Fifco corrigió al Instituto de Investigaciones Sociales, pero su refutación requiere precisiones

En resumen: La empresa Florida Ice and Farm Company (Fifco) tiene la razón cuando afirma que sus ingresos anuales no pueden atribuirse a su representante legal. Sus argumentos también son convincentes cuando explica por qué aparece –al igual que varias subsidiarias– en una lista publicada en el 2018 que agrupaba grandes contribuyentes que reportaron cero ganancias a Hacienda. También es correcta su afirmación de que sus empresas operativas pagan impuestos.

La respuesta de la empresa surgió ante un reportaje televisivo de Desde la U, transmitido por Canal UCR. La nota periodística usó como fuente una investigación en proceso del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UCR.

Puede consultar el chequeo a esos errores aquí.

La refutación de Fifco es correcta en sus puntos principales, pero la compañía también incurre en algunas imprecisiones.

  • El monto de pago de impuestos divulgado por Fifco es impreciso. Tres cuartos de la cifra publicitada son impuestos pagados por sus consumidores.
  • La empresa dice que el sector empresarial del país es responsable de prácticamente nueve de cada diez empleos en Costa Rica. El dato tiene una base cierta, pero la generalización oculta que cuatro de esos empleos pertenecen al sector informal de la economía.
  • Es falso que cualquier ciudadano pueda llamar a la central telefónica de Hacienda para pedir la información tributaria de Fifco. Tampoco puede hacerlo con cualquier otra empresa, pues es información confidencial.

En resumen: La empresa Florida Ice and Farm Company (Fifco) tiene la razón cuando afirma que sus ingresos anuales no pueden atribuirse a su representante legal. Sus argumentos también son convincentes cuando explica por qué aparece –al igual que varias subsidiarias– en una lista publicada en el 2018 que agrupaba grandes contribuyentes que reportaron cero ganancias a Hacienda. También es correcta su afirmación de que sus empresas operativas pagan impuestos.

La respuesta de la empresa surgió ante un reportaje televisivo de Desde la U, transmitido por Canal UCR. La nota periodística usó como fuente una investigación en proceso del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UCR.

Puede consultar ese chequeo aquí.

La refutación de Fifco es correcta en sus puntos principales, pero la compañía también incurre en algunas imprecisiones.

  • El monto de pago de impuestos divulgado por Fifco es impreciso. Tres cuartos de la cifra publicitada son impuestos pagados por sus consumidores.
  • La empresa dice que el sector empresarial del país es responsable de prácticamente nueve de cada diez empleos en Costa Rica. El dato tiene una base cierta, pero la generalización oculta que cuatro de esos empleos pertenecen al sector informal de la economía.
  • Es falso que cualquier ciudadano pueda llamar a la central telefónica de Hacienda para pedir la información tributaria de Fifco. Tampoco puede hacerlo con cualquier otra empresa, pues es información confidencial.

La empresa pone en controversia algunos de estos hallazgos. Aduce que el monto de impuestos que divulgó es exacto y preciso. También destaca que igualmente su información tributaria puede accederse en sus estados financieros publicados.

¿Cuánto paga Fifco de su propio bolsillo por impuestos?

La directora de relaciones corporativas de Fifco, Gisela Sánchez, informó:

“Si ustedes consultan las declaraciones de renta de las empresas operativas de Fifco entre el 2008 y el 2018, que es el período que señala el estudio no publicado, pueden comprobar que las empresas del grupo pagaron ₡245.000 millones en impuestos, es decir, más de $450 millones pagados en impuestos solo en impuesto sobre la renta, y en total, $2.076 millones”.

Doble Check no encuentra controversia con el dato sobre el impuesto sobre la renta. De hecho, el monto sería mayor si se trajera a valor real a colones actuales según la suma de los montos reportados para cada año. El monto llegaría a ₡278.000 millones.

El problema viene cuando Fifco afirma que pagó, en total, $2.076 millones en impuestos. Esa cifra incluye, en su mayor parte, impuestos que los consumidores de Fifco pagaron a Hacienda, no la propia empresa. La compañía solo fue intermediaria.

Los tributos que la empresa únicamente recaudó son el selectivo de consumo, los específicos a bebidas alcohólicas y no alcohólicas, el impuesto de ventas (ahora al valor agregado), el impuesto al Inder y al Imas. En total, los impuestos que pagaron los consumidores de los productos de Fifco llegaron a los $1.554 millones. Esto representa tres cuartas partes del monto que la empresa publicitó como pagado por ella.

Esta fue una controversia que Doble Check había tratado a finales del 2018. En ese momento, la vocera Gisela Sánchez manifestó que la empresa consideró importante destacar no solo su papel como contribuyente directa, sino como recaudadora, dado el gran volumen de impuestos que canaliza hacia Hacienda.

Tras consultarla para esta verificación, la empresa defiende la precisión de sus cifras. «El desglose de los pagos de impuestos que hacemos, está disponible en nuestros Estados Financieros públicos y auditados en www.fifco.com. En otras ocasiones, hemos aclarado que parte de este monto incluye impuestos retenidos. Es muy valioso reseñar que en el monto total pagado se incluyan y paguen todos los impuestos que corresponden conforme a la ley, lo cual hacemos al 100%, independientemente de si se actúa o no como agente retenedor».

 

¿Cuántos empleados aporta el sector empresarial?

Fifco dice que prácticamente nueve de cada diez empleados trabajan para la empresa privada. El dato es cierto, pero su falta de contexto puede inducir a error.

Es correcto que la mayoría de los empleos se generan en el sector privado. Para el primer trimestre del 2020, un 86% de los trabajadores en Costa Rica pertenecía al sector privado.  Ante una consulta de Doble Check, la empresa refirió a la Encuesta Continua de Empleo del segundo semestre del 2019. El porcentaje es de 83% para el II Trimestre del 2020.

Los tipos de empleo que produce el sector privado son muy disímiles. La mayoría no son generados por empresas como FIFCO.

En primer lugar, no todos los empleos del país son formales. Un 40% son informales. Todos ellos están en el sector privado. Se trata de personas sin seguridad social financiada por su empleador, personas a las que solo se les paga en especie, ayudantes o auxiliares no remunerados, trabajadores independientes, etc.

En segundo lugar, una minoría de los empleos del país proviene de medianas y grandes empresas del sector privado. Las compañías de más de 30 personas que brindan empleos formales representan un 26,7% de los empleos generados en el país.  Eso sí, el porcentaje es significativo: más alto que el 16,7% que genera el sector público.

En resumen, la afirmación de FIFCO es cierta pero debe contextualizarse. El sector privado genera la mayoría de los empleos de Costa Rica, pero casi la mitad de esos trabajos son informales. Dentro de los empleos formales, una buena parte (un 38% de los empleos formales del sector privado) son generados por empresas de menos de 30 personas.

Uno de los grandes grupos de empleo es el sector informal. Cuatro de cada diez empleos en el país son informales. La mayoría de ellos está relacionada con agricultura o ganadería (18% de los empleos informales), comercio (18%), trabajos domésticos (11%) o transporte y almacenamiento (9,5%).

La mayoría de empleos informales en el país existe en organizaciones pequeñas de una a tres personas. Eso sí, hay casi un 4% del empleo informal que se genera en organizaciones o empresas de 30 o más personas. La mayoría de estas empresas se dedica a la agricultura, la ganadería, la silvicultura o la pesca.

Ante la comunicación de estos hallazgos, Fifco omitió referirse específicamente al tema de la informalidad dentro de la cifra publicitada. La empresa repitió su intención de proteger la imagen del sector privado ante lo que describió como «ataques sin fundamento».

 

¿Es posible obtener información tributaria de las empresas?

No, o al menos es muy difícil, a pesar de lo afirmado por Fifco.

La vocera de la empresa dijo:

“¿Cuál es la primera falsedad? Decir que Fifco no paga impuestos. ¡Por supuesto que pagamos impuestos! Con solo llamar al Ministerio de Hacienda es posible que usted pueda comprobar lo que estamos diciendo”.

El IIS nunca afirma categóricamente que Fifco no paga impuestos. Eso sí, la nota de Desde la U parace insinuarlo al traer a colación la aparición de empresas del grupo en una lista de grandes contribuyentes que reportaron cero ganancias y que se publicó en el 2018. También mencionó que la empresa aprovechó la amnistía tributaria del 2018-2019. La insinuación no tiene fundamento.

Sí es posible acceder a los montos reportados por pago y recaudación de impuestos de Fifco a través de sus estados financieros que están publicados en su sitio web. La compañía debe hacer públicos estos informes contables por ser una empresa de capital abierto que cotiza en la bolsa de valores. Es falso que la ciudadanía pueda acceder a sus declaraciones de impuestos si las pidiera al Estado. Tampoco puede acceder a esta información en la gran mayoría de los casos de las empresas del país, pues sus estados financieros no son públicos.

Fifco publica en pantalla el número de la central del Ministerio de Hacienda para hacer consultas, pero la misma institución confirmó a Doble Check que tiene prohibido compartir esos datos por el Código de Normas y Procedimientos Tributarios. Su artículo 117 reza:

“Las informaciones que la Administración Tributaria obtenga de los contribuyentes, responsables y terceros, por cualquier medio, tienen carácter confidencial; y sus funcionarios y empleados no pueden divulgar en forma alguna la cuantía u origen de las rentas, ni ningún otro dato que figure en las declaraciones, ni deben permitir que estas o sus copias, libros o documentos, que contengan extractos o referencia de ellas sean vistos por otras personas que las encargadas en la Administración de velar por el cumplimiento de las disposiciones legales reguladoras de los tributos a su cargo”.

Ese es el motivo por el que la divulgación de este tipo de datos confidenciales ha debido pasar por la Sala Constitucional. La lista de los grandes contribuyentes salió a la luz por un recurso de amparo impulsado por la organización Territorios Seguros. El diputado José María Villalta también ganó un recurso para conocer el detalle de las empresas que se acogieron a la amnistía tributaria del 2018-2019.

La ciudadanía puede acceder a información sobre cuánto recaudó el Estado por impuesto sobre la renta o por el selectivo de consumo, por ejemplos. No puede conocer cuánto pagó una empresa por esos rubros sin intentarlo por vías judiciales.

En su respuesta ante este chequeo, Fifco también refirió a estas resoluciones desde la Sala Constitucional. También volvió a recordar que sus estados financieros son públicos en su sitio web. Su respuesta omitió referirse explícitamente a su aseveración incorrecta de que «con solo llamar al Ministerio de Hacienda es posible que usted pueda comprobar lo que estamos diciendo».

Nota del editor: Doble Check es un proyecto financiado por la Universidad de Costa Rica. El Instituto de Investigaciones Sociales también pertenece a esta casa de enseñanza. La información en esta nota se trabajó con independencia de esta relación, pero se considera necesario transparentar un conflicto de interés de cara a nuestra audiencia.

Publicación en redes del IIS-UCR adelantó datos incorrectos para señalar a personas más ricas del país

En resumen: Dos investigadores del Instituto de Investigaciones Sociales de la UCR se basaron en la revista FORBES Centroamérica para señalar la fortuna de las que supuestamente son las tres personas más ricas en Costa Rica. Esa fuente de información fue falaz.

El dato replicado por los académicos Lorenzo Ramírez y Francisco Robles no corresponde a fortunas personales en ninguno de los casos. Así lo confirmó FORBES Centroamérica a Doble Check.

Los investigadores asumieron incorrectamente que FORBES Centroamérica muestra datos equivalentes a los de la versión estadounidense de la publicación. Esta versión sí suele emplearse como una fuente secundaria en publicaciones sobre riqueza e inequidad.

Los estándares de investigación periodística entre FORBES y FORBES Centroamérica son distintos. FORBES (en su versión original) sí pretende mostrar las fortunas netas de las personas más ricas del planeta. FORBES Centroamérica muestra capitales e ingresos empresariales de algunas de las compañías más grandes de la región. Su listado es falaz al personalizar la lista y presentarla  como “Los empresarios más ricos de la región”.

Los investigadores no verificaron la manera en que FORBES Centroamérica llegó a sus estimaciones y replicaron cifras engañosas. Ellos están en lo correcto cuando señalan la escasez de fuentes para conocer el volumen de las mayores fortunas en Costa Rica. No hay una fuente pública disponible que permita confirmar o refutar que las personas señaladas por el ISS sean las más ricas del país.

En resumen: Dos investigadores del Instituto de Investigaciones Sociales de la UCR se basaron en la revista FORBES Centroamérica para señalar la fortuna de las que supuestamente son las tres personas más ricas en Costa Rica. Esa fuente de información fue falaz.

El dato replicado por los académicos Lorenzo Ramírez y Francisco Robles no corresponde a fortunas personales en ninguno de los casos. Así lo confirmó FORBES Centroamérica a Doble Check.

Los investigadores asumieron incorrectamente que FORBES Centroamérica muestra datos equivalentes a los de la versión estadounidense de la publicación. Esta versión sí suele emplearse como una fuente secundaria en publicaciones sobre riqueza e inequidad.

Los estándares de investigación periodística entre FORBES y FORBES Centroamérica son distintos. FORBES (en su versión original) sí pretende mostrar las fortunas netas de las personas más ricas del planeta. FORBES Centroamérica muestra capitales e ingresos empresariales de algunas de las compañías más grandes de la región. Su listado es falaz al personalizar la lista y presentarla  como “Los empresarios más ricos de la región”.

Los investigadores no verificaron la manera en que FORBES Centroamérica llegó a sus estimaciones y replicaron cifras engañosas. Ellos están en lo correcto cuando señalan la escasez de fuentes para conocer el volumen de las mayores fortunas en Costa Rica. No hay una fuente pública disponible que permita confirmar o refutar que las personas señaladas por el IIS sean las más ricas del país.

¿Cuál fue la polémica?

La controversia surgió de una investigación en proceso de dos académicos del Instituto de Investigaciones Sociales de la UCR. Sus hallazgos preliminares se usaron como una base para una publicación en redes.

El IIS usó datos del INEC y de la revista FORBES Centroamérica para sustentar esta afirmación. Esta última fuente fue inadecuada.

Los avances de esa investigación inconclusa también se divulgaron en Semanario Universidad y en un video del programa Desde la U.

En los reportajes, los académicos señalaron a Rodolfo Jiménez Borbón, a Carlos Cerdas y a Steve Aronson como las personas más ricas en el país. Así aparecen en la lista de FORBES Centroamérica del 2019.

Las publicaciones pretendían demostrar la brecha de desigualdad en el país. El mismo instituto comparó los montos sumados de las fortunas publicadas en la revista con los ingresos de las personas de menores ingresos en el país, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).

La publicación de Desde la U provocó una respuesta en video de la empresa Florida Ice and Farm Company (Fifco), cuyo representante legal es Jiménez. Entre otras afirmaciones, el video refutó que Jiménez fuera el dueño del capital de la empresa. Doble Check contactó a Fifco para aclarar información adicional y para informarle sobre algunas precisiones a su mensaje que son abordadas en otro chequeo.

Aronson también reaccionó. El empresario declaró en una carta al rector de la UCR, Carlos Araya, que desde el 2009 está desvinculado del Grupo Britt, la empresa listada en FORBES Centroamérica. Doble Check conversó con Aronson, y el empresario afirmó que tampoco había tenido noticia de la publicación de la revista regional.

El Consejo Científico del IIS reaccionó con una respuesta pública ante la refutación de Fifco. El texto insistió en la validez de las fuentes consultadas. El IIS llamó la atención a que la COVID-19 ha incrementado las brechas económicas en el país, lo que requiere generar nuevas propuestas fiscales. También explica que su intención fue “contribuir al debate público y transparente sobre la desigualdad social, la distribución del ingreso y la justicia tributaria”.

¿Cuál fue el error?

Los investigadores  no verificaron los datos de una publicación que terminó siendo engañosa. FORBES Centroamérica publicó “Los empresarios más ricos de la región 2019” en mayo de ese año.

La revista informó a Doble Check de que usó los estados financieros de Fifco S. A. para referirse a la fortuna de Jiménez. Para Cerdas, se basó en una publicación de la calificadora Fitch Ratings de febrero del 2019 para la Constructora MECO. Una proyección de ventas para el Grupo Britt publicada en una nota de prensa de El País, de España, se usó para el dato de Aronson.

Estos datos son engañosos porque solo hablan sobre el rendimiento empresarial. Las fortunas de las personas señaladas son desconocidas. La revista regional también comete un error –y los académicos del IIS lo secundan– al señalar a Steve Aronson como propietario de la empresa Britt.

Los ingresos de las empresas están asignados a los empresarios por FORBES Centroamérica incluso antes de deducir los costos de ventas y los impuestos.

Doble Check se comunicó con el editor de la publicación Hugo Salvatierra, quien no era editor para la publicación del 2019. Él remitió una respuesta del periodista que hizo la recopilación de ese año. El reportero dijo que la información quedaba clara en la ficha metodológica de la revista. Afirma que las cifras corresponden a las ganancias y activos de las empresas de las personas listadas:

“No quiere decir que ese dinero sea de ellos como tal”.

La explicación impresa en la revista no incluye esa aclaración. Por el contrario, la contradice:

“El listado (…) fue elaborado con la información de sus empresas y negocios disponible en medios impresos, electrónicos y digitales, así como los informes anuales de FORBES de 2017 y 2018. El listado agrupa a los empresarios más importantes de la zona, ordenados de acuerdo con sus activos, ingresos e inversiones más recientes”.

FORBES ≠ FORBES Centroamérica

FORBES Centroamérica es una publicación editada por la empresa mexicana Media Business Generators. La revista opera a través de un acuerdo de licencia con FORBES Media LLC.

Ambas publicaciones parecen tener criterios distintos en rigurosidad. La publicación original de FORBES, de Estados Unidos, sí pretende acercarse a la fortuna neta y personal de los millonarios listados en sus publicaciones.

Doble Check trató de comunicarse infructuosamente con FORBES. La revista bosqueja su método de recopilación de información en una nota aclaratoria sobre su lista de las personas más ricas en Estados Unidos en el 2019.

“Cuando nos es posible nos reunimos en persona con miembros y candidatos de FORBES 400, o hablamos con ellos por teléfono. También entrevistamos a sus empleados, administradores, rivales, pares y abogados”, dice la publicación.

La revista afirma que usa documentos bursátiles, registros judiciales, registros de sucesiones y artículos de prensa. Agrupa distintos tipos de propiedades: acciones, tierra, arte, yates, aviones, joyería, colecciones de automóviles, etc. También restan las deudas y las donaciones.

En contraste, FORBES Centroamérica trabajó con estándares más simples. Para los casos de la región, la revista únicamente se fijó en la información disponible de grandes empresas. Por ejemplo, le adjudicó a Rodolfo Jiménez ingresos por $1.160 millones, cuando esta cifra corresponde a las ventas totales de Fifco antes de costos y de impuestos, según sus estados financieros del 2018.

El Consejo Científico del IIS había defendido el uso de su fuente original en una carta publicada tras la refutación de Fifco.  “FORBES Centroamérica realiza sus cálculos con base al valor de las ventas de las empresas o de sus inversiones. En su reporte global FORBES Centroamérica por ejemplo, calcula los ingresos de Jeff Bezos o Bill Gates, en parte según valor de mercado de Amazon o Microsoft”.

Los ejemplos señalados, contrario a su intención, señalan las diferencias en la precisión de los datos usados entre el reporte regional y la revista estadounidense.

Sigamos el ejemplo. FORBES calculó que la fortuna neta de Jeff Bezos (el empresario más rico del mundo) ascendía a $114.000 millones en el 2019. Si la revista estadounidense hubiera reportado su cálculo como FORBES Centroamérica, habría podido asignarle a Bezos un ingreso anual de $280.520 millones, que fue el monto por las ventas totales de la empresa Amazon durante ese año.

Investigadores responden

Doble Check compartió sus hallazgos con los investigadores a cargo del estudio: Francisco Robles y Lorenzo Ramírez. Los académicos explicaron que confiaron en la explicación metodológica ofrecida por la revista regional. También se fiaron en la publicación debido a que FORBES Centroamérica ha divulgado estos escalafones desde el 2014, y no habían tenido noticia de que sus cálculos hubieran sido refutados.

Robles recalcó que su intención nunca fue dañar la reputación de empresas o personas. Ramírez concedió que su error pudo haber sido publicar un dato de una investigación inconclusa. Según el investigador, el dato de Forbes podrá terminar con una importancia diluida –o nula– entre muchas otras fuentes de información de un estudio publicado.

Los investigadores hacen un detallado descargo a las críticas en un comunicado. En él advierten que el Instituto no fue responsable de la producción del reportaje que circuló en Desde la U que propició la respuesta de Fifco.

Sobre el video universitario, los investigadores escribieron:

“Algunos detalles de la investigación fueron generalizados y sujetos a imprecisión por parte del medio que los reportó, y luego utilizados para cuestionar el estudio que se encuentra en curso. Además, es importante reconocer las diferencias entre el proceso y el resultado de una investigación, así como entre la investigación y el trato que el medio universitario le dio a la información”.

Desde la U es una producción periodística de la Oficina de Divulgación e Información (ODI) de la UCR. La directora de la oficina, Gabriela Mayorga, dijo a Doble Check que «todo producto de comunicación que produce la ODI tiene el respaldo de la unidad académica para la que se elabora, y este caso no fue la excepción».

La directora del informativo, María Peña, coincidió con Mayorga. Desde la U es un programa noticioso de divulgación del quehacer de la UCR y, en este caso, Peña destacó el interés público del tema abordado por el IIS. «El trabajo que se realiza desde la ODI es de divulgación sobre el quehacer de la institución en sus múltiples áreas, no hacemos reporteo adicional, ni investigación independiente», dijo Peña.

Al margen de esta disputa institucional, Robles y Ramírez expresaron su frustración por la falta de datos disponibles para conocer la magnitud de la riqueza del 1% de las personas más ricas del país. Por ello abogan por una mayor transparencia de este tipo de datos en el país.

“Ahora nos damos cuenta de que no es un dato exacto, pues lo corregimos y seguimos para adelante, pero el problema de la desigualdad va a seguir ahí”, expresó Robles.

Gran contribuyente, cero ganancias

El reportaje de Desde la U señala el dato de que la empresa Fifco apareció en la lista de 196 grandes contribuyentes que reportaron cero ganancias entre el 2009 y el 2018. También sostiene que la empresa se acogió a la amnistía tributaria del 2019. Los datos son correctos pero carecen de contexto.

Primero, hablemos de la lista de grandes contribuyentes. Cuando se publicó la lista en diciembre del 2018, varias fuentes insinuaron que aquel era un listado de evasores. La lista no da suficientes elementos para sostener esa acusación.

En el caso de Fifco, la empresa aparecía por ser una empresa controladora (holding company). Algunas subsidiarias aparecían por no haber dado ganancias en algunos períodos. Estas apariciones no indican que todas las empresas del grupo empresarial no hubieran declarado ganancias y pagado impuestos como un todo. La lista omite las subsidiarias del grupo que se consideran grandes contribuyentes y que sí reportaron ingresos y ganancias.

Durante los 10 años que abarca la lista de grandes contribuyentes, la compañía Fifco pagó al fisco, de su propio bolsillo,  ₡278.000 millones.

La lista sí incluía 96 empresas que estaban siendo fiscalizadas, según afirmó Hacienda al momento de divulgarla. El ministerio reclamaba entonces ₡560.000 millones a esas compañías en procesos que estaban en distinto nivel de avance. El nombre de las empresas no se hizo público.

Doble Check había hecho un trabajo sobre este tema cuando se divulgó la lista.

Amnistía

La amnistía que se aprobó como parte de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas («plan fiscal») en el 2018 reportó ₡207.300 millones al Estado en un período de tres meses.

La ley le permitió a Fifco terminar una disputa con el Estado por pago de impuestos. Cuatro de las empresas del grupo se acogieron a la amnistía, según una lista divulgada por el Ministerio de Hacienda luego de que la Sala Constitucional se lo ordenara.

La compañía pagó una cantidad prácticamente igual a la que el Estado le condonó. Fifco pagó ₡3.275 millones, mientras que el Estado renunció a reclamar ₡3.278 millones en intereses y multas.

Cerca de unas 20.000 empresas se acercaron a Tributación para cancelar los montos adeudados. El detalle completo está disponible aquí.

La amnistía tributaria formó parte del plan fiscal que se discutió duramente en el 2018. La iniciativa levantó críticas de diputados. El plan se aprobó finalmente con una mayoría de 34 legisladores en diciembre de aquel año.

El Ministerio de Hacienda la justificó en su momento como “un mecanismo de recaudación y recuperación de recursos adeudados de manera inmediata, sin costo financiero, que obliga al pago total de la deuda principal,  condona intereses y un porcentaje por sanciones”.

Doble Check también había explicado las formas en que los contribuyentes pueden demorar hasta por diez años los procesos de reclamo de impuestos por parte del Estado.

Costa Rica sí tiene una marcada desigualdad económica

Además de las notas de prensa que usaron al IIS como fuente, el instituto publicó una imagen en redes en donde señaló que “3 ticos ganan lo que 2 millones de ticos ganan juntos”. La afirmación carece de fundamento por lo expresado anteriormente.

Eso sí, el IIS usa datos sin fundamento para señalar un problema que sí es real en el país: la desigualdad en ingresos.

El IIS pretende mostrar las diferencias entre los superricos y el resto de la población. Para ello faltan datos, pero sí es posible conocer la desigualdad entre sectores más amplios. Costa Rica ha sido el único país incapaz de reducir significativamente su desigualdad en los ingresos de sus hogares entre el 2002 y el 2018 entre 15 países de América Latina. Así lo señala la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Para el 2015, el ingreso promedio del 10% más rico del país era 32 veces superior que el del 10% más pobre, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Los países miembros de esa organización mantenían esa diferencia en un promedio de 9,6 veces. Doble Check había reportado esos datos en una verificación anterior.

El alto desempleo y las diferencias salariales son dos de los elementos que señala la OCDE como causas de los altos índices de desigualdad. Por ejemplo, señala particularmente las diferencias salariales entre funcionarios públicos calificados, principalmente en instituciones descentralizadas.

La alta informalidad en el país también es responsable de las asimetrías en los ingresos. Ese indicador ronda el 40% de las personas ocupadas según la última Encuesta Continua de Empleo del INEC.

La Cepal ha señalado que “reducir la desigualdad no es solo un imperativo para el desarrollo social y para la garantía de los derechos de las personas; es también una condición para la sostenibilidad del crecimiento económico”.

Esa comisión ha señalado las ineficiencias producidas por la desigualdad. “Cuanto más elevada es la desigualdad de ingresos, menor es la productividad, lo que cuestiona el postulado, tan común en la teoría económica, de que la desigualdad sería necesaria para estimular el aumento de la productividad y, por ende, el crecimiento económico”.

Nota del editor: Una versión original de esta nota indicaba que el error señalado se había originado en una campaña en redes y no en una publicación individual. Además se editó la nota para consignar los nombres de los investigadores en la entrada del artículo.
Doble Check es un proyecto financiado por la Universidad de Costa Rica. El Instituto de Investigaciones Sociales también pertenece a esta casa de enseñanza. La información en esta nota se trabajó con independencia de esta relación, pero se considera necesario transparentar un conflicto de interés de cara a nuestra audiencia.

Plataforma de desinformación tergiversó guía de la OMS sobre uso de mascarillas

En resumen: Una publicación del perfil de Facebook Los Ignorantes compartida masivamente tergiversó una guía de la OMS para cuestionar los protocolos de uso de mascarillas recomendados por el Ministerio de Salud en Costa Rica.

La Organización Mundial de la Salud ha admitido que no hay evidencia sólida que compruebe la efectividad del uso de mascarillas de tela en personas sanas para prevenir la transmisión del COVID-19. Los Ignorantes compartió esa afirmación carente de contexto el 27 de julio, y omitió que la organización enumera varios argumentos para recomendar su uso, a pesar de la falta de evidencia.

La representación de la OPS/OMS en Costa Rica reconoció que “la publicación [de Los Ignorantes] no se apega al contenido estricto de la guía OMS”.

La organización internacional sí recomienda explícitamente a los gobiernos a alentar al público general a usar mascarillas para prevenir la transmisión comunitaria de la COVID-19 en situaciones en donde no sea posible mantener el distanciamiento físico.

La OMS recomienda este uso basada en:

a) estudios que evalúan la transmisión presintomática y asintomática;

b) la cantidad cada vez mayor de datos de observación sobre el uso de mascarillas por el público general en varios países;

c) los valores y preferencias individuales;

e) y la dificultad para lograr el distanciamiento físico en muchas situaciones.

El perfil Los Ignorantes afirma engañosamente que los protocolos están «comprometiendo la salud de los sanos lejos de protegerla». La publicación omite los beneficios citados por la guía. También atribuye falsamente a la OMS la cita de una investigación que descarta la transmisión por parte de personas infectadas sin síntomas. La organización, por el contrario, señala la existencia de estudios que parecen comprobar este tipo de transmisión.

En resumen: Una publicación del perfil de Facebook Los Ignorantes compartida masivamente tergiversó una guía de la OMS para cuestionar los protocolos de uso de mascarillas recomendados por el Ministerio de Salud en Costa Rica.

La Organización Mundial de la Salud ha admitido que no hay evidencia sólida que compruebe la efectividad del uso de mascarillas de tela en personas sanas para prevenir la transmisión del COVID-19. Los Ignorantes compartió esa afirmación carente de contexto el 27 de julio, y omitió que la organización enumera varios argumentos para recomendar su uso, a pesar de la falta de evidencia.

La representación de la OPS/OMS en Costa Rica reconoció que “la publicación [de Los Ignorantes] no se apega al contenido estricto de la guía OMS”.

La organización internacional sí recomienda explícitamente a los gobiernos a alentar al público general a usar mascarillas para prevenir la transmisión comunitaria de la COVID-19 en situaciones en donde no sea posible mantener el distanciamiento físico.

La OMS recomienda este uso basada en:

a) estudios que evalúan la transmisión presintomática y asintomática;

b) la cantidad cada vez mayor de datos de observación sobre el uso de mascarillas por el público general en varios países;

c) los valores y preferencias individuales;

e) y la dificultad para lograr el distanciamiento físico en muchas situaciones.

El perfil Los Ignorantes afirma engañosamente que los protocolos están «comprometiendo la salud de los sanos lejos de protegerla». La publicación omite los beneficios citados por la guía. También atribuye falsamente a la OMS la cita de una investigación que descarta la transmisión por parte de personas infectadas sin síntomas. La organización, por el contrario, señala la existencia de estudios que parecen comprobar este tipo de transmisión.

 

¿Por qué hubo desinformación?

La publicación de Los Ignorantes hace una recopilación engañosa. Simplifica en exceso un documento complejo y detallado. El texto omite las recomendaciones generales y se concentra en los detalles convenientes para sustentar su crítica hacia la directriz para el uso de mascarillas.

Los Ignorantes ha sido objeto recurrente de refutación por Doble Check. La desinformación en este caso sofistica sus métodos para otorgar una falsa credibilidad a su publicación. Por ejemplo, usa el logo de la OMS en una publicación fabricada. También incluye enlaces a estudios existentes, pero su citación no refleja la recomendación general de la OMS.

Doble Check se comunicó con el contacto telefónico disponible en el perfil de Facebook y con el administrador de la página, Luis Alonso Naranjo, pero no se obtuvo una respuesta oportuna. Los Ignorantes es un proyecto audiovisual vinculado al productor Naranjo y a Robert Beers, asesor legislativo de la diputada independiente Ivonne Acuña.

¿Qué sostiene la desinformación?

La página adjunta una imagen de un documento fabricado. El documento extrae tres citas de una amplia guía de recomendaciones que sí fue emitida por la OMS.

Los Ignorantes llama la atención a tres premisas seleccionadas a conveniencia:  a) la OMS afirma que no hay evidencia contundente que apoye el uso de mascarillas; b) la organización alerta sobre posibles riesgos o inconvenientes en su uso; y c) cita la ineficacia de las mascarillas de tela para proteger a las personas contra los virus. El texto que acompaña la imagen afirma:

«Vamos a seguir investigando hasta dejar en evidencia todas y cada una de las contradictorias normas protocolarias, seguidas por nuestras autoridades sanitarias sin ningún criterio científico, comprometiendo la salud de los sanos lejos de protegerla».

Publicación en Facebook compartida por Los Ignorantes el 27 de julio.

La publicación echa mano de una cuarta afirmación que no está en el informe de la OMS. La página dice que los casos asintómáticos no transmiten el virus. Esta cita se incluye engañosamente sin hacer esta distinción de que este estudio no es referido por el documento de la OMS.

¿Qué omitió la desinformación?

La publicación de Facebook incluye varios vínculos a estudios existentes, pero evita referir a su audiencia al documento original de la organización. Sus referencias son solo dos estudios citados en el documento, mientras el documento original contiene una lista de 80 referencias.

La publicación también enumera algunos de los «posibles riesgos e inconvenientes» del uso de mascarillas anotados en el documento de la OMS. Omitió mencionar los beneficios listados por la organización, entre ellos:

  • posible disminución del riesgo de exposición a personas infectadas antes de que estas presenten síntomas;
  • posible reducción del estigma de las personas que usan mascarillas para no contagiar a otros (control de fuentes) o de las personas que atienden enfermos de COVID-19 en entornos que no son clínicos;
  • hacer que las personas sientan que pueden contribuir activamente a atajar la propagación del virus; entre otras.

¿Qué hay de la falta de evidencia sobre el uso de mascarillas?

Doble Check contactó a la representación local de la OPS/OMS. La organización reconoce que existen escasas pruebas de la eficacia de las mascarillas higiénicas de tela en zonas públicas para prevenir la transmisión del coronavirus. Por ello privilegia la recomendación de mantener una distancia física mínima de un metro con otras personas. También aconseja el lavado frecuente de manos, así como evitar tocarse la cara y la mascarilla.

La organización sí recomienda el uso de mascarillas para la población general en ciertas circunstancias a pesar de la falta de evidencia contundente sobre su eficacia. Así lo expresó la OPS/OMS a Doble Check:

“La OMS recomienda a los gobiernos que fomenten la utilización de mascarillas higiénicas de tela por la población general en áreas donde la transmisión sea generalizada, en áreas donde haya una capacidad limitada para aplicar medidas de control y, especialmente, en entornos donde no sea posible mantener una distancia física de al menos un metro, como en medios de transporte público, tiendas u otros lugares cerrados o concurridos”.

Mascarillas: ¿para quiénes, cuáles y cuándo?

La OMS hace una distinción entre las mascarillas médicas (con mayor poder de filtración y protección) y las llamadas «higiénicas» de tela (sin evidencia contundente sobre su eficacia).

Las médicas las recomienda para personal de centros de salud. También aconseja su uso para personas que tengan síntomas compatibles con la COVID-19. Deberían usarlas, además, quienes cuiden a personas sospechosas o confirmadas de portar el coronavirus, que estén fuera de centros sanitarios.

La población de riesgo (mayores de 60 o personas con condiciones agravantes de salud) también debería usarlas cuando esté en situaciones en donde no pueda mantener el distanciamiento físico con otras personas.

Los Ignorantes genera desinformación adicional con respecto a este tema. Su publicación incluye una cita a un estudio referido por la OMS. Esta es una investigación sobre la prevención de infección por influenza mediante el uso de mascarillas de tela por funcionarios de salud en un ambiente hospitalario. Este no es un asunto en discusión pues, en primer lugar, en ambientes hospitalarios la OMS recomienda el uso de mascarillas médicas, no de tela.

En segundo lugar, el uso generalizado de mascarillas de tela se recomienda como una forma de control de infección desde la fuente de contagio. Es decir, su intención principal es que personas infectadas no propaguen el virus. El hecho de que personas trabajadoras de salud se hubieran infectado de influenza a pesar de usar mascarillas de tela es un asunto ajeno a la recomendación vigente para COVID-19.

¿Qué hay de los pacientes asintomáticos?

Los Ignorantes cita un estudio sobre la infecciosidad de pacientes asintomáticos. Afirma: “Un estudio reciente de 455 individuos mostró que las personas asintomáticas no están causando infecciocidad [sic]”. La investigación se hizo alrededor de un solo caso asintomático que tuvo contacto con otras 455 personas sanas, quienes no resultaron infectadas.

Este estudio no aparece citado en el informe de la OMS. La guía sí cita un estudio en Taiwán, uno en China y un tercero en Singapur. Los tres respaldan que los casos positivos sin síntomas sí pueden transmitir el coronavirus. Eso sí, la OMS advierte que los estudios son escasos y las muestras son pequeñas.

La organización también admite que parece ser mucho menos probable que las personas con infección asintomática transmitan el virus, en comparación con las que personas con síntomas manifiestos, como la tos.

Radios UCR asumen coordinación editorial de Doble Check

La iniciativa de verificación de informaciones Doble Check opera desde el mes de julio como parte del equipo periodístico de las Radioemisoras de la Universidad de Costa Rica.

Doble Check nació en el 2018 como un proyecto piloto de la UCR para auditar el discurso público. Desde setiembre de ese año trabajó como una iniciativa creada por la Oficina de Divulgación e Información (ODI) de la Universidad de Costa Rica.

La iniciativa de verificación de informaciones Doble Check opera desde el mes de julio como parte del equipo periodístico de las Radioemisoras de la Universidad de Costa Rica.

Doble Check nació en el 2018 como un proyecto piloto de la UCR para auditar el discurso público. Desde setiembre de ese año trabajó como una iniciativa creada por la Oficina de Divulgación e Información (ODI) de la Universidad de Costa Rica.

La directora de la ODI durante el presente gobierno de transición, Gabriela Mayorga López, afirmó que Doble Check ha probado ser un proyecto valioso de periodismo profesional. “La mejor manera para que Doble Check siga cumpliendo con su misión es formalizando su continuidad editorial bajo la estructura de medios de la universidad”, agregó.

El proyecto ganó el Premio Nacional de Periodismo Pío Víquez 2019.

La directora de las Radioemisoras de la UCR, Sylvia Carbonell Vicente, fue miembro del consejo consultivo durante la creación del proyecto piloto de verificación de informaciones. “Doble Check mantendrá los principios de independencia editorial y rigor periodístico que lo han caracterizado desde sus inicios”, afirmó Carbonell.

Acceda a los contenidos en doblecheck.cr, o en sus plataformas en Facebook, Twitter, YouTube o Instagram.

Ministro Daniel Salas es médico en salud humana, no veterinaria

En resumen: El ministro de Salud, Daniel Salas, es epidemiólogo y médico en salud humana, no veterinario.

Varias publicaciones en redes sociales desacreditan sin sustento la formación en epidemiología de Salas. Los mensajes critican su manejo de la crisis de la COVID-19 con un ataque a sus atestados: afirman que el médico obtuvo su maestría en la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional.

La crítica no tiene fundamento. Esta es la única unidad académica que forma profesionales en epidemiología en el país. ¿Por qué? La Escuela de Veterinaria de la UNA era la única que contaba con doctores en la materia en 1998, cuando se creó la especialidad en el país.

«Nosotros no enseñamos Epidemiología Veterinaria: nosotros enseñamos Epidemiología», dijo a Doble Check el coordinador de la maestría Juan José Romero.

Romero explicó que la epidemiología es una disciplina que se puede aplicar a distintos campos profesionales.

«Hemos graduado entre 350 y 400 personas en Epidemiología: de medicina, enfermería, biología, microbiología, odontología, medicina veterinaria, salud ocupacional, historia, sociología, geografía…».

Previa a su formación como epidemiólogo, el ministro obtuvo una licenciatura en Medicina y Cirugía (en humanos), es especialista en Gerencia de Proyectos y tiene una maestría en Salud Pública con énfasis en Gerencia.

En resumen: El ministro de Salud, Daniel Salas, es epidemiólogo y médico en salud humana, no veterinario.

Varias publicaciones en redes sociales desacreditan sin sustento la formación en epidemiología de Salas. Los mensajes critican su manejo de la crisis de la COVID-19 con un ataque a sus atestados: afirman que el médico obtuvo su maestría en la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional.

La crítica no tiene fundamento. Esta es la única unidad académica que forma profesionales en epidemiología en el país. ¿Por qué? La Escuela de Veterinaria de la UNA era la única que contaba con doctores en la materia en 1998, cuando se creó la especialidad en el país.

«Nosotros no enseñamos Epidemiología Veterinaria: nosotros enseñamos Epidemiología», dijo a Doble Check el coordinador de la maestría Juan José Romero.

Romero explicó que la epidemiología es una disciplina que se puede aplicar a distintos campos profesionales.

«Hemos graduado entre 350 y 400 personas en Epidemiología: de medicina, enfermería, biología, microbiología, odontología, medicina veterinaria, salud ocupacional, historia, sociología, geografía…».

Previa a su formación como epidemiólogo, el ministro obtuvo una licenciatura en Medicina y Cirugía (en humanos) en la Universidad de Costa Rica, es especialista en Gerencia de Proyectos por el Tecnológico de Costa Rica y tiene una maestría en Salud Pública con énfasis en Gerencia (UCR).

¿Quién desinformó?

Varios perfiles en Facebook propagaron el mensaje falso de que la formación del ministro Salas es en medicina veterinaria. Otro de los perfiles que divulgó desinformación fue Los Ignorantes. Esta plataforma publicó un texto de opinión en donde afirmó que la relación de la epidemiología con la salud animal no era pretexto para «tratar a la población costarricense como animales».

El 13 de julio, un grupo de personas protestó frente a Casa Presidencial contra las medidas de restricción adoptadas por el Ejecutivo. Uno de los manifestantes que transmitió sus críticas en directo por Facebook atribuyó a Los Ignorantes su supuesta confusión de no saber si el ministro era «epidemiólogo de personas o veterinario».

Ojo con los veterinarios

Juan José Romero advierte que la epidemiología es una disciplina que puede ayudar a comprender fenómenos en otras áreas (incluso la divulgación de desinformación, por ejemplo). Romero, cuya formación original es como médico veterinario, advirtió además sobre el prejuicio desacreditar a un epidemiólogo por tener esta formación.

Por ejemplo, el encargado del manejo de la crisis sanitaria en Alemania, Lothar Wieler, es veterinario.

Además, Romero advierte que trazar categorías rígidas entre la salud humana y la salud veterinaria puede complicar el manejo de políticas públicas. «Más del 60% de las nuevas enfermedades que afectan a las personas cada año son de origen animal», comentó.

Aproximaciones como «Una salud», de la OMS, pretenden promover políticas públicas coordinadas en la inocuidad de los alimentos, la resistencia contra los antibióticos y el control de zoonosis (enfermedades transmisibles entre animales y humanos). El SARS-CoV-2 es justamente un caso de zoonosis.