por el exdiputado y excandidato presidencial, José Miguel Corrales. La manifestación pretendía protestar contra las medidas tomadas por el Gobierno durante la pandemia. En la actividad confluyeron sectores con una serie de reclamos y críticas distintas. Una de ellas fue la supuesta inexistencia de una pandemia.

Doble Check halló que la mayoría de reclamos empleados por Vega parece tener origen en memes, noticias falsas y artículos de plataformas no verificables en Internet. Esta desinformación circula en distintas partes del mundo y ya ha sido refutada en reiteradas ocasiones.

“Mañana, vaya usted tranquilo: ¡no hay ningún virus contagioso!”, afirmó el médico general, quien ya cuenta con un proceso disciplinario en curso por desinformar sobre el COVID-19. Vega también afirmó que no existe una pandemia de COVID-19 y que las pruebas que se emplean para el diagnóstico del coronavirus son parte de un engaño mundial. Esas afirmaciones también son falsas y carecen de evidencia que las sustente.

Doble Check envió una serie de consultas al médico general Augusto Vega sobre sus afirmaciones en Televisión y Radio RN por medio de mensaje de texto. No se obtuvo respuesta.

COVID-19 sí puede ser mortal

“Si hay personas recuperadas, pues obviamente no es mortal”, aseguró Vega sobre el COVID-19. “Si hay recuperados, eso quiere decir que cuando su cuerpo está con su sistema inmunológico bien y está en óptimas condiciones, usted puede tolerar”.

Ambas afirmaciones son falsas.

La enfermedad COVID-19 es mortal en un porcentaje de los casos infectados. “El hecho de que una persona se recupere implica que el virus no fue mortal para esa persona, pero no implica que no lo será para otra. Por eso no hablamos de si es mortal o no, sino de tasas de mortalidad”, explicó Silvia Molina, miembro del Instituto de Investigaciones en Salud (INISA) de la UCR. Molina, quien es doctora en microbiología e inmunología, calificó la afirmación de Augusto Vega como “absurda”.

También es falso que todas las personas sin factores de riesgo previos puedan tolerar el COVID-19. “Afecta a cualquier persona. La severidad de la enfermedad y las complicaciones dependen de los factores de riesgo, de la genética y del manejo clínico”, indicó Eugenia Corrales-Aguilar, viróloga especializada en inmunología de los virus del Centro de Investigación en Enfermedades Tropicales (CIET) de la UCR.

“En Costa Rica, de las muertes reportadas, un 13%-14% de las mismas no presentaban ningún factor de riesgo, ninguna comorbilidad”, añadió la viróloga basándose en cifras de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS).

Letalidad del SARS-CoV-2

La inmunóloga Silvia Molina recalcó que el coronavirus SARS-CoV-2 registra una letalidad (muertes entre personas infectadas) menor que otros virus. El ébola, por ejemplo, tiene una letalidad promedio de 50%. El SARS-CoV, predecesor del actual coronavirus,  tiene una letalidad promedio de 14-15%. La investigadora del INISA señaló que globalmente se calcula una letalidad promedio de 3,4% para el coronavirus del COVID-19, aunque hay variaciones por zona geográfica (para Costa Rica es 1,06% al 28 de agosto).

Corrales-Aguilar destacó que «todos somos susceptibles a la infección, no así a sucumbir a las complicaciones causadas por la misma». La viróloga reconoció que la letalidad absoluta del virus ha disminuido gracias a mejoras en el conocimiento sobre el manejo de los pacientes infectados, el abordaje clínico y los criterios que sugieren complicación y severidad, así como el aumento de medidas preventivas entre los grupos más vulnerables. Aún así, alertó que en la población de edad avanzada con factores de riesgo, la letalidad «se sigue manejando en los valores de un 20%».

La especialista en inmunología, Silvia Molina, subrayó que un factor adicional que debe considerarse con el nuevo coronavirus es su alta transmisibilidad, además de la población de personas susceptibles y el acceso a servicios de salud.

¿Cómo el COVID-19 puede matar a una persona?

Augusto Vega aseguró que las muertes por COVID-19 se deben a diagnósticos erróneos de otras patologías. “Esas personas que han muerto tenían otro tipo de patología por la cual ya empeoraron y engañosamente les dieron otro diagnóstico y le generaron un protocolo que era totalmente erróneo con respecto a la patología por la que iba”, dijo Vega.

Según Vega, las personas están siendo diagnosticadas y tratadas falsamente, y fallecen por esa razón. “Les están poniendo cosas, cuando realmente no tenían COVID. Tenían otra cosa: un subonazo de azúcar, un bajonazo de presión, un estado de ansiedad”, dijo.

Tales afirmaciones carecen de evidencia que permita generalizar.

Una persona diagnosticada con COVID-19 debe ser hospitalizada si necesita oxígeno suplementario o tiene una complicación de salud que no se puede manejar en el hogar. La intervención en cuidados intensivos es necesaria cuando un órgano vital está comprometido y pone en riesgo la vida del paciente. Así lo indicó a Doble Check Marco Vinicio Boza, especialista en cuidados intensivos y miembro del Centro de Control de Operaciones de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS).

El desenlace de una infección –con SARS-CoV-2 o cualquier otra– depende siempre de tres factores: los del agente infeccioso, las características de la persona infectada y del ambiente. Así lo explicó la especialista en inmunología, Silvia Molina.

“El agravamiento y posiblemente la muerte de una persona con COVID-19 puede ser por alteraciones debidas a enfermedades crónicas, como alteraciones en la capacidad pulmonar o alteraciones hemodinámicas y vasculares (por ejemplo, estados de riesgo aumentado de formación de coágulos).  En otros casos, tiene que ver el estado del sistema inmune”, aseguró Molina.

Complicaciones por SARS-CoV-2

El contagio del nuevo coronavirus puede complicar las condiciones de fondo de algunas personas. Esto puede conducir a una hospitalización o a la muerte. “El coronavirus llega a descompensar una condición crónica o de fondo que tenía la persona. No es que a una persona diabética le dio por casualidad un ‘subonazo’ de azúcar y estaba contagiado al mismo tiempo con el coronavirus”, advirtió Maikel Vargas, médico patólogo y coordinador del Departamento de Anatomía de la Escuela de Medicina de la UCR.

Silvia Molina destacó además que muchos virus respiratorios predisponen a la sobreinfección con bacterias porque inducen un cambio en la respuesta inmune. “Por decirlo de una forma simple, el sistema inmune se concentra tanto en eliminar los virus, que descuida las defensas necesarias para combatir las bacterias.  Este estado, junto con otros factores como la hospitalización prolongada y la intubación, pueden favorecer que las personas tengan infecciones sistémicas por bacterias que terminan causando un choque séptico y la muerte”, describió la inmunóloga.

Maikel Vargas recalcó que el agente que origina y desencadena esos desenlaces es la infección con el nuevo coronavirus:

 

“A partir de la certeza de una prueba positiva se comenzó a desencadenar una serie de eventos de enfermedad. Hay que recordar que la causa básica es el coronavirus; el paciente fue hospitalizado por esa razón y se debilitó todo el organismo. De allí se van desencadenando otros efectos”, añadió Vargas a Doble Check.

Según Maikel Vargas, la muerte de personas sin factores de riesgo puede deberse a inflamaciones sistémicas. “El sistema inmunológico reacciona de una forma tan violenta contra el COVID-19 que le hace un daño al mismo cuerpo, lo que produce una reacción inflamatoria sistémica que puede llevar a la persona a la muerte aunque carezca de factores de riesgo”, indicó.

La inmunóloga Silvia Molina reconoció que se necesita más investigación con respecto a las muertes entre personas jóvenes sin factores de riesgo a causa del nuevo coronavirus. Sin embargo, señaló que es probable  que tenga que ver con variantes genéticas en los elementos del sistema inmune que hacen que este reaccione de forma exacerbada o incorrecta.

Autopsias han confirmado muerte por COVID-19

Vega ofrece supuesta evidencia para decir que la mayoría de muertes catalogadas como COVID-19 no se deben a esa enfermedad. El médico repitió, por ejemplo, que un médico alemán “ha investigado más de 140 necropsias y no ha encontrado ningún virus”. Vega no mencionó el nombre de ese médico ni la referencia de la supuesta investigación.

Estas afirmaciones también son falsas y provienen de desinformación propagada en Internet.

Al hacer una búsqueda en Google de términos similares, parece que la afirmación de Augusto Vega ha sido divulgada en blogs y otros sitios de Internet. “El forense alemán concluye después de 140 autopsias: ‘No hay virus asesino’”, titula una de esas plataformas. Dicha aseveración se atribuye a Klaus Püschel, director del Instituto de Medicina Forense de la Universidad de Hamburgo-Eppendorf en Alemania.

La investigación documentada donde ha participado ese médico apunta a lo contrario: hay evidencia forense de que las personas diagnosticadas con COVID-19 han muerto por ese contagio.

El proyecto de verificación alemán Correctiv ha hallado que afirmaciones del investigador Klaus Püschel han sido tergiversadas o atribuidas falsamente a su nombre en redes sociales.

“Al 7 de mayo, el Instituto de Medicina Forense tenía 192 muertes con evidencia confirmada de SARS-CoV-2. En 187 casos, COVID-19 fue identificada como la causa de muerte. La examinación de los muertos ha tomado lugar en el Instituto desde el 23 de marzo y prueba que la mayoría de fallecidos eran pacientes que ya tenían deterioro significativo físicamente e inmunológicamente”, aclaró a Correctiv la institución dirigida por Püschel en mayo.

Evidencia confirma daño por el virus

El patólogo Maikel Vargas destacó que existen distintos estudios con autopsias en varios países. Estos han demostrado la presencia del coronavirus y cómo el COVID-19 ocasiona la muerte. “Estos pacientes han fallecido de daños pulmonares y en otros órganos. En el pulmón hay una reacción inflamatoria, membranas hialinas e incluso secuelas como fibrosis pulmonar. También se han descrito lesiones en hígado, en cerebro y en vasos sanguíneos por coagulación intravascular diseminada. Esta es una formación de pequeños coágulos en los vasos sanguíneos del organismo, los cuales van a producir microinfartos y problemas de circulación en muchas partes del cuerpo”, describió Vargas, quien está especializado en medicina forense y anatomía patológica.

El intensivista de la CCSS, Marco Vinicio Boza, reconoció que en Costa Rica no se han desarrollado estudios sobre COVID-19 por medio de autopsias porque “no hay morgues con condiciones de bioseguridad para realizarlas”.

“La certificación de fallecimiento la emite el médico tratante y las causas de muerte pueden incluir casos de causa directa por COVID-19 o de causa indirecta con COVID-19. La causa es daños de órganos vitales directamente provocados por el virus o que pueden ser consecuencia del proceso inflamatorio grave que desencadena el virus”, detalló Boza a Doble Check.

Antecedentes de Augusto Vega Chavarría

Doble Check envió una serie de consultas al médico general Augusto Vega sobre sus afirmaciones en Televisión y Radio RN por medio de mensaje de texto. No se obtuvo respuesta.

Desde finales de marzo, el Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica abrió un proceso disciplinario contra Augusto Vega Chavarría por recomendar falsos métodos de desinfección contra el nuevo coronavirus, así como por sugerir curas contra el COVID-19 sin evidencia científica documentada.

Los registros del Colegio de Médicos y Cirujanos muestran que el ejercicio profesional del médico general Augusto Vega Chavarría ha sido suspendido en cuatro ocasiones entre el 2014 y el 2017. La sanción más grave se dio en el 2017 por permitir a terceros la confección de dictámenes médicos de licencia de conducir utilizando su cuenta oficial. Vega fue suspendido de ejercer como médico durante 120 días.

Vega también fue sancionado con 60 días de suspensión en el 2015 por incumplir la obligación de tener un expediente clínico y de facilitarlo al paciente o a una autoridad judicial a solicitud de estos. Las otras dos sanciones de ocho días se dieron por hallarse culpable de competencia desleal.

Por otra parte, Augusto Vega Chavarría se presentó en Televisión y Radio RN como alguien que trabajó «con» la Organización Mundial de la Salud (OMS).  En su perfil en Facebook, Vega afirma que fue «funcionario» de esa institución. Sin embargo, el departamento de comunicación de la Organización Panamericana de la Salud (sede de la OMS en las Américas) respondió a Doble Check que «no hay registro de su nombre como funcionario de OPS/OMS en Washington (sede regional) ni en la oficina país de Costa Rica».

La constancia de faltas disciplinarias constatadas en firme del médico general Augusto Vega puede descargarse aquí.

Sí hay pandemia, contrario a lo dicho por médico para motivar asistencia a marcha

En resumen:  El médico general Augusto Vega le aseguró falsamente a miles de personas en Facebook que el brote de COVID-19 “no figura dentro de un término de pandemia”. También desinformó a su audiencia al afirmar que las pruebas empleadas para detectar contagios del nuevo coronavirus son parte de un «engaño» porque su inventor dijo que no debían emplearse para el diagnóstico de enfermedades.

Existe evidencia documental que respalda la calificación del brote de COVID-19 como pandemia. Además, es falso que el inventor de las pruebas PCR, Kary Mullis, hubiera dicho que estas no deben emplearse para el diagnóstico del virus que ocasiona el COVID-19 o de otros virus. Hay distintas investigaciones científicas que han puesto a prueba la precisión de los test PCR para el diagnóstico del nuevo coronavirus.

El médico general hizo esas afirmaciones para motivar asistencia a una marcha prevista para el 25 de agosto en el centro de San José. El presentador del programa, Marvin Rojas, también promovió en reiteradas ocasiones la asistencia a esa protesta.  Esa transmisión ha sido compartida más de 4.600 veces hasta la fecha, y supera las 68.000 reproducciones.

La marcha del 25 de agosto fue convocada originalmente por el exdiputado y excandidato presidencial, José Miguel Corrales. La manifestación pretendía protestar contra las medidas tomadas por el Gobierno durante la pandemia. En la actividad confluyeron distintos sectores con una serie de reclamos y críticas distintas. Una de ellas fue la supuesta inexistencia de una pandemia.

Doble Check halló que la mayoría de reclamos empleados por Vega parece tener origen en memes, noticias falsas y artículos de plataformas no verificables en Internet que se han difundido en distintas partes del mundo, y que ya han sido refutadas en reiteradas ocasiones.

“Mañana, vaya usted tranquilo: ¡no hay ningún virus contagioso!”, afirmó el médico general, que ya cuenta con un proceso disciplinario en curso por desinformar sobre el COVID-19. Vega también afirmó falsamente que el COVID-19 «no es mortal» porque hay personas que se recuperan y que las muertes registradas por esa enfermedad se deben a otras patologías y a malas praxis.

Doble Check envió una serie de consultas al médico general Augusto Vega sobre sus afirmaciones en Televisión y Radio RN por medio de mensaje de texto. Sin embargo, no se obtuvo respuesta.

En resumen:  El médico general Augusto Vega le aseguró falsamente a miles de personas en Facebook que el brote de COVID-19 “no figura dentro de un término de pandemia”. También desinformó a su audiencia al afirmar que las pruebas empleadas para detectar contagios del nuevo coronavirus son parte de un «engaño» porque su inventor dijo que no debían emplearse para el diagnóstico de enfermedades.

Existe evidencia documental que respalda la calificación del brote de COVID-19 como pandemia. Además, es falso que el inventor de las pruebas PCR, Kary Mullis, hubiera dicho que estas no deben emplearse para el diagnóstico del virus que ocasiona el COVID-19 o de otros virus. Hay distintas investigaciones científicas que ratifican la precisión de las pruebas PCR para el diagnóstico del nuevo coronavirus.

El médico general hizo esas afirmaciones para motivar asistencia a una marcha prevista para el 25 de agosto en el centro de San José. El presentador del programa, Marvin Rojas, también promovió en reiteradas ocasiones la asistencia a esa protesta.  Esa transmisión ha sido compartida más de 4.600 veces hasta la fecha, y supera las 68.000 reproducciones.

La marcha del 25 de agosto fue convocada originalmente por el exdiputado y excandidato presidencial, José Miguel Corrales. La manifestación pretendía protestar contra las medidas tomadas por el Gobierno durante la pandemia. En la actividad confluyeron distintos sectores con una serie de reclamos y críticas distintas. Una de ellas fue la supuesta inexistencia de una pandemia.

Doble Check halló que la mayoría de reclamos empleados por Vega parece tener origen en memes, noticias falsas y artículos de plataformas no verificables en Internet que se han difundido en distintas partes del mundo, y que ya han sido refutadas en reiteradas ocasiones.

“Mañana, vaya usted tranquilo: ¡no hay ningún virus contagioso!”, afirmó el médico general, que ya cuenta con un proceso disciplinario en curso por desinformar sobre el COVID-19. Vega también afirmó falsamente que el COVID-19 «no es mortal» porque hay personas que se recuperan y que las muertes registradas por esa enfermedad se deben a otras patologías y a malas praxis.

Doble Check envió una serie de consultas al médico general Augusto Vega sobre sus afirmaciones en Televisión y Radio RN por medio de mensaje de texto. Sin embargo, no se obtuvo respuesta.

Sí hay una pandemia de COVID-19

Una de las supuestas refutaciones del médico general Augusto Vega fue que el brote de COVID-19 “no figura dentro de un término de pandemia”. Según Vega, la cantidad de casos registrados y de muertes en Costa Rica y en el mundo no son suficientes para calificar el brote de esa manera.

“Es que estamos hablando que no es ni el 1% de la población mundial. Cómo me van a decir que eso es una pandemia, con menos del 1%. Si me dicen que hay 1.000 millones de personas contagiadas eso sí es una pandemia grande”, dijo Vega.

Esa afirmación es incorrecta.

Una de las definiciones básicas de una pandemia es “una epidemia que ocurre a nivel mundial, o en un área muy amplia, cruzando fronteras internacionales y afectando a un gran número de personas”. Esa fue la definición medular que la Organización Mundial de la Salud (OMS) empleó para calificar como pandemia el brote de COVID-19 a mediados de marzo pasado. En aquel momento, el organismo contaba 118.000 casos de esa enfermedad en 114 países y casi 4.300 muertes.

“En ningún lado se dice que tiene que infectar a media humanidad ni que debe matar a todos los que infecta; ni siquiera al 1%”, aseguró a Doble Check Juan José Romero, director del posgrado de epidemiología de la Universidad Nacional (UNA).

“Costa Rica es parte de la pandemia porque tiene una epidemia del mismo agente, al mismo tiempo que el resto del mundo”, añadió el epidemiólogo.

Existe evidencia científica que advierte de un exceso de muertes debido al COVID-19 en distintas partes del mundo, aunque esa afectación no es igual para todas las edades. “Los excesos de muertes se observan sobre todo en personas de 75 años y más, prácticamente en todos los países”, afirmó Gilbert Brenes, director del Centro Centroamericano de Población (CCP) de la Universidad de Costa Rica.

“No es necesario que se dé un exceso de mortalidad en todos los grupos. Con que la epidemia se presente en varios países, y el exceso de mortalidad o morbilidad se dé en los grupos más susceptibles, ya se considera pandemia”, agregó Brenes, que es estadístico y demógrafo.

El último reporte semanal de la OMS, del 28 de agosto, registraba más de 24 millones de casos confirmados y más de 827.000 muertes de COVID-19 en el mundo.

La inmunóloga Silvia Molina recalcó que el coronavirus SARS-CoV-2 registra una letalidad (muertes entre casos confirmados) menor que otros virus como el ébola (letalidad promedio de 50%) o incluso su predecesor, el SARS-CoV (letalidad promedio de 14-15%). La investigadora del INISA señaló que globalmente se calcula una letalidad promedio de 3,4% para el coronavirus del COVID-19, aunque hay variaciones por zona geográfica (para Costa Rica es 1,06% al 28 de agosto). Aún así, Molina advirtió que “el impacto del virus en una población no se puede medir únicamente con respecto a la letalidad del virus como tal”.

El principal problema que presenta este virus es su alta transmisibilidad. Esto causa que se presenten muchos casos en periodos cortos de tiempo, y al final esto afecta los números absolutos de personas fallecidas”, explicó Molina, quien es investigadora del Instituto de Investigaciones en Salud (INISA) de la UCR.

“Por ejemplo, si un virus tiene una letalidad del 50% pero en un periodo dado solo se infectan 100 personas porque no es muy transmisible, al final, el número de fallecidos será de 50 personas. Pero si un virus tiene una letalidad de 1% y en un periodo similar se infectan 40.000 personas porque es altamente transmisible, al final del periodo habrá 400 muertos”, describió Molina.

La especialista en inmunología recalcó que el impacto del virus debe evaluarse tomando en cuenta otros factores como la transmisibilidad, la población de personas susceptibles y el acceso a servicios de salud.

«Todos somos susceptibles a la infección, no así a sucumbir a las complicaciones causadas por la misma», destacó Eugenia Corrales-Aguilar, viróloga del Centro de Investigación en Enfermedades Tropicales (CIET) de la UCR. La especialista reconoció que la letalidad absoluta del virus ha disminuido gracias a mejoras en el conocimiento sobre el manejo de los pacientes infectados, el abordaje clínico y los criterios que sugieren complicación y severidad, así como el aumento de medidas preventivas entre los grupos más vulnerables. Aún así, alertó que en la población de edad avanzada con factores de riesgo, la letalidad «se sigue manejando en los valores de un 20%».

Pruebas PCR sí funcionan para detectar virus

Una de las principales afirmaciones empleadas en la entrevista de Televisión y Radio RN para generar convocatoria a la marcha del 25 de agosto fue que la pandemia es un “engaño” porque las pruebas usadas para el diagnóstico de COVID-19 son sumamente imprecisas y no sirven para diagnosticar enfermedades.

“¿Dónde empieza realmente ese engaño? Empieza en una prueba, un test de PCR el cual no es de diagnóstico. Incluso, el mismo inventor de la prueba lo dijo: esto no sirve para diagnosticar enfermedades”, dijo Augusto Vega en la entrevista. El médico general añadió que esa prueba “da positivo hasta una cabra y una papaya”, y que “de mil personas, si acaso una o dos tendrán COVID”.

Esas afirmaciones son falsas y parecen estar basadas en información no sustentada. La desinformación ya había sido refutada por Doble Check.

En primer lugar, es falso que el bioquímico Kary Mullis, inventor de las pruebas de “reacción en cadena de la polimerasa” (PCR por sus siglas en inglés), hubiera dicho que ese método no puede emplearse en la detección de virus como el que ocasiona el COVID-19. Esa falsedad proviene de memes y publicaciones en Internet que han atribuido falsamente esa afirmación a Mullis.

La prueba PCR es una técnica de laboratorio usada para hacer millones de copias de un segmento de material genético de interés. Dicho método es capaz de discriminar y copiar material genético con una secuencia de nucleótidos específica. Eso es posible debido a que la secuencia de nucleótidos en el ADN en una especie (o un virus) no es igual a la de otro organismo aunque estén emparentados.

La precisión de las pruebas PCR se garantiza por medio del uso de reactivos llamados iniciadores, que están diseñados para que se unan de forma exclusiva en regiones del ADN en donde su secuencia de nucleótidos es única para la especie (o virus) de interés.

Los iniciadores y otros reactivos son mezclados con la muestra tomada del paciente. Esta se coloca en una máquina de PCR, que funciona como una fotocopiadora de ADN. Si la muestra contenía el material genético que se buscaba, esa fotocopiadora genera copias de la región específica de material que fue delimitada para la prueba. Si la muestra no contiene ese material genético, la máquina de PCR no replica nada.

Las pruebas de PCR han sido empleadas para el diagnóstico de COVID-19 debido a sus altos grados de sensibilidad y especificidad para detectar la información genética del coronavirus. El método también da ventajas logísticas porque tiene menores riesgos biológicos que otras técnicas que implican el cultivo de virus completos.

Sensibilidad y especificidad

La sensibilidad de la prueba se entiende como la probabilidad de que esta resulte positiva ante una muestra que contiene material genético del virus y el mínimo que puede detectar. La especificidad indica cuán probable es que el test sea negativo ante otros organismos distintos al que se pretende identificar.

El manuscrito de una revisión sistemática recientemente publicado en el archivo medRxiv concluyó que la sensibilidad de las pruebas de PCR para COVID-19 oscila entre 71% y 98%. Una revisión de distintas marcas comerciales de pruebas PCR para el nuevo coronavirus –que fue publicada en junio pasado– halló que estas no reaccionaron ante una serie de patógenos distintos, como la influenza y otros coronavirus humanos.

Un factor que repercute en el resultado de las pruebas de PCR no es la eficiencia del test en sí mismo sino el sitio donde se toma la muestra y la calidad del muestreo. La precisión de las pruebas de PCR también puede variar dependiendo de cuántos días lleva el virus en el cuerpo y de la cantidad de virus que se está produciendo en ese momento.

La afirmación de Vega sobre los resultados positivos de la prueba PCR para COVID-19 en una cabra y en una papaya proviene de una aseveración del presidente de Tanzania, John Magufuli, de mayo pasado. La aseveración carece de evidencia que la sustente, por lo que ha sido calificada como “no probada” por proyectos de verificación del discurso público.

Antecedentes de Augusto Vega Chavarría

Doble Check envió una serie de consultas al médico general Augusto Vega sobre sus afirmaciones en Televisión y Radio RN por medio de mensaje de texto. Sin embargo, no se obtuvo respuesta.

Desde finales de marzo, el Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica abrió un proceso disciplinario contra Augusto Vega Chavarría por recomendar falsos métodos de desinfección contra el nuevo coronavirus, así como por sugerir curas contra el COVID-19 sin evidencia científica documentada.

Los registros del Colegio de Médicos y Cirujanos muestran que el ejercicio profesional del médico general Augusto Vega Chavarría ha sido suspendido en cuatro ocasiones entre el 2014 y el 2017. La sanción más grave se dio en el 2017 por permitir a terceros la confección de dictámenes médicos de licencia de conducir utilizando su cuenta oficial. Vega fue suspendido de ejercer como médico durante 120 días.

Vega también fue sancionado con 60 días de suspensión en el 2015 por incumplir la obligación de tener un expediente clínico y de facilitarlo al paciente o a una autoridad judicial a solicitud de estos. Las otras dos sanciones de 8 días se dieron por hallarse culpable de competencia desleal.

Por otra parte, Augusto Vega Chavarría se presentó en Televisión y Radio RN como alguien que trabajó «con» la Organización Mundial de la Salud (OMS).  En su perfil en Facebook, Vega afirma que fue «funcionario» de esa institución. Sin embargo, el departamento de comunicación de la Organización Panamericana de la Salud (sede de la OMS en las Américas) respondió a Doble Check que «no hay registro de su nombre como funcionario de OPS/OMS en Washington (sede regional) ni en la oficina país de Costa Rica».

La constancia de faltas disciplinarias constatadas en firme del médico general Augusto Vega puede descargarse aquí.

Nota del editor: Warner Alpízar Alpízar es Doctor en Biología del Cáncer de la Universidad de Bergen, Noruega. Actualmente es subdirector del Centro de Investigación en Estructuras Microscópicas (CIEMIC) y profesor de Bioquímica de la UCR. Él forma parte de un proyecto de colaboración entre la Escuela de Medicina de la UCR y Doble Check para verificar desinformación en materia de salud.

Costa Rica bajó tasa de contagio por COVID-19 en julio, como dijo Alvarado. Otras señales no son tan alentadoras

En resumen: Es cierto que Costa Rica logró bajar la tasa R de contagio por COVID-19 desde su pico más alto a finales de junio. El presidente Carlos Alvarado había señalado ese logro a finales del mes siguiente como resultado de las medidas sanitarias.

La tasa R mide cuántas personas infecta una persona con COVID-19 durante su periodo de contagio. La cúspide llegó a 1,8 en Costa Rica a finales de junio, y bajó hasta llegar a 1 a finales de julio.

La disminución es un dato positivo aunque por sí solo no cuenta toda la historia sobre los resultados de la atención de la epidemia en el país. La recuperación del rastreo de casos se presentó como el objetivo principal de las medidas sanitarias del primer “martillo” de mediados de julio. Las autoridades alcanzaron esa meta solo parcialmente con los casos que se habían detectado antes de aplicar el martillo.

La mortalidad y las hospitalizaciones son otros factores para medir la respuesta del país durante la pandemia. Las hospitalizaciones han aumentado bruscamente desde julio. La razón de mortalidad por COVID-19 continúa baja con respecto a otros países de Iberoamérica, aunque la tasa de letalidad (muertes respecto al total de casos confirmados) se ha duplicado desde principios de julio.

Esos indicadores adicionales muestran rasgos «preocupantes». Así lo señalaron a Doble Check Juan José Romero, director del posgrado de epidemiología de la Universidad Nacional (UNA); y Gilbert Brenes, director del Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica (CCP).

Por otro lado, no es posible establecer con precisión si una tasa R disminuida tiene una relación directa con las medidas oficiales. No obstante, Romero y Brenes apuntaron a que hay indicios que así lo sugieren. Hay que destacar que la disminución que se dio en la tasa R se revirtió paulatinamente hasta llegar a casi 1,2 el 20 de agosto, uno de los indicadores más altos de Iberoamérica actualmente.

En resumen: Es cierto que Costa Rica logró bajar la tasa R de contagio por COVID-19 desde su pico más alto a finales de junio. El presidente Carlos Alvarado había señalado ese logro a finales del mes siguiente como resultado de las medidas sanitarias.

La tasa R mide cuántas personas infecta una persona con COVID-19 durante su periodo de contagio. La cúspide llegó a 1,8 en Costa Rica a finales de junio, y bajó hasta llegar a 1 a finales de julio.

La disminución es un dato positivo aunque por sí solo no cuenta toda la historia sobre los resultados de la atención de la epidemia en el país. La recuperación del rastreo de casos se presentó como el objetivo principal de las medidas sanitarias del primer “martillo” de mediados de julio. Las autoridades alcanzaron esa meta solo parcialmente con los casos que se habían detectado antes de aplicar el martillo.

La mortalidad y las hospitalizaciones son otros factores para medir la respuesta del país durante la pandemia. Las hospitalizaciones han aumentado bruscamente desde julio. La razón de mortalidad por COVID-19 continúa baja con respecto a otros países de Iberoamérica, aunque la tasa de letalidad (muertes respecto al total de casos confirmados) se ha duplicado desde principios de julio.

Esos indicadores adicionales muestran rasgos «preocupantes». Así lo señalaron a Doble Check Juan José Romero, director del posgrado de epidemiología de la Universidad Nacional (UNA); y Gilbert Brenes, director del Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica (CCP).

Por otro lado, no es posible establecer con precisión si una tasa R disminuida tiene una relación directa con las medidas oficiales. No obstante, Romero y Brenes apuntaron a que hay indicios que así lo sugieren. Hay que destacar que la disminución que se dio en la tasa R se revirtió paulatinamente hasta llegar a casi 1,2 el 20 de agosto, uno de los indicadores más altos de Iberoamérica actualmente.

¿Qué es la tasa R?

La tasa R de reproducción de un brote epidémico es “el número promedio de personas que contagia cada infectado durante todo el tiempo en que es contagioso”. Así lo define el Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica (CCP) en sus reportes semanales de ese indicador.

La tasa R indica por cuánto se multiplica un brote como el de COVID-19 en la población. Una tasa R de 1 “indica que la cantidad de individuos infectados no aumenta ni disminuye en el tiempo y el brote se encuentra estacionario”, explica el CCP.

Por otro lado, una tasa R menor a 1 sugiere que la epidemia está en camino de extinguirse. Sin embargo, si ese indicador es mayor a 1 se infiere que hay proliferación, “la cual será de tipo exponencial a menos que se haga algo para contenerla”, advierte el CCP en sus reportes.

La tasa R más reciente en Costa Rica es de 1,2 al 26 de agosto, según el análisis semanal del CCP.

¿Qué dijo Carlos Alvarado sobre la tasa R?

El presidente Alvarado afirmó en la conferencia de prensa del viernes 31 de julio que las medidas sanitarias que se han adoptado en Costa Rica por la pandemia de COVID-19 “han tenido resultado en la realidad”.

Alvarado se refirió específicamente a una disminución en la tasa R durante julio como evidencia para esa afirmación. Ese indicador disminuyó de una cúspide de 1,8 a finales de junio a 1,1 al inicio de agosto. Los informes semanales del Centro Centroamericano de la Población (CCP) de la UCR indican que la tasa R se ha mantenido estable durante este mes.

«Si seguíamos en la tendencia que venía de antes hubiéramos superado los mil casos al día hace mucho, y hubiera seguido más. Hoy, con este gran sacrificio que se ha hecho, sí, golpeamos números superiores a los 800, pero hemos logrado mantenernos de nuevo en 500, 400. O sea, no se nos ha disparado. Y eso es gracias a lo que se está haciendo. Hay resultados”, agregó el mandatario.

¿Una reducción de la tasa R es algo positivo?

Sí.

Los expertos consultados por Doble Check reconocieron que, de haber mantenido la tasa R de finales de junio, el esparcimiento de la enfermedad hubiera sido más acelerado. “Haber mantenido un ritmo incluso de 1,5 querría decir que dos personas podrían producir 3 casos nuevos. Entonces, la tasa de contagio hubiera crecido exponencialmente”, aseguró Juan José Romero, director del posgrado de epidemiología de la Universidad Nacional (UNA).

Según Romero, la eventual reducción de la tasa R parece reflejarse en un “estacionamiento” de la velocidad en que el virus se ha esparcido.

“En agosto se ralentizó el incremento que hubo en julio, que fue dramático. Entonces,  la curva en agosto se estabilizó un poco. Ha tenido un aumento en el promedio de casos en estas últimas dos semanas, que veníamos agarrando la ‘colita’ de la primera apertura previa al Día de la Madre”, afirmó el epidemiólogo con base en los registros de casos de COVID-19 en el país.

¿Las medidas sanitarias bajaron la tasa de contagio?

“Lo que dijo el presidente Carlos Alvarado no es ni totalmente falso ni totalmente verdadero.  Lo que dijo es una explicación bastante probable de lo que realmente ocurrió”, afirmó a Doble Check Gilbert Brenes, director del Centro Centroamericano de la Población (CCP) de la UCR.

La tendencia decreciente de la tasa R durante julio coincide en el tiempo con la implementación de medidas sanitarias como la recomendación de uso generalizado de mascarillas y el conjunto de restricciones de movilidad conocido como “martillo”, que fue aplicado del 11 al 19 de julio. Así lo indicó el informe semanal del CCP sobre la tasa R en el país al 19 de agosto.

«Aunque no es posible establecer de manera inequívoca una relación de causa-efecto, la coincidencia es muy sugestiva de que estas intervenciones tuvieron un impacto», agrega el informe del CCP.

Aún así, determinar una relación de causalidad directa entre esas medidas y la reducción de la tasa de contagio requiere investigación científica que aún no se ha publicado en Costa Rica. “La única forma de medir claramente la efectividad es con un diseño de investigación (experimental o cuasi-experimental) que determine claramente la relación causa-efecto”, dijo Brenes.

“Lo único que se puede ver con la R es que la tendencia decreciente coincide en el tiempo con la implementación de medidas como la recomendación del uso de las mascarillas o las restricciones a la movilidad. Entonces, la efectividad de las medidas administrativas puede ser una explicación plausible de la tendencia decreciente, pero no necesariamente es la única”, explicó el especialista del CCP.

Otros factores pudieron influir en la disminución de la tasa R. “Por ejemplo, podrían haber más casos asintomáticos, los casos se están detectando en forma tardía o la gente se está enfermando por otras razones y el sistema de salud no logra determinar la enfermedad por COVID-19”, agregó Brenes.

Por otro lado, Juan José Romero, advirtió que las medidas podrían incidir en el factor R pero este “es sumamente volátil y depende de muchos factores”.

“Depende de dónde uno muestrea. Depende de la cantidad de personas que se muestrean, y el tipo de personas. Porque si uno va y muestrea a unas personas en una zona muy ‘caliente’ van a salir muchos casos. Si uno solo espera los casos que llegan al sistema hospitalario de manera pasiva, muy probablemente aparezcan muy pocos casos”, explicó Romero.

El epidemiólogo de la UNA destacó de forma positiva que “la estrategia [del Ministerio de Salud] ha sido captar la mayor cantidad de casos”. “Si a pesar de buscar la mayor cantidad de casos la tasa R ha bajado, es probable que las tasas de contagio se han reducido, a pesar de andar por los 600 casos diarios”, añadió Juan José Romero.

“El Presidente describe bien la relación temporal entre las medidas administrativas y la tendencia del R pero, nuevamente, no se puede determinar claramente que las medidas administrativas sean la causa única y exclusiva del decrecimiento en la tasa R, por lo que no se puede saber claramente si la descripción de la efectividad es precisa”, resumió Gilbert Brenes.

¿La tasa R es suficiente para evaluar las medidas sanitarias?

No.

Los informes semanales que elabora el CCP cada semana sobre la tasa R advierten que este “no es un indicador apropiado del grado de severidad de la pandemia.  Únicamente indica su potencial de proliferación”.

“Una población donde están ocurriendo gran cantidad de hospitalizaciones, muertes y nuevos casos, bien puede tener una tasa R baja, incluso menor que 1. Asimismo, en otra población pueden estar ocurriendo muy pocos casos pero con una R alta, la cual indicaría que de no tomarse medidas correctivas hay potencial de que en el futuro ocurra un crecimiento explosivo”, señala el CCP en su metodología para el cálculo de la tasa R.

¿Qué otros indicadores son necesarios y qué nos dicen?

Debido a las limitaciones de la tasa R, el CCP calcula la severidad del brote de COVID-19 con base en su mortalidad. Al 26 de agosto, el CCP midió que Costa Rica tiene una de las razones más bajas de mortalidad de Iberoamérica. El país registra 70 defunciones acumuladas por cada 100.000 personas mayores de 65 años, pero subrayó que el país “se está alejando gradualmente del selecto grupo con cocientes de mortalidad mínimos”, como Uruguay y Cuba.

Por su parte, el Observatorio del Desarrollo de la UCR ha calculado que la tasa de letalidad de COVID-19 (muertes con respecto a casos acumulados) aumentó de 0,4% en julio a 1,05% a finales de agosto en territorio costarricense.

Otro indicador que el CCP analiza es la cantidad de casos descartados (con prueba negativa) en relación con la cantidad de confirmados con un test positivo. El país ha empeorado mucho en esta relación. El CCP ha advertido que ese indicador “ha caído desde alrededor de 40 a tan solo 2 descartes por cada positivo desde mediados de julio” en Costa Rica.

Los expertos afirmaron a Doble Check que también debe evaluarse el aumento en la cantidad de personas hospitalizadas y en condición grave por el virus respiratorio. El epidemiólogo Juan José Romero describió como “peligroso” y brusco el crecimiento de esos indicadores durante julio.

Al iniciar julio, en los hospitales del país había 50 personas internadas por COVID-19. Al 24 de agosto, esa cifra había ascendido a 414 hospitalizaciones, de las cuales 143 estaban en cuidados intensivos.

Romero recalcó a Doble Check que la tendencia de ocupación hospitalaria en general se mantuvo estable durante agosto, pero que sí se ha mantenido un aumento “preocupante” en el uso de unidades de cuidados intensivos (UCI).

Ocupación hospitalaria total y de UCI por COVID-19. Cálculos realizados por Juan José Romero (UNA).

La Caja Costarricense del Seguro Social cuenta actualmente con 235 unidades de cuidados intensivos y 667 camas en salón para casos moderados y leves, según el reporte de esta institución al 23 de agosto.

La institución anunció este mes que la capacidad máxima que esa institución podría dedicar para COVID-19 es de 1.050 camas de salón y 287 UCI.

¿Se cumplió el objetivo del primer martillo? 

Gilbert Brenes recalcó que uno de los objetivos del “martillo” de restricciones y cierres aplicado del 11 al 19 de julio era recuperar la trazabilidad en los contactos que tuvieron las personas contagiadas con otros individuos, tal como había anunciado el Ministro de Salud Daniel Salas. Brenes consideró que la efectividad de esa medida sanitaria también debe evaluarse con ese indicador.

El Ministerio de Salud indicó a Doble Check que al 20 de julio se había recuperado 8,8% de los nexos de casos que se habían diagnosticado al 11 de julio. Al 12 de agosto, Salud había identificado el nexo de “más de 60%” del total de casos registrados antes de ese “martillo”. Salud no brindó a Doble Check cifras posteriores a esa fecha porque “se trabaja en la sistematización” de ese periodo.

Los especialistas consultados por Doble Check alertaron que esas cifras son indicativos de que la epidemia “está aún rebasando las capacidades preventivas del sistema de salud”.

“El seguimiento de contactos (nexos) en los cantones con alta cantidad de casos está bastante lejos del 90% deseable”, afirmó Juan José Romero al revisar las cifras de Salud.

Gilbert Brenes afirmó que, con base en esos datos, puede interpretarse que “la estrategia de martillo aún no está cumpliendo el objetivo de facilitar el rastreo”. “Mi impresión es que el Ministerio aún requiere apoyo de otras instituciones para seguir los nexos epidemiológicos: municipalidades, instituciones autónomas…”, añadió el director del CCP.

Tasa R aumentó durante agosto

Posteriormente a las afirmaciones de Carlos Alvarado, la tasa R de contagio aumentó de forma gradual hasta llegar a casi 1,17 a finales de este mes.

«Tras alcanzar el umbral crítico de R=1 el 28 de julio, la tasa de reproducción del COVID-19 aumentó paulatinamente hasta alcanzar la R=1,17  para el 20 de agosto», indicó el informe más reciente del CCP que fue publicado este miércoles.

Esa institución advirtió en ese análisis que es «evidente» que «la nueva ola de restricciones (martillo) iniciada el 8 de agosto no logró el objetivo deseado de reducir la tasa R por debajo de uno».

El CCP reconoció que ese resultado puede deberse a otras razones como la aparición de nuevos brotes en zonas donde el martillo no estaba enfocado, y no a la ausencia de efecto de las medidas en el indicador R. «La falta de resultados pone en entredicho la efectividad de la política de restricciones en este nuevo período«, añade el informe.

El CCP ha ubicado la tasa R de Costa Rica entre las más altas de Iberoamérica y España en la actualidad, junto con España, Argentina y Paraguay.

El CCP alertó que si el país mantuviera su tasa de contagio actual, «dentro de un mes estaremos con reportes de alrededor de 1.650 casos diarios. Este número es casi el doble que el promedio actual y podría desbordar la capacidad de atención hospitalaria de la CCSS».

 

Sala IV no ha dado «luz verde» a ingesta de cloro industrial para curar COVID-19

En resumen: Es falso que la Sala Constitucional hubiera declarado con lugar un recurso de amparo en el que se defiende el consumo de un cloro de uso industrial para tratar el COVID-19.

El perfil llamado “Los Ignorantes” difundió el pasado martes que aplaudían una “resolución” que “da a lugar la denuncia” contra del Ministerio de Salud “por no autorizar las pruebas y el uso del dióxido de cloro en pacientes con COVID-19”. La plataforma adjuntó en la publicación un documento de tres páginas emitido por la Sala Constitucional el 18 de agosto pasado. La página Radio Control Music Puerto hizo una afirmación similar al afirmar que la Sala había dado «luz verde» al dióxido de cloro.

Ambas interpretaciones son incorrectas.

En realidad, el documento es un trámite conocido como resolución de curso. Este es un procedimiento de rutina donde la Sala Constitucional solicita la reacción de la entidad aludida en una denuncia.

La denuncia original había sido interpuesta por un hombre de apellidos Bello Muñoz.  El Ministerio de Salud deberá ahora enviar un informe donde argumente su criterio ante los señalamientos. La Sala Constitucional revisará esa respuesta antes de emitir una resolución de fondo.

El documento difundido en redes sociales no es una resolución de fondo que “dé lugar” a la denuncia de Bello Muñoz. La Sala Constitucional aún no ha dictado una sentencia que defienda o refute los reclamos del denunciante o la gestión del Ministerio de Salud.

“La resolución de curso es un procedimiento de trámite. La Sala Constitucional no ha emitido ningún criterio sobre lo que plantea el recurso”, aclaró esa institución a Doble Check.

En resumen: Es falso que la Sala Constitucional hubiera declarado con lugar un recurso de amparo en el que se defiende el consumo de un cloro de uso industrial para tratar el COVID-19.

El perfil llamado “Los Ignorantes” difundió el pasado martes que aplaudían una “resolución” que “da a lugar la denuncia” contra del Ministerio de Salud “por no autorizar las pruebas y el uso del dióxido de cloro en pacientes con COVID-19”. La plataforma adjuntó en la publicación un documento de tres páginas emitido por la Sala Constitucional el 18 de agosto pasado. La página Radio Control Music Puerto hizo una afirmación similar al afirmar que la Sala había dado «luz verde» al dióxido de cloro.

Ambas interpretaciones son incorrectas.

En realidad, el documento es un trámite conocido como resolución de curso. Este es un procedimiento de rutina donde la Sala Constitucional solicita la reacción de la entidad aludida en una denuncia.

La denuncia original había sido interpuesta por un hombre de apellidos Bello Muñoz.  El Ministerio de Salud deberá ahora enviar un informe donde argumente su criterio ante los señalamientos. La Sala Constitucional revisará esa respuesta antes de emitir una resolución de fondo.

El documento difundido en redes sociales no es una resolución de fondo que “dé lugar” a la denuncia de Bello Muñoz. La Sala Constitucional aún no ha dictado una sentencia que defienda o refute los reclamos del denunciante o la gestión del Ministerio de Salud.

“La resolución de curso es un procedimiento de trámite. La Sala Constitucional no ha emitido ningún criterio sobre lo que plantea el recurso”, aclaró esa institución a Doble Check.

Alerta sanitaria por venta y uso de dióxido de cloro

El Ministerio de Salud emitió una alerta sanitaria a finales de junio por la venta no autorizada de clorito de sodio y su descomposición en dióxido de cloro como supuestas curas para el COVID-19. Estas son sustancias químicas empleadas para desinfección de superficies y blanqueamiento de papel, entre otros usos industriales.

Salud alertó que esas sustancias sí representan un riesgo para la salud pública. La institución argumentó que “no existe evidencia científica que respalde el uso de estas sustancias contra el COVID-19 u otras enfermedades” y que, por lo tanto, los compuestos “no son reconocidos como medicamentos por este Ministerio ni por ninguna agencia sanitaria internacional”.

El dióxido de cloro también se usa para potabilizar agua industrialmente. La publicación de Los Ignorantes insinúa la inocuidad del dióxido de cloro en la salud debido a este uso. Esta insinuación también es engañosa.

La entidad rectora de salud advirtió que la ingestión de esas sustancias puede causar efectos adversos. Por ejemplo, el ministerio advirtió la posibilidad de “irritación de la boca, el esófago y el estómago, con un cuadro digestivo irritativo severo, con la presencia de náuseas, vómitos y diarreas. Además, pueden presentarse complicaciones respiratorias y graves trastornos hematológicos, cardiovasculares y renales”.

Una verificación de Doble Check hecha por investigadores y docentes de la Escuela de Medicina de la UCR concluyó que no existe evidencia científica documentada sobre los supuestos efectos curativos del dióxido de cloro.

Documento no es una sentencia. Solo es un trámite

El perfil llamado “Los Ignorantes” difundió en la noche de este martes que aplaudían una “resolución” que “da a lugar” una denuncia contra del Ministerio de Salud “por no autorizar las pruebas y el uso del dióxido de cloro en pacientes con COVID-19”. La plataforma adjuntó un documento de tres páginas emitido por la Sala Constitucional el 18 de agosto pasado. La publicación ha tenido miles de reacciones a la mañana de este miércoles.

Otro perfil, llamado Radio Control Music Puerto afirmó falsamente que la Sala le había dado «luz verde» a la sustancia en Costa Rica.

Esas interpretaciones del documento son falsas.

El documento citado forma parte del proceso de trámite de un recurso amparo interpuesto a inicios de agosto por un hombre de apellidos Bello Muñoz en contra del Ministerio de Salud. Bello Muñoz reclama que la entidad rectora de salud pública “se ha opuesto sin ningún tipo de fundamento o análisis científico válido al uso de dióxido de clorito (sic.) para combatir el COVID-19”.

Entre otras cosas, el redactor del recurso de amparo exige que se le ordene al Ministerio de Salud el uso experimental de esos productos desinfectantes para tratar el COVID-19.

La denuncia fue acogida para estudio por la Sala Constitucional al cumplir los requisitos básicos y está a la espera de una resolución de fondo. “No se ha dictado sentencia”, aclaró la Sala Constitucional a Doble Check por medio de su representante de comunicación.

El documento difundido en redes sociales es un trámite rutinario conocido como resolución de curso. Este es un documento formal mediante el cual la Sala Constitucional acoge el recurso de amparo para su respectivo estudio y le solicita al Ministerio de Salud –como autoridad aludida en este caso– referirse a los reclamos planteados por el autor del recurso de amparo.

La Sala Constitucional explicó a Doble Check que “la solicitud de informes a la autoridad recurrida es un proceso usual y que se regula en los artículos 43 y 44 de la Ley de la Jurisdicción Constitucional”. La misiva indica que el Ministerio de Salud debe responder la consulta de la Sala dentro de tres días hábiles posteriores a la notificación de la solicitud de criterio.

Los magistrados y magistradas aún no han abordado el fondo de los reclamos:

“La resolución de curso es un procedimiento de trámite. La Sala Constitucional no ha emitido ningún criterio sobre lo que plantea el recurso”, reiteró esa institución.

“Una vez que la sentencia del recurso que se tramita bajo el expediente 20-014253-0007-CO se dicte y notifique a las partes, será de acceso público y cualquier persona podrá consultarla”, añadió el área de comunicación de la Sala Constitucional.

Los Ignorantes es un proyecto audiovisual vinculado al productor Naranjo y a Robert Beers, asesor legislativo de la diputada independiente Ivonne Acuña. Ese perfil ha sido plataforma recurrente de desinformación sobre la pandemia de COVID-19. Doble Check contactó a Naranjo para exponer los hallazgos de esta verificación, pero no se obtuvo respuesta oportunamente.